Después de un tiempo


Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende que el amor
no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender.

Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen una forma de
caerse en la mitad.

Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma, en lugar
de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende
que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende…
y con cada día uno aprende.


 Jorge Luis Borges
Fotografía M.J.B.

 

 

La vitrina instrumental

Genial la descripción de la «vitrina»…



Extracto del relato de Juan Manuel Villanueva titulado «Están entre nosotros»

Ahora me veo con seis, siete años. Estoy junto a mi madre, a su izquierda, frente a la puerta de la consulta…

En una de mis manos sostengo un muñeco articulado, un hombrecito vestido de guerrillero, perfectamente equipado y en postura de ataque…

La vitrina instrumental tiene todas las superficies de cristal transparente, solo las patas y aristas son metálicas. Los estantes también son de cristal y sobre ellos, perfectamente ordenados, hay una colección de objetos portentosos. Varios tipos de tijeras, de todos los tamaños, cubren el estante superior. Tijeras de hojas largas y pulidas, brillantes, curvadas como picos de aves, de puntas romas o afiladas, gruesas y estrechas, serradas, con pinzas en los extremos y asideros donde caben varios dedos. Pequeños cuchillos, escalpelos, tenazas, pinzas pequeñas, finas y deformes, y toda una serie de herramientas inexplicables y hermosas. Más abajo aparecen las jeringas, de cristal translúcido y rematadas por una pieza metálica en la punta, con los émbolos encajados, y todas dentro de unos pequeños ataúdes metálicos; también hay jeringas de plástico encerradas en sobres transparentes, algunas son enormes y ridículas. Y a continuación aparece el terror; son las agujas. Las  agujas bien alineadas, en perfecta formación, brillantes y amenazadoras. Una portentosa armería de instrumentos de tortura, las conozco bien. Hay una tan larga que sería capaz de atravesar todo mi cuerpo y que encabeza una extensa serie de variantes. Algunas son tan finas y pequeñas como cerdas. Otras cortas y gruesas. Entre todas ellas aparecen infinidad de modelos y unas pocas tienen ensartadas, en su hueco y fino volumen, un pelo metálico de inquietante rigidez. El dolor tiene su propia concreción, sus avisos, su iconografía salvaje. Mientras contemplo las agujas, contraigo los glúteos y arqueo la espalda. Enseguida aparece otro aviso del miedo; las lengüetas, de madera o plástico; armas para llegar al límite de la arcada. Deseo tener una, preferilemente de madera, una tabla de surf para mi guerrillero. Los estantes inferiores soportan ampollas, pequeños tarros sellados con tapones de goma y precinto metálico, marcados con etiquetas donde aparecen minúsculos listados de componentes y proporciones inexplicables, muy difíciles de leer. Se que de ahí sale el dolor de las inyecciones, de ese polvo blanco que se acumula en el fondo. También hay gasas, apósitos, compresas y esparadrapo, latas de algodón enrollado con alguna fibra impura manchando el blancor de su naturaleza. Y entre todo el arsenal detecto lo mejor, el objeto de todos mis deseos, mi sueño. Es el estuche negro, similar al que mi padre utiliza para guardar la máquina de afeitar eléctrica, con el cable y la escobilla. Pero yo se lo que hay dentro. Es el aparato para examinar el oído y la garganta. Una linterna donde encajan todas las pequeñas piezas que la acompañan, desmontables; lentes y apéndices que transforman su finalidad. Una vez acopló una tropetilla invertida con una lente al otro extremo, me sujetó la cabeza y miró dentro de mi oído. Pensé; está viendo mis ideas, no pienses.


Te esperaba


 

 Has salido del silencio
oscuro de las horas…

Te esperaba.
Regresas desde siempre,
cansado de sueños,
con palabras de musgo
dulce y vientos de luz
como fugaz llovizna de corales
sobre la escarcha detenida.

Un revuelo de inútiles tristezas
se adueña de mi carne
y siento que no hay mejor lugar
para morir que tu abrazo.

