¡Dejadme!

He soñado con la carta de Arturo Pérez Reverte. He madrugado porque quería huir de la pesadilla que me perseguía toda la noche. Por eso era muy temprano cuando he encendido el ordenador y antes de desayunar he hecho un ejercicio de autoestima. He abierto por cualquier página mi libro publicado titulado Apuntes de Salitre y me he encontrado con ésto que en su día publiqué en las páginas más antiguas de mi web. Solo entonces he podido respirar. Lo he dejado todo abierto y me he marchado a tomar un café…

¡Dejadme…!

con la pereza de las estatuas
con la lluvia inabarcable
por las aceras y los parques,
dejadme, con la derrota de los rosales.

¡Dejadme!

con los hombros de todas las tormentas
desnudos,
con el idilio de los ríos.

¡Dejadme!

frente al mar desvanecido
y la invasión seductora del crepúsculo.
Hay un incendio en ruinas en sus ojos

¡Dejadme!

con el naufragio de mis poemas.


@mjberistain

Escultura: Paco Poyuelo


La clave del Ambigú

Incierto, elusivo, evasivo, equívoco, ambivalente, indeciso, enigmático, dudoso, turbio, ambiguo, oscuro, inquietante, mitad higo, mitad pasa, ni carne ni pescado, cogido por los pelos…

Las tres nos miramos con cara de poker cuando a alguien se le ocurrió pronunciar la palabra “Ambigú”. Cualquiera sabía a estas alturas que el vocablo estaba relacionado con “ambiguo; con ambigüedad”, así que durante unos minutos nos divertimos, frente a un vinito blanco y unas patatas fritas, desvariando en torno a su etimología. Después de intentar acertar con el origen, la procedencia y los usos que se le habían atribuído a la palabra en cuestión, decidimos consultar a santawikipedia. Nada más lejos de nuestra percepción como definición de algún lugar “cálido, sugerente, vintage, romántico, incluso como privado, con cortinajes de terciopelo color vino y jarrones de cristal y oro, propicio para el placer y el erotismo…”.

¡Su significado se refería a algo tan prosaico como “comida sobre una mesa”! (Por cierto, cogido por los pelos de la lengua francesa, y para más desilusión, de origen desconocido).

Históricamente, Ambigú se llamaba a las “reposterías” de los salones de Cine y Teatro en los que se tomaba un pequeño refrigerio durante los entreactos o descansos.

Hablando de “reposterías”… En la Francia del rey Luis XVI fue Maria Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena, más conocida como María Antonieta y a la sazón esposa del rey, quien con su altanería y sus palabras consiguió levantar al pueblo contra el poder absoluto.

Ella no comprendía el porqué del enfado de su pueblo por no tener pan. “Que coman pasteles”, dicen que dijo…

Artículo de Rosa María Artal

Así, mientras en las tertulias callejeras se comentaba “Pues va la tía y aún dice que comamos pasteles”, los periódicos de la Corte atribuían el disgusto social al catastrofismo sembrado, con muy malas artes, por un grupo radical. Utilizando el catastrofismo, precisamente, como fórmula disuasoria de cualquier cambio inconveniente a sus intereses. Estaban desolados.

Veinte personas de la aristocracia y el comercio poseían tanto dinero como los 14 millones más pobres. Cuesta creerlo, pero así era. En más de 5 millones se cifraban las personas sin trabajo, y lo que costea. 800.000 niños habían entrado en la pobreza desde el aciago día en el que, bajo la excusa de una estrategia a la que llamaron crisis, se habían emprendido “reformas”. Es decir, el eufemismo determinante para quitar de aquí y poner allá, con suma precisión, y aumentar de forma tan insolente la desigualdad.

