INDIGNÁOS


Hoy, al reorganizar el contenido de mi Blog, recupero este prólogo que tenía archivado entre mis páginas y que en su día no salió a la luz. Aunque el discurso de Jose Luis Sampedro no esté actualizado, quiero compartirlo porque su mensaje sigue siendo relevante… eternamente.

 

Prólogo de Jose Luis Sampedro
para el libro «Indignáos» de Stephane Hessel

Yo también nací en 1917. Yo también estoy indignado. También viví una guerra. También soporté una dictadura. AI igual que a Stéphane Hessel, me escandaliza e indigna la situación de Palestina y la bárbara invasión de Irak. Podría aportar más detalles, pero la edad y la época bastan para mostrar que nuestras vivencias han sucedido en el mismo mundo. Hablamos en la misma onda. Comparto sus ideas y me hace feliz poder presentar en España el llamamiento de este brillante héroe de la Resistencia francesa, posteriormente diplomático en activo en muchas misiones de interés, siempre a favor de la paz y la justicia.

 

¡INDIGNAOS!
Un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los reunidos en la plaza. Como la sirena que anunciaba la cercanía de aquellos bombarderos: una alerta para no bajar la guardia. Al principio sorprende. ¿Qué pasa? ¿De qué nos alertan? El mundo gira como cada día. Vivimos en democracia, en el estado de bienestar de nuestra maravillosa civilización occidental. Aquí no hay guerra, no hay ocupación. Esto es Europa, cuna de culturas. Sí, ése es el escenario y su decorado. Pero ¿de verdad estamos en una democracia? ¿De verdad bajo ese nombre gobiernan los pueblos de muchos países? ¿O hace tiempo que se ha evolucionado de otro modo? Actualmente en Europa y fuera de ella, los financieros, culpables indiscutibles de la crisis, han salvado ya el bache y prosiguen su vida como siempre sin grandes pérdidas. En cambio, sus víctimas no han recuperado el trabajo ni su nivel de ingresos. El autor de este libro recuerda cómo los primeros programas económicos de Francia después de la segunda guerra mundial incluían la nacionalización de la banca, aunque después, en épocas de bonanza, se fue rectificando. En cambio ahora, la culpabilidad del sector financiero en esta gran crisis no sólo no ha conducido a ello; ni siquiera se ha planteado la supresión de mecanismos y operaciones de alto riesgo. No se eliminan los paraísos fiscales ni se acometen reformas importantes del sistema. Los financieros apenas han soportado las consecuencias de sus desafueros. Es decir, el dinero y sus dueños tienen más poder que los gobiernos. Como dice Hessel, «el poder del dinero nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan en primer lugar de sus dividendos y de los altísimos sueldos de sus dirigentes, pero no del interés general».
 

¡INDIGNAOS!,
les dice Hessel a los jóvenes, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir hoy la resistencia contra la dictadura de los mercados. Debemos resistirnos a que la carrera por el dinero domine nuestras vidas. Hessel reconoce que un joven de su época indignarse y resistirse fue más claro, aunque no más fácil, porque la invasión del país por tropas fascistas es más evidente que la dictadura del entramado financiero internacional. El nazismo fue vencido por la indignación de muchos, pero el peligro totalitario en sus múltiples variantes no ha desaparecido. Ni en aspectos tan burdos como los campos de concentración (Guantánamo, Abu Ghraib), muros, vallas, ataques preventivos y «lucha contra el terrorismo» en lugares geoestratégicos, ni en otros mucho más sofisticados y tecnificados como la mal llamada «globalización» financiera.

¡INDIGNAOS!,
repite Hessel a los jóvenes. Les recuerda los logros de la segunda mitad del siglo XX en el terreno de los derechos humanos, la implantación de la Seguridad Social, los avances del estado de bienestar, al tiempo que les señala los actuales retrocesos. Los brutales atentados del 11-S en Nueva York y las desastrosas acciones emprendidas por Estados Unidos como respuesta a los mismos, están marcando el camino inverso. Un camino que en la primera década de este siglo XXI se está recorriendo a una velocidad alarmante. De ahí la alerta de Hessel a los jóvenes. Con su grito les está diciendo: «Chicos, cuidado, hemos luchado por conseguir lo que tenéis, ahora os toca a vosotros defenderlo, mantenerlo y mejorarlo; no permitáis que os lo arrebaten».

