¡Soy vanguardista!

GALERÍA LENSCULTURE


Esta Galería de Fotografías traídas de LENSCULTURE pretendo que me ayude a filtrar mis fotografías realizadas hasta la fecha y abrir un camino de aceptación de mi obra para publicarla sin pudor.

Querido Diario,

Sé que, de momento no me crees. Te absuelvo porque yo tampoco lo hago. Intento familiarizarme con lo absurdo, con la estructura de obras que me sorprenden, con la descomposición de las imágenes. Lo haré desordenando parámetros antiguos que llevo resecos cosidos a mi piel y atreviéndome a abordar temas que han sido tabúes en mi vida.

Quiero que sepas que, por ello, no estoy dispuesta a renunciar a la «belleza».

Me he marcado un objetivo para este nuevo año. Voy a dejar los convencionalismos aparcados en un garaje del que desconozco la situación y, por supuesto, el número de la plaza en la que los he encerrado.

Y voy a recorrer rincones, pueblos y ciudades, caminos desconocidos por los que nunca haya caminado antes, ríos rápidos, lagos profundos y mares nuevos. Quiero vivir la tormenta de la Naturaleza en mis propias dudas, en el dolor de sentirme más pequeña y desarmada que nunca. (No te espantes, hablo a nivel fotográfico).

Quiero despojarme de mis vestiduras, investigar, buscar otras alternativas, cosas nuevas, para descubrirme con cariño en el desnudo de mí misma.

EXPRESIONISMO EMOCIONAL


enero 2023

BLANCO Y NEGRO

Galería


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Amanece Octubre


Amanece octubre cubriendo el valle de niebla, bajo su abrazo de algodón la naturaleza se despereza con lentitud. Me embarga una emoción que apenas puedo contener. Me visto sin cuidado, con prisa, y salgo con mi cámara persiguiendo la efímera presencia blanca que se dispersa a la velocidad de mis pasos…

Tomo algunas imágenes desde el puente internacional sobre el río Bidasoa.




El sol comienza a bañar los prados del Monte Jaizkibel, y va perforando las nieblas que ceden a su empuje.


Todo es silencio. El campo se va desperezando, poco a poco…


Me dejo conquistar por el contraluz entre las plantaciones de txakolí y su color de otoño…


Descubro, en un caserío abandonado, una cierta reminiscencia de intimidad,
entiendo que no molesta mi presencia


Me apoyo a observar, cuánta vida quedó prendida de los hilos de estas inocentes telarañas


Subo a las Minas de Arditurri – Oiarzun. Aparco el coche y camino unos cuantos metros.
Llegaré solo a la primera poza, mi tobillo recién operado trasiega con dificultad entre las rocas.





Estoy en el entorno de Peñas de Aia.
Al fondo su imagen majestuosa domina el valle.




Percibo un guiño desde su cima.

Saben que volveré…


ANDANZAS

RUTA CIRCULAR PRESA DE AÑARBE


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BORDAR FOTOGRAFÍAS

Melissa Zexter


Vuelvo del tiempo del verano largo con ganas de reencontrarme… Y, casi sin pretender recuperar mis rutinas, he descubierto algo que me ha llamado la atención de su vida y de su obra. Lo comparto por si puede ser de interés para alguien. Incluyo una muestra de la obra de esta artista y os dejo el enlace para ver más contenido en su propio blog.

Melissa Zexter la artista que borda sus Fotografías.





Paseos por los fueros


Paseos que han seguido mis pasos desde la niñez, los miro con la nostalgia de un tiempo pasado, a la vez me emociona contemplar la maravillosa conservación de estos muros a lo largo de tantos años…


Desasosiego



Pequeña variación sobre un poema de Pablo García Baena Ver TRIANARTS
Imagen: Tsuguharu Fujita

Sesiones Dirección de retrato 1/2

Escuela de Paulina Aleshkina


ESCUELA PAULINA ALESHKINA
MODELO JORGE TERRER
FOTOGRAFÍA MJBERISTAIN


MONCAYO

Excursión al PARQUE NATURAL DEL MONCAYO 2.350 mts. a 91,7 km de Zaragoza

Organizada por ASAFONA, Asociación Aragonesa de Fotografía de Naturaleza


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SFUMATO

Leonardo Da Vinci


«Hablamos de un período de la Historia del Arte entre la Edad Media y el Barroco; siglos XV y XVI. El Renacimiento fue un movimiento cultural que además de interesar a las artes, también se destacó por una renovación en las ciencias naturales y humanas.

