BONJOUR, JE T’AIME


No es tiempo de dormir para siempre,
levantaré las persianas —yo te hablaba—
para que vuelvas a ver el sol y la lluvia
el mar y los caballos correr por las laderas.

Prometía cumplir mis promesas.
Hubo dioses que obraron el milagro.
A ellos cada nueva mirada y la nueva vida
al ver que se abrían tus ojos sin lágrimas.

Miré al cielo —bonjour je t’aime—


 Imagen, obra de Picasso
Poema @mjberistain

PROCESO CREATIVO 2025

Presentación


No tengo más voz que la del silencio
en esta hora de marea alta,
en este paisaje del no ver, no tener
ni casi ser…
(Saramago 151 Piedra de Luna)


«El mar no es azul —dijiste— El mar es del color que tú quieras que sea…»

Quise ahondar en la memoria
imaginar pigmentos,
colores que antes no existieron
para el mar. Ese mar que siempre es el mismo
que permanece en mi mente, en movimiento
entre abismos inciertos.

Yo encontraba hilos de silencio, veladuras, nieblas,
reflejos que mecían mi locura.
Había algas que jugaban con mis pies desnudos,
sus lazos de agua entre las aguas,
como delicadas pinceladas sucedían
y se alejaban de mi con besos de pez hacia la nada.

Con el sabor del salitre entre los labios te buscaba,
desde la zozobra de mis desvaríos
entre los espejos en desuso por las terrazas de Alejandría.
Te buscaba en la arquitectura de las tormentas,
en el reverso azul de las espumas, o suspendido
entre las lluvias de fugaces amapolas que inventaba.

Ah! ¡Mar de mis silencios!
A veces te encuentro y a veces te pierdo…


Texto y Acuarela de portada @mjberistain

DAME TU PALABRA


 De nuevo tu palabra…


 Tercera Dimensión

 

SOBRE LAS AGUAS

Caminábamos


Sobre las aguas, como dioses
de una antigua leyenda caminábamos
descalzos,

unidas nuestras manos dibujaron
un arco de sagrada transparencia
para un amor de azules trazos,

Tocábamos el río, el mar antiguo,
rodaban piedras como lluvia lenta
de un seísmo irrevocable en los labios.

Sobre las aguas, caminábamos
no hubo palabras, ni poemas,
solo silencio en el camino
fronterizo, y promesas que dormitan
como algas, como lenguas agitadas
en el mar de la memoria,
tempestad que mordió el alma y perdura
calladamente entre páginas blancas…


@mjberistain


AZUL OSCURO

Vibra mi vida…


Vibra mi vida en un azul misterioso, asombrado a veces, profundo siempre,

primario, necesario en latitudes adversas

Azul de nieve corrompida, azul vertiginoso, esencia de la nada en mi delirio, azul crispante,
azul aguerrido en la batalla, azul, siempre marino.

Azul de un cielo nubloso, rezagado, azul compasivo, azul de los sueños más niños. 


Quise ser poeta y solo encontre retazos de ternura en las márgenes de los ríos, 

pensé que se apiadarían de mi los horizontes y no encontré la llave de mi propio discurso  que abriera en penumbra siquiera un hilo de paz para el camino. 

Llame a mis amigos y todos habían huido, sometí mi amor a figuras de corazón vacío 

y me rendí a los sueños virtuosos de alboradas en todos los lugares del mundo. 

Saqué de la mochila unas últimas palabras que me quedaban, descarnadas, 

y lloré como un rio en la maldita oscuridad de tu ausencia. 

Después todo se tiñó de azul, azul oscuro.

Navego despacio, el viento es mi futuro hacia la orilla de la última playa, 

allá donde el mar amamantó los apuntes de salitre de mis primeros versos. 


Texto y fotografía @mjberistain

DEL MAR AL FONDO


Llevo tibios los sueños
bajo la piel esperanzada.

Del mar al fondo brotan ventanas
de mi cintura olas
porque me salva el amor
al que me condenas

cuando me llenas de besos
húmedos los ojos
cada vez que se duerme la primavera
y yo estoy triste.