En poco tiempo el relativo bienestar del que disfrutaba el pueblo se había ido al traste. “Habéis vivido por encima de vuestras posibilidades”, les decían desde la camarilla real y sus extensiones. Por eso, establecieron recargos en farmacia o suprimieron el acceso a la sanidad a una serie de personas, encarecieron el acceso a la enseñanza universitaria, elevaron el coste de poder tener luz, fuego o calor, y de todos los servicios. La precariedad entró en la vida de muchas personas que, aunque tardaron y tragaron lo indecible, terminaron por indignarse. Los voceros de la corte insistían: puro catastrofismo. Suicidio programado. Manipulación de masas de manual, aprendida en lejanas tierras o en los tratados del populismo más atroz, representado por Rousseau, Voltaire y Montesquieu y sus peligrosas ideas.

Arcones en B, nepotismo, condesas diabólicas riéndose de todos, sátiras de látigo y mantilla mintiendo por cada palabra dos veces, el príncipe de los hilillos y los cuentos chinos, el bufón de la tijera, los beatos del rosario y la muerte. Y el empobrecimiento, no llegar a fin de mes, huir, ensombrecer el futuro.

La ira de la turba se plasmó en manifestaciones. Acamparon en la Bastilla, hablando de política, economía o urbanismo. “Nuestros sueños no caben en vuestras urnas”, coreaban los muy rufianes con profundo afán desestabilizador. La agresividad llegaba ya a su punto culminante cuando se situaban frente a la casa de un desahuciado por el banco y la ley vigente, tratando de impedir el desalojo. ¡Sentados en el suelo!, vulgares sans-culottes. ¡Haciendo cadena humana mano junto a mano! ¿Se ha visto mayor intimidación? La guardia, lógicamente, los freía a palos y multas para que no siguieran perturbando la paz social.

La maquiavélica mente de los violentos ideó nuevas argucias. Distribuyeron entre las élites del país unos salvoconductos ‘black’ con los que podían comprarse desde champagne o caviar a déshabillés de seda, viajar a lugares exóticos, vivir como Luis y María Antonieta, en definitiva. Derechos de clase. Mediante una pistola en el pecho, obligaron a numerosos nobles a robar a manos llenas de las arcas del reino. Por arriba, por abajo, del derecho y del revés. Con bolsas o carros. A todo pasto. Les empujaron a ir a cacerías, en las que se enfrascaban en rituales de sangre, en el juego y el sexo, todo por sacar unas comisiones millonarias que seguían engrosando sus bolsillos.

Los iracundos provocaron –en sutil maldad– que las dos grandes tendencias de la aristocracia se enzarzaran en las Cortes, acusándose mutuamente del descontento popular. El ‘y tú, más’, tan imaginativo y cargante, fue obra de algún populista infiltrado.

Los grandes maleantes que entraban por fin en las mazmorras salían con diligencia. Tres meses, y a la calle. O no llegaban a entrar, fruto de desimputaciones o indultos. Esta argucia –ideada por los antisistema– fue otro de los grandes hallazgos para inducir a la gente a pensar en una justicia de doble rasero.

Porque, en realidad, ¿de qué se quejaba el vulgo?, ¿cómo pudo prestar oídos al catastrofismo de los populistas? Lo peor fue que, en un supremo acto de inmundicia, esta gentuza decidió manifestar su ira en un puro arrebato de cólera ¡concurriendo a las elecciones! Y la plebe escuchó sus cantos de sirena, alejándose del bien que habían disfrutado hasta entonces. ¡Poniendo en peligro el sistema!

Entre desprecios, negaciones y ninguneos, los más clarividentes entre los cortesanos de élite tienden puentes a negociar con las hordas exaltadas dispuestas a votar lo que no deben. ¿Os vais a arriesgar a las incertidumbres que plantean los radicales? No aciertan a comprender que dan mucho más miedo sus certezas.

Maria Antonieta y su marido Luis XVI perdieron la cabeza en su forma más textual y expresiva por no saber bien dónde la tenían. Pasa mucho cuando no se pisa el suelo que transita la gente. El populacho hizo los deberes y acabó con el Antiguo Régimen. Luego –angustiado por la libertad– llamó a un Napoleón a apretar las clavijas, lo que no es nada infrecuente en estos casos. Nada volvió a ser lo mismo, sin embargo. Y así una y otra vez a lo largo de la historia. Los tiranos, déspotas, saqueadores, malnacidos, y su séquito de aduladores y cómplices de hoy, no agradecen lo suficiente que los tiempos hayan cambiado

El artista es creador de belleza. Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte. El crítico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresión de la belleza.