Leonardo da Vinci aplicó la técnica del «Sfumato» en sus obras. Ésta consiste en superponer varias capas de pintura delicadas para así suavizar o diluir los contornos de la figura. Con ello, se logra la sensación de naturalidad y volumen, lo que permite percibir que las figuras se integran al resto de la composición.

El «Sfumato» es una técnica pictórica que se obtiene por aumentar varias capas de pintura extremadamente delicadas, proporcionando a la composición unos contornos imprecisos, así como un aspecto de antigüedad y lejanía. Se utilizaba en los cuadros del Renacimiento para dar una impresión de profundidad. La invención de esta técnica, así como su nombre, se deben a Leonardo da Vinci, que la describía como «sin líneas o bordes, en forma de humo o más allá del plano de enfoque».

Este efecto hace que los tonos se difuminen hasta valores más oscuros como en La Virgen de las Rocas (1483-1486), donde ya se considera totalmente logrado y sobre todo en Mona Lisa o el San Juan Bautista (cuadros conservados en el Louvre de París).


A lo largo de mi vida, he peleado en varias ocasiones contra la destreza en la pintura. Y en todas ellas, he perdido la partida, aunque no soy perdedora por vocación. Aún lo sigo intentando, es más, cuando estudio el arte de pintar, sea en cualquiera de las disciplinas que he probado, acuarela, óleo, o técnicas mixtas, mi espíritu se pone en modo ilusionado y un tanto chulesco pensando: yo podría hacerlo. Así de sencillo, estoy convencida de poder conseguir mágicas texturas, y emocionarme con la hipotética belleza que conseguiría, porque ahí estaría la técnica, conduciendo mis dedos en vuelo por la desnudez de los lienzos, obteniendo las maravillosas pinceladas esperadas objeto de mi intención.

¡Y no! Merodeo inquieta por las tintas y las mezclas de colores. En mis manos los pinceles se des-afinan, sus pelos y sus vientres se desmoronan laciamente, y presiento que sonríen mirando hacia otro lado. ¡Qué desastre, pordiós!

En la fotografía encuentro más satisfacciones, aunque el trabajo está siendo arduo en la búsqueda de esa atmósfera de belleza renacentista; composición, dominio de la perspectiva, perfección y suavidad de los trazos, sinfonía de color, luces y sombras, transparencias, y el «sfumato» que tanto me enamora…



Virgen de las Rocas


Sfumato en Arte: Técnica pictórica que se obtiene por aumentar varias capas de pintura extremadamente delicadas, proporcionando a la composición unos contornos imprecisos, así como un aspecto de antigüedad y lejanía.


San Juan Bautista y La Mona Lisa en el Museo del Louvre


Imágenes de Internet

LA INQUIETUD DE LAS FLORES

Título de un poema
del libro de isabel fernández bernaldo de quirós


A veces necesitamos un respiro; a medida que el tiempo se va deshilando alrededor nuestro, es más necesario. Yo suelo decir que necesito un poco de por favor. Desconectar de la inquietud que conforma lo externo, de la velocidad de imágenes y contenidos que la actualidad obliga a manejar con soltura, del bullicio del éxito, de la naturaleza del fracaso humano de las guerras…

Un poquito de por favor.
Puede ser que ya no pertenezca al futuro inquietante que cada mañana ocupa mis zapatillas de andar por casa. ¡Pues andaré descalza lo que me quede de vida!

Van diluyéndose en la memoria los nombres de los que alguna vez estuvimos enamorados, las oraciones litúrgicas, las definiciones y conceptos aprendidos, no sin llanto, cuando fuimos niños.


CESURA


Abrazada a la luz

mi mano roza las flores.

En el caos del dolor,

la escarcha se desvanece entre los dedos.


Almizcle el alba


Débilmente,

débilmente,

el sufrimiento se hace olvido.


Cesura la vida.

Poema de Isabel Fernández Bernaldo de Quirós
del libro La inquietud de las flores


Y reconoces algunas de las palabras que, con tanta sabiduría dedica a Isabel en su prólogo el autor Jose María Muñoz Quirós.

Solo por ello se me hace necesario abrir sus páginas y dedicar un tiempo de sosiego a disfrutar de la belleza de las palabras, y a emocionarme con su sentido, como si se tratara de una conversación íntima con mi gran amiga Isabel.