Texto e imagen @mjberistain

QUÉ TENGO DEL AIRE


Qué tengo del aire
qué del agua
que lluevo.

Qué tengo del aire
que baja y que sube
que baja las nubes
por los ríos que fluyen
en mi cuerpo.

Qué tengo del sol
que me quemo
qué tengo en el alma
que crezco
como planta quebrada
a la fuerza
subiendo un instante
y bajando, bajando
a la tierra…


Palabras de Julie Sopetrán
Imagen de portada Pintura en acrílico @mjb_arts

EN MI SANGRE


El mar en mi sangre
lágrimas salobres
áspera agua de vida.

Agua de silencios
de sueños, de soledades
fuentes…

Cuando la luna alta
alumbra las mareas
sé que es primavera.


Texto y Acuarela de portada @mjberistain

EL RIO

Historias…


El río es vida y es ausencia

Vuelven a poblarse las palabras de palomas
cuando rozas mi espalda, casi ajena,
y hundes, como entonces, tus besos
en el cuello de mi abrigo.

Me recuerdas historias casi exactas
y adivino de nuevo en tus labios
el prodigio lento y húmedo
de tu corazón de río…


Pintura de portada, acrílico sobre lienzo @mjb
Texto de mi libro Apuntes de salitre

ESAS LÁGRIMAS SALOBRES…

APUNTES



Los ojos de la noche son de agua;
el campo dormido
tiembla el caballo
en tus ojos de agua secreta.
De agua de sombra, de pozo, de sueño.
Silencio y soledad.
Solo la luna bebe en tus aguas,
abre puertas de musgo.

Un río de corriente dulce y silenciosa
moja riberas en el alma.


Inspirado en poema de
Octavio .Paz


Esas lágrimas salobres
¿de dónde vienen, madre?
—Lloro, señor, el agua de los mares.
García Lorca


Canta el agua
donde los montes
rozan el cielo.
donde las rocas,
trozos
de cielo,
cayeron un día al vacío…

Anabel Torres – Colombia usar imagen de Lourdes


Gotas de agua
amanecen en las flores
lágrimas de la luna
que la noche llora.

de Indios quechuas de Perú


QUIERO SABER

Poesia Versión inspirada en poema de Miguel Sánchez Gatel


Quiero saber
en qué consiste el agua,
o por qué las palabras se me quedan colgando
a veces; sonámbulas, inútiles, aisladas, imperfectas.

Quiero saber por qué
es tan difícil tocarte en un mundo que no arde,
o no necesitar la absoluta densidad del silencio
para pedir a gritos un horizonte de agua.

Tu pulso acantilado de ternura,
inevitable referirme una vez más a ti,
a la perfecta serenidad de tus manos abiertas,
al crepúsculo de tu transparencia.

Lo demás solo es cielo.
Dejadme hablar,
escarbar el barro con el barro,
romperme,
despedazar mi sangre sobre la tierra.

También la luz a veces se desnuda por un beso.


Imagen de portada: Acuarela @mjb

ALGUIEN COMO TÚ


Sentí que algo o alguien me seguía con pequeños pasos rápidos, fue como si me hubieran hecho cosquillas en la espalda con una pluma de paloma.

Me sorprendió, me seguía muy de cerca con pasos pequeños, a su ritmo. Aunque intenté hacer maniobras de despiste girando en redondo, acelerando el paso o quedándome quieta, seguía mis piruetas. Pensé que necesitaba un poco de cariño, agua, o algo de comida. Parecía agotada. Cogí unas migas del bocadillo que llevaba en la bolsa de deporte y puse un poco de agua en la tapa de una cajita de caramelos para que, una vez repuesta, pudiera continuar su vuelo. Allí estuve un buen rato observándola, y ella a mí, mientras se atrevía a acercarse al festín.

La recogí haciéndole un hueco en mis manos, sentía el arrullo de sus plumas entre mis dedos, sin moverse apenas. Decidí llevármela a casa dispuesta a cuidarla el tiempo que necesitara, sin tener nada claro que ella quisiera quedarse unos días conmigo. La verdad es que no domino el lenguaje de las palomas, pero algo había en aquella situación que parecía que nos entendiéramos. Le preparé un txoko en el invernadero, dejé la ventana abierta para que se sintiera libre de entrar y salir, y cada mañana la visitaba, le llevaba galletas picadas, agua, migas de pan mojadas en leche… y me quedaba a su lado preguntándome qué más se podía hacer por una paloma mensajera cansada. ¿Cómo podría ayudarle a recuperar su rumbo?

