La verdad

Sospechó siempre la verdad pero, de verdad, no pensaba que existiera.
Derramó sus dudas sobre el pecho de noches que herían,
hubo ángeles que acompañaron en silencio sus pasos esperanzados.

Nunca dirá sus nombres; no había suficiente verdad en aquellos ojos entornados.
Bajo un cielo inclinado volvió con su soledad a su pequeña parcela de verdad
—al camino espinoso del amor sin final— a pesar de las desgarraduras.

@mjberistain


El jardín nublado

Hubo una vez un sueño
y existía el amor, mordía el desamor,
y ese sueño es la vida; un imposible siempre.
Francisco Brines


Cantan tristes los pájaros
y huele a rosas en el jardín nublado.

Yo soy la mirada en el jardín nublado
y en el tiempo que me espera,
¿A dónde se fueron todos?
¿Y… a dónde iré yo con mi vida?

Tomaré unas ráfagas de lluvia
por amor de dios
y posaré en ellas rayos de sol
y a besos les arrancaré ríos
y tocaré con sus dedos octubre
con la piadosa luz del fin del mundo
y encenderé las luces de cuando creí haber nacido.

¡Ah, la pequeña esperanza de la infancia!


@mjberistain
(variaciones sobre Francisco Brines)
Imagen de pexels/Triana



Hazme llover., solo tu me sientes…

Todos tenemos amistades perdidas como túmulos egipcios… hasta que llega la mano de un arqueólogo y desentierra recuerdos que nos maravillan y provocan la lluvia en un desierto de emociones.

Solo puedo sentir

Elegir los rasgos del rostro que te cautivará en el segundo más inesperado de tu vida. Elegir el tono, el color de la voz que te enamorará pronunciando tu nombre por primera vez. Elegir la delicadeza de las palabras sobre las que viajarán los pensamientos de esa persona que te comprenderá en tus momentos más difíciles. Elegir la mirada que estremecerá el suelo que pisas y te hará sentir… ¿se puede elegir?.

(JMPA Pink Panzer Yorch – Ella y el sentir de la lluvia.)

Tomo prestadas esta música y estas palabras del blog de JMPA Pink Panzer Yorch, con mi agradecimiento.

Ventanas

Hace tiempo que el mundo se resiente y hoy parece un decorado de cartón,
miro las fotografías en blanco y negro que pueblan las redes con miles de “megusta”
y me duelen tantas calles calladas y persianas de bares y cafeterías vacías bajadas.

Pienso en ti, imagino que estarás abstraída mirando por la ventana,
quizás con una taza de café caliente entre las manos apretada contra tu pecho
y un temor como de no acertar a imaginar un futuro mejor para tus hijos pequeños.

El ángulo de la bellísima última luz de octubre traspasa los cristales
y descansa sobre el polvo de los sueños que impregnaron los primeros muebles que pagamos juntos,
caen lentas las últimas hojas frescas del jarrón en el que aventuramos cada día una ilusión.

No te arrepientas de nada, no dudes, la vida es un combate, sigue tu marcha y vive en los detalles;
quizás el de un nuevo amanecer, o el de la última luz que ha marcado de ocre cada hoja caída,
o el de los besos que has guardado que ha ido sellando en tu boca el amor.

Nos quedan las ventanas, siempre habrá un revuelo de pájaros en primavera y una lluvia piadosa que se desborde en algún lugar, fluye con ella, eres agua, sigue su curso, que no te paren tus pasos, la vida es un eterno combate dentro y fuera de las ventanas.

@mjberistain
Fotografía: Murillo “Mujeres en las ventanas”



Colapso (cuento)

La madrugada apoya su frente en la ventana
y me confía unas sílabas de pena y compasión
Luis Rosales

¿A dónde fueron aquellos
que ayer habitaban nuestras calles,
de dónde viene este silencio
que envuelve el vacío de la ciudad?

Se rompió el equilibrio del planeta
se cegaron los ojos de los niños
se olvidaron los hombres del Gran Dios
creyéndose ellos que podrían
alimentar la nada, pero la llenaron
de escoria e inutilidad,
de inmediatez y subversión
obviaron el amor
y lo sustituyeron por máquinas
de placer puntual, las fábricas
fabricaron humo que logró matar
el equilibrio natural y ocultar
el cielo y las estrellas,
se envolvieron los mares con plástico
los planetas con máscaras
y un día, con inmenso dolor,
sintieron cómo la tierra dejaba de respirar.



Reedición/Gil de Biedma

Jaime Gil de Biedma es uno de mis poetas de culto. Leo y releo sus textos, su tormentosa y corta vida poética y sin embargo de tal intensidad… —no es el único, pero sí muy interesante para mi—. He encontrado esta reseña de la reedición de “Las personas del verbo” que dejo entre mis apuntes por si a alguien pudiera interesarle. Ver el texto completo en el Blog Encuentros de Lecturas.