¡INDIGNAOS!
Luchad, para salvar los logros democráticos basados en valores éticos, de justicia y libertad prometidos tras la dolorosa lección de la segunda guerra mundial. Para distinguir entre opinión pública y opinión mediática, para no sucumbir al engaño propagandístico. «Los medios de comunicación están en manos de la gente pudiente», señala Hessel. Y yo añado: ¿quién es la gente pudiente? Los que se han apoderado de lo que es de todos. Y como es de todos, es nuestro derecho y nuestro deber recuperarlo al servicio de nuestra libertad.

No siempre es fácil saber quién manda en realidad, ni cómo defendernos del atropello. Ahora no se trata de empuñar las armas contra el invasor ni de hacer descarrilar un tren. El terrorismo no es la vía adecuada contra el totalitarismo actual, más sofisticado que el de los bombarderos nazis. Hoy se trata de no sucumbir bajo el huracán destructor del «siempre más», del consumismo voraz y de la distracción mediática mientras nos aplican los recortes.

¡INDIGNAOS!,
sin violencia. Hessel nos incita a la insurrección pacífica evocando figuras como Mandéla o Martin Luther King. Yo añadiría el ejemplo de Gandhi, asesinado precisamente en 1948, año de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de cuya redacción fue partícipe el propio Hessel. Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Negaos. Actuad. Para empezar, ¡INDIGNAOS!


 

Imagen: Óleo de Juan Antonio Zubillaga Beristain

Hermandad


 
 

Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en ese mismo instante
alguien me deletrea.


 Octavio Paz

 

Océanos de silencio


Me apoyo en el regazo de tu vejez
como aquellas tardes de domingo
en las que consolabas mi desdicha infantil.

Y, aquí
ante esta noche dura como un silencio
de siglos
porque tu palabra yace desmayada
y se me pierde tu mirada
en los océanos de la nada

Aquí,
ante esta noche dura como un silencio
de siglos
siento tus manos que aprietan mi espanto
porque se abren abismos de debates
entre la vida y la muerte

me siento tan huérfana
que sólo puedo, como entonces, ampararme en tí.


@mjberistain

el valor de la poesía (RAE)


Contestación de Soledad Puértolas al discurso leído por Clara Janés el 12/6/2016 con motivo de su incorporación a la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA RAE que tituló «Una estrella de puntas infinitas». (En torno a Salomón y El cantar de los cantares)

La escritora Soledad Puértolas ha sido la encargada de dar la bienvenida, en nombre de la corporación, a la nueva académica. «Al abrir hoy las puertas de esta casa a Clara Janés, la Academia nos viene a recordar el valor de la poesía, esa misteriosa dama encargada de dar aliento y luz a la aridez de la vida y de dotarla de contrastes, complejidad y hondura, y que nos hace un extraordinario regalo, la intuición de la trascendencia». 

El aire poético de los versos de Janés y de los versos que otros escribieron y que ella ha hecho suyos, ha añadido Puértolas, parece rodearla siempre. «Clara Janés escribe poesía, traduce poesía, habla sobre otros poetas y escritores en ese tono inconfundible de quienes buscan una verdad, […] esa verdad que se vislumbra, efímera, fugitiva, pero intensa y profunda».

Algunas frases de Soledad Puértolas sobre LA POESÍA

La Academia nos viene a recordar el valor de la poesía, esa misteriosa dama encargada de dar aliento y luz a la aridez de la vida y de dotarla de contrastes, complejidad y hondura, y que nos hace un extraordinario regalo, la intuición de la trascendencia.

La poesía crea un territorio donde la temporalidad tiene un valor esencialmente simbólico, metafórico. La luz que irradia es atemporal. Esa cualidad de presente perpetuo supone un contrapunto al constante fluir del tiempo y de la vida. El poema es, sin duda, uno de los frutos más delicados de la lengua.

El terreno de la poesía no se asienta sobre lo necesario ni sobre lo infalible. En él las palabras adquieren nuevos atributos, iluminan, revelan, desvelan, siembran, inquietan… Es un terreno de límites confusos, límites humanos y, por eso mismo, frágiles y perecederos, pero llenos de anhelos de eternidad.

Es preciso prestar atención a las palabras de los poetas, detenernos en estas palabras que pretenden atravesar límites, penetrar en abismos, alcanzar invisibles alturas.

