Hacia la página

Obra de Tamara Lempicka


Húmedas, ígneas, líquidas, lejanas
voces que resbalabais por el vértigo
con sonrisa mirífica y acuática.

Frías, fúlgidas, férvidas, selváticas
voces que me borrabais del idioma
la memoria marina de las algas.

Acronas, créticas, crípticas, cromáticas
voces que conjurábais en la lengua
el lenguaje, el mundo, la palabra.

Voces sin signos,
voces sin perfiles,
voces en el vivir visualizadas,
ponedme la pasión de poseeros
en el papel preciso de la página.

Jaime Siles


Memoria azul


imagen HOWARD PYLE (1853 – 1911) The Mermaid


 El mar nunca propone la nostalgia
porque solo regresa
en busca de un comienzo,
de unos ojos primeros,
de una torre sin marcas de combate,
de unos lentos tobillos indecisos
que lo sientan llegar con la extrañeza
del amor que precede al cuerpo del amor.

Pero tú eliges
que las olas vengan
arrastrando fragmentos de un pasado
que simula el murmullo
azul de la memoria,
y la alta noche lo corona de fuego,
y lo secundan quietas
ilusiones perdidas…

Luis Muñoz


Howard Pyle (5 de marzo de 1853 – 9 de noviembre de 1911) fue un ilustrador y escritor norteamericano, gran conocedor de las leyendas medievales. Se inspiró en canciones populares inglesas y escocesas para escribir Las alegres aventuras de Robin Hood o Historia de Lancelot y la tabla redonda. Además, revolucionó la ilustración empleando, por primera vez, el fotograbado y la impresión en color, técnicas que enseñaba en su propia escuela. (Wikipedia)

Ni ruido ni llenar vacíos…


 

Y si me preguntan qué amor prefiero…

Prefiero el amor calmo, el que no vive en el abismo. Ese que está lleno de charlas como silencios, que no necesita mucho ruido ni llenar vacíos.

Ese amor que camina de la mano por la vida, no sólo por la playa, el que abraza apretado, acaricia el pelo y la espalda.

Ese amor que es sincero, que a veces se equivoca, perdona, olvida y ama.

Ese que proyecta a corto y a largo plazo, que se cuida, se admira, se extraña.

Y …prefiero amor sin publicidad ese que no necesita mostrarse todo el tiempo feliz porque la gente lo sabe con tan solo mirarlo y estar juntos es lo único que basta.

Ese amor que destila complicidad, risas,tentadas, lágrimas emocionadas. Amor que lucha contra el destino cuando la fatalidad golpea y asusta y celebra la magia, lo lindo.

Y…prefiero amor del correcto, lleno de todo lo bueno de paz, esperanza y calma y no es ese amor que se esconde, miente y vacía el alma.

Si me preguntan qué amor prefiero, prefiero el amor que no necesita palabras porque se dice todo con una mirada.

Ese amor que no te obliga a ser perfecto porque lo imperfecto también se ama.

Amor que te hace mejor persona y engrandece el alma. Amor que envejece abrazándose fuerte hasta el último suspiro de vida.

Y si me preguntan qué amor prefiero… este amor prefiero yo.


 

Publicado por Ana Rematxa y compartido por Vicente Sánchez. Gracias

 

Ser escritor?

En 1955 Jorge Luis Borges (Argentina) decidió prologar la edición en español de “Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury, donde detalla la maravilla que representa la oportunidad de leer sobre la colonización del planeta Rojo.

Seguir leyendo «Ser escritor?»

Ríos de fuego


Ya mi risa no es mi risa,
ni mi aliento es ya mi aliento,
ni tengo aquella arrogancia
que tuve y se fue perdiendo…

Quizá él nunca sepa
que cada tarde le espero
sentada sobre la arena
entre las barcas sin puerto.

Es por eso que mis venas
ya no son ríos de fuego,
en ellas solo me queda
navegándome el invierno.


Texto C.Gadelle
Imagen Acuarela de Ramón Egoscozábal


Amor seco


 

De rosa me llegó tu ternura
disfrazada
y derritió los brotes de tristeza
que habían hecho nido
en las comisuras de mis labios fríos,
heridos,
por un extraño amor seco de besos.

Respiré la presencia de tu aroma
y nuevamente…
emprendió el camino mi locura.

 

Tercera Dimensión
Fotografía Gabriel Como


Paisaje interior


Hoy te escribo porque sé que estás sola
y oyes la radio en una habitación
sin vistas al mar y lees libros
que leíste hace tiempo…

Porque sientes
como si fuera a llegar la noche de inmediato,
la inquietud de una tarde de espera
en la aséptica sala de un dentista.