No quedarán más huellas
que las heridas del placer
talladas en mi espalda,
este dócil temblor del aliento
espigando el aire
y un aroma de leyenda
copulando
en las noches que gimen,
muy lejos de nosotros…


 @mjberistain
Imágen Kurt Gangibahuer

 

 

 

Nuevas divagaciones sobre el color azul

Reblogueo de la entrada de Santiago Pérez Malvido.

Imagen de James Abbott McNeill Whistler / Nocturne Blue and Silver Chelsea / Google Art Project / Dominio público


 

Avatar de Santiago Pérez

Dylan Thomas escribió antes de la guerra un relato sobre un anochecer en una playa de Gales a la que había ido a pasar el día con unos amigos de la pandilla. Transmitía cierta inquietud, no recuerdo bien los detalles, pero era una inquietud de tiempos de paz, nada que ver con su tarea radiofónica durante la Segunda Guerra Mundial. Y frío, y lluvia. Tal vez eran malos presagios.

Al ver el cuadro de Whistler que ilustra este post, y aunque su autor había vivido y pintado muchos años antes, recordé la playa a oscuras y a Dylan Thomas y la guerra y la paz y su narración. El azul es un color que transmite paz, a mí al menos me produce esa calma, y puestos a buscar explicaciones a los mecanismos irracionales con los que a veces funciona nuestra cabeza, me da por pensar que tal vez la paz…

Ver la entrada original 443 palabras más

Penumbra


Lejanamente, se oye el sonido de una radio. Estoy en el umbral de la vieja casa que nos cobijó el amor entonces y que se parecía tanto a la vida. No estoy segura de querer entrar… o huir; me engañan los sentidos. Hay una penumbra que recorre mi carne y el paisaje de paredes desconchadas que me rodea, y una neblina transparente, como la luz de un atardecer adormecido, que baña levemente las llagas que dejamos en el suelo de madera del salón.

Todo era posible en los sueños…

El vértigo,
el temor a la herida del deseo
tu cuerpo y mi cuerpo desbordados
en ciénagas de sombra
y de la luz más bella,

O el despertar confuso del alba
de pronto enloqueciendo
las bocas, los muslos,
como pájaros heridos
de pasión contra los espejos ciegos.

Estoy en el umbral de esta vieja casa y no sé si quiero entrar o huir.

«Podría llamarle tristeza a esta duda, y quizás acertara…»


Las rocas


 Esta fotografía me ha transportado lejos… Teníamos bien aprendida la tabla de mareas porque los mejores días de playa eran cuando tocaba marea baja por las mañanas. Cuando tocaba marea alta jugábamos a bucear agarrados a una maroma que unía los postes que, desde la orilla, se adentraban al mar. Por supuesto que esto sucedía durante los tres meses de vacaciones de verano. El resto del año, entre semana, y solo después de salir del colegio, veíamos la playa desde Alderdi Eder que era nuestro parque preferido, al lado del mar.

Recuerdo que, al llegar al paseo, solía acercarse a mi madre el fotógrafo de la playa animándole a que le dejara fotografiarnos —tan bonitas y delicadas las niñas…— Era un hombre «mayor», como podían ser mis padres entonces. En mi menudez y a medida que iba creciendo lo fui encontrando un hombre simpático, más tarde seductor incluso  atractivo, quizás por su simpatía o por su aspecto informal y bronceado como los turistas, o porque me encantaban las gafas de sol que llevaba puestas siempre. ¡Ah! y por una brillante cámara de fotos negra que le colgaba del cuello, que me tenía alucinada —supongo que también a nuestras amatxos— Una vez al año, durante los veranos de aquella época, mi madre accedía a pagarle a aquel señor para que nos sacara «la foto de la playa». Ese día lo odiabamos con toda el alma. —Entonces no eramos conscientes del juego que nos daría años más tarde revolver en el cajón de las fotos y encontrarnos con la colección de las fotos de la playa…— Por cierto, soy la mayor de cuatro hermanas. Intentaré encontrar, para incluir en esta entrada, He encontrado la primera foto de la playa que me hicieron a mí, sola en la orilla, cuando tenía un año y medio. Mi abuela me había protegido del sol poniéndome una braga en la cabeza. ¡No tiene precio! —Años más tarde se utilizó mucho esta imágen en mi familia para decir que yo estaba siempre guapa, hasta con una braga en la cabeza…—