Yo me movía poco a poco, mirándola, por si se sentía con fuerzas para seguirme, ella intentaba acercarse hacia mí aunque no conseguía mucho más. Lentamente llegó un momento en el que inició el vuelo.

Se posó sobre mi hombro izquierdo.

Después de aquel día salíamos juntas al jardín. A medida que pasaban las horas y ella se sentía más segura, volaba de mi hombro a una de las ramas del roble más próximo y al rato volvía a mi hombro. Yo notaba que iba mejorando porque había más osadía en sus tímidos escarceos al aire libre, se alejaba un poco más cada día, y volvía para posarse en mi hombro; en mi hombro izquierdo.

Aquella mañana fue distinta. La madrugada inundaba de luz las horas difíciles de un derrotado septiembre.

Desde la ventana abierta del invernadero volvió la cabeza para mirarme un instante, y alzó el vuelo hacia el cielo.

Supe que aquél era un vuelo sin retorno, con rumbo preciso, cuando cruzaba ante mis ojos la fina línea que nos separa de la vida. Me quedé sin aliento mirando cómo se alejaba de mí, con serena elegancia, volando hacia un nuevo horizonte esta vez infinito.

Abrigada por la soledad de un prematuro vacío dejé caer, como una sonata triste de lluvia, todas las caricias que, con la ilusión de una niña, guardaba en mis manos y que entonces, vacías, enjugaban mi llanto.



ALGUIEN COMO TÚ

Cada vez que te miro, caprichosamente,
desde el otro lado del espejo,
pienso en alguien como tú…

Tus ojos son del color de la miel
y tienen la dulzura de las almendras
.

Contigo las mañanas son una celebración
con el aroma de un buen café,
mantequilla y panecillos tiernos,
o como un paseo por caminos de hierba
rezumante, entre el calor y las sombras.

Eres como esa fruta madura
que se ofrece sensual a unos labios
y pronuncia despacio los nombres
de volcanes dormidos.

Te quiero.

Te quiero porque hay tardes en que me llega de tí
el olor a chimenea encendida
en un pueblo pequeño…
Nunca un cobijo fué tan cálido
como tu abrazo en las horas de siesta.

Desde el otro lado del espejo te observo,
te observo y te respiro

con la melancolía de las lunas
blancas de mi pasado.
Luego… dejo que broten los versos que no pudieron nacer a tiempo
y vuelvo,
vuelvo una y mil veces a mirarme en el cauce de tus aguas limpias.



Texto e imagen @mariajesusberistain

ACASO ERES AIRE


 

Acaso eres aire que traspasa los hilos de la memoria,

vertiginosa sombra oscura en la base del lienzo de mi vida.

Te hundes, te rompes, te derramas.

Vuelas, volamos..

por el espacio sin geografía

de un horizonte poroso;

alquimia de pájaros de espuma y hierro,

instante mismo en el que desapareces,

puro espejismo,

en la respiración consagrada del silencio.


Fotografía Ann Kroon
Texto de mi libro «Apuntes de Salitre» Editorial Vitruvio 2018
@mjberistain

 

 

Hay una sombra en el lienzo

Mientras espero…


Hay una sombra en el lienzo.
Pienso que debe de ser el mar…

La nieve cubre mis manos
hay un silencio que se instala
donde ya no importan respuestas
a las preguntas verdaderas.

Mi nombre es un abismo, distinto cada día,
que dibuja en la arena de una playa perdida
el azul horizonte de la nada;
noches que llegan con su rumor muerto.

En algún momento perdí mis gafas
de sol negras y mi reloj de arena
sé que solo dejé huellas vacías,
no sé dónde desvivirme.


Qué camino seguir después de las heridas?
¿Dónde perdí la alegría de mi pie izquierdo?



