Huérfana de tí


Huérfana de tí
sobre la orilla triste
heme aquí,
en el mundo en tu ausencia
mientras pienso en tu palabra
que un día fue calor; labio
donde anidaron los besos
humildes,
para nacer de tí
con una nueva fuerza tranquila.

… Aquí estoy, exangüe mi voz,
quieta
ante un mar inmóvil
como un aliento detenido,
quieta
contra el pecho de la noche, triste
inmensamente silenciosa.


@mjberistain
Fotografía luciérnaga

 

Hay días de lluvia…


Hay días de lluvia…
en los que el invierno
nos crece frutos y futuros en los ojos,
nos aroma de salitre la mirada
y desenreda nuestro pelo
frente a los espejos gozosos de los sábados.

Hay días de lluvia…
en que nos madrugan los lirios
la piel adolescente de leña interminable
y un vaho denso nos pronuncia nombres
en los labios apretados
contra los cristales.

Hay días en los que arrecia la lluvia
y se nos esponja el alma,
nos rezuman bahías
de barcas sencillas
alrededor de la cintura
y echamos a volar
pequeños puñados de caricias,
gaviotas
que guardamos en secreto
en el cajón de los pañuelos blancos.
Es tan fácil llorar entonces…



@mjberistain

Fotografía entextoyalma.wp

 

Sueño roto


 Al feroz devaneo de tu palabra
ofreceré, como víctima,
la furia disimulada de mi piel
en una heroica llamarada
de fervor último.

Quemaré
con mis labios tus labios
—engañosas vertientes de amor,
hieráticas rosas saciadas—
en un vuelo sediento
de tu savia más mortal.
Seré ácida llovizna
de la más preciosa esmeralda.

No me mires a los ojos,
No preguntes después nada,
no da más de sí
el enigma de este sueño roto.


@mjberistain
De mi libro «Apuntes de salitre»

Soy


 

Para tus ojos…

Soy abstracta, soy el viento, soy la danza,
el siseo del silencio,
el canto de las sirenas en el atardecer del puerto.

Soy
el latido de las palabras en un texto sin dueño.
La raíz de una cadena de eslabones abiertos.
Un viraje a barlovento, un junco, el riesgo.
Un refugio o equivocación
en un maldito rincón de tu recuerdo.

Soy
Un enigma, una honda herida abierta,
el roce del azar en la difícil ortografía de los sueños.
Un no como un disparo ahogado en tu garganta,
La fascinación, el oriente, la alquimia de una tempestad
que todavía conmueve.

Soy
El alma
que, por conocerse a sí misma, te miró una vez al alma. (*)

___________

 


@mjberistain
Fotografía de Dimitry Roulland
(*) basado en el diálogo entre Sócrates y Alcibíades I

 

Cortina del Mar


Cortina de oro
que lima las aristas de la entrada,
con el peso de las flores en la mano.

En el puro centro, sala de gaviotas,
parque, aro de sol ardiendo, que tuesta
el cielo y los pinares anhelantes.

Puertas, postigos entornados,
más abajo el mar, escamas chorreantes
zarzas de espumas.

Brisas, siempre húmedas…


C.Rodriguez-Spiteri (des-arreglo)
Fotografía @mjberistain 21 diciembre 2015

Hay una hora malva en mí

Hay una hora malva

 

Hay una hora malva en mí
que merodea por el horizonte
rezumando arrepentimientos…

Perverso, trénzate a mi cuerpo sagrado
enfurece a mis dioses, estremécelos
hasta extenuarlos

Brota en mí, candente lava
elévame a huracán
sobre la tierra inhabitada

Que llega la hora malva
y se abren tumbas para los castos
corroídos de envidia

¡Pobres virtuosos del amor!
prematuros derrotados
a quienes enterrará
el temblor de nuestras manos
y jirones
de nuestros gozos abrasados.

 

@mjberistain


 

Dame un vaso de dolor


Dame un vaso del dolor
que atenaza
con irónico placer a tu garganta.

Despedaza
el sueño amargo de tu destino
presentido, y dame,
dame largamente tu mirada
bañada en rubores
y licuadas nostalgias…

Que la noche nos atrapa
con su dulce dominio
y ya no puedo
evitarte de las ruinas.

Pero ahora…
déjame beber de tu dolor,
muera con él, en este instante a solas,
y te deje
intacta la sonrisa y limpias las palabras.