La playa era el tiempo más apasionante de nuestra infancia. Corríamos por la orilla recogíendo conchas que parecían de nacar y piedrecillas con las que luego forrábamos las cajas vacías de puros del abuelo y después nos servían para guardar secretos. Jugábamos a ser buscadores de tesoros y hundíamos una vez y otra las manos en la arena, en el momento que llegaba la última ola, para encontrar unas pocas txirlas que llevábamos ilusionados  a casa. Pero aquellos días de marea especialmente baja cuando el olor del mar nos llegaba más intenso, aquellos días, nos íbamos hasta el final de la playa; a la zona del Náutico. En aquel rincón el paisaje parecía estar hecho a la medida de nuestros juegos con el verde brillante y resbaladizo de las algas envolviendo las pequeñas rocas por donde podíamos brincar sin mucho riesgo.  Aquellas rocas eran un mundo de auténtica fantasía; un pequeño paraíso para los niños. Allí descubrimos las kiskillas y las lapas, esas conchas duras y feas que, aunque eran muy duras, algunos se las comían. Allí nos divertíamos haciendo correr a los cangrejos, que nos huían despavoridos corriendo de costado mientras las olas salpicaban de alegría nuestros juegos.

Como dice la canción… qué tiempo tan felíz. Feliz excepto en los momentos de las despedidas para ir a comer a casa que, casi todos los días, terminaban en drama, posiblemente debido al agotamiento. Ahora me emociona el recuerdo de aquellos adioses mojados entre besos de salitre y lágrimas de cocodrilo.


@mjberistain

Apuntes para escribir cuentos

Del Blog Acuarela de Palabras

 

Avatar de AcuarelaDePalabrasAcuarela de palabras

Aunque no escribamos cuentos, estas reglas nos servirán para apreciar el trabajo realizado por el cuentista… 

Apuntes sobre el arte de escribir cuentos (vía blog tierradetrampas.blogspot.com/)

Por Juan Bosch*

“1. Comenzar bien un cuento y llevarlo hacia su final sin una digresión, sin una debilidad, sin un desvío: he ahí, en pocas palabras, el núcleo de la técnica del cuento. Quien sepa hacer eso tiene el oficio de cuentista, conoce la techné del género. El oficio es la parte formal de la tarea, pero quien no domine ese lado formal no llegará a ser buen cuentista. Sólo el que lo domine podrá transformar el cuento, mejorarlo con una nueva modalidad, iluminarlo con el toque de su personalidad creadora.

2. La primera tarea que el cuentista debe imponerse es la de aprender a distinguir con precisión cuál hecho puede ser tema de un cuento. Habiendo dado con un hecho, debe saber…

Ver la entrada original 722 palabras más

La foto

A1-51457228.jpg
Fotografía de Samuel Aranda

No me hubiera impresionado tanto esta fotografía en blanco y negro de Samuel Aranda que actualmente expone en el Museo de San Telmo de Donosti si, hace algún tiempo, no me hubiera impresionado esta otra cuyo autor desconozco pero que guardé entre mis cosas porque me inquietó esa profunda y bellísima mirada. Pensé que en ella se encerraba todo aquello que, para mí, es el enigma infinito de las mujeres en el mundo musulmán.

BN Diluvio en la miradaImage 12-12-15 at 0.02 como objeto inteligente-1

Desconozco si la mujer de la cámara de fotos está tomando una instantánea de un monumento o de algún paisaje, quizás de otra persona o de un grupo de personas. Quizás se está haciendo un «selfie». ¿Qué mundo de creencias y convicciones; de sentimientos, de emociones ocultan las mujeres detrás de un hidad, un chador, un burka o del velo negro de un niqab?.

Somos culturas contrapuestas; eso está claro. No obstante, la Mujer, en cualquiera de ellas, no cede y no debe ceder en sus esfuerzos de conquistar el reconocimiento de igualdad de derechos que merece, simplemente por el hecho de ser persona, en este caótico laberinto humanitario que llamamos mundo.