Texto e imagen @mjberistain

Lecciones de literatura – poesía

INSTITUTO CERVANTES


111

Poesía es sinónimo de belleza realizada y sensible, y por eso, ampliando metafóricamente su acepción estricta, el uso común extiende el nombre de poesía y de poético a todo lo que es bello, a todo lo que produce emoción estética. Así se dice: ¡Qué poético paisaje! ¡Cuánta poesía hay en este bosque!, y, frases semejantes, con que se da a entender que los objetos a que tales palabras se aplican producen en el alma una impresión poética, esto es, estética.

112

Estas dos maneras generales de producción, propias de la poesía objetiva, se manifiestan: la primera en la mayor parte de los poemas épicos y en las novelas y dramas históricos; la segunda en los poemas épicos de carácter filosófico (como el Fausto de Goethe) y en las composiciones dramáticas y novelescas que no se fundan en ningún hecho real, pero que representan o narran hechos posibles en lo humano.

113

En los géneros poéticos objetivos (épica, dramática, novela, etc.), la forma inmediata y primera del fondo (la forma conceptiva) es un conjunto de hechos y personajes, una acción ficticia, y en este caso la narración, la descripción, el diálogo, etc., son meras formas expositivas de esta forma primera, que en cierto modo se convierte en fondo de la obra. Pero en la Poesía subjetiva suele acontecer que la forma expositiva es la primera, pues el poeta no hace otra cosa que exponer directamente el estado de su alma, o enunciar un pensamiento determinado.

114

Fácil sería mostrar con numerosos ejemplos la verdad de estas afirmaciones. La manera distinta con que consideran la realidad el científico y el poeta es evidente. La idea de la relatividad del conocimiento inspirará al filósofo un minucioso análisis psicológico y crítico, cuyo resultado será una fórmula árida y descarnada, semejante a esta: Todo conocimiento es relativo, y varía según las condiciones características de cada inteligencia individual, La misma idea, convertida en pintoresca imagen por el poeta, le inspirará esta breve y gráfica sentencia:

En este mundo traidor
nada es verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira.

El científico, examinando una flor, hará una descripción detallada de todos sus órganos, y declarará fríamente que es bella o huele bien; el poeta, sin cuidarse de describirla, ensalzará la delicadeza de su aroma, la belleza de sus colores, y buscando relaciones y analogías que el científico no advierte, verá en ella una imagen de la brevedad de la vida, imaginará que el sonrosado de sus hojas es un símbolo del pudor, la comparará con una virgen tímida, si es una violeta, o con una orgullosa hermosura si es una camelia, etc. Un historiador, al relatar un hecho, se cuidará, ante todo, de exponerlo fielmente en todos sus detalles; un poeta lo modificará según exigencias estéticas, y solo buscará en él lo que tenga de dramático.

115

No hay que confundir esta idea y asunto puramente artísticos, con el fin moral que el poeta puede proponerse. Fuera de que la idea moral o trascendente no es absolutamente necesaria en la obra poética, su concepción puede ser motivo determinante, pero no primer momento de la producción artística. La elección de una tesis que se quiera probar por medio de una acción dramática o novelesca no es todavía un acto de producción artística; esta comienza al concebir el pensamiento dramático (la idea general de la acción) de cuyo planteamiento y desarrollo ha de deducirse la demostración de la tesis moral.

116

Decimos sean o no bellas porque no siempre es bello lo expresado por el poeta subjetivo o lírico. La duda, la desesperación, el escepticismo, la ira, el amor puramente sensual no son ciertamente estados bellos del espíritu, y, sin embargo, puede su expresión poética ofrecer verdadera belleza, merced a la forma de que el poeta los reviste. En la poesía filosófica y razonadora esto se muestra a cada paso.

117

Preferimos a esta denominación la de mixtos o compuestos, porque la palabra transición indica una relación de continuidad que no siempre revela entre ellos la experiencia. Un género de transición debe ser el que siga a uno y preceda a otro, de los géneros simples en el desenvolvimiento histórico del Arte, o al menos el que represente un conato de trasformación de un género en otro. Nada de esto se observa en la historia de dichos géneros ni lo revela el estudio de su naturaleza. La sátira, género épico-lírico, no sigue a un desarrollo épico ni precede a otro lírico, sino que es coetánea de ambos géneros, ni representa un conato de lo épico para convertirse en lírico o viceversa. Lo que hay en estos géneros es una compenetración o composición de elementos propios de los géneros simples, y por esto el nombre que mejor les cuadra es el que hemos adoptado.