@mjberistain

Puertas

Puertas

La vida está llena de puertas por abrir. Seguir leyendo «Puertas»

Luz de Lluvia

Un día de lluvia

Hay una luz de lluvia
 en cada rincón de una balada.

Gris,

La Luz
sobre el asfalto mojado
tiembla
ante los ojos templados
de la mañana.

Y son espejo de ternura
los blandos pliegues de lluvia
expandiéndose vibrantes
en ecos de amor concéntrico.

 

@mjberistain
Fotografia Javier Sánchez Mingorance


Nocturno de Otoño

 

Autor Karlos Giménez

 

Afuera llovía en ti,
la calle lloraba,
reinaba el silencio en casa,
faltaba tu voz,
y quise hacer del piano un nido,
un refugio,

una copa de ambrosía,
bálsamo contra la nostalgia.
Queriendo romper el vacío
te dibujé en mi mente
y luego mis manos te modelaron,
suavemente,
sobre el teclado,
haciendo bailar mis recuerdos,
abriendo una puerta en el tiempo,
una fuente de cristal en el espacio.
Al fin fluiste sinuosa,
y en cada nota viviste,
deseo y leyenda,
soberana, juguetona,
como una ninfa o un ángel,
como una pluma al capricho del aire.

 


El cielo es una diáfana mentira

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Tus ojos son azules como el cielo,
el cielo es una diáfana mentira,
la mentira, una garza que suspira
por besar a una estrella a medio vuelo.

La estrella es un secreto de tu pelo,
tu pelo es una llama que delira,
y la llama un espejo en que se mira
con la lengua de fuera, un toro en celo.

El toro, por amor, está de hinojos,
el amor es de nubes transparentes,
las nubes son de un sueño y van de viaje,

y al final de ese viaje están tus ojos
que se bañan, desnudos, en las fuentes
más azules y claras del paisaje.

 

La palabra no es vieja,
por fortuna.
Yo no soy la palabra,
por desgracia.

Cuando la palabra me dice,
la palabra me retrata.
Cuando digo a la palabra,
la palabra se espanta.

La palabra es un río cuando el río es un cometa.
Un cometa es la nube cuando la nube llueve,
la nube llueve cuando en mi cuaderno
escribo la palabra “lluvia” mil veces.

Yo no soy la palabra
pero quisiera serlo
para volar con ella
de tiempo en tiempo,
de boca en boca.

 

Fernando Del Paso. Méjico (Premio Cervantes 2015)
Fotografía @mjberistain

Te llamé Horizonte


 

Te encontré al final de los inviernos
cuando las sombras se equivocan
y en las esquinas sólo te sorprenden
recuerdos.

Tú sonreías
-o era una batalla-
con esa sonrisa tuya que desordena los cielos,
no hablamos de olvidar palabras en la almohada
ni de pájaros azules
¡Qué importa!

El silencio nos daba tantos argumentos
y una luz
y una duda y hojas secas
incluso otra mirada.

Te llamé horizonte
incapaz de pronunciar más allá de tu nostalgia,
tú pisabas los trópicos
sintiéndome bello en los versos,
y supe que te amaría un instante
un momento
toda mi vida.

 

Alfredo Cernuda


Gota a gota


Gota a gota
como una lluvia de verano
atardecido
fueron naciendo estos versos
de aprendiz de poeta
malherido,
pretendiendo
algún puñado de amor;
una caricia,
unos tragos de ternura
o por qué no,
un pellizco de ardor fugitivo.

Codicié tu presencia.
Respiré en tu piel
la fragancia de los sueños
más audaces
y me desdibujé,
reinventándome después,
en noches de escombros
y frío.

Por un puñado de amor
hubiera sido yo algo más
que estas líneas inconexas
de disimulado desaliento.


@mjberistain

 

Exacta

 

 

Exacta,
con temblor reverente
detalla la mar
mi sombra,
cada una de las llagas
que abriera
la locura,
recortando
rigurosa,
perfiles
del elixir salado,
rastros de los gozos abrasados.

¡Ah, su roce transparente!
espejismo del absoluto
que enjuagara la urgencia
de las caricias
con dulces dádivas de sal.

Exacta,
con temblor reverente
detalla la mar mi sombra…

@mjberistain


Resucitar

imagesRESUCITAR Crissanta.com

 

Ahora cuando te escribo
desde el lugar donde coloqué tu recuerdo
aquí, al aire libre,
juego con él al abandono
y siento…

Que flotas en el aire esta mañana
indeciso, transparente…, y eres
como gota de lluvia que presiente
la piedad del precipicio.

