Un extraordinario artista menor

ANDRÉS TRAPIELLO escribe sobre “UN PINTOR de provincias”;
del pintor italiano Giorgio Morandi nacido en Bolonia (1890-1964),
considerado uno de los mejores del siglo XX en su país.

 

“GIORGIO MORANDI pintó, a lo largo de su vida, (según Andrés Trappiello), tres cuadros: un bodegón, un paisaje y un jarrón con flores.

Hoy recupero algunas de sus frases sobre el trabajo del artista en lo que se refiere a sus bodegones.

El bodegón para el que Morandi ha allegado tazones, jarras, loza con cenefas azules, conchas de pliegues luminosos, con el Tirreno dentro, resulta siempre misterioso, recoleto, dejado allí no por su mano, sino por el oleaje de la vida. Están y no están en él las cosas. Parece como en esas mesas, después de la comida, aún por recoger, en su desorden natural, que nada de cuanto contiene va a durar mucho tiempo, como si alguien, de pronto, lo desmontara todo y dejara la mesa limpia, contra la severa pared del fondo. Los cacharros en él parecen accidentales y todo nos advierte del paso del tiempo, como esa servilleta de lino blanco al lado, no doblada, que el huésped, al levantarse, ha dejado así plegada de esa forma, para luego volver o no volver ya más. En el fondo de sus tazas, que no podemos ver, sabemos que queda un poco de caldo, dorado y frío. En las botellas, de cuello largo, de panza ancha, puede verse aún algo de chianti áspero del color del coral, pero ya oscuro, como si la luz de la tarde pasara a su través y le dejara triste. En ese bodegón todo es usado, todo tiene la forma de lo común y diario.

Aunque Morandi tiene algunos cuadros, de los primeros que hizo, muy bien ordenados formalmente, al modo de los barrocos, de Chardin, de Zurbarán, es decir, de los maestros del género, poco a poco se fue amanerando, y terminó ingeniando diseño italiano, como si más que pintura, estuviera haciendo propaganda de la loza, de la vajilla.

Para los bodegones entonaba antes, pintándolos con óleo, los cacharros que iban a formar la naturaleza muerta. Pintaba el vidrio conforme a la tonalidad general del cuadro, según le convenía. Luego, cuando terminaba ese cuadro, volvía a pintar la botella de otro color, para el siguiente lienzo, y así con toda la batería.

Morandi pintó variaciones sobre el mismo tema aunque entonó siempre bien sus obras,
Fue un extraordinario artista menor.”

En otro momento hablaremos de los paisajes y de las flores.

Trapiello, de la obra de este artista, dice que “son los Aguafuertes los que mejor le representan, lo mejor de él. Solo en los Aguafuertes dice haber encontrado Trappiello emoción y verdad.”

Imágenes tomadas de internet de algunas de sus Naturalezas Muertas “Naturas mortas”

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Recomiendo visitar el enlace siguiente: https://elviajero.elpais.com/elviajero/2014/11/27/actualidad/1417092115_703573.html


 

Ópera de Oslo

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Ópera de Oslo (Operahuset), levantada frente al fiordo de Oslo, la capital de Noruega es el centro de artes escénicas más importante de ese país.

Se inauguró en 2008 y fue diseñada por el estudio de arquitectura noruego Snøhetta, autor de otros proyectos como la embajada noruega en Berlín y la Bibliotheca Alexandrina en AlejandríaEgipto. Wikipedia


 

Oteiza o el Pensamiento

OTEIZA o el Pensamiento

Oteiza o el Lenguaje

Oteiza o la Escultura

Oteiza el Poeta

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Ayer estuve en Alzuza y me acordé de tí, amigo Vicente.

Mientras recorría su amplio espacio interior bordado con el hierro y la cal de su obra, escuchaba una voz interior parecida a la tuya con un lenguaje universal, como el tuyo, empeñado en la búsqueda  de mitos y símbolos, entre las pinturas prehistóricas, para encontrar el origen de nuestra lengua.

