Tienes cosquillas?

La pregunta no era tan tonta, ahora me doy cuenta.

Han pasado muchos años desde entonces y el solo hecho de recordar estas palabras y recrearlas en la voz de niño de aquel vecino de casa de mis padres que se llamaba Javier, me hace sonrojarme de nuevo, como entonces, y que la sensación de pequeñas hormigas juguetonas alborotando todos los recovecos de mi cuerpo vuelva a mí con unas ganas de reír locas e imparables…

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Ayer tuve la suerte de asistir a esta “ceremonia” que me dejó cautivada y no pude evitar admirar con todo mi respeto y cariño y disfrutar del momento que me ofrecieron estos niños.

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Yo sigo creyendo en este amor, en la atracción natural de dos criaturas que sienten una especie de cosquilleo en su interior, un fuerte deseo de estar uno junto al otro, una rara emoción a la que no saben darle nombre y que no tardarán mucho en escribirla en letras mayúsculas…

@mjberistain


 

Libera-me

 

Se llenaron los espacios diáfanos
de dudas y de incertidumbres, todos.
Sonoros pasos arrastraban flecos
deshilachados de fidelidades,
de tatuajes tiñendo el negro pulso
tembloroso de los honorables.
de trompetas acallando las voces
desde los flancos anticlericales.

Y el silencio sonó casi como dolor
y desconsuelo poderosos.

Qué triste de tanto sentir
darse cuenta de que nada tiene sentido
y plegarse a la puerta entreabierta del amor
envejecido,
si lo que quisieras
es descerrajar las pestañas que ocultan
con obscenidad miradas impúdicas
por los pasillos
como actrices de una ópera no solemne
—de sainete—
en el delicado laberinto de pasiones
y partituras de alas rotas.

@mjberistain


Nota:
El título de este poema hace referencia a una parte de la Misa de Réquiem de Verdi.

 

Llorar entre las flores

El viento voraz y la lluvia
anegaron el paisaje posible.
Asoma una naturaleza muerta
de escombros y huesos desnudos
entre el barro del duelo.

Racimos de ternura tibia
cuelgan lacios tras los cristales,
húmedas sombras de sauces que peina
con pulso desgarrado el extravío
letal de la memoria.

“Llorar entre las flores”
atravesar las áridas palabras
del desengaño
y olvidar las voces ávidas
de tantas noches
cuando, muriendo, soñaban
“el jardín al otro lado del río…”

@mjberistain


Nota: los versos entre comillas son de Alejandra Pizarnik

El idilio de la piedra

Hacía menos frío frente al mar que a su lado.

Salir al aire de la noche era un quejido

valiente, con la cara lavada por el tiempo,

un gesto absurdo abrirse al encuentro de caricias

bajo luces de neón

mientras desde el fondo de las tristezas brotaban

los ecos de voces de vidas también robadas

en páginas de los diarios de la mañana.

Solo el idilio de la piedra,

y la marea cristalizando su deseo.

@mjberistain


 

Amarres

Reblogueo esta entrada de Poetas Nuevos que a su vez utiliza esta magnífica y sugerente fotografía de Leo De la Torre. Gracias a ambos por permitirme mostrar su gran trabajo que tanto admiro.

Poetas Nuevos

Y casi al terminar Abril de este año , Leo nuevamente me sorprendía, https://leodelatorre.net/2016/04/28/amarres/

¿Qué sería de la embarcación sin sus amarres?

Déjame a la deriva
y la mar me recuerde,
grande pero frágil,
oxidado de obstinado,
despedazado de inútil,
flotando pero olvidado.

Será la belleza de tus amarres
la que me haga volver
después de visitar siete mares
a tus cuerdas recaer,
calando hondo el anclaje.

Será el trenzado de tu acero
el refugio del mío,
será la tensión de tu vida
sujetando la mía,
y así evitar ser presa del mar
mientras vivan tus amarres,
del mar sólo seré amante.

Ver la entrada original

Un extraordinario artista menor

ANDRÉS TRAPIELLO escribe sobre “UN PINTOR de provincias”;
del pintor italiano Giorgio Morandi nacido en Bolonia (1890-1964),
considerado uno de los mejores del siglo XX en su país.

 

“GIORGIO MORANDI pintó, a lo largo de su vida, (según Andrés Trappiello), tres cuadros: un bodegón, un paisaje y un jarrón con flores.

Hoy recupero algunas de sus frases sobre el trabajo del artista en lo que se refiere a sus bodegones.

El bodegón para el que Morandi ha allegado tazones, jarras, loza con cenefas azules, conchas de pliegues luminosos, con el Tirreno dentro, resulta siempre misterioso, recoleto, dejado allí no por su mano, sino por el oleaje de la vida. Están y no están en él las cosas. Parece como en esas mesas, después de la comida, aún por recoger, en su desorden natural, que nada de cuanto contiene va a durar mucho tiempo, como si alguien, de pronto, lo desmontara todo y dejara la mesa limpia, contra la severa pared del fondo. Los cacharros en él parecen accidentales y todo nos advierte del paso del tiempo, como esa servilleta de lino blanco al lado, no doblada, que el huésped, al levantarse, ha dejado así plegada de esa forma, para luego volver o no volver ya más. En el fondo de sus tazas, que no podemos ver, sabemos que queda un poco de caldo, dorado y frío. En las botellas, de cuello largo, de panza ancha, puede verse aún algo de chianti áspero del color del coral, pero ya oscuro, como si la luz de la tarde pasara a su través y le dejara triste. En ese bodegón todo es usado, todo tiene la forma de lo común y diario.

Aunque Morandi tiene algunos cuadros, de los primeros que hizo, muy bien ordenados formalmente, al modo de los barrocos, de Chardin, de Zurbarán, es decir, de los maestros del género, poco a poco se fue amanerando, y terminó ingeniando diseño italiano, como si más que pintura, estuviera haciendo propaganda de la loza, de la vajilla.

Para los bodegones entonaba antes, pintándolos con óleo, los cacharros que iban a formar la naturaleza muerta. Pintaba el vidrio conforme a la tonalidad general del cuadro, según le convenía. Luego, cuando terminaba ese cuadro, volvía a pintar la botella de otro color, para el siguiente lienzo, y así con toda la batería.

Morandi pintó variaciones sobre el mismo tema aunque entonó siempre bien sus obras,
Fue un extraordinario artista menor.”

En otro momento hablaremos de los paisajes y de las flores.

Trapiello, de la obra de este artista, dice que “son los Aguafuertes los que mejor le representan, lo mejor de él. Solo en los Aguafuertes dice haber encontrado Trappiello emoción y verdad.”

Imágenes tomadas de internet de algunas de sus Naturalezas Muertas “Naturas mortas”

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Recomiendo visitar el enlace siguiente: https://elviajero.elpais.com/elviajero/2014/11/27/actualidad/1417092115_703573.html


 

Becquer llora

Hay un desorden de sueños lacios
enredado en su pelo,

Las golondrinas están quietas
y afuera, está Becquer llorando.

La lluvia no cede,
mancha el paisaje de bruma
y un cielo sin luz se desborda
en las miradas sin rumbo

Licor de luna y cerezas impuras
transitan la sangre y cubren
de ácidos óleos los desnudos,
detrás de las sonrisas
se oculta el temblor de los labios
y cae la Paz del crepúsculo
como una dama enigmática,
turbadora, en un silencio confuso.

@mjberistain
imagen MJB sobre escultura de Chillida