Viajeros


Abrir las páginas de un libro por puro azar, y sentir, o imaginar que sus palabras se están dirigiendo a ti.

¿Por qué he elegido hoy este libro de formato especial, de encuadernación exclusiva y papel satinado con páginas llenas de imágenes antiguas de viajes, barcos, trenes, aviones y de «pasajeros», cuyo modo de vida elegido es viajar solos?

Página cuarenta ocho y cuarenta y nueve. ¿Qué significado tiene? No voy a pensar más en ello. Voy a dedicarme a leer y a ver si descubro su mensaje.

Suele pasarme que cuando abro un libro —cualquiera que sea, y ya sea en mi propia biblioteca o en la biblioteca de algún amigo o en cualquier librería a la que no pueda evitar entrar— en cualquier página, me aguarda un mensaje que el destino tiene preparado para mí en aquél justo momento.

Esto me fascina.

Hoy mi viaje ha llegado hasta aquí y he topado con este texto que me acerca al sentimiento del amor, desde la otra orilla.


TEXTO DE LUIS MUÑOZ

Hay pocas sensaciones y pocos estados mejores que los que se viven durante un viaje. Nada como ir de un lugar a otro, sin más compañía que las vueltas de tu imaginación y de tu memoria, y sin más arma que la capacidad que tengas en cada momento de relacionarte con la gente, con el paisaje, con el clima, con las costumbres, con los pequeños hábitos, las comidas, las formas de cortesía, las formas de soledad, los modos de estar con otros…

La soledad del viajero es una soledad llena de estímulos. Es una soledad acicateada, pellizcada. Es una soledad libre.

El viaje ayuda a la introspección, a la inmersión, y, a la vez, uno se puede ver desde fuera. Como si cruzara hasta la orilla de enfrente, se mirase desde allí, y descubriera, con nitidez, y con cercanía, nada de la borrosa lejanía que pudiera sospecharse, perfiles, ángulos, profundidades, que no había imaginado nunca.

Yo soy pocas veces más yo que cuando viajo. Amo estar sin otras coordenadas y sin otra identidad que la que soy capaz de agrupar durante el trayecto.

Decía Elias Canetti que el buen viajero es despiadado, porque viajando los prejuicios se quedan en casa. «Se observa, se escucha, se siente uno fascinado ante lo atroz porque es nuevo».


.

¿Qué oculta la mar cuando la noche la viste de plata?

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Despierto bajo cielos donde dormitan brújulas

la ebriedad del salitre entre mis venas.

¿Y si dejara de soñar?

Tus rasgos, el atardecer en tus ojos

del color de la arena

Tu ceño fruncido, y una alarma

encendida en la noche

cuando echas a volar seductora

la vieja mueca para una nueva bienvenida.

.

Desde la otra orilla

La mar me envuelve en una nube de borrosa lejanía,

Sin que me hieras.

.

@mjberistain


las Cinco Villas

DE Ruta por las Cinco Villas


La ruta que iniciamos hace tan solo cuatro días nos ha llevado a recorrer la zona de las Cinco Villas en la provincia de Zaragoza. Debo de reconocer que es otro de los rincones de Aragón para perderse… Su patrimonio singular lo conforman castillos, torres, murallas, plazas, templos y monasterios, que dan testimonio de las diferentes civilizaciones que han pasado por estos lugares. En ellos, bosques de altas tierras y profundos valles, llanuras de bellísimo colorido sembradas de cereal, o depresiones por donde discurren los ríos, se acompañan de flora diversa y colorida, y de fauna salvaje, especialmente de aves que expanden su canto desde el frondoso arbolado invitando a disfrutar de la belleza de la Naturaleza en su estado más puro.

