Alambradas


Música: Primavera de Vivaldi

Es curioso, pero ¡NO PUEDO!

Decido escuchar a Vivaldi esta mañana para que alumbre esta nueva primavera, pero hay algo espantoso en mi espíritu que no me deja; hoy esta música y sus imágenes me inspiran dolor, me proyectan al blanco y negro de la vida de miles de seres humanos que transitan moribundos buscando un futuro, no ya un futuro mejor, sino tan solo un futuro para sus hijos. No quiero que se rindan…

¿Por qué nos rendimos nosotros desde los despachos de lujo? ¿Por qué no imaginamos, desde el origen del conflicto, un acuerdo para que huya de nuestro planeta esta barbarie de intereses económicos?

¡No puedo!, hoy me duele más que nunca la primavera, y no estoy sola…
Pero ellos, ellos sí están solos…

Primavera Dolor
Fotografía compartida por Alfredo Cernuda 

Escribo porque no puedo dejar de hacerlo, mis palabras son como la expresión inútil del dolor que me produce ver las mareas de seres humanos viviendo y muriendo entre las fronteras de agua y alambradas.


Todo está dispuesto

El dolor en esta primavera
lleva palpitando el rumor de las tormentas
y el sabor del musgo amargo por sus venas.

Banderas blancas yacen desvanecidas
entre las balas,
hay niños que aún sueñan
y juegan al escondite entre los escombros,
otros, de soledad inmensa,
rezan
ante la inútil ternura de los acantilados.

¡Madre Tierra!

Hazme un hueco en la intemperie,
llego para ser el último de los ahogados,
que sacien tus fauces la inmensa tristeza
de los hombres,
me ofrezco para perderme entre los gestos
ansiosos de las galernas,
empaparme sucesivamente en tu boca
y zozobrar
en la encrucijada obsesiva y mortal de tu vientre.


@mjberistain

Sabiendo (Nocturno)


Aún sabiendo que sólo disponemos de una vida,
y a pesar de las ganas que nos tenemos,
mantendremos nuestras ventanas cerradas,
la puerta bajo llave,
y aunque alguna vez nos encontremos
viviremos una soledad extraña,
a la sombra de una gruta tejida de ausencias
iremos dejando por el camino ocasiones perdidas,
nos ganará el miedo,
nos miraremos pensando cuánto nos queda por saber de nosotros mismos,
compartiremos ilusiones en la distancia,
nos echaremos en falta,
tendremos al alcance de la mano un mundo lleno de sueños,
pero los dejaremos morir,
agachando la cabeza,
resignados,
se apagarán nuestras risas,
ya no nos contaremos secretos,
irá poco a poco reinando el silencio
y sí, seguirá todo igual pero más viejo,
algo lejano y ajeno,
nuestros pies cansados ya no querrán caminar,
todo aquello que pudimos hacer se convertirá en recuerdo,
habremos dejado pasar el tiempo
y, olvidando la vida, al fin nos iremos,
sin saber lo que pudo haber sido,
sabiendo sólo lo que nunca fue.


Texto Karlos Gimenez
Fotografía Luis Lainsa

 

Oleaje


Sí, ámame, abrásame, deshazme,
ya sea yo isla borrada de tus océanos.
Dámaso Alonso
.

Como se mece el viento
rumoroso y esquivo
en los densos valles del deseo,
el oleaje se repite,
siempre el mismo
y distinto siempre,
en su maraña de púrpuras espumas.

Todo se aleja
como tus manos
dejando agitadas heridas
fluyendo mudas
como una marea sangrante
de sueños
que arrastraran su naufragio,
lentamente, hacia la madrugada.

Todo se acerca
como tu mirada enfrentándome
a la maleza de la incertidumbre,
a la piedad de equinoccios
que invento cuando el invierno no duele
y se pueblan las playas de sombras
con los perfiles de tu cuerpo.

Todo vuelve
como el rumor ronco de las resacas
en un laberinto sin salida,
mis naves desvanecidas, mis costas rotas,
y Tú…
—abismo de aguas turbias—

«El amor suele albergar restos
de corazones tendidos a la orilla de los adverbios
Siempre, Nunca…
«


@mjberistain

Camino de lunas llenas


Buscar un volcán ávido —tu boca—
haciendo un alto en el camino,
nunca lo entendieron ni el horizonte
ni la masacre de minutos
que fui enhebrando despaciosamente
con dolor de arcilla en el aliento.

