Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en ese mismo instante
alguien me deletrea.
Octavio Paz
Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en ese mismo instante
alguien me deletrea.
Octavio Paz
Me apoyo en el regazo de tu vejez
como aquellas tardes de domingo
en las que consolabas mi desdicha infantil.
Y, aquí
ante esta noche dura como un silencio
de siglos
porque tu palabra yace desmayada
y se me pierde tu mirada
en los océanos de la nada
Aquí,
ante esta noche dura como un silencio
de siglos
siento tus manos que aprietan mi espanto
porque se abren abismos de debates
entre la vida y la muerte
me siento tan huérfana
que sólo puedo, como entonces, ampararme en tí.
@mjberistain
Contestación de Soledad Puértolas al discurso leído por Clara Janés el 12/6/2016 con motivo de su incorporación a la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA RAE que tituló «Una estrella de puntas infinitas». (En torno a Salomón y El cantar de los cantares)
La escritora Soledad Puértolas ha sido la encargada de dar la bienvenida, en nombre de la corporación, a la nueva académica. «Al abrir hoy las puertas de esta casa a Clara Janés, la Academia nos viene a recordar el valor de la poesía, esa misteriosa dama encargada de dar aliento y luz a la aridez de la vida y de dotarla de contrastes, complejidad y hondura, y que nos hace un extraordinario regalo, la intuición de la trascendencia».
El aire poético de los versos de Janés y de los versos que otros escribieron y que ella ha hecho suyos, ha añadido Puértolas, parece rodearla siempre. «Clara Janés escribe poesía, traduce poesía, habla sobre otros poetas y escritores en ese tono inconfundible de quienes buscan una verdad, […] esa verdad que se vislumbra, efímera, fugitiva, pero intensa y profunda».
Algunas frases de Soledad Puértolas sobre LA POESÍA
La Academia nos viene a recordar el valor de la poesía, esa misteriosa dama encargada de dar aliento y luz a la aridez de la vida y de dotarla de contrastes, complejidad y hondura, y que nos hace un extraordinario regalo, la intuición de la trascendencia.
La poesía crea un territorio donde la temporalidad tiene un valor esencialmente simbólico, metafórico. La luz que irradia es atemporal. Esa cualidad de presente perpetuo supone un contrapunto al constante fluir del tiempo y de la vida. El poema es, sin duda, uno de los frutos más delicados de la lengua.
El terreno de la poesía no se asienta sobre lo necesario ni sobre lo infalible. En él las palabras adquieren nuevos atributos, iluminan, revelan, desvelan, siembran, inquietan… Es un terreno de límites confusos, límites humanos y, por eso mismo, frágiles y perecederos, pero llenos de anhelos de eternidad.
Es preciso prestar atención a las palabras de los poetas, detenernos en estas palabras que pretenden atravesar límites, penetrar en abismos, alcanzar invisibles alturas.
Sin las palabras de los poetas, sin poesía, una lengua perdería profundidad, color, sabor, olor, música.
La poeta Clara Janés escribe poesía en ese tono inconfundible, de quien busca una verdad que se vislumbra efímera, fugitiva, pero intensa y profunda, inapelable, cuando, despojado de todo, desnudo, un ser humano se enfrenta a su temporalidad, y no la acepta, no la puede aceptar. Su grito es de dolor y de triunfo. Su palabra cargada de silencio es el triunfo. Y lo hace con asombrosa naturalidad, con esa elegancia que consiste en quitar importancia a las cosas que, al ser indiscutiblemente importantes, no necesitan ser subrayadas.
¿Qué buscamos? Destellos de luz, premoniciones de belleza. Trasladarnos al lugar donde la luz es posible. Y todo es posible entonces, no importa que dure lo que dura un suspiro. Pero importa. Sí. Importa, y por eso la meta es tan deseable. Ese destello que quisiéramos retener para siempre, con el que desearíamos fundirnos.
Nos reconocemos en nuestra sed de amor, en nuestra propia oscuridad, en cuestas que ascienden y descienden, en fatigas y desánimos que piden un instante más de vida. El instante decisivo. Ese destello, decisivo, de vida.