118

Hay algunos poemas épicos escritos en prosa (el Telémaco de Fénelon, los Mártires y los Natchez de Chateaubriand, el Ahasverus de Quinet, etc.); pero estos ensayos no han tenido éxito. La grandeza y solemnidad de la concepción épica no se avienen con la forma prosaica.

119

Esta es la principal razón de la decadencia de la Poesía épica en la época presente. Debilitada la fe en lo sobrenatural, o al menos restringida a muy reducidos límites; sustituida la explicación poética de los fenómenos naturales por teorías científicas que difícilmente se prestan a la inspiración; imposibilitada por multitud de circunstancias, la formación de mitos y leyendas históricas; rebajada la talla de los héroes y de los sucesos; -la Poesía épica tiene que circunscribirse hoy a esfera muy estrecha, y no puede remontarse adonde llegó en otro tiempo. Por eso la ha sustituido la Novela, mezcla de lo épico y lo dramático, que, en formas prosaicas, pero con mayor interés y verdad que la Poesía épica, expresa los ideales y narra los hechos de estos tiempos. Poemas de breves dimensiones, tanto líricos como épicos, y no pocas veces dramáticos, que con frecuencia entrañan tendencias humorísticas, son hoy los únicos y degenerados representantes de este género, llamado, si no a extinguirse, por lo menos, a sufrir una trasformación profunda.

120

Dante, que cantó todas las grandezas de la teología católica en su Divina Comedia; Milton, que narró hechos tan portentosos como la caída de los ángeles y el pecado de Adán; Klopstock y Hojeda, que relataron el drama del Calvario, cumplieron este precepto fundamental en el terreno de la Poesía épico-religiosa, como Valmiki, Homero, Virgilio, Tasso y Camóens en la heroica. Pero no tuvieron igual acierto en la elección. Virués en su Monserrate, Ercilla en su Araucana, Voltaire, en su Henriada, y otros muchos. Un hecho milagroso, que da origen a la fundación de un monasterio, una lucha con una tribu salvaje, una guerra civil desastrosa, no son asuntos que ofrecen la grandeza o interés propios del verdadero poema épico.


Origen: Instituto Cervantes
Imagen de Internet

Un día de setiembre


Yo te velé, derramados los hombros,
párpado alzado atento hacia tu hondura,
vigía por la sombra de tu noche.

Cada día lo escribo en voz baja…
Cuando baje la espuma
(porque siempre desciende)
encerraré este ahora en el recuerdo,
sin señalar el día.


Adaptación del poema de Concha Lagos.
Imagen Del Blog Trianarts

El octubre de la intemperie

Acróstico de Azurea



Me asomo al vacío. Llueve.
Será este otoño el octubre de la intemperie
De lejos llega la voz entrecortada de las noticias
repitiendo insistentes su desolación,
techumbres caídas y el sonido del vacío en el silencio.
No recuerdo rendijas de luz en las palabras.

Llueve.
Conozco su impacto de quejumbre incandescente
que emerge como caudal creativo
rasgando el velo negro transparente de la noche.
El silencio afónico reclama su sentido.
En el desierto nadie escucha nuestro ruido.


Palabras de Acróstico Ver Blog de Azurea
Texto y Fotografía @mjberistain


Desasosiego



Pequeña variación sobre un poema de Pablo García Baena Ver TRIANARTS
Imagen: Tsuguharu Fujita

LA INQUIETUD DE LAS FLORES

Título de un poema
del libro de isabel fernández bernaldo de quirós


A veces necesitamos un respiro; a medida que el tiempo se va deshilando alrededor nuestro, es más necesario. Yo suelo decir que necesito un poco de por favor. Desconectar de la inquietud que conforma lo externo, de la velocidad de imágenes y contenidos que la actualidad obliga a manejar con soltura, del bullicio del éxito, de la naturaleza del fracaso humano de las guerras…

Un poquito de por favor.
Puede ser que ya no pertenezca al futuro inquietante que cada mañana ocupa mis zapatillas de andar por casa. ¡Pues andaré descalza lo que me quede de vida!