Sin las palabras de los poetas, sin poesía, una lengua perdería profundidad, color, sabor, olor, música.

La poeta Clara Janés escribe poesía en ese tono inconfundible, de quien busca una verdad que se vislumbra efímera, fugitiva, pero intensa y profunda, inapelable, cuando, despojado de todo, desnudo, un ser humano se enfrenta a su temporalidad, y no la acepta, no la puede aceptar. Su grito es de dolor y de triunfo. Su palabra cargada de silencio es el triunfo. Y lo hace con asombrosa naturalidad, con esa elegancia que consiste en quitar importancia a las cosas que, al ser indiscutiblemente importantes, no necesitan ser subrayadas.

¿Qué buscamos? Destellos de luz, premoniciones de belleza. Trasladarnos al lugar donde la luz es posible. Y todo es posible entonces, no importa que dure lo que dura un suspiro. Pero importa. Sí. Importa, y por eso la meta es tan deseable. Ese destello que quisiéramos retener para siempre, con el que desearíamos fundirnos.

Nos reconocemos en nuestra sed de amor, en nuestra propia oscuridad, en cuestas que ascienden y descienden, en fatigas y desánimos que piden un instante más de vida. El instante decisivo. Ese destello, decisivo, de vida.

La serenidad de que este era, y no otro, el camino que queríamos emprender. El aire está atravesado de dudas, contradicciones, silencios. Pero era aquí donde queríamos estar, en este laberinto.

El hilo que nos ha traído hasta aquí es el ritmo de las palabras. El ritmo de las palabras cobra el ritmo de los pasos, de la andadura, de la joven que anda por la calle. Ahí está el enigma: lo que nos une perpetuamente. La calle, los pasos, la vida que atrapa y expulsa, que retiene y abandona. Solo el ritmo nos puede sostener.

Los enigmas son consustanciales a la escritura y están en el mismo centro; en el corazón de las palabras. que persiguen a tientas el momento sublime de la unión con lo amado.

Dos de los más importantes referentes de la poesía de Clara Janés son Cioran y María Zambrano.

Para Cioran «Poesía significa desmayo, abandono, no ofrecer resistencia al hechizo. Y como todo hechizo equivale a desaparición»

Para María Zambrano: «La poesía es lo único rebelde ante la esperanza de la razón. La poesía es embriaguez y solo se embriaga el que está desesperado y no quiere dejar de estarlo, el que hace de su desesperación su forma de ser, su existencia.»

«La vida es como esa música que cruza la oscuridad», dijo Clara. Música y Luz son señales de lo mágico, el misterio, lo desconocido, lo que se desea alcanzar, tocar, el lugar donde perderse.

Platón, en «El Banquete», afirma que el arte es «engendrar belleza», hacer que algo pase de no ser al ser.

Rainer M. Rilke considera que «la experiencia artística está tan increíblemente cerca de la sexual en su dolor y gozo que ambos fenómenos en realidad son solo formas diversas de una idéntica ansia y dicha».

Poesía es, una forma de humildad, porque exige un total despojamiento,


Ver CLARA JANÉS SOBRE EL CANTAR DE LOS CANTARES

Presentación Libro


Os recuerdo que esta semana se celebrará el acto de
presentación de mi libro de Poesía APUNTES DE SALITRE.

La presentación se hará en el Centro Cultural KOLDO MITXELENA en San Sebastián.

La fecha y hora, el 26 de Abril, a las 19h.

Sería un momento precioso para encontrarme con todos vosotros que, de alguna forma, habéis participado de parte de su contenido a través de mi Blog.

Os espero con mucha ilusión.

Vitruvio Tarjeta Mod.3 recorte

 


Victoria versus Mujer


 

¡Victoria…!

Has ensuciado tus manos con la sangre de los siglos,
tu vientre ha hervido
mientras rasgaban tus ropajes los futuros
inflamados de tus hijos.

Llevas barro incrustado en tus pestañas
y copos de nieve ardida que han cegado tus ojos
en clandestinas batallas.

Alzas tus brazos con los trofeos de tus pasiones;
y guardas en el silencio de tu corazón taimado
el triunfo de la ternura.

¡Victoria!

Fino mármol de diosa arrebatada
en la piel de endurecidas espumas blancas
y sonrisa imaginada, cincelada
por el amor del hombre
como brote de carnosa pulpa fresca.