Somos culturas contrapuestas, de acuerdo, pero sería bueno que, aunque no nos comprendieramos, nos respetáramos.

Ana María Gutiérrez Ibacache presentó en 2014 un artículo muy interesante en la Revista «Cultura crítica» que tituló Feminismo y Corán: La lucha de las mujeres musulmanas.

«Las mujeres islámicas han sido limitadas socialmente por su religión y cultura, relegadas al espacio privado. Sin embargo, para algunas de ellas el Corán surge como alternativa de lucha e integración al espacio público.


 

La visión de la mujer en el mundo occidental es muy diferente a la visión de la misma en el musulmán. Fuente: United Explanations.

El rol que juega la mujer en el islam es tema de controversia y este versa, la mayor parte de las veces, sobre los cuestionamientos que se hacen de la religión y cultura musulmana desde Occidente. Por ello, las miradas que tienen tanto el mundo occidental como el musulmán sobre la mujer en la sociedad son opuestas.

Desde la visión occidental, la mujer en la sociedad musulmana es privada de sus derechos fundamentales, políticos y sociales debido a los tratos discriminatorios, de inferioridad, sometimiento al hombre y a la vida familiar, privándola de participar en los espacios públicos, todo lo cual se justifica en nombre de la religión y la tradición. En contraposición, para el mundo musulmán y principalmente para el islamismo radical, la mujer es el elemento generador de la familia. La familia, a su vez, es la base de la sociedad, el origen de los valores y su solidez constituye el único medio para garantizar una sociedad regida por la rectitud moral. Por lo tanto, la mujer es garantía de la pureza en la sociedad, siendo preciso aislar o sancionar a las mujeres que la vulneran.

Ambas culturas, tanto la occidental como la musulmana, pueden extremar los argumentos uno en contra del otro, que no siempre están relacionados con la defensa de los derechos de la mujer, sino con luchas de carácter político, económico, social y también cultural. Por eso muchas veces la opinión menos conocida es la de la propia mujer musulmana.

Hace algunos años, en el ámbito de la defensa de los derechos de la mujer en esta cultura, ha comenzado a sonar con fuerza un nuevo movimiento, el feminismo islámico que defiende la plena igualdad entre hombres y mujeres partiendo de las enseñanzas del Corán. Estos movimientos feministas reconocen al texto sagrado como liberador, pero también que en la actualidad no es así. Por lo tanto, no es el Corán el que plantea la discriminación de la mujer, sino que se ha producido una degradación de la tradición y una tergiversación de sus enseñanzas que ha tenido como resultado la actual estructura patriarcal de la mayoría de la estados musulmanes, como explica la periodista Ana Fernández Vidal.

¿El feminismo es una opción para la integración de la mujer musulmana a la sociedad en igualdad de condiciones?

Contextualizando la relación entre feminismo e islam, primero se debe entender que el feminismo es toda teoría, pensamiento y práctica social, política y jurídica que tiene por objetivo hacer evidente y terminar con la situación de opresión que soportan las mujeres y lograr así una sociedad más justa que reconozca y garantice la igualdad plena y efectiva de todos los seres humanos. En otras palabras, es un movimiento heterogéneo, integrado por una pluralidad de planteamientos, enfoques y propuestas (De las Heras, 2008).

«No puede lograrse la emancipación de la mujer en un ámbito estrictamente religioso»

