Cuando tuve frío


No hubo tiempo de beber de sus pechos
conmovidos; era cuando tuve frío

vagaba errante el placer por todas partes
suspirando silvestres encajes
de caricias bajo la brisa de los sauces,
yo sólo preguntaba

¿quién, y dónde?

más allá de los inviernos,
ciega a los labios inflamados de las flores,

sombras saciadas de tristeza se esfumaban
con cuencos de lluvia entre las manos
mientras yo bajaba al río para atarme las sandalias.


 @mjberistain
imagen: Juan Carlos Mestre de la exposición «Amanecidos por el agua»

 

Fugitivos


Mientras seamos fugitivos
que apaguen la luna y las leyes
que se inclinen los faros
de todos los puertos,
que estalle el corazón en mil pedazos
y el sol cubra de cobre las calles
y mis zapatos.

Dame un jugoso rayo de luz
y seguiré navegando.


@mjberistain

Mírame


Mírame como mira el sol
a las humildes amapolas.

Mírame y no te arrepientas
que la vida es solo un trance
y no hay lágrimas que valgan
cuando rasgue la luz la noche
y encienda la madrugada.


@mjberistain

 

Cráteres


Antes de que se cumpla la primavera de los besos
quiero que sepas que existe un camino a la deriva entre las flores,
y un manantial de luz que se mueve entre los gestos y gotea con el exacto sonido,
definitivo, de una lágrima que se estrella contra el suelo.

Qué haremos con las sombras de lo que fuimos cuando llegue el desaliento,
qué haremos con el alborozo de los espejos
cuando tu piel y mi piel se rasgaban al filo de la lujuria lacerante de los andenes.
Qué haremos con la pasión desgastada tendida al sol como un viejo vestido de novia.

Qué haremos con el silencio sembrando cráteres de ceniza y oscuridad
donde antes florecía el fuego. Qué haremos con los abrazos tatuados, con las huellas
que dibujábamos en los caminos y que alguien —que no seremos nosotros—
pisará, si se abrirán fauces insomnes de un dolor azul infinito.

¡Qué haremos con la alegría del perdón cuando ya el amor no nos pertenezca!


@mariajesusberistain
fotografía de Steve Zasadny


Luces de papel



Observo tus pequeños dedos rompiendo los papeles de colores,
deshaciéndolos en círculos, color azul y color naranja
porque te dijo un día mamá que esos colores se querían,
fresa porque es el yogur que le gusta a tu hermano,
verde porque adoras los trajes de camuflaje
y el color de la piel de los dinosaurios,
amarillo que te suena a helado de vainilla
y el rojo,
que te recuerda al fuego que sale por las fosas nasales de los monstruos
que pueblan a veces tus sueños y los tebeos de tu abuelo.

Es la noche de cristal,
hemos colgado las luces de papel por todas partes,
la luna nos sonríe y nos vamos a dormir.


@mariajesusberistain

Rumor para una canción de cuna


Hubiera querido estar contigo aquellas horas,
la lluvia y la luna limpiaban el cansancio
de un nocturno casi consumido.

Hasta el diablo asomó su morro sobre el cerro
creyendo que era a él a quien esperabas.

Tantas veces te preguntabas a qué venía ésto,
a qué la vida sino desengaño, tus heridas
lacerantes susurrando espanto
mientras amamantabas a los hijos de tu vientre
amordazados hasta la intemperie de tus sueños.
Y que luego se dormían sobre el barro,
tus manos delirando caricias en su piel renegrida
que, a veces, adornabas con guirnaldas de flores blancas.

Porque pensabas que la ilusión era vivir
un futuro que no sabías cómo explicárselo.
Era el destiempo en tus pechos persiguiéndote
como un calendario solemne hacia la muerte
en cualquier lugar, lejos de los nombres
todavía palpitantes de otros cuerpos
que se abrazaron a las brasas de la incivilización.

Nada esperabas, los desiertos, las zarzas
las escombreras y la sed reduciéndoos
a una realidad de despojos amantísimos.

Ayer supe que habían encontrado tu cuerpo
sin edad, desorientada,
con un trozo de mapa arrugado entre las manos.

Quién dijo que el mundo era pequeño como un pañuelo
y que la caridad se anunciaba en cada aurora,
y el amor no había que pagarlo.