Mujer…!

Madre en los vientos y en las brisas del Amor.
Madre de los que lloran y yacen desheredados
en los calvarios de la desesperanza.
Madre en todas las guerras,
cobijo de noches negras, eternas,
al amor de tus alas polvorientas.

@mjberistain

 

Victoria de Samotracia

Se van cerrando las puertas y sigo observándote, ya desde lejos…
No puedo evitar pensar en tu belleza de fortaleza milenaria. Diosa de museo en el infinito escenario del Louvre en París. Se van apagando las luces pero sigues viviendo en la savia mortal de cada mujer… cuando se cierran las puertas del museo y te digo adiós.



Apuntes:

Esta fantástica pieza que fue esculpida hacia el año 190 antes de Cristo.
En griego la estatua se conoce como Níke tes Samothrákes.

El poeta Rainer Maria Rilke vio en esta composición «una imperecedera recreación del viento griego en lo que tiene de vasto y de grandioso».


Ángeles bellos


Este poema lo inspiró uno de los que escribió la gran Poeta argentina Alejandra Pizarnik,
A ella se lo debo, y a la revista literaria Zenda que me lo recordó.


Enciende la aurora ecos de sueños

abandonados.

Las sombras todavía duermen

y el amor no muere.

Invaden violetas la piedad del asfalto;

destierro y polvo de estrellas heridas

en mis zapatos.

Presiento que seguirán incendiando

mis páginas y las noches

vagando, en el silencio, como «ángeles bellos».


@mjberistain

Sauces de invierno


Tú no sabrás nunca cómo curarme…
de las caricias con las que tus manos cubrían
suavísimas los pétalos
tiernos de mi cuerpo

Hablas como si yo no escuchara
tu discurso de agosto trasnochado.
Vuelven a poblarse tus palabras de palomas
cuando rozas mi espalda, casi ajena,
y hundes, como entonces, tus besos
en el cuello de mi abrigo.

Me recuerdas historias casi exactas
y adivino de nuevo en tus labios
aquel prodigio lento y húmedo
de tu corazón de río.

Despiertas la luz bajo mis dudas
pero tiemblas mientras te miro azul…
y soy distinta;
y tú lo sabes…

Porque hoy sería capaz
de limpiar mis heridas con tu carne,
de lanzar dardos de ausencia
directos
—con un beso en la boca—
al mismo corazón de tu deseo.

Que donde sembraron tus dedos
sauces de invierno
pediría de nuevo otra tregua
antes de enterrar a solas la derrota.


Poema del libro Apuntes de Salitre
Fotografía @mjberistain

Chatarra, soledad y vino


 

…Si te despiertas puedes besarme con cuidado
el vil acantilado de ceniza que ocultan mis pestañas.
F. Gámez 

He buscado en la tarde una brisa
desplegando mis alas
entre la niebla de los verbos
que se agotan en la orilla del silencio.

Todo por morir un rato,
despacio,
en el aliento de cualquier octubre
con el viento a favor ondulando mis lamentos.

Se me estaban oxidando los labios
entre laberintos desahuciados de cariño
donde antes sembrábamos esencias de manzana.

Arrimaría a tí
las pestañas derrotadas del crepúsculo
a la sombra de tus manos silentes,
amadamente,
por implorar un tiempo anónimo
donde nacer de nuevo
entre chatarra, soledad y vino
y olvidar que no era posible sobrevivir,
entre andamios de ternura


@mjberistain/92
Fotografía Alfonso Batalla. Flickr

Quinto piso


Todo era humo
bajo la piel tormentosa de las sábanas;
un rapto de rudeza y ternura
como el batir de olas de un mar en furia

Antes,
el ruido era ensordecedor en la calle
solo atendía a la luz intermitente y dudosa
de los semáforos más tristes,
sabía
que lo único que deseaba era huir
de allí,
escapar de su cuerpo,
del aire viciado de las ciudades,
de la luz mortecina de los portales,
de la agonía de las ciento once escaleras
de paredes desconchadas
y sucias
.
Escapar del miedo al deseo
que esgrimía, sin tregua, tormentas
de relojes de arena, también en su boca.

Solo pensaba en no perder
cuando perdiera el sabor de sus labios.

Más tarde,
solo escuchaba el manso rumor de los trenes
efímeros cruzando las noches.


