Acuarela y Acrílicos

De mi a la estrella un paso me separa:
lumbres de la luz misma que esparció
en la explosión casual del nacimiento,
entre la noche que fue y ha de ser,
la gloria solar del pensamiento.
José Saramago

De mi a la estrella un paso me separa:
lumbres de la luz misma que esparció
en la explosión casual del nacimiento,
entre la noche que fue y ha de ser,
la gloria solar del pensamiento.
José Saramago
Cómo puede la vida más pequeña contener tanto amor como para colmar al mundo.
Tal vez la oscuridad sea Luz desconocida.
Karl Lubomirski
Olas en el mar de las noches,
donde reina el silencio,
solo el leve rasgar del agua
de estrellas, cayendo a mi lado.
Ensueños que divagan entre las olas
de un mar origen y resurrección.
Mar sin lagrimas,
como el más bello atardecer
alumbrando rasgos de cicatrices
en el basalto…
@mjberistain
FOTOGRAFÍA Y POESÍA
RUTA CIRCULAR PRESA DE AÑARBE (Artikutza) – 2024








MÚSICA DE AGUA
El espacio
―debajo del espacio―
es la forma del agua
en mi recuerdo.
No tú, ni tu memoria.
Sólo el nombre
que tu lenguaje escribe
en el silencio:
un idioma de agua
más allá de los signos.
Adaptación del poema de Jaime Siles (Música de agua, 1983)
Siento que cada ruta, cada camino recorrido durante mi vida ha resultado ser «circular».
Fue difícil caminar unos cuantos metros en equilibrio sobre el estrecho murete del canal. El agua fluía en suave pendiente hacia el río que imaginábamos al fondo del valle. Podíamos escuchar su murmullo aunque solo de vez en cuando asomara entre la densa vegetación.
Pienso en Añarbe, uno de esos momentos preciosos con los que te regala la vida, no únicamente por la belleza espectacular de su Naturaleza, sino porque la amistad era entonces una roca asentada en un espacio luminoso de nuestra existencia…
Con el tiempo, los caminos se bifurcan, las distancias crecen y los paisajes se transforman. Sin embargo, algunos recuerdos permanecen intactos, como si siguieran aguardándonos al final de una curva del sendero. Quizá por eso regreso a Añarbe, no para recuperar lo que fue, sino para reconocer en su reflejo una parte de lo que permanece.
Gracias Miren y Javi.
No tengo más voz que la del silencio
en esta hora de marea alta,
en este paisaje del no ver, no tener
ni casi ser…
(Saramago 151 Piedra de Luna)
Quise imaginar pigmentos
y colores que antes no existían
para ese mar que siempre es el mismo,
el que enciende mis sueños
entre abismos inciertos.
Hallé hilos de silencio, veladuras,
reflejos que mecían mi locura.
Había algas jugando con mis pies
descalzos, lazos de agua entre las aguas,
delicados pinceles sucedían
y se alejaban de mi,
con besos de pez hacia la nada.
Con sabor del salitre en los labios
sigo buscando en el reverso
de las espumas,
en la arquitectura de las tormentas
bajo lluvias fugaces de amapolas
que invento, o en la zozobra de los espejos
en desuso de las terrazas de Alejandría.
¡Ah! ¡Mar de mis silencios!
A veces te encuentro y a veces te pierdo…

Herida, la hoja recuerda el viento, los bosques que la mecían besando la lenta luz de la tarde…

Restos de transparencia en su mirada; raro destello…

Escucha afuera la lluvia; una música de hojas y de címbalos…

Observa, a su alrededor, la secreta impostura del movimiento…

Silenciosa, mira el tránsito ligero de las nubes, la curva de las ramas, la imposible geometría de los pájaros…