Y después…

Esa luz de tristeza y ese silencio en el bosque de agua
—rumor para una canción de cuna—
que se emitiría en los informativos de los países pudientes.

Pensaste que quizás, solo así y solo quizás,
fuera posible que tus hijos sobrevivieran.


Corazón de hojalata


Hace frío…

El blanco inunda el exterior de las ventanas. Un chorro de humo sale en tropel de un tubo de escape de uno de los edificios de al lado. Distingo en la lejanía, desenfocadas, las luces de la madrugada; las farolas abrazadas por la escarcha y una nube grisácea invadiendo la atmósfera por encima del lento y descolorido discurrir del tráfico, que busca a ciegas su destino.

Tengo el corazón helado, como si fuera un corazón de hojalata.

Brotan las lágrimas como pequeñas piezas preciosas de un puzzle cristalino —ámbar, nácar, coral— que hiela el aire. No caen al asfalto, ni a los jardines, ni a los estanques, ni siquiera a los ríos, y sé que en ningún caso llegarán al mar. Un inmenso vacío recoge la ingravidez de su vuelo silencioso como un magma de rocas que se funden en la niebla.

Despierto.

¿Quién calentará ahora la vida?


@mjberistain
Imagen por Andoni Narvaiza.
Ver: https://medium.com/@AndoniNarvaizza/coraz%C3%B3n-de-hojalata-86b6ac32c42

La mascota


Su casa era lo que se llama un «Hogar» fantástico.

Un gran oso de peluche, de tamaño natural, —de ese tamaño que, si pretendes cogerlo te faltan brazos para rodearlo— había sido, hasta hacía unos meses, el personaje principal del dormitorio de los niños.

Recuerdo cuando se lo regalaron al nacer su segundo hijo.

Salía yo de la maternidad emocionada y feliz. Se habían superado con éxito los difíciles cuarenta minutos del parto de mi hija menor que nos habían mantenido en máxima alerta a médicos, enfermeras, y a la familia que esperaba noticias en la puerta del paritorio. Decía que salía yo feliz…

Un gran Land Rover se detuvo al otro lado de la acera ocupando parte del paso de cebra cuando yo me disponía a cruzar la calle. De él saltó hacia mí un gran oso peludo. Detrás, apenas podía yo imaginarme a Pepote. Sus pequeños ojos risueños me miraban como pidiendo perdón. Fue difícil aventurarnos en un abrazo con el oso por medio.

¡Ah! Lo fantástico que puede ser tener un ejército de dinosaurios de todos los tamaños que aparecen y desaparecen por cualquier rincón de la casa, —siempre pensé que se habían extinguido—, y miles de minúsculos monstruos de piezas desmontables que se clavan inmisericordes en los pies descalzos, porque, eso sí, los zapatos, zapatillas, botas, botines y demás, se quedan (por cierto, perfectamente ordenados) en un mueble hecho al efecto en la entrada. Ello sin hablar de los típicos patos, algún delfín, tortuga o serpiente articulada de color y tamaño casi natural —por la que casi muero un día que hice de «canguro» y me la encontré en la bañera.

Nunca hubo ocasión para tener que autorizar la presencia de cualquier otro animal en casa, —me refiero a animal doméstico del tipo «mascota».

Pero Angie se marchó. Ella y su pareja lo llevaban pensando durante los últimos meses. Las cosas del trabajo no estaban fáciles, así que aceptaron probar mejor suerte, entonces que los niños eran pequeños, y decidieron trasladarse a Estados Unidos. Viajó toda la familia.

Excepto Chet.

Así se instaló Chet en aquella casa, cualquier día, de sopetón.

¡Zas!, una mascota.

La gran amistad tiene estas cosas. De repente te encuentras con que admites cuidar de la mascota de tu mejor amiga cuando ella no puede atenderla. Los niños encantados la admiten como uno más en la familia y se pelean por sacarla a pasear por el pasillo cada tarde después de hacer los deberes. Es el momento en el que la mascota corretea jugueteando con ellos y soltando pequeñas cagarrutas negruzcas a diestro y siniestro. Lo de tratar de atraparla para que vuelva a su jaula es un divertimento exasperante, —exclusivamente para los mayores que están deseando de que los peques se vayan a la cama.

¿Se le pueden hacer cosquillas a una chinchilla debajo de la barbilla?

