Explorando nuestras costas voy encontrando pequeñas playas y calas casi inaccesibles entre los bosques que bajan serpenteando desde la carretera hasta las orillas del mar. He estado observando las mareas, y ha habido días en los que he procurado acercarme en horarios intempestivos. Esos momentos en los que las rocas quedan al descubierto y yo busco algo desconocido.
Estas imágenes son resultado de la observación de las rocas y del descubrimiento de raras imágenes que han ido configurando un proyecto nuevo cerca del mar. Las rocas, sus formas y tamaños, texturas, sugerencias de objetos y personajes, o un cromatismo que en sí mismo me descubre su gran belleza abstracta.
Originalmente publicada un día como hoy en agosto 2022
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Las fotografías fueron tomadas por mi cámara Nikon en las playas de piedras Lafitenia y Sénix en Acotz, Francia
Cada cuadro tiene un sujeto y un tema, y no son lo mismo. El sujeto de un cuadro podría ser la playa, pero el tema podría ser la experiencia de quedar atrapado en una granizada en esa misma playa. Son dos cosas distintas, entrelazadas.
Una foto de la playa es una representación. Un cuadro sobre quedar atrapado en una granizada es una expresión. No se trata de fotos » de, sino de pinturas «sobre» una historia. Lo cual es liberador… El artista se libera de la necesidad de captar la vista a la perfección, porque la vista nunca fue lo importante.
Es como la diferencia entre prosa y poesía. La prosa documenta… lleva a recorrer la playa y describe todo lo que encuentra a su paso. Un poema no hace eso. Destila y sugiere. Unos pocos versos que, de alguna manera, capturan la esencia, el espíritu del lugar. Un paisaje abstracto funciona de la misma manera. No se está escribiendo la entrada de una guía turística. Se está escribiendo un poema.
La experiencia; el viento, el sonido, el granizo, son la fuente del sentimiento, son «tangibles»…
Acuarelas de mi colección «Galernas»
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El texto (es parte de un documento cuyo autor siento no tenerlo registrado de momento…) Las fotografías son de mis acuarelas
Adaptación del poema de Jaime Siles (Música de agua, 1983)
Siento que cada ruta, cada camino recorrido durante mi vida ha resultado ser «circular».
Fue difícil caminar unos cuantos metros en equilibrio sobre el estrecho murete del canal. El agua fluía en suave pendiente hacia el río que imaginábamos al fondo del valle. Podíamos escuchar su murmullo aunque solo de vez en cuando asomara entre la densa vegetación.
Pienso en Añarbe, uno de esos momentos preciosos con los que te regala la vida, no únicamente por la belleza espectacular de su Naturaleza, sino porque la amistad era entonces una roca asentada en un espacio luminoso de nuestra existencia…
Con el tiempo, los caminos se bifurcan, las distancias crecen y los paisajes se transforman. Sin embargo, algunos recuerdos permanecen intactos, como si siguieran aguardándonos al final de una curva del sendero. Quizá por eso regreso a Añarbe, no para recuperar lo que fue, sino para reconocer en su reflejo una parte de lo que permanece.
Voy a empezar como lo hacen las flores antes de que la primavera se vista con sus mejores galas de primavera, poco a poco. Hace mucho tiempo que no pasaba por aquí, ya sabes, el invierno, el frío, la lluvia, la guerra… y mi corazón que no está disponible para estos tratos ni sobresaltos. Así que me arrebullo entre mis cosas y continúo tratando de encontrar mi centro, como decía mi compañera de fatigas y discursos a la cual admiro, Julia.
Y no es que se me olviden las cosas, aunque también, sino que a veces siento que no me queda tiempo para todo lo que pretendo hacer, y me muevo como las gallinas dando vueltas por el prado, queriendo picar por aquí, por allá. Sé que esto es infame, ya «me lo decía mi amá», porque lo de la concentración se ve afectada y el estrés aparece como un saltimbanqui intentando llevarme al huerto mientras me dedico unos minutos a la meditación, antes de ponerme a pintar cada mañana.
