Ucrania

Viernes de lluvia,
se marcharán las grullas
con el invierno.

La tierra tiembla.
Rumores y silencios
Ucrania llora.

Se incendia el aire,
adentro de las noches
la luz se muere.


@mjberistain

La invasión rusa BERNA GONZÁLEZ HARBOUR

¡ Buenos días, lectores! Siento saludaros así, pero hoy es un día triste para Europa: la invasión rusa de Ucrania está firmada. ¿Habéis leído El maestro Juan Martínez que estaba allí, del gran Chaves Nogales? Grandísima novela. Y allí era en Ucrania, donde la hambruna causada por Stalin y la guerra civil rusa dejó millones de muertos en un país rico en cereales maltratado a ratos por la historia. Esta parece repetirse hoy de la mano de Putin, que tras un discurso nostálgico del imperio soviético anunció anoche el reconocimiento de las regiones separatistas orientales y el envío inminente de tropas. Para el “mantenimiento de la paz”, dice. La guerra en realidad empezó en Donetsk y Lugansk hace ocho años y ha causado 14.000 muertos. Estaba soterrada, protagonizada teóricamente por “separatistas prorrusos” pero apoyada, si no instigada, por el Kremlin. Hoy ya estamos ante la invasión abierta pese a las presiones de una Unión Europea cuya amenaza de sanciones no amedrenta a Putin y un Joe Biden que no podremos decir que no haya avisado. ANDREY BASEVICH (AP)Parafraseando a Nogales, nuestra corresponsal, María R. Sahuquillo también está allí y nos describe los hogares maltratados por estos años de guerra. Su crónica pone en valor el periodismo. Su predecesora durante décadas, Pilar Bonet, escribe este análisis con las claves de este nuevo desafío: Putin se adentra en el peor escenario. Y el editorial nos recuerda que no solo está en juego la vida en Ucrania, sino el orden del mundo. Lo dicho: un día triste para Ucrania, para Europa y para la propia Rusia, que en lugar de avanzar hacia la democratización lo hace hacia el repliegue nacionalista y agresivo que bien conocí en mis años de corresponsal.

Garrapiñadas

Llevaba tiempo deseando tener unos cuantos días libres para perderme por las rutas de los frutales en flor que pueden contemplarse en esta época por nuestra geografía; Cerezos en la zona de Extremadura, Almendros en Tenerife y Aragón o en la zona del Mediterraneo… Maquiné un plan que parecía perfecto. Estaba siendo un final de invierno infernal. Habían llegado tarde, pero con fuerza los vientos de más de cien kilómetros por hora, la lluvia arreciando sin compasión y anegando paisajes que hasta entonces eran de puro secano, y nieve; nieve deseada pero que atrapaba con su bellísimo manto blanco cualquier tipo de tráfico -animal o humano- a pie o por medio de cualquier artilugio mecánico de transporte conocido tipo tren, coche, camión o avión. De verdad que yo andaba necesitada de huir del gris oscuro que envolvía con saña mi cuerpo y mi espíritu.

Optamos por la zona de Levante por cercanía y por asegurarnos un poco de sol y temperaturas amigables para poder disfrutar del bellísimo paisaje de la «floración» en estas fechas. Todo encajaba.

«La producción del almendro en España se concentra en las comunidades del litoral mediterráneo. Es el segundo país productor mundial de almendra después de Estados Unidos. El almendro es un árbol muy robusto y de larga vida, que en la cuenca mediterránea puede vivir entre sesenta y ochenta años, incluso hasta un siglo. Es, junto al olivo, uno de los principales árboles cultivados con fin industrial en el litoral mediterráneo. Ambos toleran climas extremos de inviernos húmedos y veranos calurosos y requieren terrenos pobres. Actualmente se cultivan más de cien variedades debido a la gran riqueza genética, pero existen cinco tipos comerciales definidos y seleccionados entre las variedades de mayor calidad, que son Marcona, Largueta, Planeta, Comunas o Valencias y Mallorca.»