Ninguna era más bella durante aquel fugaz momento en el que me amabas.
¡Resucítame con tus palabras…!
Textos basados en Palabras de Ángel González
fotografía@mariajesusberistain
No es tiempo de dormir para siempre,
levantaré las persianas —yo te hablaba—
para que vuelvas a ver el sol y la lluvia
el mar y los caballos correr por las laderas.
Prometía cumplir mis promesas.
Hubo dioses que obraron el milagro.
A ellos cada nueva mirada y la nueva vida
al ver que se abrían tus ojos sin lágrimas.
Miré al cielo —bonjour je t’aime—
Imagen, obra de Picasso
Poema @mjberistain
De nuevo tu palabra…
Y se confunde el Tiempo;
era mañana cuando te fuiste,
siempre cuando volvías,
o nunca cuando te perdí?
Pero te perdí un instante,
sería cuando apagaste tu voz,
y perdí mi norte
—tu abismo—
perdí el refugio de mi locura,
creí perder la vida!
Dame tu palabra, siempre,
eso me basta!
Tercera Dimensión
Sobre las aguas, como dioses
de una antigua leyenda caminábamos
descalzos,
unidas nuestras manos dibujaron
un arco de sagrada transparencia
para un amor de azules trazos,
Tocábamos el río, el mar antiguo,
rodaban piedras como lluvia lenta
de un seísmo irrevocable en los labios.
Sobre las aguas, caminábamos
no hubo palabras, ni poemas,
solo silencio en el camino
fronterizo, y promesas que dormitan
como algas, como lenguas agitadas
en el mar de la memoria,
tempestad que mordió el alma y perdura
calladamente entre páginas blancas…
@mjberistain
Vibra mi vida en un azul misterioso, asombrado a veces, profundo siempre, primario, necesario en latitudes adversas,azul de nieve corrompida, azul vertiginoso, esencia de la nada en mi delirio, azul crispante, azul aguerrido en la batalla, azul, siempre marino.
Azul de un cielo nubloso, rezagado, azul compasivo, azul de los sueños más niños.
Quise ser poeta y solo encontre retazos de ternura en las márgenes de los ríos, pensé que se apiadarían de mi los horizontes y no encontré la llave de mi propio discurso que abriera en penumbra siquiera un hilo de paz para el camino.
Llame a mis amigos y todos habían huido, sometí mi amor a figuras de corazón vacío y me rendí a los sueños virtuosos de alboradas en todos los lugares del mundo. Saqué de la mochila unas últimas palabras que me quedaban, descarnadas, y lloré como un rio en la maldita oscuridad de tu ausencia.
Después todo se tiñó de azul, azul oscuro.
Navego despacio, el viento es mi futuro hacia la orilla de la última playa, allá donde el mar amamantaba apuntes de salitre para mis primeros versos.
Texto y fotografía @mjberistain
Llevo tibios los sueños
bajo la piel esperanzada.
Del mar al fondo brotan ventanas
de mi cintura olas
porque me salva el amor
al que me condenas
cuando me llenas de besos
húmedos los ojos
cada vez que se duerme la primavera
y yo estoy triste.
Texto e imagen @mjberistain
Qué tengo del aire
qué del agua
que lluevo.
Qué tengo del aire
que baja y que sube
que baja las nubes
por los ríos que fluyen
en mi cuerpo.
Qué tengo del sol
que me quemo
qué tengo en el alma
que crezco
como planta quebrada
a la fuerza
subiendo un instante
y bajando, bajando
a la tierra…
Palabras de Julie Sopetrán
Imagen de portada Pintura en acrílico @mjb_arts
Los ojos de la noche son de agua;
el campo dormido
tiembla el caballo
en tus ojos de agua secreta.
De agua de sombra, de pozo, de sueño.
Silencio y soledad.
Solo la luna bebe en tus aguas,
abre puertas de musgo.
Un río de corriente dulce y silenciosa
moja riberas en el alma.
Inspirado en poema de
Octavio .Paz
—Esas lágrimas salobres
¿de dónde vienen, madre?
—Lloro, señor, el agua de los mares.
García Lorca
Canta el agua
donde los montes
rozan el cielo.
donde las rocas,
trozos
de cielo,
cayeron un día al vacío…
Anabel Torres – Colombia usar imagen de Lourdes
Gotas de agua
amanecen en las flores
lágrimas de la luna
que la noche llora.
de Indios quechuas de Perú
Poesia Versión inspirada en poema de Miguel Sánchez Gatel
Quiero saber
en qué consiste el agua,
o por qué las palabras se me quedan colgando
a veces; sonámbulas, inútiles, aisladas, imperfectas.
Quiero saber por qué
es tan difícil tocarte en un mundo que no arde,
o no necesitar la absoluta densidad del silencio
para pedir a gritos un horizonte de agua.
Tu pulso acantilado de ternura,
inevitable referirme una vez más a ti,
a la perfecta serenidad de tus manos abiertas,
al crepúsculo de tu transparencia.
Lo demás solo es cielo.