Menos mal que el viento
ha hecho estragos y ha trazado
un camino de lunas llenas
con las huellas de tu ausencia
—un pasatiempo—
por la piel dilatada del crepúsculo.

Ah!, mira que fui trenzando cerezas lentas
a la corteza rumorosa de los álamos desnudos
para emborracharme de resina
y enamorarme del olvido…


Puntos suspensivos


Ahora qué nos queda
después de que nos sirvieran la tristeza
en bellas copas de Bohemia y de cristal.

Qué nos queda
más allá de la memoria
de una antigua canción de niños
hecha añicos,
de unos párrafos salpicados
de puntos suspensivos…

Qué nos queda,
más allá de un sucio patio de vecinos
si se estrellan en sus fauces los recuerdos,
si ya ni sentimos el desarraigo
de los pájaros que anidaban
a primeros de mayo
en paredes desconchadas.

Qué nos queda,
más allá de este mudo dolor frío,
de los sollozos de este mar
destronado a dentelladas
de amor fraterno y alquitrán,
qué nos queda,
más allá de las noches de lunas rojas,
qué nos queda, dime,
del norte de las veletas rotas.

Qué nos queda
¡dime!
más allá de la impunidad
de tanta belleza muerta
acariciando nuestras costas?



@mjberistain
Pintura Yves Klein


Galernas en tus mejillas


si te despiertas puedes besarme con cuidado el vil acantilado de ceniza
que ocultan mis pestañas

Se me abre una conciencia de siglos
en la sangre,
susurrándome
una letanía apretada de versos
en los que solo aparece tu nombre.

He venido a perderme entre los gestos
fugaces
de las galernas en tus mejillas
por vivir la zozobra
a la intemperie,

que hoy la noche sería un riesgo,
el abrazo de un suicida
saboreando los últimos momentos…

 

@mjberistain
Imagen de Marta Torron


Sabor de sal


Sabor de sal, sabor de mar, sabores
de soles sucedidos en tu cuerpo,
en tu piel extendida por la arena;
sabor de ti cuando te beso y antes
y después.

Tú eres el mar y el mar eres tú. Te veo
como el mito emergiendo de las olas,
surcando con tus pasos las espumas
hasta la arena seca, aun con tus huellas,
que te aguarda.

Mas no Venus, no diosa. Mujer mía,
tú, sometida como yo y conmigo
a la ley de las horas. Y con tantos
sabores de estar viva y de entregarte
al mar, a mí.


Autor Enrique Molina
Fotografía Mikel Vega

Adiós, Fotonauta


 

Adiós Daniel,

Un abrazo para toda la comunidad que le acompañó desde estas páginas en su durísimo viaje, y especialmente a su compañera de vida.

 

Origen Melbag123: Adiós, Fotonauta 

La fotografía es de él, de Daniel, del Fotonauta, que en su día me autorizó a utilizarla.


 

Hacia la página

Obra de Tamara Lempicka


Húmedas, ígneas, líquidas, lejanas
voces que resbalabais por el vértigo
con sonrisa mirífica y acuática.

Frías, fúlgidas, férvidas, selváticas
voces que me borrabais del idioma
la memoria marina de las algas.

Acronas, créticas, crípticas, cromáticas
voces que conjurábais en la lengua
el lenguaje, el mundo, la palabra.

Voces sin signos,
voces sin perfiles,
voces en el vivir visualizadas,
ponedme la pasión de poseeros
en el papel preciso de la página.

Jaime Siles


Memoria azul


imagen HOWARD PYLE (1853 – 1911) The Mermaid


 El mar nunca propone la nostalgia
porque solo regresa
en busca de un comienzo,
de unos ojos primeros,
de una torre sin marcas de combate,
de unos lentos tobillos indecisos
que lo sientan llegar con la extrañeza
del amor que precede al cuerpo del amor.

Pero tú eliges
que las olas vengan
arrastrando fragmentos de un pasado
que simula el murmullo
azul de la memoria,
y la alta noche lo corona de fuego,
y lo secundan quietas
ilusiones perdidas…

Luis Muñoz


Howard Pyle (5 de marzo de 1853 – 9 de noviembre de 1911) fue un ilustrador y escritor norteamericano, gran conocedor de las leyendas medievales. Se inspiró en canciones populares inglesas y escocesas para escribir Las alegres aventuras de Robin Hood o Historia de Lancelot y la tabla redonda. Además, revolucionó la ilustración empleando, por primera vez, el fotograbado y la impresión en color, técnicas que enseñaba en su propia escuela. (Wikipedia)

Ni ruido ni llenar vacíos…


 

Y si me preguntan qué amor prefiero…

Prefiero el amor calmo, el que no vive en el abismo. Ese que está lleno de charlas como silencios, que no necesita mucho ruido ni llenar vacíos.