Llegamos tarde. La floración se había adelantado debido a la rara climatología de este año y los árboles se estaban cargando ya de almendras. Había una gran preocupación en la zona porque se esperaba frío y ello podría arruinar el fruto. ¡Nuestro gozo en un pozo!, Recorrimos los valles por sinuosas carreteras, esta vez con una belleza diferente a la que esperábamos, pero el sol y la vista del mar en el horizonte aliviaron nuestra desilusión.

¡Pues… compraríamos almendras!

Encontramos en Guadalest —un pueblo caprichoso encaramado en la sierra como una gran ventana al mediterráneo—, una tienda de productos de la zona.

Allí nos explicaron que la producción de los almendros se vendía íntegramente a la Cooperativa pero que, con suerte, podríamos encontrar algún vecino que quisiera vendernos almendra natural -con cáscara- a «dos coma cinco euros el kilo» aproximadamente (que era el precio de venta al por mayor). El amable dueño de la tienda, propietario también de algunas de las parcelas de almendros de la zona, al que compramos pasta de almendras para postres y otros usos, en su ánimo de aliviar nuestro desconcierto nos ofreció unas pequeñas bolsitas de plástico transparente con unos cuantos gramos de almendras garrapiñadas.

¡Garrapiñadas!

No puedo acordarme de cuándo fue la última vez que comí garrapiñadas, pero debió de ser en el parque de atracciones de Igueldo cuando todavía era una niña.

Tuve que conformarme con hacer algunas fotografías de almendros y cerezos por los alrededores, de camino a casa, cuando volvíamos de viaje, mientras mordisqueaba garrapiñadas que todavía me quedaban por los bolsillos.

Texto y fotografía@mjberistain


Máquinas de Museo

¿Qué hace una chica como yo en un sitio como éste?

La elección fue mía pensando en que le iba a hacer mucha ilusión a él perderse un rato entre todo aquel maremágnum de máquinas de museo. -Tengo que decir que es un apasionado de las motos-. Se trataba de una exposición de motocicletas que un paisano del pueblo había ido acumulando durante su vida y las presentaba en una nave industrial -convertida su pasión actualmente en espacio turístico al que había incorporado un restaurante y una pequeña tienda de complementos para motos.

Aparatos con fechas de fabricación desde 1912 -hacinadas- ocupaban, llenando de color, el amplio espacio perfectamente iluminado, añadido a la luz natural que entraba por algunas ventanas orientadas al valle.

Yo atendía con cara de interés a las minuciosas explicaciones de carácter histórico y técnico sobre aquellas motos, aunque reconozco aquí que no entendía casi nada, lo único que me animaba a escuchar era ver la ilusión en sus ojos cuando desmenuzaba mentalmente cada una de aquellas máquinas. Me quedé con nombres de algunas que había tenido: BMW R75/5 Africa Corps -según dijo, la mejor de todas las épocas por las innovaciones que aportó-, Ducati 250 24h Lemans, Osa 250 Mc Andrews (réplica), Montesa Brio 110, Vespa 150 del año 52. Allí estaba la primera minimoto fabricada en 1967 como capricho urbano, una Ducatti a la que llamaron «minimarcelino». Terminamos hablando de las Harley Davisson, de la Fat Boy o de la 1200 Heritage Softail Classic que, aunque no tenían representación en esta exposición, fueron las últimas de las que nosotros, él y yo habíamos disfrutado juntos.

Terniné encontrando mi lugar; había belleza en aquel templo. Chatarra que en algún tiempo había sido puro lujo. Y fuí enfocando, por aquí y por allá, aquellas joyas de hierro, cables  y tornillos  que hoy he clasificado como una colección de cromos de color.

Hasta que en el último rincón encontré esta maravilla…

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@mjberistain


Publicado originalmente en marzo 2016

Helado de lágrimas

Del Blog TRIANARTS hoy tomo prestado este delicioso poema del autor Jóse A. Ramírez Lozano, autor asimismo de libros preciosos y espléndidos de literatura juvenil.

Hay que ir guardando las lágrimas
durante todo el invierno en dos frasquitos.
En uno pondremos las lágrimas del llanto;
en otro, las de la risa.

No os fiéis de los que venden en las heladerías;
son de lágrimas falsas, importadas de Egipto,
lágrimas de cocodrilo.