Dejadme hablar,
escarbar el barro con el barro,
romperme,
despedazar mi sangre sobre la tierra.
También la luz a veces se desnuda por un beso.
Imagen de portada: Acuarela @mjb
Sentí que algo o alguien me seguía con pequeños pasos rápidos, fue como si me hubieran hecho cosquillas en la espalda con una pluma de paloma.
Me sorprendió, me seguía muy de cerca con pasos pequeños, a su ritmo. Aunque intenté hacer maniobras de despiste girando en redondo, acelerando el paso o quedándome quieta, seguía mis piruetas. Pensé que necesitaba un poco de cariño, agua, o algo de comida. Parecía agotada. Cogí unas migas del bocadillo que llevaba en la bolsa de deporte y puse un poco de agua en la tapa de una cajita de caramelos para que, una vez repuesta, pudiera continuar su vuelo. Allí estuve un buen rato observándola, y ella a mí, mientras se atrevía a acercarse al festín.
La recogí haciéndole un hueco en mis manos, sentía el arrullo de sus plumas entre mis dedos, sin moverse apenas. Decidí llevármela a casa dispuesta a cuidarla el tiempo que necesitara, sin tener nada claro que ella quisiera quedarse unos días conmigo. La verdad es que no domino el lenguaje de las palomas, pero algo había en aquella situación que parecía que nos entendiéramos. Le preparé un txoko en el invernadero, dejé la ventana abierta para que se sintiera libre de entrar y salir, y cada mañana la visitaba, le llevaba galletas picadas, agua, migas de pan mojadas en leche… y me quedaba a su lado preguntándome qué más se podía hacer por una paloma mensajera cansada. ¿Cómo podría ayudarle a recuperar su rumbo?
Yo me movía poco a poco, mirándola, por si se sentía con fuerzas para seguirme, ella intentaba acercarse hacia mí aunque no conseguía mucho más. Lentamente llegó un momento en el que inició el vuelo.
Se posó sobre mi hombro izquierdo.
Después de aquel día salíamos juntas al jardín. A medida que pasaban las horas y ella se sentía más segura, volaba de mi hombro a una de las ramas del roble más próximo y al rato volvía a mi hombro. Yo notaba que iba mejorando porque había más osadía en sus tímidos escarceos al aire libre, se alejaba un poco más cada día, y volvía para posarse en mi hombro; en mi hombro izquierdo.
Aquella mañana fue distinta. La madrugada inundaba de luz las horas difíciles de un derrotado septiembre.
Desde la ventana abierta del invernadero volvió la cabeza para mirarme un instante, y alzó el vuelo hacia el cielo.
Supe que aquél era un vuelo sin retorno, con rumbo preciso, cuando cruzaba ante mis ojos la fina línea que nos separa de la vida. Me quedé sin aliento mirando cómo se alejaba de mí, con serena elegancia, volando hacia un nuevo horizonte esta vez infinito.
Abrigada por la soledad de un prematuro vacío dejé caer, como una sonata triste de lluvia, todas las caricias que, con la ilusión de una niña, guardaba en mis manos y que entonces, vacías, enjugaban mi llanto.
Texto e imagen @mjberistain
In Memoriam 2004
ALGUIEN COMO TÚ
Cada vez que te miro, caprichosamente,
desde el otro lado del espejo,
pienso en alguien como tú…
Tus ojos son del color de la miel
y tienen la dulzura de las almendras.
Contigo las mañanas son una celebración
con el aroma de un buen café,
mantequilla y panecillos tiernos,
o como un paseo por caminos de hierba
rezumante, entre el calor y las sombras.
Eres como esa fruta madura
que se ofrece sensual a unos labios
y pronuncia despacio los nombres
de volcanes dormidos.
Te quiero.
Te quiero porque hay tardes en que me llega de tí
el olor a chimenea encendida
en un pueblo pequeño…
Nunca un cobijo fué tan cálido
como tu abrazo en las horas de siesta.
Desde el otro lado del espejo te observo,
te observo y te respiro
con la melancolía de las lunas
blancas de mi pasado.
Luego… dejo que broten los versos que no pudieron nacer a tiempo
y vuelvo,
vuelvo una y mil veces a mirarme en el cauce de tus aguas limpias.
Texto e imagen @mariajesusberistain
Acaso eres aire que traspasa los hilos de la memoria,
vertiginosa sombra oscura en la base del lienzo de mi vida.
Te hundes, te rompes, te derramas.
Vuelas, volamos..
por el espacio sin geografía
de un horizonte poroso;
alquimia de pájaros de espuma y hierro,
instante mismo en el que desapareces,
puro espejismo,
en la respiración consagrada del silencio.
Fotografía Ann Kroon
Texto de mi libro «Apuntes de Salitre» Editorial Vitruvio 2018
@mjberistain