La serenidad de que este era, y no otro, el camino que queríamos emprender. El aire está atravesado de dudas, contradicciones, silencios. Pero era aquí donde queríamos estar, en este laberinto.
El hilo que nos ha traído hasta aquí es el ritmo de las palabras. El ritmo de las palabras cobra el ritmo de los pasos, de la andadura, de la joven que anda por la calle. Ahí está el enigma: lo que nos une perpetuamente. La calle, los pasos, la vida que atrapa y expulsa, que retiene y abandona. Solo el ritmo nos puede sostener.
Los enigmas son consustanciales a la escritura y están en el mismo centro; en el corazón de las palabras. que persiguen a tientas el momento sublime de la unión con lo amado.
Dos de los más importantes referentes de la poesía de Clara Janés son Cioran y María Zambrano.
Para Cioran «Poesía significa desmayo, abandono, no ofrecer resistencia al hechizo. Y como todo hechizo equivale a desaparición»
Para María Zambrano: «La poesía es lo único rebelde ante la esperanza de la razón. La poesía es embriaguez y solo se embriaga el que está desesperado y no quiere dejar de estarlo, el que hace de su desesperación su forma de ser, su existencia.»
«La vida es como esa música que cruza la oscuridad», dijo Clara. Música y Luz son señales de lo mágico, el misterio, lo desconocido, lo que se desea alcanzar, tocar, el lugar donde perderse.
Platón, en «El Banquete», afirma que el arte es «engendrar belleza», hacer que algo pase de no ser al ser.
Rainer M. Rilke considera que «la experiencia artística está tan increíblemente cerca de la sexual en su dolor y gozo que ambos fenómenos en realidad son solo formas diversas de una idéntica ansia y dicha».
Poesía es, una forma de humildad, porque exige un total despojamiento,
Os recuerdo que esta semana se celebrará el acto de
presentación de mi libro de Poesía APUNTES DE SALITRE.
La presentación se hará en el Centro Cultural KOLDO MITXELENA en San Sebastián.
La fecha y hora, el 26 de Abril, a las 19h.
Sería un momento precioso para encontrarme con todos vosotros que, de alguna forma, habéis participado de parte de su contenido a través de mi Blog.
Os espero con mucha ilusión.

¡Victoria…!
Has ensuciado tus manos con la sangre de los siglos,
tu vientre ha hervido
mientras rasgaban tus ropajes los futuros
inflamados de tus hijos.
Llevas barro incrustado en tus pestañas
y copos de nieve ardida que han cegado tus ojos
en clandestinas batallas.
Alzas tus brazos con los trofeos de tus pasiones;
y guardas en el silencio de tu corazón taimado
el triunfo de la ternura.
¡Victoria!
Fino mármol de diosa arrebatada
en la piel de endurecidas espumas blancas
y sonrisa imaginada, cincelada
por el amor del hombre
como brote de carnosa pulpa fresca.
Mujer…!
Madre en los vientos y en las brisas del Amor.
Madre de los que lloran y yacen desheredados
en los calvarios de la desesperanza.
Madre en todas las guerras,
cobijo de noches negras, eternas,
al amor de tus alas polvorientas.
@mjberistain
Se van cerrando las puertas y sigo observándote, ya desde lejos…
No puedo evitar pensar en tu belleza de fortaleza milenaria. Diosa de museo en el infinito escenario del Louvre en París. Se van apagando las luces pero sigues viviendo en la savia mortal de cada mujer… cuando se cierran las puertas del museo y te digo adiós.
Apuntes:
Esta fantástica pieza que fue esculpida hacia el año 190 antes de Cristo.
En griego la estatua se conoce como Níke tes Samothrákes.
El poeta Rainer Maria Rilke vio en esta composición «una imperecedera recreación del viento griego en lo que tiene de vasto y de grandioso».
Este poema lo inspiró uno de los que escribió la gran Poeta argentina Alejandra Pizarnik,
A ella se lo debo, y a la revista literaria Zenda que me lo recordó.
