DE LO ESPIRITUAL EN EL ARTE
«El mar no es azul —dijiste— El mar es del color que tú quieras que sea…»
Quise imaginar pigmentos
y colores que antes no existían
para ese mar que siempre es el mismo,
el que enciende mis sueños
entre abismos inciertos.
Hallé hilos de silencio, veladuras,
reflejos que mecían mi locura.
Había algas jugando con mis pies
descalzos, lazos de agua entre las aguas,
delicados pinceles sucedían
y se alejaban de mi,
con besos de pez hacia la nada.
Con sabor del salitre en los labios
sigo buscando en el reverso
de las espumas,
en la arquitectura de las tormentas
bajo lluvias fugaces de amapolas
que invento, o en la zozobra de los espejos
en desuso de las terrazas de Alejandría.
¡Ah! ¡Mar de mis silencios!
A veces te encuentro y a veces te pierdo…