Hay una sombra en el lienzo.
Pienso que debe de ser el mar…
La nieve cubre mis manos
hay un silencio que se instala
donde ya no importan respuestas
a las preguntas verdaderas.
Mi nombre es un abismo, distinto cada día,
que dibuja en la arena de una playa perdida
el azul horizonte de la nada;
noches que llegan con su rumor muerto.
En algún momento perdí mis gafas
de sol negras y mi reloj de arena
sé que solo dejé huellas vacías,
no sé dónde desvivirme.
Qué camino seguir después de las heridas?
¿Dónde perdí la alegría de mi pie izquierdo?
Texto e imagen @mjberistain
111
Poesía es sinónimo de belleza realizada y sensible, y por eso, ampliando metafóricamente su acepción estricta, el uso común extiende el nombre de poesía y de poético a todo lo que es bello, a todo lo que produce emoción estética. Así se dice: ¡Qué poético paisaje! ¡Cuánta poesía hay en este bosque!, y, frases semejantes, con que se da a entender que los objetos a que tales palabras se aplican producen en el alma una impresión poética, esto es, estética.
Estas dos maneras generales de producción, propias de la poesía objetiva, se manifiestan: la primera en la mayor parte de los poemas épicos y en las novelas y dramas históricos; la segunda en los poemas épicos de carácter filosófico (como el Fausto de Goethe) y en las composiciones dramáticas y novelescas que no se fundan en ningún hecho real, pero que representan o narran hechos posibles en lo humano.
En los géneros poéticos objetivos (épica, dramática, novela, etc.), la forma inmediata y primera del fondo (la forma conceptiva) es un conjunto de hechos y personajes, una acción ficticia, y en este caso la narración, la descripción, el diálogo, etc., son meras formas expositivas de esta forma primera, que en cierto modo se convierte en fondo de la obra. Pero en la Poesía subjetiva suele acontecer que la forma expositiva es la primera, pues el poeta no hace otra cosa que exponer directamente el estado de su alma, o enunciar un pensamiento determinado.
Fácil sería mostrar con numerosos ejemplos la verdad de estas afirmaciones. La manera distinta con que consideran la realidad el científico y el poeta es evidente. La idea de la relatividad del conocimiento inspirará al filósofo un minucioso análisis psicológico y crítico, cuyo resultado será una fórmula árida y descarnada, semejante a esta: Todo conocimiento es relativo, y varía según las condiciones características de cada inteligencia individual, La misma idea, convertida en pintoresca imagen por el poeta, le inspirará esta breve y gráfica sentencia:
En este mundo traidor
nada es verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira.
El científico, examinando una flor, hará una descripción detallada de todos sus órganos, y declarará fríamente que es bella o huele bien; el poeta, sin cuidarse de describirla, ensalzará la delicadeza de su aroma, la belleza de sus colores, y buscando relaciones y analogías que el científico no advierte, verá en ella una imagen de la brevedad de la vida, imaginará que el sonrosado de sus hojas es un símbolo del pudor, la comparará con una virgen tímida, si es una violeta, o con una orgullosa hermosura si es una camelia, etc. Un historiador, al relatar un hecho, se cuidará, ante todo, de exponerlo fielmente en todos sus detalles; un poeta lo modificará según exigencias estéticas, y solo buscará en él lo que tenga de dramático.
No hay que confundir esta idea y asunto puramente artísticos, con el fin moral que el poeta puede proponerse. Fuera de que la idea moral o trascendente no es absolutamente necesaria en la obra poética, su concepción puede ser motivo determinante, pero no primer momento de la producción artística. La elección de una tesis que se quiera probar por medio de una acción dramática o novelesca no es todavía un acto de producción artística; esta comienza al concebir el pensamiento dramático (la idea general de la acción) de cuyo planteamiento y desarrollo ha de deducirse la demostración de la tesis moral.
Decimos sean o no bellas porque no siempre es bello lo expresado por el poeta subjetivo o lírico. La duda, la desesperación, el escepticismo, la ira, el amor puramente sensual no son ciertamente estados bellos del espíritu, y, sin embargo, puede su expresión poética ofrecer verdadera belleza, merced a la forma de que el poeta los reviste. En la poesía filosófica y razonadora esto se muestra a cada paso.