Mejores son las caseras:
las de la abuela
cuando cumple años,
o las de papá
cuando corta cebolla.

Batir luego con azúcar
y aguardar a que cuajen en el congelador.

El helado de lágrimas de risa
sabe a sombrilla mandarina.

El de lágrimas de llanto, a flor de penumbra.


Autor: José A. Ramírez Lozano
Fotografía: Iñigo Cebollada

Mi agradecimiento a Trianarts por compartir su maravilloso trabajo.

Historias en Blanco y Negro

Imágenes tomadas en el Patio de Armas
del Castillo de Mora de Rubielos en Teruel

Pulsa sobre cualquiera de las imágenes para verlas en tamaño natural.

Recreación de elementos que formaron parte de la Historia del Castillo

Mi agradecimiento a JAV autor de la fotografía del carro


Hoy

Ayer era otro Tiempo.

Lo viví como pude, como supe, porque todavía no había aprendido lo importante que era eso de vivir.

Hoy es un nuevo año, muy lejano del año en el que nací. No es que quiera mirar hacia atrás, el atrás está en mí, conmigo, y hay veces que me hace sonreir, me lleva de la mano hasta Los Italianos a tomarnos un helado o a merendar unas tortitas con nata, o sencillamente, a ver pasar a los chicos que nos gustan que suelen aparcar sus motos en la acera delante de la heladería.

Sigo buscando la fórmula mágica, magistral, para que mis fotografías tengan un sentido, no uno cualquiera, sino el mío, el que yo quiero darles. Sí, ya sé que todo está en los libros, eso que llaman técnica, la composición, encuadre, enfoque, diafragma, velocidad, objetivos, filtros, el trípode, todo eso referido a la máquina.

¡Ah, claro!

Y luego dicen que la máquina no es lo importante!

Ahí voy, y estoy totalmente de acuerdo, salvo, por supuesto, para los grandes profesionales de la fotografía a los que admiro y estudio con todo mi respeto, y con una carga difícil de manejar de pequeñas curiosidades y grandes ilusiones que abarrotan mis bolsillos.

Hoy voy a suponer que dispongo de lo básico. —Tengo que partir de alguna premisa—. Y, para mi nivel es cierto. Ahora bien, siendo capaz de organizar materialmente mi material, valga la redundancia, hay «algo» en mi que rara vez está conforme con el resultado de mi dedicación. Vale, soy una impertinente insatisfecha. Leo, estudio, persigo la obra de los grandes fotógrafos y las imágenes que, descubriendo a través de exposiciones, libros, folletos, revistas y otros «inputs» se acercan a esa imagen poética que a mi me gustaría representar. Voy a explicarme mejor porque creo que me estoy liando yo sola.

Soy amante de la Naturaleza. Me gusta viajar. No tengo claro si busco o encuentro belleza hasta en una pequeña brizna de hierba, aunque la lluvia no la haya enlucido con su luz, o el aire la haya despeinado, por poner algún ejemplo.

¿Entonces?

Nada, que llego a mi ordenador, con un cargamento de imágenes porque, claro, de cada brizna —como decía antes— hago varios disparos por si acaso va mejorando la calidad de lo que me propongo que sea mi fotografía perfecta, y la proceso con esmero porque sigo estudiando con más ilusión que cuando tenía que meterme en la cabeza los nombres de los reyes Visigodos o las fechas de las infinitas batallas que nunca se ganaron porque en todas las guerras se pierde.

Y, dudo. Está claro que no soy una profesional del tema. Pero también está claro que mi nivel de autoexigencia me bloquea en muchas ocasiones y estoy ya un poco harta de tener que «pedirme permiso».

Por hoy ya está, estoy preparada para volar, no sé hacia dónde, sí sé por qué.

Hoy voy a entresacar algunas imágenes de mi archivo de viajes y me propongo «avanzar», me da lo mismo que tenga que subir altas montañas con frío, o andar por caminos imposibles como lo vengo haciendo, pero a partir de ahora voy a dejar mi mochila llena de prejuicios en el trastero para que duerma el sueño de los justos.

Hoy necesito liberarme. Porque hoy es todo lo que tengo.