Alzuza es un pequeño pueblo encaramado a un alto muy próximo a Elizondo en el valle  de Egües (Navarra). Allí se encuentra el museo de Oteiza y allí están sus restos y los de la que fué su mujer, enterrados en un rincón. Quedan dos sencillas cruces de madera unidas con sus nombres garabateados como a cuchillo -en una de ellas Jorge; en la otra Itziar-.

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A excepción de la Basílica de Arantzazu, donde logró finalmente imponer sus 14 apóstoles… “creced y multiplicaos”, dijo Cristo; lo siento, no me cabían más”  -respondió al enojado obispo-, Oteiza vió frustarse todos sus proyectos colectivos.

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En su libro Quosque Tandem Oteiza recogió su pensamiento en un texto profundo, intenso y ágil. Oteiza propugnó siempre el concepto de educación estética como proyecto integrador para la sociedad y la existencia.

Cada palabra, cada imagen, sacuden la conciencia y arrebatan la posibilidad de huída, no existe otra alternativa que no sea el comportamiento artístico hecho comportamiento cívico en la convivencia con el otro. En su libro se desarrollan temas como:

  • Sus indagaciones poético-linguísticas del origen del euskera en relación con la simbología prehistórica.
  • Su exposición de la superación en nuestro estilo vasco (pre-indoeuropeo) del sentimiento trágico de la vida en comparación con el área latina (indoeuropea).
  • Sus investigaciones en materia semiótica, lieraria, dramática, religiosa, política, cultural,
  • Su amplio conocimiento de la cultura universal (Voltaire, Rimbaud, Mallarmee, Kandisky) en relación a nuestro pensamiento.

Pero sobre todo el mensaje de Oteiza es el de la absoluta necesidad de trabajar en la formación estética del niño y del educador, sugiriendo como objetivo primordial en toda política cultural razonable, el diseño de una adecuada programación didáctica que cree en el niño y en el maestro, la pasión lúdica por imaginar, interrogar y conocer, por interesarse poéticamente por cuanto les rodea, sea la arquitectura de sus pueblos, la historia de sus ciudades, o los múltiples procesos personales de acercamiento e indagación de la realidad que lleva consigo la hermosa aventura del pensamiento.

Fragmento de Julia Otxoa


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Mis fotografías del interior del museo


 

Texturas

El día que mi hija que dijo que durante las vacaciones de Navidad de aquel año tenía que trabajar el tema de las “texturas” con su niña de dos años, me quedé anonadada.

Me vino a la cabeza la obra de mi amiga Blanca Arsuaga con su delicada fuerza y elegancia trabajando materiales como la madera el cartón y la arena sobre sus lienzos.

Por más que pensaba cómo podríamos plantearnos la explicación a la niña, decidí no intervenir activamente en el tema, sino dejarme sorprender por los nuevos métodos de enseñanza.

¿Cómo se le explica a una criatura qué es la Textura? 

Sí, ya sabemos que la textura es como la piel de las cosas, que se reconoce con el tacto, con los dedos al rozar determinada materia, que se siente algo así como suavidad o dureza, como la rugosidad…

Pero, insisto: ¿cómo se le explica a una criatura de esa edad un concepto semejante?

Muy fácil. Más sencillo de lo que yo podía imaginar. Se colocaban en un plato espaguettis. Un montón de espaguetti cocido y un montón de espaguetti crudo. Se trataba de dejarle experimentar, de acuerdo con las instrucciones de los expertos en pedagogía para niños de preescolar.

¡El espectáculo estaba servido!

