Música: Primavera de Vivaldi
Es curioso, pero ¡NO PUEDO!
Decido escuchar a Vivaldi esta mañana para que alumbre esta nueva primavera, pero hay algo espantoso en mi espíritu que no me deja; hoy esta música y sus imágenes me inspiran dolor, me proyectan al blanco y negro de la vida de miles de seres humanos que transitan moribundos buscando un futuro, no ya un futuro mejor, sino tan solo un futuro para sus hijos. No quiero que se rindan…
¿Por qué nos rendimos nosotros desde los despachos de lujo? ¿Por qué no imaginamos, desde el origen del conflicto, un acuerdo para que huya de nuestro planeta esta barbarie de intereses económicos?
¡No puedo!, hoy me duele más que nunca la primavera, y no estoy sola…
Pero ellos, ellos sí están solos…

Escribo porque no puedo dejar de hacerlo, mis palabras son como la expresión inútil del dolor que me produce ver las mareas de seres humanos viviendo y muriendo entre las fronteras de agua y alambradas.
Todo está dispuesto
El dolor en esta primavera
lleva palpitando el rumor de las tormentas
y el sabor del musgo amargo por sus venas.
Banderas blancas yacen desvanecidas
entre las balas,
hay niños que aún sueñan
y juegan al escondite entre los escombros,
otros, de soledad inmensa,
rezan
ante la inútil ternura de los acantilados.
¡Madre Tierra!
Hazme un hueco en la intemperie,
llego para ser el último de los ahogados,
que sacien tus fauces la inmensa tristeza
de los hombres,
me ofrezco para perderme entre los gestos
ansiosos de las galernas,
empaparme sucesivamente en tu boca
y zozobrar
en la encrucijada obsesiva y mortal de tu vientre.
@mjberistain



