Ese amor que camina de la mano por la vida, no sólo por la playa, el que abraza apretado, acaricia el pelo y la espalda.

Ese amor que es sincero, que a veces se equivoca, perdona, olvida y ama.

Ese que proyecta a corto y a largo plazo, que se cuida, se admira, se extraña.

Y …prefiero amor sin publicidad ese que no necesita mostrarse todo el tiempo feliz porque la gente lo sabe con tan solo mirarlo y estar juntos es lo único que basta.

Ese amor que destila complicidad, risas,tentadas, lágrimas emocionadas. Amor que lucha contra el destino cuando la fatalidad golpea y asusta y celebra la magia, lo lindo.

Y…prefiero amor del correcto, lleno de todo lo bueno de paz, esperanza y calma y no es ese amor que se esconde, miente y vacía el alma.

Si me preguntan qué amor prefiero, prefiero el amor que no necesita palabras porque se dice todo con una mirada.

Ese amor que no te obliga a ser perfecto porque lo imperfecto también se ama.

Amor que te hace mejor persona y engrandece el alma. Amor que envejece abrazándose fuerte hasta el último suspiro de vida.

Y si me preguntan qué amor prefiero… este amor prefiero yo.


 

Publicado por Ana Rematxa y compartido por Vicente Sánchez. Gracias

 

Ser escritor?

En 1955 Jorge Luis Borges (Argentina) decidió prologar la edición en español de “Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury, donde detalla la maravilla que representa la oportunidad de leer sobre la colonización del planeta Rojo.

Seguir leyendo «Ser escritor?»

Ríos de fuego


Ya mi risa no es mi risa,
ni mi aliento es ya mi aliento,
ni tengo aquella arrogancia
que tuve y se fue perdiendo…

Quizá él nunca sepa
que cada tarde le espero
sentada sobre la arena
entre las barcas sin puerto.

Es por eso que mis venas
ya no son ríos de fuego,
en ellas solo me queda
navegándome el invierno.


Texto C.Gadelle
Imagen Acuarela de Ramón Egoscozábal


Amor seco


 

De rosa me llegó tu ternura
disfrazada
y derritió los brotes de tristeza
que habían hecho nido
en las comisuras de mis labios fríos,
heridos,
por un extraño amor seco de besos.

Respiré la presencia de tu aroma
y nuevamente…
emprendió el camino mi locura.

 

Tercera Dimensión
Fotografía Gabriel Como


Paisaje interior


Hoy te escribo porque sé que estás sola
y oyes la radio en una habitación
sin vistas al mar y lees libros
que leíste hace tiempo…

Porque sientes
como si fuera a llegar la noche de inmediato,
la inquietud de una tarde de espera
en la aséptica sala de un dentista.

Hoy te escribo porque sé que estás sola
y se han roto tus sueños,
y tus mitos murieron,
y la tarde está fría y no hay nadie en la calle.
Y menuda miseria asumir los errores
y los golpes al aire, el olor del fracaso,
las arrugas del tiempo y los días perdidos.

Trazas en el espejo
con el lápiz de labios el mapa
trashumante de la vida y lo vuelves
a borrar por retomar de nuevo
el mismo camino que reiniciaste
mil veces. Con el lápiz de labios.

Quién conoce la senda que buscaste,
quién tiene
en la mano la llave que perdiste
muchacha de vaqueros y suéter.

El mar sigue rompiendo en la orilla,
en la misma orilla
por donde andabas descalza
y mirabas –pezones agraces
y alma incendiada–
al horizonte y la bruma.

Hoy te escribo un poema
que tal vez nunca leas,
que tal vez nunca llegue a tu cuarto de humo
donde suena la radio
esta tarde de otoño.


Autor: Juan José Vélez Otero
Fotografía cadenadial.com

Huérfana de tí


Huérfana de tí
sobre la orilla triste
heme aquí,
en el mundo en tu ausencia
mientras pienso en tu palabra
que un día fue calor; labio
donde anidaron los besos
humildes,
para nacer de tí
con una nueva fuerza tranquila.