La niña con una mano tocaba la pasta cocida. La retorcía con sus deditos regordetes e imprecisos, la aplastaba, dejaba los trozos desparramados por el plato como si fueran gusanitos blancos moribundos. Los miraba, intentaba recogerlos y cuando conseguía llevárselos a la boca succionaba con fuerza los que se le quedaban colgando de los labios. Mientras tanto, con la otra mano, sostenía la pasta cruda como si fuera un ramo de flores secas, se lo acercaba a la cara, la chupaba, se pinchaba, no le gustaba… Entonces rompía las hebras de pasta quebradiza contra el plato, contra la mesa, se divertía viéndolas romperse en pequeños pedazos contra el suelo…

No soy quién para cuestionar las nuevas técnicas de educación, considerando que son algo en permanente evolución. Tampoco puedo asegurar que aquella especie de “jam-sessión” fuese además de didáctica educativa, pero sí fué divertida para los que tuvimos la suerte de compartir la escena. El futuro aclarará la eficacia de aquél Western “Spaguetti Salvaje”

 

 

 

 

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Con mi agradecimiento a mi amiga Blanca por autorizarme a compartir algunas imágenes de su obra en mi blog. 

Os invito a conocer mejor su obra en el blog blancarsuaga.blogspot.com


@mjberistain

 


El Moneo que me piensa

 

Kursaal

Tenía veintipocos años cuando se demolió el antiguo Kursaal. Recuerdo que el impacto entre la gente de la ciudad fue muy importante. El sentir era de incomprensión y de temor porque aquello respondiera a una maniobra preparatoria de especulación con un solar privilegiado a orillas de nuestro mar. El solar al que llamaron “solar K”, se mantuvo vacío durante otros veintitantos años, tiempo durante el que se estudiaron y se desecharon variadas y diversas propuestas.

La resolución del jurado explicaba así los motivos de su decisión
al elegir el proyecto de Moneo

El lema decía: DOS ROCAS VARADAS

“POR el acierto en la consideración del solar K como un accidente geográfico en la desembocadura del río Urumea, por la liberación de espacios públicos como plataformas abiertas al mar y especialmente por la rotundidad, valentía y originalidad de la propuesta” 

Para los ciudadanos se hacía difícil reconocer que otra construcción pudiera compensar del glamour perdido con la demolición del antiguo Kursaal.

Sin embargo, con el paso de los años, la integración en nuestras conciencias de ciudadanos de aquel nuevo edificio, admirado por unos y rechazado por muchos, fue lenta pero profunda. Quizá ello tuviera que ver con el propio carácter de los vascos…

No tengo palabras para explicar que la magia de Moneo consiguió engrandecer  la ciudad respetando, a pesar de su innovadora propuesta, la fuerza del paisaje y de la arquitectura romántica con la que nos sentíamos tan identificados a través de los tiempos.

@mjberistain

 

Moneo


 

Extracto del artículo de Ana Belén García

El arquitecto Rafael Monero (Tudela, 1937), es un hombre elegante, amabilísimo, y con un punto de timidez.

Según sus propias palabras Moneo concibe el desarrollo de los edificios por su capacidad de integrarse en la vida de las personas y por el respeto al lugar donde se ubican. Un tema que le apasiona y motiva.

Moneo ha sido el primer español en ganar el Prizker en 1996, considerado el Nobel de la arquitectura, y también son suyos el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (2012) y el Premio Nacional de Arquitectura (2015). El arquitecto ha pasado 30 años como docente a caballo entre España y EEUU donde ha ejercido como Director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Harvard.

“la ciudad misma es la arquitectura y es donde la gente entiende y debe apreciar lo que un edificio debe dar de sí”

Amante de la poesía y viticultor experimentado, lejos de jubilarse, Moneo mantiene un estudio con una veintena de profesionales en el que vuelca una actividad con la que aspira a que los edificios adquieran su propia personalidad por encima de los arquitectos.

“Su obra enriquece los espacios urbanos”

Según el Jurado del Premio Príncipe de Asturias que le fue concedido en 2012,

“Como maestro reconocido en el ámbito académico y profesional, Moneo deja una huella propia en cada una de sus creaciones, al tiempo que conjuga estética con funcionalidad, especialmente en los interiores diáfanos que sirven de marco impecable a las grandes obras de la cultura y del espíritu”.