La palabra Ambigú ha desaparecido de nuestro lenguaje y ha sido sustituida por la palabra francesa “Buffet”, encontrada en textos de principios del siglo XII. Designaba una “mesa”. En castellano encontramos las palabras “Bufé” y “Bufete”, la primera refiriéndose a la comida que se dispone de una vez sobre una mesa, y también a los locales, como estaciones, en los que el viajero puede comer. La segunda corresponde a una “mesa de escribir” y por extensión al “despacho de un abogado”.


Tamara de Lempicka

 

Comisaria: Gioia Mori Sofisticación, trasgresión y modernidad. Estos son algunos de los rasgos que definen la vida y obra de la artista Tamara de Lempicka (Varsovia, 1898 – Cuernavaca, México, 1980) a la que el Palacio de Gaviria le dedica su primera retrospectiva en Madrid. Una exposición que permanecerá abierta al público hasta el 26 […]

a través de Tamara de Lempicka, la artista y la diva — EXPOARTEMADRID

De punta a punta

Es un privilegio poder contar con la autorización de Macarena Azqueta para compartir en mi blog uno de sus vídeos especiales.

Recomiendo la visita a su espacio macazqueta.x10.mx  en el que está contenida su obra fotográfica de gran pureza, fuerza y especial sensibilidad.

 


 

 

COMENTARIOS

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Un detalle extra: acabo de leer que la txalaparta es un instrumento tradicional del país vasco. No sabía que eras de esa zona (conozco la procedencia de alguno de mis contactos españoles, pero desconocía la tuya). Sólo señalo eso porque mi apellido es vasco y, de hecho, dos de mis hermanos se llaman así entre ellos (“el vasco” es un apodo bastante común en la zona argentina de donde provengo; incluso en mi cuidad todavía perdura e conocido restaurant “La taberna vasca”, entre otras referencias a esa zona o a los inmigrantes que de allí nos han llegado).
Bien, perdón por la digresión. Ya me voy, al menos hasta el lunes.

Abrazísimo.

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Pues salúdala de mi parte, en la medida en que cabe. Sí, su trabajo me ha gustado mucho (la abstracción tiene su encanto, por supuesto, el cual no siempre es bien visto por todos).
Y me has dejado picado con lo de la txalaparta. Ya tengo abierta una pestaña con una búsqueda sobre el tema y me voy allí ahora mismo. Y por supuesto, ya llegará el día en que me enseñarás de primera mano todo lo que significa eso, de donde viene y otras bellezas locales.

Abrazo apretado.

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MJBeristain
MJBeristain

4 de may. de 2019·

mjberistain.com
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Le pasaré tu comentario a mi amiga Maca, le emocionará. Es una artista y el trabajo es sobre nuestros artistas Chillida y Oteiza cuyas esculturas dominan las dos puntas de la ciudad. Cuando vengas algún día te maravillarán. La música también ayuda a este trabajo, el instrumento es la “txalaparta” música que se hace con troncos, típica de nuestra tierra. (El origen es de cuando se machacaba la manzana con palos para sacar el jugo). Algún día quizás toco el tema…Un abrazo.

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Estupendo trabajo. Los primeros planos trabajados como abstracción (cosa que me gusta hacer en mi caso también) me hicieron recordar al trabajo de Franco Fontana.

Un abrazo.

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Es un honor poder estar en tu magnifico blog. Gracias. Un abrazo🌷🌷🌷

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Me emocionas. Que privilegio estar en tu gran blog. Un abrazo muy fuerte

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MJB Literaria

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Permanencia

 

Por el mundo de Chillida, como si estuviera en otra vida.

La hierba luminosa deja crecer el aliento de otros seres,
árboles, flores silvestres, pájaros, nosotros…

Silencio
miradas detenidas
palabras calladas
lenguaje único
una paz atmosférica alcanzando el cielo.

