Cuando voy al museo y siento que su lenguaje tiene algo distinto que decirme en esta ocasión. Es entonces cuando me despisto de las obras de arte que contiene y me dedico a mirar a lo alto, como si buscara un pájaro que se me resiste porque está escondido entre las ramas de un frondoso árbol. Yo lo siento aletear, escucho la sinfonía silvestre de sus trinos, repetidos como un mantra que me envuelve… Y me dejo llevar por el embrujo del museo, sus líneas y ángulos blancos, los vacíos saciados de la luz de un día gris que arremete contra las cristaleras creando espacios nuevos, sombras que albergan hilos de colores.
…Y, todo está bien.
Imagen portada de Mari Jose Cueli
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@mjberistain

Y todo está bien…Eso es lo que sentimos cuando te leemos y contemplamos tus fotografías. Gracias, amiga.
Muchas gracias, Isabel, ojalá te sirva de algo para esos días «revoltosos»…Un gran abrazo
Delicioso texto. Delicado, como las magníficas imágenes que aportas. Un abrazo, amiga.
Delicioso es amanecer con palabras como las que me regalas. Gracias, preciosa. Buen finde.
Gracias, Mª Jesús. Es un texto precioso, y unas fotografías estupendas.
«Y, está bien». Nada malo puede pasar, como le ocurría a Audrey Hepburn en «Desayuno con diamantes» en la joyería Tiffany. Tu texto me ha hecho sentir así, que es como me gustar estar en los museos muchas veces.
Un abrazo!
Quizás algún día nos cruzáramos en un museo mirando ambas a las musarañas. ¿Nos reconoceríamos? Qué fuerte sería! Me encantaría. Un fuerte abrazo. Muchísimas gracias por tu mensaje.
Esconde tantas cosas bellas….
Preciosa entrada, María Jesús.
Fuerte abrazo.
Muchísimas gracias, Pedro. Es como un pozo sin fondo de belleza, tienes razón. Otro a abrazo fuerte para tí.
precioso el texto y las fotografias
Me alegro mucho de que finalmente aparezcan tus comentarios. Y mucho más de que te guste lo que encuentras en mi txoko. Un abrazo especial.