Según leemos en los papeles, «nos encontrábamos ante 10.000 años de Historia». Y yo digo que es creíble porque hemos hablado con los vecinos, amables mayores, ya escasos en estos pueblos, con mucha historia vivida y ganas de contarla. Hemos tenido la oportunidad de identificar signos de las huellas del pasado. Entre otros, visitamos el territorio semidesértico de las Bardenas Reales, el yacimiento arqueológico romano de Bañales, próximo al pueblo Uncastillo. Aguarales de Valpalmas, formación de interés geológico sorprendente que recuerda, en menor escala, al valle de Goreme en Capadocia, Turquía. Otros restos medievales, como Juderías son signos de convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos. Sos del Rey Católico, declarado Conjunto Histórico Artístico en 1968, considerado uno de los pueblos más bonitos de España, hoy en trámite de solicitar la declaración de Conjunto Monumental. El Arte Románico presente en muchas de sus iglesias y ermitas, bien conservado y, en algunos casos, excelentemente restaurado como es el caso de la Abadía cisterciense del Monasterio de La Oliva. Casualmente llegamos allí en domingo que se celebraba de manera solemne la renovación de la Iglesia. Escuchamos las oraciones cantadas por los monjes, compartimos la Eucaristía, y nos llevamos vino de sus viñedos para celebrar con nuestros hijos el final feliz de nuestro viaje.

Dejo imágenes de algunos instantes de nuestra ruta. Pulsad sobre cualquiera de ellas para verlas en mayor tamaño.



Quién sabe jugar al mus?


¿Quién sabe jugar al Mus?

Se establecieron varios grupos, de chicos fundamentalmente, y apenas alguna chica (entre ellas, yo). Después de las presentaciones y de la adjudicación de parejas, mi compañero, un chico con un físico atractivo, moreno, de facciones varoniles y espléndidos ojos de color azul cobalto, se dirigió a mí y con su imperiosa voz preguntó incrédulo: ¿tu sabes jugar al mus?, a lo que contesté afirmativamente.

—Bueno, pues tú callada. Yo llevo la partida.

Éramos muy jóvenes, componentes de un equipo que viajaba a Suiza a participar en una competición de ski. El autobús se desplazaba animado por la pericia de Manolo el conductor, un hombre algo mayor que los componentes del grupo, pasado de alegría y vitalidad, o aún afectado por la resaca del día anterior que le mantenía hiperactivo, por lo que resultó ser un viaje memorable.

No soy una perdedora, y, aunque la humillación hervía en mi interior, no fui capaz de negarme a jugar. Me alegré de verdad de perder aquella partida.


Esto es una pequeña anécdota vivida de cómo hemos sido tratadas las mujeres «a las que se les ha cortado la lengua de forma literal y metafórica a lo largo de la historia».

Ver completo el artículo de opinión en el diario EL PAÍS escrito por Nuria Barrios titulado «El silencio de las mujeres«

Además de cortarles la lengua había otras maneras de silenciarlas.También se les dormía o se les ninguneaba haciendo caso omiso a sus palabras. Como fue el caso de Casandra, hija de Príamo, que predijo que su hermano Paris causaría la destrucción de Troya y que el caballo de madera que los griegos dejaron en las puertas de la muralla era una trampa. Nadie le hizo caso. Cuenta el mito que el dios Apolo, furioso porque ella no quiso entregarse a él, le dio el don de la clarividencia con el tormento de que sus advertencias serían ignoradas. No pudo violarla, pero ejerció sobre ella una forma perversa de violencia: despojarle de credibilidad. Ridiculizó su voz hasta reducirla a un blablabla.

Así mismo, el caso de María Moliner, a quien no se le reconoció autoridad al rechazarse su candidatura en la RAE en 1972 después de haber escrito el diccionario de uso español más completo, útil, acucioso y divertido de la lengua castellana.


Otras referencias:

Novela histórica del mismo título escrita por Pat Barker

LA GUERRA DE TROYA FUE SIEMPRE LA GUERRA DE LAS MUJERES

La ganadora del Man Booker Prize Pat Barker ahonda en la leyenda intemporal de la Ilíada y narra las últimas semanas de la guerra de Troya desde la perspectiva de las no combatientes; una novela poderosa y memorable sobre el más grande de los mitos griegos…

Leer más… Novela histórica del mismo título (El silencio de las mujeres) escrita por Pat Barker

Pat Barker nos ofrece una obra maestra de dimensiones colosales, ambientada en el epicentro de la guerra más famosa de la literatura. El silencio de las mujeres se erige sobre su estudio de la guerra, al que ha dedicado décadas, y el impacto que tiene en la vida de las personas.

«En la Ilíada, esa oda a la destrucción causada por la agresión masculina, las mujeres son el objeto a través del cual los hombres luchan entre sí para afirmar su estatus. Las diosas siempre tienen algo que decir, pero las mortales suelen permanecer en silencio y si hablan es solo para lamentarse: por la caída de Troya, por sus hijos, padres y esposos muertos, y por su propia libertad, tomada a la fuerza tanto por los vencedores como por los vencidos».
The Guardian


«Siempre nos quedará mañana». Película italiana. Una buena película recientemente estrenada que, por el tema controvertido del que trata, ha despertado críticas diversas.


