Palabra de Sancho

 

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Imagen Valle Camacho

 

Escribía Félix Grande sobre Sancho Panza que un día le dijo respetuosamente a una duquesa:
“… donde música hubiere cosa mala no existiere

 

En esta vida -decía el poeta- lo prudente es estar emocionado. “No hay arte que contagie tanta emoción como contagia la música. Ni siquiera la poesía es más emocionante.”

También Schopenhauer aseguraba: “Todo poema aspira a ser semejante a la música. Hay un instante en las palabras en que el conjunto de sus significados no se limita ya a dialogar con nuestra inteligencia, con nuestra razón o con nuestra memoria: dialoga con nuestra emoción. Es ese instante en que la palabra poética se ha convertido en una caricia de música. Y esa música, milagrosamente, desloja de nuestro ser el frío del miedo y el dolor”.

“El lenguaje de la música se parece a un milagro. En su generosidad y en su belleza junta lo humano y lo sagrado. Tomamos una partitura, la miramos despacio: lo que vemos escrito en ella solamente son signos. Nos acercamos a un instrumento musical, acariciamos su cordaje, su teclado, sus maderas finísimas o su metal brillante, casi oloroso: pero allí sólo hay maderas y metales y técnicas… Lo que sabemos, y lo sabemos de verdad, con la emoción y no sólo con la razón, con el rumor de nuestra piel y no sólo con nuestra inteligencia, es que por los pasillos del enigmático palacio que es la música deambula lo sagrado.”

En su artículo se refiere al hecho de que las iglesias han contribuído, a lo largo del tiempo, “a la fiesta sagrada de emocionar a los humanos con la tumultuosa inocencia que derrama la música”, y escribe: “… Aquella mezzosoprano prodigiosa, aquellos violinistas de sonido perfecto, aquella flauta de pena y elegancia absolutas, el chelo patriarcal y la batuta rectora, todos reunidos para hacernos celebrar el mundo, nos emocionaban acercándonos a la certidumbre de que en lo humano palpitaba lo sagrado y de que en ese pálpito habitaba la alegría. Una alegría universal, humilde.”

 

Elvia Sánchez, Soprano y Ainhoa Zubillaga Mezzosoprano


Paco de Lucía/Félix Grande

Música: Paco de Lucía – Entre dos aguas

Félix Grande fue un reconocido escritor y flamencólogo, que cultivó tanto el género narrativo como el lírico.

Importante representante de la innovación en la poesía española de la década de los 60.

Era guitarrista flamenco cuando, decidió cambiar la guitarra por la literatura. Se consideró siempre un aprendiz de poeta. Distraía sus heridas con música de Paco de Lucía y Camarón.

Dejó una amplia obra de poesía, narrativa y ensayo, y un sonido: el del flamenco, música que estudió con pasión.

 

Besarle el gozo al olvido,
cómo lo hago para besar un año entero de noches
que bebían el olvido.
Ahora cabalgo sobre un rey de corazones
como un río entre las piernas.
Ahora esas divinas cuerdas de guitarra
son mi más reciente alegría.
Quiero danzar, cada instante claro o de lluvia
este sagrado rito de vida
que me une a tu labio.
Pongo sobre mi frente un sombrero de plumas
para despedir la tristeza.
Pongo sobre mi boca el fuego
de los que leen las estrellas.