Skyline by Mikel Vega

 

Gracias a mi gran amigo Mikel ,

Con la elección de esta música has sabido interpretar la emoción de un momento especial en mi vida; la presentación de mi libro de Poesía “Apuntes de Salitre”.

Inolvidable… Feliz de haberlo compartido…

 

 

Nota: Se han tomado algunas imágenes del reportaje de Iñaki Peñalba.

The shape of my heart

 

¿Puede la música traducir las emociones?

A Carmen le gustaba viajar en tren, como lo hacía ahora, por si al final del trayecto le encontraba a él esperándole en la estación. No hacía un problema de elegir destino.

Viajaba con una mochila casi vacía, apenas un ligero vestido y ropa íntima de recambio; su música preferida dibujando en su sonrisa sus ganas de vivir siempre, y una vez más, de imaginar su reencuentro.

Le volvía loca pensarle al otro lado de la ventana del tren con el brillo instalado en su mirada expectante, sus paseos impacientes andén arriba, andén abajo. —Se acordaba ahora de cuando aprendieron juntos a interpretar las últimas líneas de “el amor en los tiempos del cólera” de García Márquez. Nunca les había importado el destino de su viaje cuando le pedía vivir con ella el resto de sus días navegando río arriba, río abajo—. Se imaginaba sus brazos recogiéndola del salto de los escasos dos peldaños que les separaban, volteándola amorosamente, sintiendo solamente el choque tierno de sus cuerpos hasta encontrar, en un nuevo abismo, sus ojos; esa mirada soñada durante tantas noches de soledad y borrachera. Cómo se apretaba después a sus caderas, su cuerpo implacable dibujándole violetas desnudas y partituras de pasión en cada poro de su piel hasta hacerla llorar de risa y de pudor a esa hora en la que ya no quedaba nadie en la estación.

En el regazo de un café sus manos entrelazadas y serenas, la música de Sting “The Shape of my Heart” sonando levemente y la pureza de un amor fuera de dudas permaneciendo intacto a pesar del polvo de las guerras, del sexo ciñendo soledades, de todo lo que ya está escrito en todas las paredes y en todos los libros, de lo que todavía queda al hombre por descubrir, de la gloria de unos minutos miserables, de la fiebre del fracaso, de la incertidumbre de los corazones en ruinas, de lo abstracto y obstinado del pensamiento, de la apariencia de lo cotidiano, de los desencuentros, de las frases estúpidas que se nos ocurren a veces y del arrepentimiento, de la tibieza de la desgana, de la tristeza de la lluvia, de las mentiras más infelices, de las venganzas desapasionadas, de los secretos infectados, de los recuerdos ya olvidados, de  las insignificancias de las penas y los rencores, de las constelaciones de nombres imperfectos y de las miles de noches a cielo abierto esperándose…

 

@mjberistain
Fotografía Sieff


Es preciso perdonar

 

Agradezco a Jo Da Silva esta música con la reflexión…

 

“Perdonar es la experiencia de poder estar en paz, independientemente de lo que pasó en nuestra vida hace cinco minutos o hace cinco años. Perdonar no es olvidar, es vivir tranquilamente con lo que no se olvidará.”

Fred Luskin

 

Que alivia profundamente este domingo lluvioso del mes de Noviembre…

 

 

Una manera de definir la música

 

Vangelis.

Hablo de la música de fondo de un tiempo de mi vida. Vangelis acompañaba muchos de los momentos apacibles de mi historia hasta que llegó con la Banda Sonora de la película “Carros de Fuego”   que lo encumbró con el reconocimiento universal.

Hoy perdiéndome por la red encuentro este vídeo que quiero guardar entre mis cosas porque, aunque inicialmente no lo he reconocido a él, —ha pasado el tiempo para él y, supongo que él pensará que para mí también— me interesa mucho lo que dice.

 

 

Más conocido por su exuberante tema ganador de un Oscar en 1981 en la película Carros de Fuego, Vangelis fue uno de los más exitosos y admirados compositores electrónicos de su época. Evangelos Odyssey Papathanassiou nació en Volos, Grecia, el 29 de marzo de 1943, y conoció el éxito con el popular grupo pop griego de principios de los 60 Formynx y en la banda de rock progresivo Aphrodite’s Child. Lanzamientos en solitario posteriores, colaboraciones con Jon Anderson de Yes que produjeron una serie de éxitos en el Reino Unido, incluyendo “I Hear You Now” en 1980 y “I’ll Find My Way Home” al año siguiente, junto con una serie de exitosas bandas sonoras, ayudaron a cementar al artista como un icono de la música electrónica/new age/clásica y pop.

~ Jason Ankeny

 

La petite fille de la mer


Banda Sonora Carros de Fuego

 


 

Un nuevo lenguaje íntimo


 

Hoy tengo ganas de jugar.

Escribir un “Diario” es un arte. Y una conversación infinita contigo mismo y con el mundo.

Escribir cartas era un placer íntimo destinado a la persona que amabas o que despreciabas. O era una llamada de atención en un momento delicado de tu existencia. Podía ser el anuncio de una visita de largo recorrido a un amigo. O acaso el lenguaje de un negocio emprendido en ultramar. En fín, que la comunicación se realizaba por carta porque no era posible, en todos los casos, tomarte un café con la persona con la que deseabas tener una conversación. El mensaje que llevaba nuestra carta podía tardar entonces en llegar -como diría Sabina- catorce días o quinientas noches…

Todo es distinto hoy. Nos inventamos signos abreviados para decir “Te quiero”, para decir “sigo pensando en tí”… Y la inmediatez tecnológica consigue el milagro de que el viaje de tus mensajes no dure más de escasos segundos. Esta circunstancia nueva lo hace todo un poco más efímero. Da vértigo. Es como si los sentimienos tuvieran una fecha de caducidad más próxima, y eso es inquietante.

El mundo avanza espantosamente rápido y todo envejece y se convierte en obsoleto al minuto de ser descubierto. Siento que vamos todos corriendo, persiguiendo el sueño de la inmortalidad a la velocidad de la luz y, sinceramente, es más difícil disfrutar del camino así, a toda prisa. Ya la vida es corta… Yo necesito un poco de por favor.

Slowly fué una canción de Aute que me gustó.

Leonard Cohen es un maestro del sosiego con el que me entiendo bien. Juega con las pausas, con los silencios, hasta con la tristeza de sus ojos que también cantan.

Pero no estaba hablando de música ahora, aunque es una de las formas más bellas que existen para entenderse. Un pianísimo extremo estremece. Unos arpegios hieren..

Hoy quiero jugar a entendernos, como niños.

Quiero jugar contigo a inventarnos signos que vuelen inalámbricos, y me acerquen al aroma con sabor a susurros y a café de tu cuerpo, a la luz agriculce habitando la hiedra solemne de tus ojos. Al tenue silbido de los silencios…

Ahora, que soy como una lágrima en equilibrio, quiero que vuelen inalámbricos los signos; que te lleguen, que me lleguen, y dejarlos que aniden en el bosque de los calendarios infinitos con su melancólico ritual, que solo nosotros entenderemos.

(?) – Dirá, “¿te acuerdas?”

@mjberistain