De esta forma, el feminismo islámico, como tal, tiene sus orígenes en el feminismo secular, protagonizado por musulmanas y cristianas. Estas feministas surgieron en diversas naciones-estado a lo largo del siglo XX, ya fuera antes, durante o después de la ocupación colonial, y en un contexto de modernización y también de gestación de los movimientos islámicos reformistas. El feminismo secular es un discurso y una práctica creada por mujeres de diferentes comunidades religiosas, de los países árabes del sur del Mediterráneo, que tenía como propósito compartir una nación-estado laica de ciudadanos iguales y donde el Estado y la religión estuvieran separados. Estas feministas y su organización tenían por objetivo garantizar que las nuevas instituciones estatales fueran igualitarias con el género, tanto en la teoría como en la práctica. También querían reformar las «leyes religiosas sobre el estatus personal», entre éstas, los códigos personales musulmanes y cristianos, elaboradas por los Estados. Por lo tanto, denuncian al islam como una religión patriarcal que ha perjudicado históricamente a las mujeres. Aunque reconocen la mejora que significó el islam en su momento, consideran que toda religión monoteísta es en esencia patriarcal, y que no puede lograrse la emancipación de la mujer dentro de un ámbito estrictamente religioso (Badran, 2008).

Feminismo islámico. | Fuente: Web Islam

Sin embargo, el proceso de modernización y los problemas económicos, los conflictos sociales y culturales en los que derivó no encontraron un cauce adecuado de expresión ni de resolución social o política. Se produjo, entonces, la revitalización del islam, lo que significó que en los países musulmanes alcanzara renovado protagonismo el islam fundamentalista sobre el islam progresista, con el fin de resolver mediante la religión todos los problemas sociales y políticos, junto con restaurar la integralidad de los dogmas. Además, es una forma de reaccionar con el fin de proteger su cultura, ante la amenaza que significa Occidente con sociedades liberales en el ámbito económico, político y social, que llevan consigo el capitalismo, la democracia y el libertinaje moral. Las mujeres vieron cómo sus derechos, en aquellas sociedades que habían alcanzado mayor participación, eran cada vez más restringidos y nuevamente eran confinadas a la vida privada, del ámbito familiar, y por tanto, quedaban fuera del espacio público que habían logrado.

En este contexto surge el feminismo islámico, como un movimiento de protesta basado en el Corán, que revindica la posibilidad de alcanzar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en el marco del islam. Son, principalmente, mujeres musulmanas que no quieren abandonar su religión y rechazan el machismo y el sexismo imperante en la mayoría de las sociedades musulmanas. Los principales planteamientos de este tipo de feminismo son (Prado, 2008):

  • Es un movimiento que cimienta sus bases en el Corán y en el espíritu igualitario del Islam: el Corán es parte fundamental de la obtención de sus demandas de mayor igualdad y es llevado a cabo por mujeres musulmanas dotadas del conocimiento lingüístico y teórico necesario para desafiar las interpretaciones patriarcales y ofrecer lecturas alternativas encaminadas a lograr la igualdad de derechos; y al mismo tiempo como refutación de los estereotipos occidentales y del fundamentalismo religioso. El iytihad —esfuerzo de interpretación— es muy importante en este punto ya que sustenta las demandas del feminismo islámico, en la medida que cualquier musulmán puede interpretar el Corán y es una visión válida, dado que el texto fundamental lo permite.
  • Plantea que se debe realizar una lectura analítica del Corán y que la jurisprudencia islámica clásica no es una interpretación objetiva de los principios del Corán, sino una interpretación vinculada a un tiempo histórico concreto, y realizada desde una perspectiva patriarcal y autoritaria, con un concepto de sociedad muy jerarquizada. Postula, asimismo, que el islam genuino contiene importantes elementos de liberación, como son el sentido igualitario y al ausencia de jerarquías religiosas, y propone la recuperación de estos como marco de emancipación social. Lo cual implica reformar todas aquellas leyes discriminatorias, tanto hacia las mujeres como hacia las minorías religiosas, sexuales o raciales. Si la sharia implica la más mínima discriminación, desde una perspectiva feminista, debe ser rechazada. Por el contrario, si la sharia implica una aplicación posible del mensaje coránico de justicia social y de igualdad de todos los seres humanos, en ese caso, es lícito defender el derecho de los musulmanes a regirse por la sharia.
  • La posición y el rol que ocupa actualmente la mujer en la sociedad musulmana proviene de una visión de la sharia o ley islámica, creada entre los siglos IX y X e impuesta como una verdad inamovible a la que todos los musulmanes deben obediencia. De esta visión han derivado los tratos discriminatorios y vejatorios hacia la mujer, como los castigos corporales, la violencia doméstica, la poligamia, los códigos de vestimenta y la familia que coarta su libertad.
  • De esta forma, el islam no sería una religión patriarcal. Todos los seres humanos tienen la misma dignidad con independencia de su sexo; toda discriminación de género debe ser combatida y completamente erradicada; y una correcta reinterpretación de los textos sagrados y de la tradición jurídica constituyen un importante desafío al patriarcado en un contexto islámico.
  • Por último, el feminismo islámico impulsa la participación de las mujeres en órganos de decisión. Revindica el derecho a la propiedad, a la libertad individual y a la independencia económica, basándose en la tradición islámica. Reclama el acceso a la mezquita como un derecho de las mujeres musulmanas.