Ayer rescataba de mis archivos de fotografía algunas ramitas, flores incipientes que encuentro en el paisaje de los pueblos abandonados que tanto me gusta visitar. No es morbo lo que me atrae, en ellos encuentro una especie de paz, silencio, la lontananza que vivieran sus habitantes durante el destrozo, por los motivos que fuera, por lo que se sintieron abandonados y dejaron su tierra, sus muros y piedras a la suerte de la intemperie, después de haber sobrevivido a guerras y otros frentes. Es cierto que su contemplación me invita a reflexionar, en una especie de comunión con la humanidad. Y eso me hace bien.
Así, dejo unas imágenes que me animan a continuar con mis viajes y traer la próxima vez algunas ramitas adolescentes para la colección.
No puedo ocultar una cierta debilidad y deleite cuando la meteorología anuncia nieblas en mi zona. Armo mi mochila, cargo las baterías de la cámara, y preparo mi ropa y mis botas de invierno para enfrentarme al frio antes de irme a dormir. Salgo de madrugada donde quiera que me encuentre y me pierdo en el algodón que difumina, ocultándolo, el paisaje tan sugerente…
Estas imágenes fueron tomadas durante la subida a Monteperdido con un grupo de Asafona (Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza)
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Dejo que el viento sur me acaricie el alma y me lleve volando entre sus hilos lejos, hacia atrás, sobre la distancia de un Tiempo pasado, feliz, entre estas nubes desgajadas.
Viento Sur fue el nombre primerizo de una historia que aún continúa reflejándose en este blog desde aquel momento…
Invadida por una íntima desazón, no puedo evitar sentir el paisaje de mi vida decorado aquí y allá con los restos de mis juguetes rotos…
Salida con ASAFONA (Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza)
LÍQUENES
Los líquenes son organismos que resultan de la simbiosis de hongos y algas. Normalmente crecen en lugares luminosos y se extienden sobre rocas o cortezas de los árboles formando pequeñas hojuelas o costras grises, pardas o rojizas. (RAE)
Naturaleza simbiótica
Los líquenes son una asociación entre un hongo (el componente principal) y un alga o cianobacteria.
El hongo proporciona al alga humedad y protección, y el alga le proporciona alimento a través de la fotosíntesis.
Beneficios
Indicador de aire limpio: Son muy sensibles a la contaminación, por lo que su presencia suele indicar un aire de buena calidad.
Protección: Protegen la corteza de los rayos UV y las temperaturas extremas, y ayudan a retener la humedad.
Soporte: Proporcionan alimento y refugio para otros animales pequeños.
Fijación de nitrógeno: Algunos tipos fijan nitrógeno del aire, lo que es beneficioso para el ecosistema.
La nao San Juan, réplica científica del ballenero vasco del siglo XVI, culmina así la etapa de construcción en tierra y abre su etapa de mar, marcando un hito para el patrimonio marítimo internacional. La botadura estará precedida por un acto institucional en el interior de Albaola Itsas Kultur Faktoria, con la presencia de autoridades locales y autonómicas, entre ellas el Lehendakari, Imanol Pradales, y la Diputada General de Gipuzkoa, Eider Mendoza, así como representantes del Gobierno de España y del Gobierno de Canadá, además de colaboradores de diversas disciplinas que han participado del proyecto. Impulsada por Xabier Agote desde la asociación sin ánimo de lucro Albaola, la construcción de esta réplica combina construcción naval tradicional e investigación rigurosa de la tecnología marítima vasca del renacimiento. El proyecto ha requerido la creación de una infraestructura humana y material capaz de reactivar oficios casi desaparecidos como la carpintería de ribera, la herrería, la velería o la cordelería, y se ha desarrollado frente al público en un espacio vivo de investigación, divulgación y transmisión de conocimiento. El pecio del San Juan fue localizado en 1978 en Red Bay (Labrador, Canadá) gracias a las pesquisas realizadas por la historiadora Selma Huxley y a las campañas del Servicio de Arqueología Subacuática de Parks Canada dirigido por Robert Grenier. El estudio y catalogación de miles de piezas permitió definir con precisión el casco y las técnicas constructivas del siglo XVI, convirtiendo al San Juan en referencia internacional para la arqueología subacuática. Albaola abordó la construcción de la réplica científica tras recibir el minucioso informe realizado por Parcs Canada.