Enciende la aurora ecos de sueños
abandonados.
Las sombras todavía duermen
y el amor no muere.
Invaden violetas la piedad del asfalto;
destierro y polvo de estrellas heridas
en mis zapatos.
Presiento que seguirán incendiando
mis páginas y las noches
vagando, en el silencio, como «ángeles bellos».
@mjberistain
Tú no sabrás nunca cómo curarme…
de las caricias con las que tus manos cubrían
suavísimas los pétalos
tiernos de mi cuerpo
Hablas como si yo no escuchara
tu discurso de agosto trasnochado.
Vuelven a poblarse tus palabras de palomas
cuando rozas mi espalda, casi ajena,
y hundes, como entonces, tus besos
en el cuello de mi abrigo.
Me recuerdas historias casi exactas
y adivino de nuevo en tus labios
aquel prodigio lento y húmedo
de tu corazón de río.
Despiertas la luz bajo mis dudas
pero tiemblas mientras te miro azul…
y soy distinta;
y tú lo sabes…
Porque hoy sería capaz
de limpiar mis heridas con tu carne,
de lanzar dardos de ausencia
directos
—con un beso en la boca—
al mismo corazón de tu deseo.
Que donde sembraron tus dedos
sauces de invierno
pediría de nuevo otra tregua
antes de enterrar a solas la derrota.
Poema del libro Apuntes de Salitre
Fotografía @mjberistain
…Si te despiertas puedes besarme con cuidado
el vil acantilado de ceniza que ocultan mis pestañas.
F. Gámez
He buscado en la tarde una brisa
desplegando mis alas
entre la niebla de los verbos
que se agotan en la orilla del silencio.
Todo por morir un rato,
despacio,
en el aliento de cualquier octubre
con el viento a favor ondulando mis lamentos.
Se me estaban oxidando los labios
entre laberintos desahuciados de cariño
donde antes sembrábamos esencias de manzana.
Arrimaría a tí
las pestañas derrotadas del crepúsculo
a la sombra de tus manos silentes,
amadamente,
por implorar un tiempo anónimo
donde nacer de nuevo
entre chatarra, soledad y vino
y olvidar que no era posible sobrevivir,
entre andamios de ternura
@mjberistain/92
Fotografía Alfonso Batalla. Flickr
Todo era humo
bajo la piel tormentosa de las sábanas;
un rapto de rudeza y ternura
como el batir de olas de un mar en furia
Antes,
el ruido era ensordecedor en la calle
solo atendía a la luz intermitente y dudosa
de los semáforos más tristes,
sabía
que lo único que deseaba era huir
de allí,
escapar de su cuerpo,
del aire viciado de las ciudades,
de la luz mortecina de los portales,
de la agonía de las ciento once escaleras
de paredes desconchadas
y sucias.
Escapar del miedo al deseo
que esgrimía, sin tregua, tormentas
de relojes de arena, también en su boca.
Solo pensaba en no perder
cuando perdiera el sabor de sus labios.
Más tarde,
solo escuchaba el manso rumor de los trenes
efímeros cruzando las noches.
@mjberistain
Me asalta el sonido familiar de las campanas.
Un gesto rutinario me hace mirar el reloj
en lo alto de la catedral.
Confirmo que es la hora exacta.
No puedo evitar romper la barrera
del sonido
de las voces de ayer
y saborear el desaliento
que me recuerda a viejo almizcle
cuando pienso en ellos.
Decido perderme en la ciudad vacía
bajo el poder insistente de las lluvias,
deambular sin prisa
y compartir el silencio o la tormenta
por los horizontes de la inocencia.
Los jardines siguen desnudando
despacio sus otoños.
Aprecio
el saludo esquivo del jardinero de siempre
—su cigarro colgando de sus labios—
y su mirada exigua…
@mjberistain
Hay una luz tenue habitando la penumbra
y la niebla de afuera se parece
a un mal sueño inacabado.
Amanece de nuevo eterno y ciego,
no hay lugar para las caricias
aunque las sombras lo intentan,
clareando alguna huida.