Van diluyéndose en la memoria los nombres de los que alguna vez estuvimos enamorados, las oraciones litúrgicas, las definiciones y conceptos aprendidos, no sin llanto, cuando fuimos niños.


CESURA


Abrazada a la luz

mi mano roza las flores.

En el caos del dolor,

la escarcha se desvanece entre los dedos.


Almizcle el alba


Débilmente,

débilmente,

el sufrimiento se hace olvido.


Cesura la vida.

Poema de Isabel Fernández Bernaldo de Quirós
del libro La inquietud de las flores


Y reconoces algunas de las palabras que, con tanta sabiduría dedica a Isabel en su prólogo el autor Jose María Muñoz Quirós.

Solo por ello se me hace necesario abrir sus páginas y dedicar un tiempo de sosiego a disfrutar de la belleza de las palabras, y a emocionarme con su sentido, como si se tratara de una conversación íntima con mi gran amiga Isabel.


Viajeros


Abrir las páginas de un libro por puro azar, y sentir, o imaginar que sus palabras se están dirigiendo a ti.

¿Por qué he elegido hoy este libro de formato especial, de encuadernación exclusiva y papel satinado con páginas llenas de imágenes antiguas de viajes, barcos, trenes, aviones y de «pasajeros», cuyo modo de vida elegido es viajar solos?

Página cuarenta ocho y cuarenta y nueve. ¿Qué significado tiene? No voy a pensar más en ello. Voy a dedicarme a leer y a ver si descubro su mensaje.

Suele pasarme que cuando abro un libro —cualquiera que sea, y ya sea en mi propia biblioteca o en la biblioteca de algún amigo o en cualquier librería a la que no pueda evitar entrar— en cualquier página, me aguarda un mensaje que el destino tiene preparado para mí en aquél justo momento.

Esto me fascina.

Hoy mi viaje ha llegado hasta aquí y he topado con este texto que me acerca al sentimiento del amor, desde la otra orilla.


TEXTO DE LUIS MUÑOZ

Hay pocas sensaciones y pocos estados mejores que los que se viven durante un viaje. Nada como ir de un lugar a otro, sin más compañía que las vueltas de tu imaginación y de tu memoria, y sin más arma que la capacidad que tengas en cada momento de relacionarte con la gente, con el paisaje, con el clima, con las costumbres, con los pequeños hábitos, las comidas, las formas de cortesía, las formas de soledad, los modos de estar con otros…

La soledad del viajero es una soledad llena de estímulos. Es una soledad acicateada, pellizcada. Es una soledad libre.

El viaje ayuda a la introspección, a la inmersión, y, a la vez, uno se puede ver desde fuera. Como si cruzara hasta la orilla de enfrente, se mirase desde allí, y descubriera, con nitidez, y con cercanía, nada de la borrosa lejanía que pudiera sospecharse, perfiles, ángulos, profundidades, que no había imaginado nunca.

Yo soy pocas veces más yo que cuando viajo. Amo estar sin otras coordenadas y sin otra identidad que la que soy capaz de agrupar durante el trayecto.

Decía Elias Canetti que el buen viajero es despiadado, porque viajando los prejuicios se quedan en casa. «Se observa, se escucha, se siente uno fascinado ante lo atroz porque es nuevo».


.

¿Qué oculta la mar cuando la noche la viste de plata?

.

Despierto bajo cielos donde dormitan brújulas

la ebriedad del salitre entre mis venas.

¿Y si dejara de soñar?

Tus rasgos, el atardecer en tus ojos

del color de la arena

Tu ceño fruncido, y una alarma

encendida en la noche

cuando echas a volar seductora

la vieja mueca para una nueva bienvenida.

.

Desde la otra orilla

La mar me envuelve en una nube de borrosa lejanía,

Sin que me hieras.

.

@mjberistain