@mjberistain

Arenas de Normandía

Como aficionada a la fotografía, posiblemente llegué a Saint Michel en un momento único.

Cada momento de la vida lo es.

Podría referirme aquí a la Historia de este lugar, a la ambición espiritual de los monjes benedictinos que dedicaron esta obra maestra de arquitectura medieval, una de las formas más elegantes del arte gótico, al Arcángel San Miguel, sin embargo todo ello está recogido en la extensa documentación que existe sobre este mágico lugar que es la Abadía de Mont Saint Michel en pie desde hace más de mil trescientos años.

Desde lo alto, aquel día de marea baja y cielo cubierto de nubes, me cautivó la belleza de su infinita bahía.

El otoño

Entre ser y querer ser. Es lo que debe ser vivir.
Lola García de Silva «Lo que vale la pena»

He necesitado, para vivir, dudas
caricias, canciones, distancias
en un universo inconsistente
como la arena de un reloj
que se me ha ido escapando
de las manos

He necesitado una ruta desbocada
un destino de flores marchitas
y pasiones cumplidas


Las sombras me van haciendo hueco
en la alfombra dorada del otoño,
los recuerdos ahora son difusos
envueltos en una niebla que borra
los límites de mi mundo,
me asombra la caridad de la esperanza.

Camino lentamente observando
las huellas de mis propios pasos
que aventarán vientos nuevos.
Alguien pasa deprisa a mi costado
y pienso que quizá sea el futuro
de mis hijos…

Duele la fugitiva luz de abril.

@mjberistain












@mjberistain


Mi lado salvaje (continuación)

Voy teniendo especie de telarañas en el cerebro; la mente confusa…

A propósito de un dibujo que ha hecho mi hija pequeña de un retrato de un gran actor, he cometido la imprudencia de nombrarlo airosamente en voz alta mientras apreciaba la calidad de su trabajo.

No lo conozco personalmente, ni nunca, incluso en mi época de adolescencia, lo he pretendido. De hecho, ha participado en el Festival de Cine de San Sebastián y ni así me he movido para lograr verlo a lo lejos por encima de las cabezas de sus otr@s admiradores.

En fín, que es uno de esos amores platónicos de pantalla, como podía serlo en su momento Clint Eastwood, del que sí reconocí (en este mismo blog titulado «amores de cine») haber sido admiradora cuando yo era una adolescente y que, por cierto, todavía me sigue gustando, él y su trabajo.

Pues, después de este párrafo en el que me he ido por las ramas, decía que al ver el estupendo dibujo que ha hecho mi hija, del que estoy tan orgullosa, va y se me ocurre nombrar al actor en voz alta y observo que sus ojos se abren extrañados —ella es muy expresiva— sin atreverse a llevarme la contraria. Suele ser una buena crítica conmigo, lo cual agradezco sinceramente porque hace que yo me esmere en ser mejor persona, pero va siendo más considerada a medida que voy cumpliendo una edad.

En esta ocasión el dibujo era del rostro de Sean Penn. Yo me he referido a la entrada que hice en su día sobre Johnny Depp en un anuncio de Dior y, al compartirlo con ella me doy cuenta de que había «metido la pata». ¡Hasta el fondo!

Bueno…, en otro momento quizás me hubiera apurado por haber sido una «bocas», pero estoy aprendiendo (por fin) a relativizar ciertas cosas, así que todavía estoy riéndome de mí misma, que, por cierto, mi psicoanalista lleva toda la vida recomendándome que es lo que tengo que hacer para vivir mejor.


En mi imaginación, tienen un aire
Ahora que los veo juntos,
¿la próxima vez sabría reconocerlos?
voy a ver si consigo distinguirlos por el color de sus ojos…


Mi lado salvaje

Permitidme hoy una pequeña frivolidad…!

No tengo necesidad de comprarme un perfume, lo prometo. Estoy bien surtida por lo menos hasta dentro de dos años. Pero tengo que reconocer que después de leer la presentación del nuevo perfume de Dior para hombre, y de ver a Johnny Deep en la fotografía, me han dado ganas de comprarme un botellón para mi sola.

