Más allá del Mar

La madrugada mueve las cortinas blancas
siente un breve oleaje en su cuerpo
y se pregunta ¿dónde estará la playa?

Navega a la deriva,
como un náufrago
que no recuerda de dónde partió ni
hacia qué puerto le llevará la marea.
¿Qué importa?, se dice a sí mismo
amarrado a la imagen del vaivén de sus caderas.

El viento deshilacha las costuras de su camisa.

Más allá del mar, más allá del azul infinito
inventará blancos ramos de rosas como espumas
para ella, y seguirá contando estrellas antes de dormir
en la eternidad imponente de su tiempo.


@mjberistain


Azucarillos y agua

Llevabas los bolsillos llenos de azucarillos
—dijiste que eran para que yo no me cansara—
y una pequeña mochila con un botellín de agua
bien fría, como a tí te gustaba.

Las piedras del camino protestaban
porque, en vez de andar, ibas pegando patadas
al aire para verlas cómo saltaban.

Sabía de memoria el camino
de alrededor de la casa,
los recovecos y las ruinas,
pero iba acariciando contigo
mis sueños de infancia.
Intentábamos juntos descifrar palabras
y figuras de colores dañadas por el tiempo
y por las alimañas, y fechas cinceladas
en los árboles a cuchillo hacía muchos siglos.
Sabía de memoria todos los trucos.
Pero, qué hermoso era el amor
cuando me veía encaramada
a los cascotes de las ruinas,
contigo encima,
para ver más allá de las tapias.

Por el canal se acercaban los patos salvajes.
Un ave blanca llegó hasta ti,
estiró su cuello y las plumas de su culo
se atrevió a robarte un azucarillo del bolsillo
y desplegando sus alas se marchó volando.

Una suave brisa de verano envolvió aquel día
la explosión de tus risas
y la belleza de nuestra pequeña aventura.

@mjberistain







El ilusionista

Veo a un hombre joven, alto, delgado, sombrío como un enigma, de los que cuando te miran sientes que estás ante algo misterioso, alguien que resulta inabordable; es poco posible que alguien pueda acercarse a su mente, mucho menos delatarle…

No lleva chistera. Aparece en el escenario en mangas de camisa —blanca— remangado. Su presencia — sentado con corrección en una sencilla silla, su espalda erguida apoyada en el respaldo, sus piernas abiertas y sus manos sobre las rodillas— es de una fuerza espectacular y poderosa. Su mirada es lenta y larga, pasional, oscura, inteligente; impenetrable. Su imagen, su figura, su postura me hacen pensar en una energía imprevista y volcánica. Momento de fascinación.

Creo en él. Percibo la verdad del poder de su personaje; de su propio poder representando al mago. Aunque hay un límite borroso entre él y yo. Me resulta difícil distinguir entre realidad e ilusión. El, sin embargo, defiende su magia —nada es lo que parece—, mientras un escalofrío recorre mi espalda cuando nos recuerda que quizás existen poderes superiores a los del hombre, sea él o nó quien los posea, o que es posible que todo sea un simple truco de magia.

¿Qué pasa si un mago realmente hace magia?

¿Y si realmente es capaz con su actuación de trasladarnos al oscuro y agitado corazón del mundo mágico?

____________

Se llama Edward Norton. Era uno de mis actores preferidos y en este caso he quise referirme, no a su mejor película, sino a la caracterización en el personaje del mago Eisenheim en “El Ilusionista”.

Nota: actualizado 2020

@mjberistain
adaptado de LaButaca.net
fotografía maribelubeda.org

Ven conmigo

Ven conmigo
hay un sonido lento,
lejano que no deja lugar a la duda,
la vida que empuja la muralla de la alborada.

Es tierna la noche y oscura
atraso las horas del reloj
para escucharte adentro,
mar de mis ensueños
antes de que nos persiga
el día por las playas calladas.

Mar solo
de espumas dulces sin testigos
de esos besos que se escapan
y que vuelven con el sabor de la sal
entre los labios,
jugando por la orilla enamorada.

Son las tres de la mañana
la luna está traspuesta
pensará que nadie la está mirando
el amor es lento y la soledad inmensa
tu y yo solos en el sueño
y en la eternidad de sus entrañas.

@mjberistain




Let it Be

Cuando se acercó a ella, directamente dijo: ¡Hola cariño!. ¡Además de medio desmayada, se quedó horrorizada! No le conocía de nada y no le gustaban las personas que iban llamando cariño a todo el mundo a la primera de cambio, aunque en esa zona, a trescientos kilómetros de su casa, sabía que era bastante habitual. No se encontraba en condiciones de polemizar en aquel momento, se dejó coger de la mano y pudo sentir después sus cálidas caricias por su hombro y por su brazo izquierdo. Le miró a los ojos y solo pudo rendirse ante el afecto que aquél hombre le ofrecía.

Su mirada era de color azul casi transparente. Su forma de hablar acentuaba sus palabras orgullosamente identificándose con su tierra aragonesa, su voz sonaba tosca y muy cercana, sonreía con una naturalidad innata e inevitable.

Ella no pudo evitar una mueca cuando una maniobra extraña hizo que sus huesos se resintieran de tal forma que hicieron derivar la conversación hacia el tema del dolor. Alejandro era un hombre joven, de configuración cuadrada, curtido —más tarde lo supo— en todos los tipos de dolor que pudieran existir y, sin embargo, su vocación le había llevado a dedicarse a ayudar y consolar a todos aquellos que lo necesitaran.

Confesó que sus tobillos estaban hechos trizas de empujar en primera línea con su equipo de rugby, también su espalda y su cabeza casi rapada. Llevaba una barba rubia de tres días y un pendiente de plata en su oreja izquierda —tres aros de distintos tamaños engarzados—. Consiguió hacerla sonreir cuando apostó porque ella hubiera tenido unos parecidos en su época hippy. Estaba casado y tenía dos niñas, la más pequeña de ellas había nacido con una de esas enfermedades “raras” de las que tan poco se conoce todavía. Su conversación y su sonrisa aliviaban. A pesar de los envites del dolor que ella padecía en su cuerpo magullado. El trayecto se le antojó que había sido excesivamente corto cuando llegaron a destino porque sintió que había quedado mucho por conocer de aquel hombre entrañable. Se abrazaron con emoción contenida y se besaron las manos.

Se quedó con que él era músico, que había estudiado saxo desde niño, primero alto, después se dedicó al saxo tenor… Se quedó con el nombre de su grupo: Ska Blues & Jazz.

Se quedó con su sonrisa, con la transparencia de su mirada. Se quedó con su coraje y el brillo de su vida ocultos discretamente debajo de aquel uniforme de colores fosforescentes. Se quedó con el sonido especial de su voz cerca de su corazón mientras lejanamente oía la sirena de la ambulancia que la había trasladado hasta urgencias.

@mjberistain


Amor que mata

Esa luz del amanecer tan pura me da miedo,
llueve, pero hoy creo que es un error del universo
todo tan puro, tan absolutamente hermoso…

Siento el aliento del desapego
ulular entre sonrisas saciadas de pétalos
y espinas en el jardín saqueado.

Debe de esconder algo así como
la punta de lanza de un amor que mata
con afilado instinto de posesión.

Temo la lluvia y su huella indeleble
que se deshace en la arena y esculpe la roca,
lluvia que hiere, hasta ablandar el limo.

Temo la lluvia que se fosiliza
sobre las sienes de los relámpagos;
con su hiriente belleza quebradiza.

@mjberistain