Se espera lluvia este fin de semana. Nuestros ánimos se encuentran en alta porque esperamos capturar las mejores fotografías del otoño. Destino El Valle de Bielsa, un amplio territorio de montaña en el corazón de los Pirineos donde profundos y exuberantes valles de origen glaciar ofrecen paisajes de una belleza extrema a la sombra de grandes tresmiles. Se esperan nieblas y ello añade atractivo al largo y tortuoso viaje de cientos de curvas, hay que decir que la ruta está en buenas condiciones.
Gran mochila imaginando frio, lluvia, y nieblas, además del equipo fotográfico a cuestas…
¡Perfecto! La fotografía tiene mucho más interés cuando la meteo se nos enfrenta. Con máximo cuidado conducimos por una escasa pista de piedras hasta la zona del Parador del Valle (a unos 2.000 mts), después caminando lo que cada uno pueda… hasta llegar al circo de Pineta al fondo del Valle, punto de partida para la ascensión a la cima de Monte Perdido.
Me quedo con unas pocas imágenes de recuerdo que nunca darán la talla de lo que la Naturaleza nos ofrece «al natural».
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Organizado porASAFONA Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza Fotografía @mjberistain
Composición fotográfica a partir de tres fotografías del Puente Colgante de Bilbao editadas en Blanco y Negro. Trabajo de fusión y desenfoque. Tamaño 38×29 cm., resolución 300 ppp.
El puente de Vizcaya (Bizkaiko zubia en euskera), también conocido como puente Bizkaia, puente Colgante, puente de Portugalete, o puente Colgante de Portugalete, es un puente transbordador de peaje, concebido, diseñado y construido por iniciativa privada entre 1887 y 1893, que une las dos márgenes de la ría de Bilbao en Vizcaya (España). Esta construcción de ingeniería civil fue inaugurada el 28 de julio de 1893,[1] siendo el primer puente de su tipología en el mundo[2] y uno de los ocho que aún se conservan.[3]
El puente recibe varios nombres. El nombre que consta en su página web oficial es «Puente Bizkaia», aunque su denominación más popular y extendida sea la de «Puente colgante» al que a veces se suele añadir la extensión «de Portugalete«. También suele recibir el nombres de «Puente de Portugalete», ya que originalmente unía Portugalete con Las arenas de Portugalete (ambas márgenes se consideraban del mismo municipio), y «Puente Palacio», en honor de Alberto de Palacio y Elissague, el ingeniero que lo proyectó.
El puente enlaza la villa de Portugalete con el barrio de Las Arenas, que pertenece al municipio de Guecho, así como las dos márgenes de la ría de Bilbao. Su construcción se debió a la necesidad de unir los balnearios existentes en ambas márgenes de la ría, destinados a la burguesía industrial y a los turistas de finales del siglo XIX.[4]Bilbao – Puente Colgante de Portugalete. El puente tiene 61 metros de altura y 160 metros de longitud es un puente transbordador de peaje, concebido, diseñado y construido por iniciativa privada entre 1887 y 1893, que une las dos márgenes de la ría de Bilbao en Vizcaya (España). Esta construcción de ingeniería civil fue inaugurada el 28 de julio de 1893,[1] siendo el primer puente de su tipología en el mundo[2] y uno de los ocho que aún se conservan.[3 Wikipedia.