Dice así:

«Noches al raso, fogatas en el corazón del bosque… Si los libros oliesen a algo más que a papel, pegamento y tinta, el aroma que desprenderían las novelas de Jack London* recordarían a este perfume. La fórmula que ha ideado el perfumista, director olfativo de la maison, es un viaje a la naturaleza casi chamánico. Comienza con la nota de bergamota pero su intensidad crece con la introducción del sándalo de Sri Lanka, una esencia obtenida con un peculiar método de cultivo en el que apenas interviene la mano del hombre: una vez crece, el sándalo es trasladado a una plantación silvestre para que siga desarrollándose con sus propias fuerzas. El resultado es casi un aullido olfativo. No hace falta bailar con lobos para comunicarse con nuestro lado salvaje.»

El creador del perfume lo explica así:

Sauvage me habló inmediatamente. Tenía la idea de una dirección clara, una decisión fuerte. Era una piedra en bruto, que he cincelado y facetado”, afirma Demachy. En la salida, la bergamota reggio es como un viento poderoso y fresco que estalla sin concesiones llevándose todo a su paso, y dando suavemente paso a la potencia del ambroxan, un ingrediente que proviene del ámbar gris con notas marinas y animales, carnales y vivificantes, que se mantiene hasta el final. El elemí, la pimienta de Sichuan y las bayas rosas le dan un carácter picante y una vibración especiada, mientras que el geranio aporta un soplo verde y el vetiver un golpe de fuerza amaderada. Las lavandas, aromáticas, se unen al pachulí , que liberado de sus acentos terrosos une toda la composición.

Voilà,

Incluído originalmente en mi blog en Diciembre 2020

@mjberistain


Arturo Pérez-Reverte

Agradezco a Veset la publicación de este texto.

Título: MI CONFUSA IMAGEN DE ARTURO PÉREZ-REVERTE

Derivas

Con frecuencia uno no debe esperar coherencia en los comportamientos, las personas somos contradictorias, dependientes de nuestras circunstancias en todo momento, no siempre las expectativas son confirmadas y ello ocurre no sólo por imprevistos externos sino por nuestros propios cambios de enfoque. En los escritores ocurre de forma más acusada porque quien escribe ficción es llevado por su mano hacia terrenos imprevistos, hacia simpatías convenientes o hacia conclusiones necesarias en su trama. También, en ocasiones, existen personas que por su naturaleza actúan frecuentemente de forma contradictoria.

Hace mucho tiempo, cuando terminé de leer ‘El húsar’, decidí seguir los trabajos de Arturo Pérez-Reverte . Tras ese pequeño gran relato, disfruté con ‘La tabla de Flandes, ‘La piel del tambor’, ‘La carta esférica’ , ‘La reina del Sur’ o con las aventuras del capitán Alatriste. Pérez-Reverte es de esos escritores afortunados que tienen el talento esencial del narrador y lo saben utilizar.

Ver la entrada original 956 palabras más

¿Que tal el café?

Era una adolescente de melena rubia. Muy tímida, tocaba la guitarra. En aquel momento Joan Baez era mi cantante preferida, pero no hablaré de ella; hablaré de mi tío Joshean. Con él aprendí a rasgar las cuerdas de mi primera guitarra.

Esta imagen y esta música se han fundido en mi memoria para recordar las alegres canciones latinas con las que nos regalaba su sonrisa y su voz un poco cascada, allá por los años sesenta. Me ha transportado directamente allí, a un tiempo muy feliz alrededor de la gran mesa de los encuentros familiares en casa de los Aitonas.

Gracias a Julio Tejadas por compartir el vídeo


Escritura

Descubro el dolor de la primavera
en el límite confuso del camino.

Hemos transitado la misma tierra, recorrido estos caminos tantas veces… Hemos sentido crujir el dolor de la primavera bajo nuestros pies en la inocencia de que nos traería un verano luminoso, de que el otoño sería uno de los momentos más hermosos del proceso natural de la vida, de que la conciencia de la muerte nos iluminaría el tránsito natural hacia una nueva oportunidad de nuestro ser. Y que descansaríamos bajo el paisaje nevado de un invierno que envolvería al mundo mientras se regenerara para hacerlo resurgir en una nueva existencia…

Observo esta piedra y me siento a su lado a reflexionar.