Puntos a favor y en contra

Se puede ver que, efectivamente, el feminismo islámico reivindica la defensa de los derechos de las mujeres y la igualdad de género en la sociedad, al igual que lo pretende el feminismo a nivel mundial. Sin embargo, mientras que la religión que se presenta desde el feminismo occidental es una de las principales opresoras de la mujer, para el feminismo islámico se transforma en la herramienta a través del cual las mujeres pueden luchar por la igualdad o en este caso por una integración más justa en la sociedad, considerando la realidad religiosa y cultural de estas sociedades. Lo anterior, para los movimientos feministas más radicales lo invalida como feminismo.

Argumentando a favor, si la religión es la causa por la que han sido oprimidas, discriminadas y relegadas a un rol de inferioridad ante el hombre, la única forma de cambiar su posición en la sociedad es cambiando la interpretación que se ha impuesto desde una sociedad patriarcal. Por ello, el feminismo también debe adaptarse a los contextos políticos, económicos y culturales de cada sociedad, porque de lo contrario, las mujeres musulmanas no tendrían una herramienta válida desde el islam para poder defender sus derechos. Por lo que a estas mujeres respecta, un feminismo que no se justifique dentro del islam está condenado al rechazo del resto de la sociedad y es, por tanto, contraproducente.


 

Marea baja


El mar, espiral de espumas, vasija de auroras,
de puntillas cruza un archipiélago de espejos,
tahúr de tiniebla y plata.


Sé que en tu perfil la noche aguarda
con un cielo de abismos ciegos
donde la luz se equivoca
en huidas
oblicuamente dispersas…



Tu madrugada me sabe a perfiles de salitre
que dibujan en nuestras sábanas de espuma
las gaviotas blancas,
y a musgo, y a ternura
reptando por las caderas adormecidas
de la soledad.



Soy abstracta, soy el viento, soy la danza…
Quizás porque escucho el canto de las sirenas

en el atardecer del puerto.



Cada vez que intento esconderme
del adagio ardiente de tus manos
una música de algas extraviadas me invade,
y un terror deliciosísimo me diluye
abismal y diversa entre tus dedos
de infinitos senderos…



Una galerna de abandonos el mar amaina.
A la deriva arrastra terca, herida de sombras,
el perfil de la distancia…




Fotografías tomadas en la Playa de La Franca en el límite de Asturias y Cantabria @mjberistain
Textos Beatriz Herranz y Maria Jesus Beristain

¿Para qué sirve la literatura?


Cuenta la historia que un reportero le preguntó una vez al gran José Saramago para qué servía la literatura. El premio Nobel le contestó: “La literatura no sirve para nada“. Y dio gracias al Creador, (bueno, no precisamente al creador, porque Saramago era ateo, pero a algo le dio las gracias) porque en este mundo tan… Leer más

Origen: ¿Para qué sirve la literatura? – Zenda

Habitar esta tarde


Quizá debiera hoy felicitarme,
dejarme ya de versos tristes,
recibir mi cordial enhorabuena
por tantos equilibrios, por estar
aquí, sencillamente,
sencillamente pero nada fácil
habitar esta tarde, haberla conquistado
a través de batallas,
caídas, días grises, desamores, olvidos,
pequeños triunfos, muertes
muy pequeñas también,
pero también muy grandes.
Haber llegado aquí, hasta esta luz
que anoto para luego,
para acordarme luego, cuando sea difícil
admitir la existencia de esta tarde
a la que llego solo, disponible,
sano, joven aún, y decidido incluso
a olvidar el cansancio, la experiencia,
convencido de nuevo de que sí,
de que a partir de hoy, quizá, aún, todo
lo que tanto he soñado, todavía,
pudiera sucederme.