Preferimos a esta denominación la de mixtos o compuestos, porque la palabra transición indica una relación de continuidad que no siempre revela entre ellos la experiencia. Un género de transición debe ser el que siga a uno y preceda a otro, de los géneros simples en el desenvolvimiento histórico del Arte, o al menos el que represente un conato de trasformación de un género en otro. Nada de esto se observa en la historia de dichos géneros ni lo revela el estudio de su naturaleza. La sátira, género épico-lírico, no sigue a un desarrollo épico ni precede a otro lírico, sino que es coetánea de ambos géneros, ni representa un conato de lo épico para convertirse en lírico o viceversa. Lo que hay en estos géneros es una compenetración o composición de elementos propios de los géneros simples, y por esto el nombre que mejor les cuadra es el que hemos adoptado.
Hay algunos poemas épicos escritos en prosa (el Telémaco de Fénelon, los Mártires y los Natchez de Chateaubriand, el Ahasverus de Quinet, etc.); pero estos ensayos no han tenido éxito. La grandeza y solemnidad de la concepción épica no se avienen con la forma prosaica.
Esta es la principal razón de la decadencia de la Poesía épica en la época presente. Debilitada la fe en lo sobrenatural, o al menos restringida a muy reducidos límites; sustituida la explicación poética de los fenómenos naturales por teorías científicas que difícilmente se prestan a la inspiración; imposibilitada por multitud de circunstancias, la formación de mitos y leyendas históricas; rebajada la talla de los héroes y de los sucesos; -la Poesía épica tiene que circunscribirse hoy a esfera muy estrecha, y no puede remontarse adonde llegó en otro tiempo. Por eso la ha sustituido la Novela, mezcla de lo épico y lo dramático, que, en formas prosaicas, pero con mayor interés y verdad que la Poesía épica, expresa los ideales y narra los hechos de estos tiempos. Poemas de breves dimensiones, tanto líricos como épicos, y no pocas veces dramáticos, que con frecuencia entrañan tendencias humorísticas, son hoy los únicos y degenerados representantes de este género, llamado, si no a extinguirse, por lo menos, a sufrir una trasformación profunda.
Dante, que cantó todas las grandezas de la teología católica en su Divina Comedia; Milton, que narró hechos tan portentosos como la caída de los ángeles y el pecado de Adán; Klopstock y Hojeda, que relataron el drama del Calvario, cumplieron este precepto fundamental en el terreno de la Poesía épico-religiosa, como Valmiki, Homero, Virgilio, Tasso y Camóens en la heroica. Pero no tuvieron igual acierto en la elección. Virués en su Monserrate, Ercilla en su Araucana, Voltaire, en su Henriada, y otros muchos. Un hecho milagroso, que da origen a la fundación de un monasterio, una lucha con una tribu salvaje, una guerra civil desastrosa, no son asuntos que ofrecen la grandeza o interés propios del verdadero poema épico.
Origen: Instituto Cervantes
Imagen de Internet
Yo te velé, derramados los hombros,
párpado alzado atento hacia tu hondura,
vigía por la sombra de tu noche.
Cada día lo escribo en voz baja…
Cuando baje la espuma
(porque siempre desciende)
encerraré este ahora en el recuerdo,
sin señalar el día.
Adaptación del poema de Concha Lagos.
Imagen Del Blog Trianarts
Me asomo al vacío. Llueve.
Será este otoño el octubre de la intemperie
De lejos llega la voz entrecortada de las noticias
repitiendo insistentes su desolación,
techumbres caídas y el sonido del vacío en el silencio.
No recuerdo rendijas de luz en las palabras.
Llueve.
Conozco su impacto de quejumbre incandescente
que emerge como caudal creativo
rasgando el velo negro transparente de la noche.
El silencio afónico reclama su sentido.
En el desierto nadie escucha nuestro ruido.
Palabras de Acróstico Ver Blog de Azurea
Texto y Fotografía @mjberistain
Como un huésped accidental
has desgarrado las cortinas
de mi alcoba.
Quizá fuera un viento ebrio;
un vendaval
quien se atrevió
en el calor de la noche
a escudriñar
el aroma de las horas,
o los pliegues de las sábanas blancas
sobre mi cuerpo
desnudo en los espejos.
Deja que deshaga de mis dedos
la urdimbre de caricias
y que mis manos palpen ciegas y ajenas
la larga tela fría del desengaño.
Desnuda estoy frente a mis sueños,
y te temo.
Pequeña variación sobre un poema de Pablo García Baena Ver TRIANARTS
Imagen: Tsuguharu Fujita