¿Qué significan esos signos?
¿Quién, por qué los escribió?

¡Qué importa!

Contemplando la escritura pienso en signos sagrados de alguna huella humana que hoy me convoca. Mensajes llegados de otras latitudes que volaron como cuerpos evanescentes, nocturnos, porque la vida amenazara con borrarlos.

Sobre sus trazos trazo líneas figuradas con las yemas de mis dedos intentando descubrir su significado. No comprendo.

Entonces recuerdo palabras de uno de mis poetas preferidos:

HERMANDAD

Duro poco y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba; las estrellas escriben.
Sin entender comprendo,
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.

Octavio Paz

Fotografía Bowey Yang


El peso de una piedra

En una piedra está la paciencia del mundo, madurada despacio
P.Salinas

Hoy son las manos la memoria.

El alma no se acuerda,
pero en las manos
queda el recuerdo de lo que han tenido,
recuerdo de una piedra
que hubo junto a un arroyo
y que cogimos distraídamente
sin darnos cuenta de nuestra ventura.
Pero su peso áspero
nos hace sentir que por fin cogimos
el fruto más hermoso de los tiempos.
A tiempo sabe
el peso de una piedra entre las manos.

En una piedra está
la paciencia del mundo, madurada
despacio,
incalculable suma
de días y noches, sol y agua
la que costó esta forma torpe y dura
que acariciar no sabe y acompaña
tan solo con su peso, oscuramente.

Se estuvo siempre quieta,
sin buscar, encerrada,
en una voluntad densa y constante
de no volar como mariposa,
de no ser bella, como el lirio,
para salvar de envidias su pureza.

¡Cuántos esbeltos lirios, cuántas gráciles
libélulas han muerto, allí, a su lado
por correr tanto hacia la primavera!
Ella supo esperar sin pedir nada
más que la eternidad de su ser puro.
Por renunciar al pétalo, y al vuelo,
está viva y me enseña
que un amor debe estarse quieto,
muy quieto,
soltar las falsas alas de la prisa,
y derrotar así su propia muerte.

Hoy son las manos la memoria.

Recuerdan haber tenido en sus palmas
una cabeza amada.
Los dedos reconocen los cabellos
lentamente, uno por uno,
como hojas de calendarios, recuerdos
de otros tantos innumerables días
felices, dóciles
al amor que los revive,
pero al palpar la forma inexorable
que detrás de la carne nos resiste
las palmas ya se quedan ciegas.
No son caricias, no, lo que repiten,
son preguntas sin fin,
infinitas angustias
hechas tactos ardorosos.
Y nada les contesta: una sospecha
de que todo se escapa y se nos huye
cuando entre nuestras manos
lo oprimimos.

La cabeza se entrega.
¿Es la entrega absoluta?
El peso en nuestras manos lo insinúa,
los dedos se lo creen,
y quieren convencerse; palpan, palpan.
Pero una voz oscura tras la frente
—¿nuestra frente o la suya?—
nos dice que el misterio más lejano,
porque está allí, tan cerca, no se toca
con la carne mortal con que buscamos
allí, en la punta de los dedos
la presencia invisible.
Teniendo una cabeza así cogida
nada se sabe, nada
sino que está el futuro decidiendo
o nuestra vida o nuestra muerte
tras esas pobres manos engañadas
por la hermosura de lo que sostienen.
Entre unas manos ciegas
que no pueden saber. Cuya fé única
está en ser buenas, en hacer caricias
sin cansarse, por ver si así se ganan,
cuando parezca que nada les queda
entre las palmas,
el triunfo de no estar nunca vacías.

Pedro Salinas
Origen: Blog Trianarts

Fotografía @mjberistain (Reloj de sol plano en la cala Xixurko – Jaizkibel)




Voz de fuego

Acuérdate que tenías
voz de fuego
No eras árbol que se arranca,
junco que se desmaya, eco
de una voz desconocida:
eras voz de fuego

Tú mismo eras fuego.

Tu destino era incendiar
el leño reseco…

Extractado de un poema de José Hierro
Fotografía @mjberistain