Vicente Gallego de «Profesión de Fe»
Fotografía @mjberistain


Luz de interior


 

Ser; y no saber nada, y ser sin rumbo cierto…
Rubén Darío.

Escribo para conocerme mejor, pero cuanto más reescribo más extraña me resulta la persona que habla en mí

En mi alma habitan multitud de personas y cada una de ellas, a su vez, goza con la posibilidad de ser otras muchas, y así hasta la locura…

Para hacerme compañía, mi soledad le hace hablar al silencio.

Tengo nostalgia de todo lo que no soy y remordimientos por todo lo que no he hecho. Soy todas esas cosas que me niegan.

Me gusta, mucho más que buscarme a mí mismo, buscarme las cosquillas. ¡Pero es tan difícil hacerse uno reír a solas!


Alevosía

 

Más que amor, lo que siento por ti
es el mal del animal, no la terquedad del jabalí, ni la furia del chacal…
es el alma que se encela con instinto criminal, es amar, hasta que duela
como un golpe de puñal…

Necesito confundir tu piel con el frío del metal
o tal vez con el destello cruel de un fragmento de cristal…
quiero que tus sentimientos sean puro mineral
polvo de cometa al viento del espacio sideral…

Nada envidio a la voracidad de tu amante más letal,
ella espera tu fatalidad, yo pretendo lo inmortal
el espíritu que habita tu belleza más carnal
esa luz que resucita el pecado original…

Ay, amor, Ay, dolor…
yo te quiero con alevosía…

 

Luis Eduardo Aute
Fotografía @mjberistain


 

 

Rosa azul


Rosa en el mar DSC_1112
Fotografía M.J.B.

… Entonces llegué al mar y parecía
como una flor que nadie ha visto
porque vive en el sueño.

Sus pétalos brotaban de las olas.
-Córtalos, alguien dijo-
y bebí de aquel agua y todo me fue amargo.

 

(JJ.Cabanillas)


 

Mi ser delicuescente


 Bajo mi piel lo siento
como sangre. Por mis venas circula
libremente. Segrega por mis poros
y vive de mi aliento.
Está en cada arteria
o vaso de mi cuerpo
y a mis huesos se adhiere
como si fuera parte,
papiloma de luz y de misterio.
Por mis ojos contempla
la vida que no es,
lo que nunca ha pasado.
A veces lo sorprendo
usando mis palabras,
construyendo oraciones
a mi costa, perdido,
sólo, en la tiniebla de mis ojos.
Nunca lo tengo ausente
de mis lágrimas y en la noche tiene
mi voluntad, mi voz, a su servicio.
Siempre me roba el sueño
y se pone delante de mis gestos.
Me usa para buscar la incertidumbre.
Provoca la soledad
para que vuelva a él, su amante.
No es amorosa nuestra relación.
Él me ignora y yo lo desconozco.
El mismo cuerpo usamos
y si un día se marchara
nadie podría alimentar, escribir,
estas palabras.

 


Poema de José Infante (título modificado)
Fotografía Josh Adamski

 

El día es un beso

Original publicado por Poetas Nuevos


 

El día es un beso
enredado en tu pecho
suave como la primavera
de mi boca bebiéndola.

El sol es tu pecho
donde mi lengua se mece
buscándote iluminada
hecha agua para mi boca.

El momento es nuestro
déjate besar fuerte
sólo arrancaré un orgasmo
con mis dientes.

El recorrido del río
es cuesta abajo por tu vientre
te llueves como primavera
dulce y fresca, amaneces.

