Dónde buscarte?


Escuchaba su voz; sus voces…

Sus ojos eran la entrada al templo para mi, que soy errante, que amo y muero.
Y hubiese cantado hasta hacerme una con la noche, hasta deshacerme desnuda en la entrada del tiempo.

Atravesaba el túnel de su canto.
¿A dónde me llevarán estas letras?

Yo quería que mis dedos penetraran las teclas. Yo no quería rozar, como una araña, el teclado. Yo quería hundirme, clavarme, fijarme, petrificarme. Yo quería entrar en el teclado para entrar adentro de la música para tener una patria. Pero la música se movía, se apresuraba. Solo cuando un refrán reincidía, alentaba en mi la esperanza de que se estableciera algo parecido a una estación de trenes, quiero decir: un punto de partida firme y seguro; un lugar desde el cual partir, desde el lugar, hacia el lugar, en unión y fusión con el lugar. Pero el refrán era demasiado breve, de modo que yo no podía fundar una estación pues no contaba más que con un tren algo salido de los rieles que se contorsionaba y se distorsionaba. Entonces abandoné la música y sus traiciones porque la música estaba más arriba o más abajo, pero no en el centro, en el lugar de la fusión y del encuentro.

(Tu que fuiste mi única patria ¿en dónde buscarte?. Tal vez en este poema que voy escribiendo…)


A. Pizarnik (extracto)
Imagen: De la colección de Karlos Giménez-Poeta)

Las leyes del amor


«La poesía es hija del gran fracaso del amor»
Antonio Machado

 

Me asusta escribir la palabra «fracaso».
Me incomoda cuando escucho a alguien pronunciarla. Tiene un fuerte componente despectivo, además del negativo. (es mi opinión).

Pienso que hay tanta vida detrás de ella, tantas ilusiones, tanto amor, tanto trabajo, tanto riesgo, tanta perseverancia, tanta humildad, que aplicarla a un ser humano es como un castigo o una condena para alguien que lo ha intentado todo por… (no voy a utilizar la palabra «triunfar» porque me resulta de un hedonismo superfluo) —decía que lo ha intentado todo— por alcanzar «un ideal»,  sea trabajar por un proyecto, optar a una mejor situación personal o profesional en su vida o en la de los demás. —No voy a hablar de conseguir ser amado por la mujer a la que se ama, o ser amada por el hombre al que se ama—. Podríamos pensar en tanta gente que aspira a sobrevivir porque el mundo en el que ha nacido ha podido resultarle complicado, hostil, aterrador, y que seguramente no se lo mereció nunca…

Dice el poeta…

«La primera ley del amor es que está destinado a morir, como todo lo que vive».

«Que dure un día, un año, un mes
es marginal en el amor».

«El compromiso es la segunda ley, según dice el poeta. Ven o vete».

«Sé involuntaria, Sé febril,
No pidas, Arrebata y exige,
Resuella busca abrasa brama gime…
En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable».

«La pasión amorosa, la experiencia erótica».

«Tu piel contra mi piel, eso es lenguaje
Todo cuando pretenda enmudecerlo
maldito sea».

«El amor no dura, y cuando cesa, duele».

«Sufrir con humildad el fracaso de un amor no es tan solo un camino para llegar, alguna vez, hasta el futuro con buena salud amorosa; es reconocer que el sufrimiento es la única prueba de que aquello fue verdad, que la herida ha cercenado la dicha pero ha vuelto olorosa la memoria. Pues la memoria del amante merece y puede ser de sándalo.»


 De Las Rubáiyátas de Horacio Martín (Félix Grande)
Imagen: El cambur

 

 

Largo exilio


Saber que me añoras no es un lugar
para comer de tus manos peregrinas,
ni la intemperie una circunstancia
que me amarre al dulce festival
de tus palabras como a una tabla de náufrago.

Renunciar puede ser un acto de amor,
inmisericorde, pero acto de amor, al fin.

El resultado de un largo exilio
entre tu pecho y el mío
cuando ya nada estremece,
ni tan siquiera el roce aventurado
de tus manos hurgando en el bolsillo de mi abrigo.

Porque hay distancias que de tan cercanas duelen,
como la fría luminiscencia del neón por los tejados
o la intermitencia cansina de los semáforos sin alma
cada vez que te busco por las ciudades del mundo
y renuncio,
porque no sé cómo explicarte que no quiero encontrarte.


@mjberistain

 

Más allá


Mis brazos insisten en abrazar el mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde…
A. Pizarnik

 Volver al paisaje desangrado
para rasgar las dulces vestiduras
de la desesperanza.

Y en las mañanas soleadas
volver al jardín de las lágrimas,
desnudarme del miedo a la soledad
y bailar con la música del viento
hasta abrazar la desmemoria
entre el aleteo de las flores más frescas.


@mjberistain

 

La ternura por los sofás


 

Dejaré que los sofás ahuequen los signos de la desesperanza
que la ternura salte por encima de las camas
y las almohadas y las alfombras vuelen
desafiando a los vacíos.