Hoy te escribo porque sé que estás sola
y se han roto tus sueños,
y tus mitos murieron,
y la tarde está fría y no hay nadie en la calle.
Y menuda miseria asumir los errores
y los golpes al aire, el olor del fracaso,
las arrugas del tiempo y los días perdidos.

Trazas en el espejo
con el lápiz de labios el mapa
trashumante de la vida y lo vuelves
a borrar por retomar de nuevo
el mismo camino que reiniciaste
mil veces. Con el lápiz de labios.

Quién conoce la senda que buscaste,
quién tiene
en la mano la llave que perdiste
muchacha de vaqueros y suéter.

El mar sigue rompiendo en la orilla,
en la misma orilla
por donde andabas descalza
y mirabas –pezones agraces
y alma incendiada–
al horizonte y la bruma.

Hoy te escribo un poema
que tal vez nunca leas,
que tal vez nunca llegue a tu cuarto de humo
donde suena la radio
esta tarde de otoño.


Autor: Juan José Vélez Otero
Fotografía cadenadial.com

Huérfana de tí


Huérfana de tí
sobre la orilla triste
heme aquí,
en el mundo en tu ausencia
mientras pienso en tu palabra
que un día fue calor; labio
donde anidaron los besos
humildes,
para nacer de tí
con una nueva fuerza tranquila.

… Aquí estoy, exangüe mi voz,
quieta
ante un mar inmóvil
como un aliento detenido,
quieta
contra el pecho de la noche, triste
inmensamente silenciosa.


@mjberistain
Fotografía luciérnaga

 

Yo, solo puedo amarte


 

 

Estás hecha de profundos silencios
tu aliento es de salitre
y tu voz es como un agua
oprimida entre rocas

Vives
sobre mi sombra
y conoces desvelos
que guardas en tu frente
bajo un alba de nubes

Yo, solo puedo amarte

Con eco estremecido
de caracolas hacia adentro
Con grises partituras
salpicadas de luna
con ruiseñores a la espalda
con delirantes versos
y húmedas caricias.

Yo, solo puedo amarte.



Texto G.García Suarez
Imagen eltornilloquetefalta.wp

 

Zoé Valdés


No pesa pero ata, sólo es Amor.
Puso en mis manos un pequeño paquete, que no pesaba nada, envuelto en papel marrón de embalaje. Dentro, una fina cuerda.

¡Felíz cumpleaños!

Zoé Valdés escribió sobre el descubrimiento del libro Yann Andréa; el joven amante de la escritora Marguerite Durás.

Él decía:
“Yo digo ella. Siempre tengo una dificultad para decir la palabra. Yo no podría decir su nombre. Salvo escribirlo…

Zoé buscaba algo que le ayudara a salir de la melancolía que le producían las celebraciones, y, como hacemos algunos, decidió entrar en una librería…

“Busqué una biografía bien triste, de las de desencuadernar volúmenes gruesos con el espesor caliente de las lágrimas. No hallé nada para mi gusto altamente estúpido y sentimentaloide.

Me dirigí al estante de agendas, bastante feas por cierto. Al rato volví a echar una ojeada antes de abandonar la librería; mis ojos se posaron en la foto de la cintilla de cubierta: Ella, Marguerite Duras, vieja ya, y él Yann Andréa, en la flor de su juventud. Seguridad en el rostro de ella, tímida alegría en los ojos de él. Compré el libro sólo por esa foto de infinitos y encontrados sentimientos, pero en la que predominaba la ternura, una extraña ternura. Su título: Cet Amour-là.

Después de aquel rato conseguí sonreir un poco.

Me conformé una vez más con sumergir mi espíritu en la lectura. Elegí el libro que, pensé yo, me haría reflexionar menos que ninguno. ¡Equivocación! Las páginas volaban haciendo que no deseara que su contenido ardiente y esclavo se apagara.

Curiosear en los amores de una escritora no deja de ser una tentación inigualable. Muchos sentirán deseos de aprender de la vida vivida con tanto amor lento, exigente, aprehensivo también, temeroso, viajero, contradictorio, mutante…

Aquel amor no era un libro de amor.
Era la pasión silenciosa, el amor mismo.
Más que escrito, Tatuado”.

Fotografía de blogabay.wp


 

Hay días de lluvia…


Hay días de lluvia…
en los que el invierno
nos crece frutos y futuros en los ojos,
nos aroma de salitre la mirada
y desenreda nuestro pelo
frente a los espejos gozosos de los sábados.

Hay días de lluvia…
en que nos madrugan los lirios
la piel adolescente de leña interminable
y un vaho denso nos pronuncia nombres
en los labios apretados
contra los cristales.