@mjberistain

Las campanas del «Buenpas»


Me asalta el sonido familiar de las campanas.
Un gesto rutinario me hace mirar el reloj
en lo alto de la catedral.
Confirmo que es la hora exacta.

No puedo evitar romper la barrera
del sonido
de las voces de ayer
y saborear el desaliento
que me recuerda a viejo almizcle
cuando pienso en ellos.

Decido perderme en la ciudad vacía
bajo el poder insistente de las lluvias,
deambular sin prisa
y compartir el silencio o la tormenta
por los horizontes de la inocencia.

Los jardines siguen desnudando
despacio sus otoños.

Aprecio
el saludo esquivo del jardinero de siempre
—su cigarro colgando de sus labios—
y su  mirada exigua…


@mjberistain

 

 

En el jardín del abandono


 

 Hay una luz tenue habitando la penumbra
y la niebla de afuera se parece
a un mal sueño inacabado.

Amanece de nuevo eterno y ciego,
no hay lugar para las caricias
aunque las sombras lo intentan,
clareando alguna huida.

Todo es igual. Y ni los pájaros cantan
diferente a otras mañanas.

Intento hacer algo distinto,
inútilmente,
porque el hastío se enreda en las pestañas
y ahoga la voluntad
en el jardín del abandono.

La muerte florece en cualquier esquina,
temo su beso y me visto
para vivir,

Frente al espejo se peina laciamente
la costumbre
deshilachando sobre los hombros
gestos que arruinan.

Un gemido rasga el abril intacto de los labios.

¿Resucitarán algún día las violetas?


@mjberistain


Este vídeo es un regalo muy entrañable que me hizo el gran poeta Antonio Caro Escobar Os animo a visitar su Blog https://antoncaes.com en el que os encontraréis con la sensibilidad y la fuerza de su personalidad.


Infinitud


La ventana daba a un mar gris y plata
Escuchaba una música de Haendel y Corelli

Repasaba tus tristezas, amiga
Si pudieras cederme el relato justo de tu pena,
alcanzara a dejar este peso y a subir poco a poco
por tus altas ternuras.

Déjame que me vea reflejada en tu espejo
y no falte a mi canto la palabra precisa.


Cuando crucé la cima


Las nubes hoy
resultaron ser flores caídas
cuando crucé la cima.
Sochô

He soñado
con tus palabras
—dame un beso, dijiste—
y tu voz se hizo poesía.

Dormitan los cuerpos
entrelazados.

Amanece…

Desde la almohada
la luna parece ajada,
los campos
se ocultan
y enmudecen
bajo la niebla que se extiende,

¿hasta dónde llegará?

En el jardín aún quedan flores
vestidas de escarcha.
Se escucha el torrente de agua
corriendo a lo lejos
y el aire, que juega entre los juncos.

Pasa el tiempo…

Amanece.
Las cimas de las montañas
están nevadas;
Peñas de Aia
frente a las ventanas,
las sábanas siguen húmedas
y afuera la fría lluvia
repica
sobre la tierra, con mansedumbre.

¿Seguirá ahí la luna?

Nunca dolió la soledad dentro de tu casa…



@mjberistain

Un libro de versos y un mapa de papel


Es jueves y camino perdida…

La gran ciudad me acompaña
con el sonido acelerado
de un tráfico que no cesa,
la prisa de la gente,
los grises adoquines del paseo,
los mercados, los museos, los palacios,
el parpadeo pueril de los semáforos
que invaden las vías de colores
rojo, naranja, verde,
y de nuevo
rojo, naranja, verde…

… y el alivio de un tiempo detenido
en mis zapatos
cuando la blanda farsa del asfalto
muere ante los jardines de Agapantos

Viajo con una vieja maleta azul,
mi libro de versos y un mapa de papel.
Es jueves y camino
perdida por el parque del Retiro.

En algún bolsillo guardé
el inútil crujir de la escalera,
esa forma imponente de mirarme
de los libros desde sus anaqueles
y la luz de los recuerdos
encendidos por las paredes.
En algún bolsillo guardé
su inquietud al sentir que se cerraba
con llave la puerta del desván.

Camino la ciudad desconocida,
soy la muda imagen de las estatuas,
el tránsito de las piedras por los parques,
el escandaloso festín de las fuentes
cuando descifro la geografía de los mapas
de papel
y la luz desorientada
de las farolas y los gestos irónicos
de los escaparates persiguen mis sombras.

