Cometa

 

No sueltes,

Líneas tensas,
curvas aventuradas,
largas
y enredas las entrañas
del bosque de las ánimas.

Aprendí a moverme
mirando al mar,
su luz olvidada por los tejados
volando en hilos de música
celeste,
cercanas campanadas en sordina
por las noches de fuego, amor y lluvia

No sueltes.

Llevo entrenadas
traineras de ternura para tus tempestades.

@mjberistain


 

Goruntz

 

SUBIR

Hacia la altura donde desaparecen
todos los vértigos
Hacia la luz donde bailan
todos los colores
hacia el silencio donde duermen
todas las melodías
hacia el relicario donde se guardan
todos los aromas
hacia el jardín donde —inmarchitas— viven
todas las flores
hacia la escalera donde las nubes llueven
todas sus caricias
hacia el mar de la serenidad, el que ahuyenta
todos los miedos.

SUBIR

Hacia Ti, que no sé dónde estás
ni sé si ERES.

SUBIR

hasta desengancharme de esta Noria…
que va y vuelve.

 

 

O. Gregorio
Imagen Antonio Heredia Morante


 

 

 

Travesía

Bajo la misma noche los ojos transparentes y lejanos de una mujer sin nombre y sin estrellas lo miraba. Máscara de su cuerpo fracturado. Su mirada, toda, el ecuador del universo…

Así que no volveremos más a pasear
a tan avanzada hora de la noche,
aunque el corazón sea aún tan amante
y la luna todavía brille tanto.

Porque la espada dura más que su vaina,
y el alma dura más que el pecho,
y el corazón debe detenerse para respirar
y el amor mismo necesita descanso.


Autora: María Navarro (Travesía)
Imagen de Internet (Pixabay)


 

Alma de Blues

La memoria de un beso… sigue siendo el beso.
Borgeano

 

Tengo alma de Blues,

Para qué esconderme
de las paredes perforadas con piezas de locura,
esfinges que son presencia perdonavidas a mi espalda,

o de vuestros mudos rostros en blanco y negro compasivo
almas de luz, amuletos para mis desvaríos,
cuando se desatan como lamentos de un saxo
los finos hilos de un jazz a medianoche al otro lado del silencio.

@mjberistain

¡Dispara!

Dispara de lleno al corazón, yo espero
en el quicio de la puerta, en ese espacio
asustado de silencio, vibrante
donde duermen solitarios los espejos.

Dispara de lleno y no huyas con el viento
por las crestas de las olas, no confundas
la belleza del espanto inesperado
con la desbordada pasión por los pasillos.

¿A dónde iré
que no sea la penumbra entre tus brazos
esa luz mortecina que tanto favorece
a los encantos de la carne, entregados,
y ese dulce atrevimiento de la edad?

Hay veces que perderse es un lugar perfecto
para volar a otro país con las manos vacías
y las maletas llenas del rumor de las mareas.
El tiempo será siempre un amigo indeciso.
Saldré, cuando cese la lluvia, a caminar
sobre las brillantes alfombras de hojas húmedas
color ocre de los robles y los hayedos del otoño.
Y seguiré esperando, hasta que vuelva a abrirse la tierra
y mis manos, de ortigas y arañones, y arranque la luz
con nuevas flores por los caminos de jardines inmortales.

@mjberistain

Y, apenas tú

 

Y, apenas tú

que apareces como la fina línea que rompe
una antigua taza de porcelana,
como la muerte,
acechando por las cercanías de ese algo silencioso
que nos une, que llega y nos traspasa, sin más
y sin saberlo.

No preguntes por qué, amor

Yo también me desordeno lo mismo que las fuentes
y caigo y me ordeno de nuevo en el puro espacio
de mis párpados, sin mirar a nadie de frente.

He pensado tatuarme tu abrazo en el contorno de mi cuerpo
y caminar por lo eterno como lo hacen fugaces las estrellas
inventando lazos nuevos, equilibrios, para cuando me desvele.

He decidido contenerte como a un juguete en el escondite
de los relámpagos vagabundos, como si fueras un aire
que no daña con la luz de su caricia acerada cercana al corazón.

No preguntes por qué, no preguntes.
@mjberistain

 

 

 

Duración

 

En la alcoba,
en la luz que llegaba de los faros
de todos los puertos
de todos los continentes

se movían los mares, los océanos
los árboles y matorrales
los pájaros nocturnos por todas partes

La duración no estaba vinculada al amor
de los sexos
sino a las cosas sencillas, a los momentos
que no tienen importancia,
acariciar un rostro querido, escuchar el vacío
de alguien que te falta,
pensar en el niño que fuiste y seguir siendo amigo de ti mismo…


Alteraciones sobre el poema La Duración de Peter Handke
(Premio Nobel de Literatura 2019)