Todo es igual. Y ni los pájaros cantan
diferente a otras mañanas.
Intento hacer algo distinto,
inútilmente,
porque el hastío se enreda en las pestañas
y ahoga la voluntad
en el jardín del abandono.
La muerte florece en cualquier esquina,
temo su beso y me visto
para vivir,
Frente al espejo se peina laciamente
la costumbre
deshilachando sobre los hombros
gestos que arruinan.
Un gemido rasga el abril intacto de los labios.
¿Resucitarán algún día las violetas?
@mjberistain
Este vídeo es un regalo muy entrañable que me hizo el gran poeta Antonio Caro Escobar Os animo a visitar su Blog https://antoncaes.com en el que os encontraréis con la sensibilidad y la fuerza de su personalidad.
La ventana daba a un mar gris y plata
Escuchaba una música de Haendel y Corelli
Repasaba tus tristezas, amiga
Si pudieras cederme el relato justo de tu pena,
alcanzara a dejar este peso y a subir poco a poco
por tus altas ternuras.
Déjame que me vea reflejada en tu espejo
y no falte a mi canto la palabra precisa.
Maria Victoria Atencia (des-arreglo)
Las nubes hoy
resultaron ser flores caídas
cuando crucé la cima.
Sochô
He soñado
con tus palabras
—dame un beso, dijiste—
y tu voz se hizo poesía.
Dormitan los cuerpos
entrelazados.
Amanece…
Desde la almohada
la luna parece ajada,
los campos
se ocultan
y enmudecen
bajo la niebla que se extiende,
¿hasta dónde llegará?
En el jardín aún quedan flores
vestidas de escarcha.
Se escucha el torrente de agua
corriendo a lo lejos
y el aire, que juega entre los juncos.
Pasa el tiempo…
Amanece.
Las cimas de las montañas
están nevadas;
Peñas de Aia
frente a las ventanas,
las sábanas siguen húmedas
y afuera la fría lluvia
repica
sobre la tierra, con mansedumbre.
¿Seguirá ahí la luna?
Nunca dolió la soledad dentro de tu casa…
@mjberistain
Es jueves y camino perdida…
La gran ciudad me acompaña
con el sonido acelerado
de un tráfico que no cesa,
la prisa de la gente,
los grises adoquines del paseo,
los mercados, los museos, los palacios,
el parpadeo pueril de los semáforos
que invaden las vías de colores
rojo, naranja, verde,
y de nuevo
rojo, naranja, verde…
… y el alivio de un tiempo detenido
en mis zapatos
cuando la blanda farsa del asfalto
muere ante los jardines de Agapantos
Viajo con una vieja maleta azul,
mi libro de versos y un mapa de papel.
Es jueves y camino
perdida por el parque del Retiro.
En algún bolsillo guardé
el inútil crujir de la escalera,
esa forma imponente de mirarme
de los libros desde sus anaqueles
y la luz de los recuerdos
encendidos por las paredes.
En algún bolsillo guardé
su inquietud al sentir que se cerraba
con llave la puerta del desván.
Camino la ciudad desconocida,
soy la muda imagen de las estatuas,
el tránsito de las piedras por los parques,
el escandaloso festín de las fuentes
cuando descifro la geografía de los mapas
de papel
y la luz desorientada
de las farolas y los gestos irónicos
de los escaparates persiguen mis sombras.
Soy el revuelo infinito de los pájaros
en la desnudez de los árboles sin fronda.
El poema que apura sus últimos silencios
al calor de las lunas rotas.