… Aquí estoy, exangüe mi voz,
quieta
ante un mar inmóvil
como un aliento detenido,
quieta
contra el pecho de la noche, triste
inmensamente silenciosa.


@mjberistain
Fotografía luciérnaga

 

Yo, solo puedo amarte


 

 

Estás hecha de profundos silencios
tu aliento es de salitre
y tu voz es como un agua
oprimida entre rocas

Vives
sobre mi sombra
y conoces desvelos
que guardas en tu frente
bajo un alba de nubes

Yo, solo puedo amarte

Con eco estremecido
de caracolas hacia adentro
Con grises partituras
salpicadas de luna
con ruiseñores a la espalda
con delirantes versos
y húmedas caricias.

Yo, solo puedo amarte.



Texto G.García Suarez
Imagen eltornilloquetefalta.wp

 

Zoé Valdés


No pesa pero ata, sólo es Amor.
Puso en mis manos un pequeño paquete, que no pesaba nada, envuelto en papel marrón de embalaje. Dentro, una fina cuerda.

¡Felíz cumpleaños!

Zoé Valdés escribió sobre el descubrimiento del libro Yann Andréa; el joven amante de la escritora Marguerite Durás.

Él decía:
“Yo digo ella. Siempre tengo una dificultad para decir la palabra. Yo no podría decir su nombre. Salvo escribirlo…

Zoé buscaba algo que le ayudara a salir de la melancolía que le producían las celebraciones, y, como hacemos algunos, decidió entrar en una librería…

“Busqué una biografía bien triste, de las de desencuadernar volúmenes gruesos con el espesor caliente de las lágrimas. No hallé nada para mi gusto altamente estúpido y sentimentaloide.

Me dirigí al estante de agendas, bastante feas por cierto. Al rato volví a echar una ojeada antes de abandonar la librería; mis ojos se posaron en la foto de la cintilla de cubierta: Ella, Marguerite Duras, vieja ya, y él Yann Andréa, en la flor de su juventud. Seguridad en el rostro de ella, tímida alegría en los ojos de él. Compré el libro sólo por esa foto de infinitos y encontrados sentimientos, pero en la que predominaba la ternura, una extraña ternura. Su título: Cet Amour-là.

Después de aquel rato conseguí sonreir un poco.

Me conformé una vez más con sumergir mi espíritu en la lectura. Elegí el libro que, pensé yo, me haría reflexionar menos que ninguno. ¡Equivocación! Las páginas volaban haciendo que no deseara que su contenido ardiente y esclavo se apagara.

Curiosear en los amores de una escritora no deja de ser una tentación inigualable. Muchos sentirán deseos de aprender de la vida vivida con tanto amor lento, exigente, aprehensivo también, temeroso, viajero, contradictorio, mutante…

Aquel amor no era un libro de amor.
Era la pasión silenciosa, el amor mismo.
Más que escrito, Tatuado”.

Fotografía de blogabay.wp


 

Hay días de lluvia…


Hay días de lluvia…
en los que el invierno
nos crece frutos y futuros en los ojos,
nos aroma de salitre la mirada
y desenreda nuestro pelo
frente a los espejos gozosos de los sábados.

Hay días de lluvia…
en que nos madrugan los lirios
la piel adolescente de leña interminable
y un vaho denso nos pronuncia nombres
en los labios apretados
contra los cristales.

Hay días en los que arrecia la lluvia
y se nos esponja el alma,
nos rezuman bahías
de barcas sencillas
alrededor de la cintura
y echamos a volar
pequeños puñados de caricias,
gaviotas
que guardamos en secreto
en el cajón de los pañuelos blancos.
Es tan fácil llorar entonces…



@mjberistain

Fotografía entextoyalma.wp

 

Sueño roto


 Al feroz devaneo de tu palabra
ofreceré, como víctima,
la furia disimulada de mi piel
en una heroica llamarada
de fervor último.

Quemaré
con mis labios tus labios
—engañosas vertientes de amor,
hieráticas rosas saciadas—
en un vuelo sediento
de tu savia más mortal.
Seré ácida llovizna
de la más preciosa esmeralda.

No me mires a los ojos,
No preguntes después nada,
no da más de sí
el enigma de este sueño roto.


@mjberistain
De mi libro «Apuntes de salitre»