Otras luces llamarán a las puertas de los desheredados como tu y como yo
las risas sortearán las ramas deshojadas de los efímeros inviernos
habrá música insomne, imperfecta dicha de los que están naciendo
ante los ojos del mundo enmascarado, hasta su suerte, Amor… hasta su suerte.

Jubilosos versículos recitarán los titiriteros en las fiestas de guardar,
alcanzarán el arco solar, alimentarán nuevas células y su inacabable procreación.

Ser, ¿hasta dónde?, ¿desde dónde, Amor?

Somos moléculas ínfimas de un espectáculo cósmico. No hay inconveniencias. Somos movimiento. Somos aire, briznas de nada suspendidas ante la metamorfosis de los planetas.

Cenizas… Y lluvia,

Volver al filo de la nada, a la invariable incertidumbre de la eternidad, a la invariable certidumbre de la muerte, a la única verdad, al silencio absoluto.

¿A qué te aferras, Amor?

A las manos de una madre que acaricia con última debilidad las de su hijo… mientras
su alma se desliza sigilosa hacia la nada…


 @mjberistain
imagen de internet

 

Náutica


De Este a Oeste
viento a favor sobre el fondo azul de la memoria
y el azul incierto de un cielo que se derrama
sobre el Océano; 
sobre lo nuevo.

Aves
           Velas
                       Espumas
                                           Rizadas
Blancas.


A qué sabe tu voz?


Bebo un trago de noche
las luces apagadas por las plazas.
La luna no calienta y huyo
de las llamas que enciende la nieve
en el silencio
que habla de cenizas.

Apenas tres minutos
¿a qué sabe tu voz?

Por debajo de la música, háblame
en voz muy baja
entre los pliegues de cualquier piano.

Será demasiado breve
por eso quiero hundirme, clavarme
en el centro de la quimera más audaz.
En la imperfecta pulsión
de un poema
que no traiciona nunca.


@mjberistain
Imagen de Karlos Giménez


Sotto voce


Escúchame: en voz baja,
en la noche, a escondidas,
y sin usar tu nombre
para que nadie me lo vea en la boca,
esta vez para siempre —¡oh, dioses!—
te digo adiós

                                          pensando
agazapadamente
que quizá en otra noche menos bárbara
te traigan a mis manos
el azar o el demonio.


 Félix Grande
Imagen: Schommer

 

Las cuatro de la madrugada

Merece la pena «escuchar» este poema recitado publicado en el blog poeteSSen

Hora de la noche al día.
Hora de un costado al otro.
Hora para treintañeros.

Hora acicalada para el canto del gallo.
Hora en que la tierra niega nuestros nombres.
Hora en que el viento sopla desde los astros extintos.
Hora y-si-tras-de-nosotros-no-quedara-nada.

Hora vacía.
Sorda, estéril.
Fondo de todas las horas.

Nadie se siente bien a las cuatro de la madrugada.
Si las hormigas se sienten bien a las cuatro de la madrugada,
habrá que felicitarlas. Y que lleguen las cinco,
si es que tenemos que seguir viviendo.

 

Polonia (1923 – 2012)

De nuevo Noviembre


 

Sobreviven las flores rezagadas
del otoño, y de nuevo noviembre
y las manos cortadas por la bruma

Yo, solo soy un soñador aislado
en el cobijo de un corazón sin ley

Tu, viajero de besos vaciados
en la maleza urgente de caricias

Siento de nuevo el miedo en la sangre
de no escuchar de tus labios mi nombre…


@mjberistain

Por un reino de cenizas


Con que una sola palabra
a una sola persona llegue,
con que lo que digo
oculto en el lenguaje
se mueva entre las venas
de un blues
y despierte la locura
obstinada de las ruinas,
no cederé ni por un reino de cenizas.

Jugaré a ser la esclava del amor
mientras haya una sola persona
que lea entre líneas mis poemas.


Intermitencia


Salió al viento
la sola palabra deseo
desde un desnudo silencio
roto
ante el abrazo inminente
de tu voz

Grité.

Después, quise entrar
en la mirada de la oscuridad
más bella,
en la cálida estructura
dorada intermitente
de tu luz

Sola, frente a una taza de café
largo, como el diagrama de los sueños sin cumplir.


@mjberistain

 

Noche sin sombras


 La noche avanza
como una inquietud
contra los muros del poema

La vida se la juega
en el oscuro ventanal
de la inocencia

Ser hilos de luz
en el desmayo del exilio
frente a frente

Escalar el viento
ahora, salvajemente,
por sus crines de musgo

Rasgar las enaguas
finas del papel
su culpable transparencia

Arder en el miedo del amor
huérfanos
en la noche sin sombras


@mjberistain

 

Ha rolado el viento a Norte



Ha rolado el viento a Norte,
en estos tiempos ya uno no sabe
sí cambiar de máscara o cambiar de piel,
volver a la casa que habitaban
pretéritos distantes o desertar
con un solo puñado de luz entre las manos.