Más allá de provocarme una tierna sonrisa, la pregunta me dejó boquiabierta.

¿Es posible que un niño de cinco años consiga esta bellísima aliteración?

___

@mariajesusberistain
Imagen: Daniel Sulbarán

Ver: https://www.mascoteros.com/blog/historia-y-cuidados-de-la-chinchilla/

* La aliteración es una figura retórica que se caracteriza por la repetición consecutiva de un mismo fonema, fonemas similares, consonánticos o vocálicos en una oración o verso. … La finalidad de la aliteración es embellecer la prosa y la poesía con el objetivo de producir sonidos y musicalidad


La playa


Le vi vagar por la penumbra
las manos en los bolsillos vencidos,
arena en las suelas de sus zapatos
y un fleco de su cabello tapándole los ojos.

Recuerdo que una fina lluvia se afanaba
en forma de hilos de cristal, saltaban
y salpicaban justo antes de caer en las aceras,
¿o quizás era después?

Le vi apoyarse en una farola y juntar sus manos
protegiendo la llama de una cerilla para encender un cigarrillo,
después, brotó de sus labios una nube de humo confusa
que se estrelló contra la noche.

Mecía el mar la soledad como a una pequeña barca
con nombre de caricia. A la orilla llegaban cristalinas burbujas silenciosas
como lejanas y tímidas risas de niñas.

¡Qué pena! —pensé—

La tristeza es a veces como una playa nocturna y solitaria cuando baja la marea;
como sus olas sobre la arena, minúsculas pero constantes desgarraduras.


@mjberistain

Goruntz – II


Cruza la mañana una bandada de pájaros
formando rostros, cadenas, esquinas,
se elevan y vuelven
a su formación efímera.

Todo es silencio y la niebla se rompe
en difíciles desgarraduras
imposibles de apresar con las manos
de la memoria, vienes a verme
desde el lado azul del tiempo.

Invítame a un sueño…


mjberistain

Como la Luz


Como la luz, la música
envolviendo en nubes de seda cálida los cuerpos
inquietos, sin edad.

Viven a orillas de la tierra, cerca del mar de la vigilia
donde quedaron enredados sus versos, entre espumas con sabor a sal

Viven a orillas del recuerdo, pintando playas imprecisas, y olas de libertad
que sueñan que volar es fácil con las alas a favor de los vientos del sur.

Como la luz, la música
de Mahler al encuentro de los cuerpos acantilados


@mariajesusberistain

Hacia la Luz


Busco la Luz.

Todo es geometría y arquitectura, imágenes de otro mundo, edificios, líneas, vacíos iluminados, oscuros, claroscuros, luces de contraluz…

¿Permanecerá el amor en la quietud silenciosa y fugaz de un retrato?


Fotografía @mjberistain
Texto de «La imagen de otro mundo». Juan Lamillar


Cometa


No sueltes,

Líneas tensas,
curvas aventuradas,
largas
y enredas las entrañas
del bosque de las ánimas.

Aprendí a moverme
mirando al mar,
su luz olvidada por los tejados
volando en hilos de música
celeste,
cercanas campanadas en sordina
por las noches de fuego, amor y lluvia

No sueltes.

Llevo entrenadas
traineras de ternura para tus tempestades.


Goruntz – I


SUBIR

Hacia la altura donde desaparecen
todos los vértigos
Hacia la luz donde bailan
todos los colores
hacia el silencio donde duermen
todas las melodías
hacia el relicario donde se guardan
todos los aromas
hacia el jardín donde —inmarchitas— viven
todas las flores
hacia la escalera donde las nubes llueven
todas sus caricias
hacia el mar de la serenidad, el que ahuyenta
todos los miedos.

SUBIR Hacia Ti, que no sé dónde estás ni sé si ERES.

SUBIR Hasta desengancharme de esta noria… que va y que vuelve.


 

 

 

Alma de Blues


La memoria de un beso… sigue siendo el beso.
Borgeano

 Tengo alma de Blues,

Para qué esconderme
de las paredes perforadas con piezas de locura,
esfinges que son presencia perdonavidas a mi espalda,

o de vuestros mudos rostros en blanco y negro compasivo
almas de luz, amuletos para mis desvaríos,
cuando se desatan como lamentos de un saxo
los finos hilos de un jazz a medianoche al otro lado del silencio.