Ladran, luego cabalgamos…


Mejanas de Graus




Cuadernos rotos



LLoro, como cuando llueve,
sin motivo ninguno.

L.M.Malo Macaya

Es el tiempo de perder los papeles,
la memoria se desmorona
en abstractas pinceladas
de colores desvaídos.

En algún momento dejé de leer
mis antiguos cuadernos de poemas,
fue el paso inclemente del tiempo
quien borró la inocencia de sus huellas.

Soy una ausencia en el nuevo lenguaje
del mundo, vivo en un sueño profundo.
No recuerdo dónde olvidé mis gafas,
ni las alas de mi pañuelos blancos.

He roto mis cuadernos
¿Cuándo, dónde olvidé tus nombres, amor?


Ayer fue un día muy especial. Llevo días acordándome de mi madre. El 14 de mayo hubiera sido su cumpleaños. Tenía 19 años más que yo. A medida que avanza el tiempo, pienso más en ella, y en mi padre, que ya no están conmigo. Coincide que estoy leyendo el poemario de Luis Miguel Malo Macaya (regalo que agradezco a la Editorial Macaya) que con gran acierto, respeto y lirismo toca el tema del desconsuelo y la espera, de las incertezas del futuro y las deudas con el pasado. Coincidió que TV1 reponía ayer la película El Padre protagonizada por el magistral Anthony Hopkins. Sin querer abundar en el tema «penoso aunque cercano a todos», incluyo reseña tomada de internet, escrita por andres suarezfernandez.





Montañana – Huesca

Pueblos Medievales abandonados


Me interesa la historia de nuestros pueblos; de sus gentes. Cuando llegué a Aragón descubrí el alto grado de despoblación en sus pueblos pequeños. Aún quedan muchos abandonados… La noticia buena es que las generaciones que tuvieron que salir de sus hogares en busca de un mejor nivel de vida, son hoy familias que se van acercando a ellos de nuevo con la ilusión de volver a poner sus piedras en pié, y de disfrutar de los beneficios de una vida en armonía con la Naturaleza.

Los primeros datos sobre Montañana aparecen en el año 987 en el cartulario del monasterio de Alaón. El pueblo fue antiguamente una plaza amurallada pensada para sobrevivir en la  frontera musulmana del siglo XI. Sus habitantes compartían espacio con las órdenes militares de los hospitalarios. Con la despoblación del medio rural de la década de los años 1960, el Ayuntamiento se trasladó a Puente de Montañana y comenzó su declive.

Durante nuestro recorrido por el pueblo, nos resultó curioso el pequeño tamaño de las puertas de acceso a las viviendas, cuando según las películas que hemos visto de la edad media, pensábamos que eran gente con cuerpos de gran envergadura. Javier, un trabajador de la zona, nos habló de «La historia del vano»…

Durante la Edad Media, siglos XVII y XVIII, procedente del Reino Unido, estuvo en vigor un impuesto a las ventanas «Window-tax» (impuesto a ventanas). Para compensar las pérdidas derivadas de la degradación de las monedas, Guillermo III planteó un impuesto a la propiedad basado en el número de ventanas de una casa. En el siglo XVII no había registros para calcular la riqueza de los habitantes, se hacía según el número de chimeneas o escaleras de una casa, pero la población consideraba esta inspección como una intromisión en sus hogares. Por lo que se decidió dejar de entrar en las casas para comprobarlo. La fórmula, que nunca fue perfecta, fue la de contar el número de ventanas, dado que estaban a la vista de todos. La tasa se convirtió en «un infierno tapiado de buenas intenciones» o «el robo de la luz y el aire». La gente tapiaba sus ventanas y reducía el tamaño de sus puertas de acceso a las casas… La Ley fue derogada en 1851. Extractado de Xataka.com

Dejo algunas imágenes de nuestro recorrido por sus estrechos caminos desordenados, por el laberinto de pasadizos, porches, y por sus empinadas rampas de piedra que suben más allá de las murallas desde donde puede apreciarse la belleza de los tejados y de sus ruinas y de la vegetación que envuelve al paisaje.