 

Poetas Nuevos



 

Noche iluminada

DSC_0672
Fotobrafía @mjberistain

 

Es dificil ocultarse en el bosque desnudo
hay almas que rastrean
viejas brujas…


Arte o la búsqueda del Yo


Se inventó una cara.
Detrás de ella
vivió, murió y resucitó
muchas veces…

Un hombre que me fascinó desde que tuve uso de razón. De origen humilde tuvo que sobrevivir a duras penas y se inventó a sí mismo. Fue actor, humorista, compositor, productor, guionista, director y escritor británico.

«Acaso la creación del artista no sea sino una intensa búsqueda del yo, por un lado, y una llamada de atención a los otros, más o menos desesperada, para que reparen en su originalidad, por otro. Ambos caminos determinan en cualquier época y lugar que el artista siempre esté hablando de sí mismo, describiéndose milimétricamente, sondeándose y descubriéndose, a veces hasta la sorpresa, a cada instante.

Narcisismo, vanidad, egocentrismo, necesidad patológica de verse, conocerse y reconocerse, el tema más a mano y más a los ojos del creador empieza y acaba siendo inevitablemente la suma del cuerpo y del alma propios. Espejos, sombras, dobles, el repertorio de hombres distintos que a lo largo de la vida caben en un solo hombre, el extraño, el extranjero que uno siente dentro de sí… son motivos recurrentes en el Arte.

El artista no para de inspirarse en su propia imagen, con inteligencia, con gravedad o burlándose de sí mismo…»

El hombre imaginado
el hombre reflejado
el constructor de espejos.

«No tenía idea sobre qué maquillaje ponerme. No me gustaba mi personaje como reportero. Sin embargo, en el camino al guardarropa pensé en usar pantalones bombachudos, grandes zapatos, un bastón y un sombrero hongo. Quería que todo fuera contradictorio: los pantalones holgados, el saco estrecho, el sombrero pequeño y los zapatos anchos. Estaba indeciso entre parecer joven o mayor, pero recordando que Sennett quería que pareciera una persona de mucha más edad, agregué un pequeño bigote que, pensé, agregaría más edad sin ocultar mi expresión. No tenía ninguna idea del personaje, pero, tan pronto estuve preparado, el maquillaje y las ropas me hicieron sentir el personaje, comencé a conocerlo y cuando llegué al escenario ya había nacido por completo», …confesó en su Biografía.


Texto de Jose Antonio Mesa Tomé (extracto)
Fotografía deviantart y huffington post

Luz nocturna

Ser en la luz nocturna la sombra de una sombra,

Ser en la sombra alegre la luz iluminada.

Mirar en el espejo la hechicera hechizada.

Mirar en el azogue el nombre que me nombra…


Extracto del poema de Juan Lamillar

Mascarada


«… Por qué,
si me amabas,
dejas que me desangre solo,
solo (ese solo que cae como gota de sangre)
y a merced de voraces sentimientos-hormiga,
-color de hormiga, diría un mexicano-
sólo como planeta
estallando en el tiempo,
solo como el cadáver de una espiral estrangulada con alambre de espino,
solo, muy solo, solo
(¿no sientes, ya no?)

si me amabas.

Por qué.

Por qué me desarmaste
si pensabas matarme aunque me amabas.

Por qué tantas heridas,
esas bocas de pozo, esos volcanes tristes,
por qué tantas heridas

si me amabas.

si me amabas.

Dime por qué me desarmaste con mentiras
que me dejaron indefenso
ante tu amor borroso y sanguinario

si me amabas.

Dime por qué me amabas
sin valor para amarme»

Anónimo


Soy aquella que nunca has visto,
que amó con los dedos
tu cuerpo y tu agua inmensa.

Un amor que no fue.
Fui la mujer de luz equivocada
tu y yo en la fiebre, frente a frente.

Fue la tarde un abismo de amor
golpeando a saco el pecho
donde has vivido siempre.

Qué fleco de silencio
qué tiempo sin estrías
se abraza hoy a los espejos…

Qué fria flor en la garganta
cuando me cuestionas…
Soy el mar; mis razones anegadas,
naufragado enigma de mi existencia.


Nota:
El segundo poema escrito por mí (basado en poema de Antonio Lucas) es respuesta al primero (Anónimo)