 @mjberistain

¡Dispara!


Dispara de lleno al corazón, yo espero
en ese espacio vibrante
donde duermen solitarios los espejos.

¿A dónde iré
que no sea la penumbra entre tus brazos,
esa luz mortecina que tanto favorece
a los encantos de la carne,
y a ese dulce atrevimiento de la edad?

Qué importa que el Tiempo sea un amigo indeciso.
A las ocres alfombras húmedas del otoño
sucederán nuevas flores por los jardines inmortales.


@mjberistain

Y, apenas tú


 Y, apenas tú

que apareces como la fina línea que rompe
una antigua taza de porcelana,
como la muerte,
acechando por las cercanías de ese algo silencioso
que nos une, que llega y nos traspasa, sin más
y sin saberlo.

No preguntes por qué, amor

Yo también me desordeno lo mismo que las fuentes
y caigo y me ordeno de nuevo en el puro espacio
de mis párpados, sin mirar a nadie de frente.

He pensado tatuarme tu abrazo en el contorno de mi cuerpo
y caminar por lo eterno como lo hacen fugaces las estrellas
inventando lazos nuevos, equilibrios, para cuando me desvele.

He decidido contenerte como a un juguete en el escondite
de los relámpagos vagabundos, como si fueras un aire
que no daña, con la luz de su caricia acerada cercana al corazón.

No preguntes por qué, no preguntes.


 

 

 

Duración


Feliz aquel que tiene sus lugares de duración,
ya no será,
aunque se haya trasladado para siempre a un país extraño,
sin perspectivas de volver a su mundo,
nadie a quien han expulsado de su patria.

Peter Handke


En la alcoba, en la luz que llegaba de los faros
de todos los puertos, de todos los continentes, 
se movían los mares, los océanos
los árboles y matorrales
los pájaros nocturnos por todas partes.

La duración no estaba vinculada al amor
de los sexos
si no a las cosas sencillas, a los momentos
que no tienen importancia,
acariciar un rostro querido, escuchar el vacío
de alguien que te falta,
pensar en el niño que fuiste y seguir siendo amigo de ti mismo…


 

Imagínate


Sé que te imaginas
que soy el silencio de la palabra escrita que yace
ya sin llanto, por las alcantarillas
muriendo como los colores de las mariposas
cuando llega el invierno y mutan en paisajes saciados de sombras.

¿Puedes imaginarte
que, como un monigote juego con el viento sur,
que me dejo llevar, que vuelo y que me escondo de todo
y que me rompo a veces como los cristales de los escaparates
o que me lleno el corazón de luz fabulando con las farolas de las calles?

¿Puedes imaginarte
que puedo ser la melodía que tiembla al atardecer sobre las olas
cuando el viento azota y cabalgo sus rutas vertiginosas
haciendo el amor con las mareas, y que dejo húmedas huellas azules
sobre la arena cuando me duermo, y es abril, entre los brazos de la luna?

¿Puedes imaginarte
que antes de ti quise ser la amante del nunca jamás,
antes de que estallaran los rostros de las guerras y mi inocencia,
cuando aún sabía que nada sería para siempre
y que después de dar muchas vueltas en el tiovivo, todo seguiría igual?

Imagínate
Que yo fuera la piel de la incómoda pregunta que no deseas
y tu el espejo donde yo sabría que habitaban las respuestas.
Esa antigua cantinela que sigue sonando y se renueva
en las decadentes terrazas donde sobre los hombros nos sueña la lluvia.
Llevamos la edad del mar en las miradas y rasguños del tiempo
entre los huesos, aunque seguimos jugando con estrellas en las playas.
Imagínate que no quisiéramos reconocernos en el significado de la ausencia,
que pudiéramos morder la materia de la muerte en los labios jugosos del amor,
a pequeños sorbos, como un misterio interminablemente gozoso…


Vientos de otoño



La sangre quiere sentarse.
Le han robado su razón de amor.
Ausencia desnuda.
Me deliro, me desplumo
A.Pizarnik

Sobre la arena

¿Qué haré con los hilos enredados en mis sienes?
¿Qué haré con los sueños que se lanzan
silenciosos a volar
—sus alas rotas—
tras los vientos del otoño?


@mjberistain