Hay días en los que arrecia la lluvia
y se nos esponja el alma,
nos rezuman bahías
de barcas sencillas
alrededor de la cintura
y echamos a volar
pequeños puñados de caricias,
gaviotas
que guardamos en secreto
en el cajón de los pañuelos blancos.
Es tan fácil llorar entonces…



@mjberistain

Fotografía entextoyalma.wp

 

Sueño roto


 Al feroz devaneo de tu palabra
ofreceré, como víctima,
la furia disimulada de mi piel
en una heroica llamarada
de fervor último.

Quemaré
con mis labios tus labios
—engañosas vertientes de amor,
hieráticas rosas saciadas—
en un vuelo sediento
de tu savia más mortal.
Seré ácida llovizna
de la más preciosa esmeralda.

No me mires a los ojos,
No preguntes después nada,
no da más de sí
el enigma de este sueño roto.


@mjberistain
De mi libro «Apuntes de salitre»

La noche de los tranvías


Quizás había esperado demasiado. Es ridículo el tiempo perdido…

Tras los cristales sucios y mojados por la lluvia observo a una mujer melancólica, una mujer confusa, una mujer bella.

Quizás había esperado demasiado y demasiado tiempo. Por eso no tenía ya prisa, la vida sucedía a su alrededor sin concesiones. Se mantenía erguida con la mirada distraída entre los fantasmas que llenaban su trivial existencia.

Uno desciende por los raíles del silencio y aspira, sin pretenderlo, el viento viciado de los tranvías —a esa hora solitarios—, llenos de aturdimiento. Descender, antes o después, hacia un mundo de tiniebla interior; de soledad perpetua. El camino de ida se parece mucho al camino de vuelta, sólo el movimiento es aparente como el deseo dudando entre las vías metálicas del pasado y del porvenir.

¿Y, si de repente, en esta noche de fantasías prohibidas le viera venir, viera su silueta moviéndose entre la luz queda de las farolas, en ese límite incierto de ser y no ser?

¡Todo es ahora!

Hay voces de ayer ocultas en lugares inalcanzables, y voces agitando el futuro como amenazas contra las sienes del llanto…


@mjberistain
Fotografía Viajesureste.com

Amanecer


Es mi hora bruja, el amanecer.

Es esa hora en la que todas mis neuronas se desperezan  

y, aprovechándose de mi inconsciencia, transitan por libre por el entresijo de sesos en un cerebro que, a estas horas intempestivas, está aturdido.

Yo las dejo hacer… Me divierte sentirlas, risueñas, como chiquillas, saltando de un lado a otro, enredándose entre sus propios flecos, despeinadas, pero con esas caritas llenas de ternura somnolienta y esos labios hinchados y brillantes como fresas jugosas celebrando la vida.

Es verdad que a veces me juegan malas pasadas, aunque les perdono casi todo.

Sigo su juego porque me llenan de vida. Me hace sonreír su forma informal de tirar de mí por rutas palpitantes por las que yo nunca me atrevería a viajar sola desde mi espacio consciente. Además, no siento límites, ni riesgo, ni pudor, ni miedo… Vuelo con ellas en aviones de papel violeta y alas de escarcha por encima de un mundo fantástico. Allí me encuentro, dependiendo del momento, contigo, o con Baudelaire, hay veces que incluso con García Lorca. Lo mismo discuto con Pérez Reverte que presto mi voz a las vocalistas que acompañan a Leonard Cohen; me fundo en su lírica y ahí acabo el día. O, sentada en el suelo, acompaño a Paco de Lucía con mi vieja guitarra.

Hoy eran las seis y cuarto de la madrugada. ¿Qué diantres hacían despertándome a esas horas, después de una noche de copas y fiesta?

He saludado a la luna que me miraba a medias con cara de sorprendida. Ellas, insolentes sin remedio, enredaban juguetonas entre los cofres blandos del silencio donde te guardo. Y, he tenido que enfadarme, porque se les olvida -o no quieren entenderlo- que hay espacios que pertenecen a mi mundo de control mental.

Y a pesar de mis reflexiones y mis nuevas intenciones, así hemos empezado el año…

Texto y Fotografía M.J.B


Soy


 

Para tus ojos…

Soy abstracta, soy el viento, soy la danza,
el siseo del silencio,
el canto de las sirenas en el atardecer del puerto.

Soy
el latido de las palabras en un texto sin dueño.
La raíz de una cadena de eslabones abiertos.
Un viraje a barlovento, un junco, el riesgo.
Un refugio o equivocación
en un maldito rincón de tu recuerdo.

Soy
Un enigma, una honda herida abierta,
el roce del azar en la difícil ortografía de los sueños.
Un no como un disparo ahogado en tu garganta,
La fascinación, el oriente, la alquimia de una tempestad
que todavía conmueve.