¿Noche aún?
Mas de antemano todo converge hacia el día.
Para exaltar su verano, el Alba, dudosa,
fía su claridad de rocío en tanto pálpito umbrío
bajo el azul, que después —lo sé bien— presidirá.

Canta el reloj. ¿Qué hora es?
La hora de una verdad.

Jaime Gil de Biedma
Poema titulado “Fe del Alba”
del libro “Retrato del Artista”


El volumen del libro “Las personas del verbo” comprende los libros Compañeros de viaje (1959), Moralidades (1966) y Poemas póstumos (1968) y se completa con un apéndice con los Versos a Carlos Barral por su poema Las aguas reiteradas, que incluye seis poemas dedicados a su amigo.

La mayor novedad de esta reedición es el prólogo de James Valender, algo más de 30 páginas que constituyen un intenso e indispensable análisis de la poesía de Gil de Biedma, un poeta esencial en la literatura española de los últimos cuarenta años. Hay además en ese estudio introductorio una visión global de la evolución armónica e integrada de los tres libros que constituyen Las personas del verbo y una explicación contundente de las razones que le llevaron a dejar de escribir poesía después de los cuarenta años.

“En el campo de la reflexión ética – señala Valender en su prólogo- su actitud difícilmente podría ser más trangresora. De hecho, junto con Cernuda, y siguiendo la tradición crítica de figuras como Baudelaire, Nietzsche y Proust, el autor de Poemas póstumos es uno de los grandes moralistas que ha tenido la lírica española moderna: sus implacables indagaciones en la conducta humana, sus despiadadas exploraciones del trato que cada quien establece consigo mismo y con los demás, permiten muy pocas ilusiones al respecto, al revelar un panorama de egoísmo, de inconsciencia y de hipocresía del todo desolador.”

La búsqueda del tono, de una voz propia, le plantea un reto a Gil de Biedma. Su preocupación poética es conseguir una modulación expresiva en la que se reconcilien el lenguaje hablado y el lenguaje poético y para ello tuvo muy presentes los modelos de la poesía moderna francesa, de Gérard de Nerval a Baudelaire, y de la lírica inglesa de Wordsworth, Browning, Yeats, Eliot o Auden.

Browning o Tennysson, y después Pessoa, Eliot o Borges crearon personajes para atribuirles otra vida, para explorar otras dimensiones de lo humano. Gil de Biedma tuvo bastante con ese complejo personaje que se llamaba Jaime Gil de Biedma, con el que practica un juego de espejos, de ironía y de máscaras. Eso explica – para empezar- el título que el autor elige para su obra. Esas personas que viven en el poema y a las que se refería al sesgo en su conocida declaración: “Yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema.”

Al integrarse en esa tradición, que es en gran medida también la de Luis Cernuda, el autor de Las personas del verbo se suma a la llamada poesía de la experiencia, entendida no como mera imitación de la realidad, sino como el simulacro de una experiencia.

Hay un artículo de Gil de Biedma, “Como en sí mismo al fin”, que está recogido en El pie de la letra, su volumen de ensayos, y que debería figurar como prólogo o epílogo de cualquier edición de su poesía. Allí se pueden leer estas líneas:

“Un poema moderno no consiste en una imitación de la realidad o de un sistema de ideas acerca de la realidad – lo que los clásicos llamaban una imitación de la naturaleza-, sino en el simulacro de una experiencia real.”

“Lo que pasa en un poema- declaraba Gil de Biedma en una entrevista – jamás le ha pasado a uno. Como decía Auden, los poemas son anteproyectos verbales de vida personal.”

De algo parecido hablaba Miguel J. Flys cuando se refería a la biografía espiritual adulterada de Cernuda en la primera edición de La realidad y el deseo.

Y como en Cernuda, encontrar una voz personal es sobre todo cuestión de tono. Encontrar ese tono, modular la voz que habla en el poema es, junto con el desarrollo rítmico de su unidad melódica, la clave de un buen texto poético.

Y esa es también una clave esencial para ver su evolución: la búsqueda y el desarrollo de esa tonalidad. Si Compañeros de viaje es la historia de una despertar, el viaje a la madurez vital, Moralidades representa su madurez poética, el logro de ese tono que se proyecta en Poemas póstumos sobre la conciencia del tiempo y la pérdida de la juventud.

A partir de ese momento muere el personaje, es decir, calla el poeta. Ahora, veinticinco años después de que Gil de Biedma dejara de escribir, se reedita este libro fundamental en el que se siguen mirando muchos lectores y muchos poetas jóvenes.

Autor del texto Santos Domínguez