Te dan color las montañas,
El cielo de nubes se agrieta
bajo la memoria azul
de constelaciones dormidas,
y tus matices van creciendo
con la lluvia que parece próxima,
con la lluvia que no llega,
con las hojas de los abedules
que van cayendo
mientras sudas viento.

Me despojo de tu nombre y siento frío.
Recuerdo cuando abrigábamos,
torpes, la esperanza, sólo con la piel
desnuda de las caricias.

Me despojo de tu nombre y siento frío.
La nostalgia, como una densa bruma,
como una gran cascada de silencio
me abraza contra el vacío.

Un bullicio de gaviotas despierta
galernas invisibles en mi espalda
y temo…
vestirme de nuevo de sed y de seda,
perfumarme con el aroma de tus contrastes,
deambular por los salones de espejos
lacios
y tropezar con la ternura que invade
los horizontes de mi conciencia
como una obesión.
Temo…
caer sin vanidad ante las ruinas.

¿Qué puedo hacer para olvidarte?

Quizás tan solo mirarte de frente,
fijamente,
y beber este instante de sal
y verdad
como un elixir añejo
al que entregarme sin más.

Porque hoy solo quiero,
—cuando este juego termine—
resucitar de estas brasas… sin lágrimas.

 

@mjberistain
Fotografia: Crissanta.es


Hacer el Amor…

 

Hacer el amor no solo era…

crepitar confusamente contigo

junto al fuego

mientras sedosas lenguas lamían

largamente nuestra piel,

ni el choque esponjosamente frontal

del océano en la rompiente…


@mjberistain

¡Me gustas como la Tierra!

Estás llena de asombro:

Osos que parecen de hielo
y retoños
de bambú que cubren gacelas.

Percibo la vida cuando tus pies encienden mi espalda.
Me gustas en tu grito y callo.
¡Me gustas como la tierra!
Tienes agua termal en tu vientre,
rosetas en tus volcanes,
y viento cuando el maíz se entrega.

Me gusta que circules abrazada a mí
como gigantesco anillo,
y canto enloquecido
uniendo mi grito al escándalo de los tordos.
Grito sideral que corre tras las cometas,
diciéndote que estás en mí, como yo estoy en la tierra.



Autor: Rubén García

Con mi agradecimiento a su autor, texto publicado en su Blog SENDERO.

Vigías del Alba…

Notas de Otoño


II

Como vigías del Alba
horadan la piedra, inocentes,
ininterrumpidos ojos
de oscuros silencios
licuados en antiguos desvelos

Adentro,
al amor de una lumbre entrañable
recorren tristísimas la memoria
las horas
que fueron huidizas esperanzas,
las horas
que hoy son llagas
ardientes surcos de piel enroñada.

Otra tarde se aleja
enhebrando su última luz por las grietas…

@mjberistain


 

Resaca


Aunque solo quede
de los abrazos
abismales
el rugir
de invisibles hilos de espuma
desafiando al vacío…

Llámame Otoño
con la piel desgastada
de besos a la espalda
y una lluvia limpia
de salitre
escarchando las pestañas
cada madrugada

Llámame Otoño
con la violencia de la resaca
de las mareas vivas,
que es setiembre
y el mar me lleva
insistentemente
al vértice de tu boca.


@mjberistain
Fotografía El pasajero.com

Notas de Otoño


I

Prendí a la brisa mis enaguas
de otoñales esperanzas.

Rodaron los sueños
ilimitados
por el eterno verde reciente de los campos
robándole, a tientas,
hilos de caricias a la bruma
tejiéndole entre versos
besos de lluvia y enredadera

mientras se desnudaba el otoño
palpitándome en las venas…

II

Como vigías del alba
horadan la piedra, inocentes,
ininterrumpidos ojos
de oscuros silencios
licuados en antiguos desvelos
Adentro,
al amor de una lumbre entrañable
recorren tristísimas la memoria
las horas
que fueron huidizas esperanzas,
horas
que hoy son llagas
ardientes surcos de piel enroñada.

Otra tarde se aleja
enhebrando su última luz por las grietas…

III

Bulle la ciudad bajo una niebla
de rostro insobornable
y memoria retrocedida
a un ayer difuso como su talle.
Dispersas, taladran la bruma
obstinadas cúpulas; afiladas
conciencias enmarañadas
de interrogantes

que el alba es víspera
de un nuevo abismo bajo la bóveda vacante.


@mjberistain/87 Del libro «Apuntes de Salitre»