Soy
El alma
que, por conocerse a sí misma, te miró una vez al alma. (*)

___________

 


@mjberistain
Fotografía de Dimitry Roulland
(*) basado en el diálogo entre Sócrates y Alcibíades I

 

Cortina del Mar


Cortina de oro
que lima las aristas de la entrada,
con el peso de las flores en la mano.

En el puro centro, sala de gaviotas,
parque, aro de sol ardiendo, que tuesta
el cielo y los pinares anhelantes.

Puertas, postigos entornados,
más abajo el mar, escamas chorreantes
zarzas de espumas.

Brisas, siempre húmedas…


C.Rodriguez-Spiteri (des-arreglo)
Fotografía @mjberistain 21 diciembre 2015

Hay una hora malva en mí

Hay una hora malva

 

Hay una hora malva en mí
que merodea por el horizonte
rezumando arrepentimientos…

Perverso, trénzate a mi cuerpo sagrado
enfurece a mis dioses, estremécelos
hasta extenuarlos

Brota en mí, candente lava
elévame a huracán
sobre la tierra inhabitada

Que llega la hora malva
y se abren tumbas para los castos
corroídos de envidia

¡Pobres virtuosos del amor!
prematuros derrotados
a quienes enterrará
el temblor de nuestras manos
y jirones
de nuestros gozos abrasados.

 

@mjberistain


 

Dame un vaso de dolor


Dame un vaso del dolor
que atenaza
con irónico placer a tu garganta.

Despedaza
el sueño amargo de tu destino
presentido, y dame,
dame largamente tu mirada
bañada en rubores
y licuadas nostalgias…

Que la noche nos atrapa
con su dulce dominio
y ya no puedo
evitarte de las ruinas.

Pero ahora…
déjame beber de tu dolor,
muera con él, en este instante a solas,
y te deje
intacta la sonrisa y limpias las palabras.


@mjberistain

Puertas

Puertas

La vida está llena de puertas por abrir. Seguir leyendo «Puertas»

Apunte sobre la Amistad


Comentario de Rosa Montero

(Refiriéndose al libro de Nativel Preciado sobre la Amistad)

…Hablaba de los miedos (a fracasar, a envejecer, a no ser entendidos, a no ser queridos); de nuestros deseos (de amar y ser amados, de vivir intensamente, de ser más listos, más sabios o más sanos); de nuestras necesidades (más tiempo libre, un empleo digno, unos hijos que te aprecien más, unos padres que te entiendan mejor); de nuestras miserias (la vergüenza de haber hecho el ridículo, o de haber sido moralmente cobarde, o de haber mentido para medrar). Todos esos sentimientos, todas esas emociones y muchas más forman el entramado real de nuestras vidas. Todo eso es lo que verdaderamente nos preocupa y en lo que pensamos, por las noches, en la soledad del duermevela, que es nuestra pequeña muerte cotidiana, el ensayo general del acabóse.

La amistad hay que trabajársela, como uno se trabaja la carrera profesional, o los músculos del cuerpo en un gimnasio. La amistad es un músculo del sentimiento y la emoción, del entendimiento y la convivencia, y hay que hacer muchas pesas para mantenerlo firme y elástico.

Está claro que una buena parte de lo que somos lo debemos al más ciego azar; pero otra parte, enorme, es hija de nuestra voluntad y nuestra elección. Todos los días tomamos una infinidad de decisiones, muchas veces ni siquiera conscientes, con las que vamos modelando la realidad; puede decirse, por tanto, que, una vez alcanzada cierta edad, todos somos responsables de nuestras vidas. Con mayores o menores justificaciones, con mayores o menores atenuantes: pero en definitiva responsables. Y así vamos construyendo o a lo peor perpetrando nuestra existencia, tan lenta y tenazmente como si estuviéramos haciendo crecer una estalactita.

Pero de entre todas las piezas con las que vamos formando, paso a paso, el complejo rompecabezas de la vida, pocas hay de tanta trascendencia como la amistad. Con el tiempo, y mientras todo cae, todo tiembla, todo se despinta y se cuestiona, la amistad va posándose y creciendo, una roca batida por mares turbulentos. Si has sabido invertir, si has sabido elegir, si has sabido construir, esa roca emerge entre espumas y nieblas como un faro. Ésta es una de las pocas pero sustanciosas ganancias que proporciona envejecer: la gloria de ir creciendo año tras año con los amigos, y de saberte recordada, tal como fuiste, en el espejo compañero de sus miradas… Tantas cosas compartidas, tanta vida sólida y común a las espaldas. Por eso es impagable poder encontrarte un día con una persona a quien conoces desde hace, pongamos veinticinco años y comprobar una vez más que sigue viva. Que sigue cerca. Y que te sigue mirando.