Viajo con mi vieja maleta azul
mi libro de versos y un mapa de papel…
Texto y Fotografía@mjberistain
Hoy comparto un poema de Pablo González de Langarika…
En el crepúsculo ellas bajan a la orilla
desnudas
se sumergen en el agua
llevan un musgo dorado en los pezones
y un néctar tierno
que acunan en sus labios
ofrecen rosas y sándalos que suenan
(en su silencio se adivina
entrecortado
la comezón profunda del deseo)
seis tardes núbiles reposan en sus ojos
y lentas apuran la sangre de las nubes
cálidos roces pretenden sus caderas
besos colmados por músicas nocturnas…
a un aire leve se abren
y en sus vientres
danza el esperma del sueño de la fiera…
todo es telúrico
las ramas
los espinos
los gestos
las argucias
los ribazos
los guijarros del ayer
las vejaciones
y ese cuenco de maíz que sus jadeos
van distanciando del flujo del invierno…
Del vasco aquelarre; propiamente ‘prado del macho cabrío’. Junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para sus prácticas mágicas o supersticiosas. Real Academia Española © Todos los derechos reservados.
Jose Agustín Goytisolo es uno de mis poetas preferidos.
El poema que elijo hoy no tiene ningún sentido… como tampoco lo tuvieron las bombas que ayer se utilizaron para masacrar con indiferencia la vida de tantas personas…
Hoy necesito poesía…
Y TODO FULGURABA
Y siguieron los pasos de la noche
y todo fulguraba;
el vino que bebieron y les lleva
igual que un tren sin ruido
hacia un destino incierto con la luna
bailando entre las nubes
y el humo del incienso en todas partes;
y luego el rubor de ella
apartando la punta de la sábana
sin mirarle a los ojos.
Esparció los cabellos en su piel
y quiso con amor
hacer interminable aquel milagro
de ternura y vehemencia;
después él de rodillas pecador
ansió que la mujer
se sintiera caer caer muy hondo
para alzarse de nuevo
y se olvidara de sus horas tristes
de sus años sin rostro.
Todo se fue cumpliendo como un rito;
ella aprendió a morir
a atravesar los fosos y declives
los ríos y las cañadas
también a estremecerse y sollozar
y a morderse los labios
para que un grito no siguiera a otro.
Al final sonrió
como jamás él viera sonréir
a nadie entre sus brazos.
Imagen @mariajesusberistain – Ruinas de Pompeya/Italia
Estalla la tarde en mil pedazos.
La luz hiere como azogue mineral
en nubes de horror y tibia templanza.
Te busco en la quejumbre
de la ciudad arrasada
y solo encuentro trozos
y trazos picassianos en aristas
al borde de miradas extraviadas,
y labios que se aprietan
sin poder pronunciar un simple adiós.
Lloran fuentes tumefactas
en el jardín de los dioses suicidas,
donde palpitan los corazones desvaídos.
El cielo dispersa el color del dolor
mientras rayos de luz desorientada
cabalgan desolados sobre las naves de cristal.
Después te busco gritando entre grietas
de ceniza que se abren en las mañanas grises
y no encuentro coartada suficiente para tanto desamor.
@mjberistain
Imagen de internet
Estamos encadenados
por una guirnalda de tristes lirios
Somos peregrinos
ante un horizonte fugitivo
con esta carga tenaz de palabras
palideciendo la silueta del futuro
y la voz, desafinada, naufragando
entre caricias de alcohol compasivo.
Estamos condenados
al abrazo fugaz
frente a los espejos de ojos ávidos.
Estamos condenados
a una forma más bien pobre de amarnos
donde yacen el placer y la pena
con la íntima soledad de siempre.
«Y solo porque no encontramos
una razón, sin más, para olvidarnos.»
@mjberistain
Fotografía P.Cano
Escribiendo borroso
viviendo claro
contando cosas, sucedidos
del alma
los hombres
países
las palabras un espejo de niebla
reflejando palabras
concretas
subconsciente vidriera
de la palabra directa
inverosímil
adherida a sus adyacentes
silencio
a veces
solo
silencio…
Blas de Otero
Despiertas madrugadas de bahías
dormidas.
Te haces añicos en las sienes
de los planetas.
Te multiplicas en espejos
de furiosas espumas blancas
como cántico de agua exhausta.
¿Cuál es tu mensaje, Madre?
Si las gaviotas de tiza
se han borrado de los mapas
y solo quedan rastros gangrenados
del mundo, mientras escribimos
en la arena las notas más negras
de una sinfonía para un futuro discordante.
@mjberistain