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Pirineos – Ainsa


Aínsa es en sí mismo un monumento declarado Conjunto Histórico Artístico

De ruta por los Pirineos, en esta ocasión volviendo de Benasque, la ruta por carretera es lenta, estrecha, sinuosa y magnífica por su vegetación y el discurrir del rio Esera. Nos acercamos a Ainsa. Es uno de esos lugares que merece la pena visitar una o más veces.

Sus edificios, las piedras que los configuraron son del románico, entre los siglos XI al XVII. El pueblo está situado en el  Pirineo de Huesca. Es la capital, junto con Boltaña, del antiguo condado de Sobrarbe. Parte de su territorio lo ocupa el parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara.


Berdugos de madera retorcidos utilizados en las almadías o barcazas que transportaban los troncos por los ríos


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Imágenes recuerdo de nuestro reciente viaje por Los Pirineos, Ruta de Ribagorza y Sobrarbe – Huesca – Aragón



Aitzkorri

ARANTZAZU


En varias ocasiones antes habíamos disfrutado de aquella excursión magnífica y con mucho sentido espiritual para un vasco. Iniciamos la ruta con un día casi perfecto. Una primera visita a la Virgen de Arantzazu y en marcha. Después de tres kilómetros por un mundo mágico de hayedos, llegamos a las campas de Urbia. Desde allí continuamos el camino por una zona pedregosa, un estrecho sendero rocoso que iba ganando altura en lazadas con mucha pendiente. No fue la parte más dura de la ruta…

El encuentro con la Pastora supuso un muy amable descanso en la subida. Nos ofreció no solo un hamaiketako —queso, pan y txakoli—, sino un rato inolvidable de interesante conversación al lado de la chimenea encendida. También su casa, por si en algún momento del día necesitábamos cobijo. Aunque dudando, decidimos seguir la excursión, las nubes iban rodeándonos…

No fue hasta que llegamos a la cima cuando una niebla densa nos cubrió por completo la visibilidad. Pensar en bajar por donde habíamos subido era impensable. Anduvimos cresteando por la cima rocosa como pudimos, intentando llegar a la ermita y al refugio que se encuentra a su lado pensando que, en el peor de los casos, podríamos quedarnos allí a pasar la noche. Pero se hacía extremadamente peligroso calcular el punto de acceso para cruzar la cresta por un estrecho camino en bajada hasta lograrlo. Dos montañeros buenos conocedores de la zona, muy experimentados, que aparecieron de entre la niebla con el mismo problema nos hicieron desistir porque el intento era demasiado peligroso. Con ellos estuvimos haciendo tiempo a que la niebla se disipara. Decidieron que debíamos intentar juntos la bajada por el bosque. A duras penas conseguimos llegar hasta él y comenzar un descenso suicida. No había otra manera en aquella situación. Cada paso que intentábamos dar suponía resbalarnos inevitablemente sobre la gruesa capa de hojas húmedas; muertas. La caída nos llevaba varios metros pendiente abajo golpeándonos entre los árboles, hasta que conseguíamos agarrarnos a alguno de ellos como a un clavo ardiendo. Hubo momentos de desesperación por el esfuerzo, las heridas y la falta de fuerzas.

Habíamos llegado a la cima cerca de las dos de la tarde. Y, cuando de mala manera conseguimos salir de la niebla, eran las nueve de la noche y todavía estábamos en las campas de Urbia. Aún nos quedaba (entonces ya por ruta de montaña) una bajada de unos tres kilómetros en la oscuridad para llegar a La Fonda. Después de una desgarradora experiencia, conseguimos encontrarnos a salvo gracias al favor de la Virgen de Aranzazu.










Artikutza


Era temprano y tenía todo el día libre por delante. Mi coche se deslizaba silencioso por aquella carretera poco transitada, estrecha y cuesta arriba. En algún momento temí desviarme y darme contra el monte, o por el contrario, caer al precipicio. La confianza de saber que era difícil cruzarme con algún otro vehículo permitía que mi mirada se perdiera por segundos en el paisaje. Hasta que, en una de las curvas, me crucé con un ciclista bajando que me alertó seriamente. Supongo que él, acostumbrado a la ruta y cuesta abajo tenía la prudencia educada, y yo, cuesta arriba y enamorada del paisaje no pasaba de veinte kilómetros por hora. Tenía todo el día por delante. Fui parando en todos los rincones posibles para contemplar con más detenimiento aquella naturaleza que me susurraba brisas y trinos de madrugada.


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