La piedra del camino,
el cuerpo quieto
y el corazón ambulante
que busca una salida,
grietas…
al abrazo de otra piedra.

¿Qué significa una grieta?
¿Tendrán alma las piedras?

Desciendo hasta el fondo de los años
en ilusión de permanencia…

 

@mjberistain


 

De punta a punta

 

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A qué sabe tu voz?

Bebo un trago de noche
las luces apagadas por las plazas.
La luna no calienta y huyo
de las llamas que enciende la nieve
en el silencio
que habla de cenizas.

Apenas tres minutos
¿a qué sabe tu voz?

Por debajo de la música, háblame
en voz muy baja
entre los pliegues de cualquier piano.

Será demasiado breve
por eso quiero hundirme, clavarme
en el centro de la quimera más audaz.
En la imperfecta pulsión
de un poema
que no traiciona nunca.

@mjberistain
Imagen de Karlos Giménez


Un extraordinario artista menor

ANDRÉS TRAPIELLO escribe sobre “UN PINTOR de provincias”;
del pintor italiano Giorgio Morandi nacido en Bolonia (1890-1964),
considerado uno de los mejores del siglo XX en su país.

 

“GIORGIO MORANDI pintó, a lo largo de su vida, (según Andrés Trappiello), tres cuadros: un bodegón, un paisaje y un jarrón con flores.

Hoy recupero algunas de sus frases sobre el trabajo del artista en lo que se refiere a sus bodegones.

El bodegón para el que Morandi ha allegado tazones, jarras, loza con cenefas azules, conchas de pliegues luminosos, con el Tirreno dentro, resulta siempre misterioso, recoleto, dejado allí no por su mano, sino por el oleaje de la vida. Están y no están en él las cosas. Parece como en esas mesas, después de la comida, aún por recoger, en su desorden natural, que nada de cuanto contiene va a durar mucho tiempo, como si alguien, de pronto, lo desmontara todo y dejara la mesa limpia, contra la severa pared del fondo. Los cacharros en él parecen accidentales y todo nos advierte del paso del tiempo, como esa servilleta de lino blanco al lado, no doblada, que el huésped, al levantarse, ha dejado así plegada de esa forma, para luego volver o no volver ya más. En el fondo de sus tazas, que no podemos ver, sabemos que queda un poco de caldo, dorado y frío. En las botellas, de cuello largo, de panza ancha, puede verse aún algo de chianti áspero del color del coral, pero ya oscuro, como si la luz de la tarde pasara a su través y le dejara triste. En ese bodegón todo es usado, todo tiene la forma de lo común y diario.

Aunque Morandi tiene algunos cuadros, de los primeros que hizo, muy bien ordenados formalmente, al modo de los barrocos, de Chardin, de Zurbarán, es decir, de los maestros del género, poco a poco se fue amanerando, y terminó ingeniando diseño italiano, como si más que pintura, estuviera haciendo propaganda de la loza, de la vajilla.

Para los bodegones entonaba antes, pintándolos con óleo, los cacharros que iban a formar la naturaleza muerta. Pintaba el vidrio conforme a la tonalidad general del cuadro, según le convenía. Luego, cuando terminaba ese cuadro, volvía a pintar la botella de otro color, para el siguiente lienzo, y así con toda la batería.

Morandi pintó variaciones sobre el mismo tema aunque entonó siempre bien sus obras,
Fue un extraordinario artista menor.”

En otro momento hablaremos de los paisajes y de las flores.

Trapiello, de la obra de este artista, dice que “son los Aguafuertes los que mejor le representan, lo mejor de él. Solo en los Aguafuertes dice haber encontrado Trappiello emoción y verdad.”

Imágenes tomadas de internet de algunas de sus Naturalezas Muertas “Naturas mortas”

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Recomiendo visitar el enlace siguiente: https://elviajero.elpais.com/elviajero/2014/11/27/actualidad/1417092115_703573.html