La noche de los tranvías

Tranvias2

 

Quizás había esperado demasiado. Es ridículo el tiempo perdido…

Tras los cristales sucios y mojados por la luvia observo a una mujer melancólica, una mujer confusa, una mujer bella.

Quizás había esperado demasiado y demasiado tiempo. Por eso no tenía ya prisa, la vida sucedía a su alrededor sin concesiones. Se mantenía erguida con la mirada distraída entre los fantasmas que llenaban su trivial existencia.

Uno desciende por los raíles del silencio y aspira, sin pretenderlo, el viento viciado de los tranvías -a esa hora solitarios-, llenos de aturdimiento. Descender, antes o después, hacia un mundo de tiniebla interior; de soledad perpetua. El camino de ida se parece mucho al camino de vuelta, sólo el movimiento es aparente como el deseo dudando entre las vías metálicas del pasado y del porvenir.

¿ Y, si de repente, en esta noche de fantasías prohibidas le viera venir, viera su silueta moviéndose entre la luz queda de las farolas, en ese límite incierto de ser y no ser ?

¡Todo es ahora!

Hay voces de ayer ocultas en lugares inalcanzables, y voces agitando el futuro como amenazas contra las sienes del llanto…

 


@mjberistain
Fotografía Viajesureste.com

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