Soy el revuelo infinito de los pájaros
en la desnudez de los árboles sin fronda.
El poema que apura sus últimos silencios
al calor de las lunas rotas.

Viajo con mi vieja maleta azul
mi libro de versos y un mapa de papel…


Texto y Fotografía@mjberistain

Aquelarre


Hoy comparto un poema de Pablo González de Langarika…

En el crepúsculo ellas bajan a la orilla
desnudas
se sumergen en el agua
llevan un musgo dorado en los pezones
y un néctar tierno
que acunan en sus labios
ofrecen rosas y sándalos que suenan

(en su silencio se adivina
entrecortado
la comezón profunda del deseo)

seis tardes núbiles reposan en sus ojos
y lentas apuran la sangre de las nubes
cálidos roces pretenden sus caderas
besos colmados por músicas nocturnas…

a un aire leve se abren
y en sus vientres
danza el esperma del sueño de la fiera…
todo es telúrico
las ramas
los espinos
los gestos
las argucias
los ribazos
los guijarros del ayer
las vejaciones

y ese cuenco de maíz que sus jadeos
van distanciando del flujo del invierno…


Del vasco aquelarre; propiamente ‘prado del macho cabrío’. Junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para sus prácticas mágicas o supersticiosas. Real Academia Española © Todos los derechos reservados.

Hoy necesito poesía

Jose Agustín Goytisolo es uno de mis poetas preferidos.

El poema que elijo hoy no tiene ningún sentido… como tampoco lo tuvieron las bombas que ayer se utilizaron para masacrar con indiferencia la vida de tantas personas…

Hoy necesito poesía…

Y TODO FULGURABA

Y siguieron los pasos de la noche
y todo fulguraba;
el vino que bebieron y les lleva
igual que un tren sin ruido
hacia un destino incierto con la luna
bailando entre las nubes
y el humo del incienso en todas partes;
y luego el rubor de ella
apartando la punta de la sábana
sin mirarle a los ojos.

Esparció los cabellos en su piel
y quiso con amor
hacer interminable aquel milagro
de ternura y vehemencia;
después él de rodillas pecador
ansió que la mujer
se sintiera caer caer muy hondo
para alzarse de nuevo
y se olvidara de sus horas tristes
de sus años sin rostro.

Todo se fue cumpliendo como un rito;
ella aprendió a morir
a atravesar los fosos y declives
los ríos y las cañadas
también a estremecerse y sollozar
y a morderse los labios
para que un grito no siguiera a otro.
Al final sonrió
como jamás él viera sonréir
a nadie entre sus brazos.


Siria


Estalla la tarde en mil pedazos.
La luz hiere como azogue mineral
en nubes de horror y tibia templanza.
Te busco en la quejumbre
de la ciudad arrasada
y solo encuentro trozos
y trazos picassianos en aristas
al borde de miradas extraviadas,
y labios que se aprietan
sin poder pronunciar un simple adiós.

Lloran fuentes tumefactas
en el jardín de los dioses suicidas,
donde palpitan los corazones desvaídos.

El cielo dispersa el color del dolor
mientras rayos de luz desorientada
cabalgan desolados sobre las naves de cristal.

Después te busco gritando entre grietas
de ceniza que se abren en las mañanas grises
y no encuentro coartada suficiente para tanto desamor.



@mjberistain
Imagen de internet

Encadenados


 Estamos encadenados
por una guirnalda de tristes lirios

Somos peregrinos
ante un horizonte fugitivo
con esta carga tenaz de palabras
palideciendo la silueta del futuro
y la voz, desafinada, naufragando
entre caricias de alcohol compasivo.

Estamos condenados
al abrazo fugaz
frente a los espejos de ojos ávidos.

Estamos condenados
a una forma más bien pobre de amarnos
donde yacen el placer y la pena
con la íntima soledad de siempre.

«Y solo porque no encontramos
una razón, sin más, para olvidarnos.»


 @mjberistain
Fotografía P.Cano

A veces solo silencio


Escribiendo borroso
viviendo claro
contando cosas, sucedidos
del alma
los hombres
países
las palabras un espejo de niebla
reflejando palabras
concretas
subconsciente vidriera
de la palabra directa
inverosímil
adherida a sus adyacentes
silencio
a veces
solo
silencio…


Blas de Otero