Eres la tormenta
y el mar azotando las costas
eres la libertad
y el viento atizando los bosques,
eres el sol de un cielo despiadado
sus rayos castigando la arena
interminable.
También eres la calma en el aire
cuando llega cargada de brisas y fragancias.
Eres noche sin estrellas, sin luna,
fortaleza de oscuridad impenetrable.
Eres la fuerza de la tierra, fértil,
bajo el peso de mis pasos, y eres luz
contra la más profunda oscuridad
Eres todo esto y nunca serás todo a la vez
y eres nada de todo esto
y nunca serás todo a la vez.
Fluyes allí donde mejor me reconozco,
en los espacios de mis conflictos,
en la verdad de mí;
entre la tormenta y la calma.
Variaciones sobre un poema de P. Jennings