Unas décimas de segundos antes
todo era distinto, liviano entonces
seductor como el brillo de una mirada
desnuda dialogando sin palabras
porque no eran precisas para entenderse.

Decía el poeta que…
«Toda belleza esconde sus trampas…»


Texto y Fotografía@mjberistain
de mi libro «Cuerpos Acantilados»

POLVO DE LUZ


Tú eliges el lugar de la herida
en donde hablamos nuestro silencio.

A. Pizarnik

Tiemblan las madrugadas entre las sábanas del silencio.
No sabrás nunca que me abrazo al vacío como un náufrago
cuando solo se escucha el rumor de las telarañas por los rincones,
mientras tejen con finos hilos las cadenas que te atan a mi soledad.

Te diría que la noche ha estado llena de rostros ausentes.
Delicadamente, levantaban la máscara de oro de Tutankamon,
y no pude atreverme a mirar al fondo de sus ojos
donde soñé que aguardabas, en la locura del lenguaje más impuro.

Que ya no siento sed cuando miro al mar,
que entre las rocas solo queda el fulgor de un sol que muere
y un estruendo de música de algas
cuando se acaba otro día más sin saber de ti.

Un velero vuelve despacio, como si un corazón regresara
cansado cada tarde a casa.

No sé si tú volverás, pero ya ese futuro no me importa,
me quedan tus vocales encendidas bajo la paz de mis párpados,
el oscilante cuerpo del amor en el que te recuerdo,
y aquel fuego en el fondo del miedo al mañana que ocultábamos entre besos,
y que se cuela ahora entre el polvo de luz por las ventanas.


Texto y Fotografía@mjberistain

El llanto de la loba


Se quedaron helados los pétalos
de las flores del jardín.
Como una dama solitaria
en dulcísimo sueño
yace su florecer en el silencio.

Sobre el asfalto hay sombras
de sangre y lunas rotas.
Adentro, se escuchan tristes
melodías de Chopin
empañando el aire por los espejos.

Se han desatado los miedos al alba,
como perros desbocados despiertan
de sus jaulas con ofrendas
a las reinas de las brumas.

Muy cerca llora la noche una loba herida
entre incandescentes cenizas.


@mjberistain

La fugacidad de las pasiones


 

Quizás no supo ver más allá de las miradas,
es posible que la niebla ocultara la ambición
de un corazón de esposas muertas

y dejó sobre la tierra, encharcadas,
bridas de oro bordadas con hilos de seda
salvajes caballos alados de color blanco
arcos iris fugaces y aires de verano

el tiempo emborronaría los sueños
los lugares, las alegrías y las pasiones
las farmacias que permanecían
abiertas las noches de camas vacías
y el papel de las paredes que ya no servía
para escribir cartas de despedidas.


@mjberistain

 

 

Abrazos abandonados


Llevo una herida que no sangra
A veces duele dulcemente
cuando me miro a los espejos
y pienso que la vida es solo un capítulo
breve de algo que nadie entiende,

A veces duele sin compasión,
tiñe el día con el color plomizo
de las bombas agazapadas
entre las ruinas de la memoria
y se hace difícil respirar.

Llega otro amanecer batiendo aguas
niños solos, mujeres, hombres
que lamen las costas, las rocas
las playas ajadas de sol y soledad.

La muerte acecha y jirones
de banderas ondean lacias
por los pasillos
y los salones en fiestas de guardar
entre baúles y ataúdes de abrazos abandonados.


@mjberistain
Fotografía: clasesdeperiodismo.com

Libera-me


 

Se llenaron los espacios diáfanos
de dudas y de incertidumbres, todos.
Sonoros pasos arrastraban flecos
deshilachados de fidelidades,
de tatuajes tiñendo el negro pulso
tembloroso de los honorables.
de trompetas acallando las voces
desde los flancos anticlericales.

Y el silencio sonó casi como dolor
y desconsuelo poderosos.

Qué triste de tanto sentir
darse cuenta de que nada tiene sentido
y plegarse a la puerta entreabierta del amor
envejecido,
si lo que quisieras
es descerrajar las pestañas que ocultan
con obscenidad miradas impúdicas
por los pasillos
como actrices de una ópera no solemne
—de sainete—
en el delicado laberinto de pasiones
y partituras de alas rotas.


@mjberistain


Nota:
El título de este poema hace referencia a una parte de la Misa de Réquiem de Verdi.

 

Llorar entre las flores


El viento voraz y la lluvia
anegaron el paisaje posible.
Asoma una naturaleza muerta
de escombros y huesos desnudos
entre el barro del duelo.

Racimos de ternura tibia
cuelgan lacios tras los cristales,
húmedas sombras de sauces que peina
con pulso desgarrado el extravío
letal de la memoria.

«Llorar entre las flores»
atravesar las áridas palabras
del desengaño
y olvidar las voces ávidas
de tantas noches
cuando, muriendo, soñaban
«el jardín al otro lado del río…»


@mjberistain
Nota: los versos entre comillas son de Alejandra Pizarnik