Composición fotográfica de la obra del escultor Nestor Basterretxea titulada Paloma por la Paz, fue creada en 1980 y situada en el Paseo de la Zurriola de San Sebastián.
El procesado combina varias fotografías en color de la escultura, conposterior desaturación, fusión, desenfoque y virado a blanco y negro, aportándole un terminado en tonos azules. Tamaño 70x 41,2 cm.
Autoría: Macarena Azqueta y Maria Jesus Beristain con la colaboración de María José Cueli en el procesado.
Museo Pablo Serrano, febrero 2025
Nota: Obra donada a la Asamblea de cooperación para la Paz de Zaragoza, expuesta en el Museo Pablo Serrano y vendida en subasta.
Ganas de decir: ¡basta! Ganas de gritar… Me niego a ser un Ser de sufrimiento.
De acuerdo con la filosofía griega, pienso que estoy a punto de reencontrarme con el Origen. Deseo fluir en los elementos según el orden natural: la tierra, fuente de sustento y civilización; el agua, asociada a la vida, la purificación y la emoción; el aire, elemento esencial para la vida y a menudo asociado con el espíritu y el intelecto; y el fuego, símbolo de la transformación y purificación.
Aceptar la belleza del sufrimiento desde el deseo de que algo cambie no es fácil. El sufrimiento, el concepto de sufrimiento ligado a lo cognitivo y emocional del ser humano, es siempre consciente. Podemos «manejarlo».
Es lo que experimento cuando hay algo que deseo que sea de otra manera. Es lo que llevo viviendo desde hace unos meses mientras me empeño en hacer fluir el agua hacia donde pretendo que forme una figura sugerente en mi aprendizaje de pintar a la acuarela.
La distorsión del agua es belleza pura, es arrolladora
Más allá del bien y del mal hay algo..
Una especie de catarsis sucede al volcar lo que sucede en el arte. Encontrar la belleza de la Naturaleza, también en lo que es incómodo o desagradable sentir. Más allá del bien o del mal late la belleza, el amor. Podemos ver más, traspasar la visión de los ojos, sentir más allá de las emociones y pensamientos, ver más allá. Esa luz que late, esa vida que late en la materia, que se despliega hacia el encuentro con la aceptación de lo que es nuevo y diferente.
Idear nuevos trazos, capas, sedimentos de pinturas frescas. Hay una energía en el movimiento. A veces en calma, a veces en contra, o enredada como nudos, o arrastrada. Los colores conviven entre juegos de luz y sombras, erosión, rasgaduras del pigmento, corrosión, fluyendo en el lenguaje del agua. Mundos que afloran a través del pincel con trazos de líneas suaves o fuertes que surgen y se van cruzando, generando texturas angulosas o difusas, más allá del entendimiento visual. Destrucción y construcción configurando volúmenes, profundidad y trama, creando y recreando mundos fantásticos donde no existieron antes. Vibraciones del agua, de lo emocional. Lo definido y lo indefinido. Intuición.
Recreado de mensajes relacionados con El Movimiento en el Paisaje. Del Master «De lo Espiritual en el Arte» – Araceli García
Dedicado a mi gran amiga Isabel Fernández Bernaldo de Quirós y, con especial GRATITUD a Araceli García Formadora y mentora de proyectos artísticos, entre ellos «De lo Espiritual en el Arte«
Nací, crecí y soñé durante miles de madrugadas en este lugar. Mis raíces aquí. Esta es mi Tierra, me identifico en su Naturaleza; mar, montaña, música, lluvia, niebla, sol y también en su oscura luz… Vibro en ella como una gota de agua a punto de caer de una rama de roble al vacío.
Hablamos mucho de «redes» últimamente… Mi proyecto de descanso durante unos días a final de año se ve inmerso en ellas. Redes. Y no puedo negarme a entrometerme en sus espacios, respirar el aire de salitre que desprende el Mediterráneo en San Carlos de la Rápita, entornar los ojos para contemplar la distorsión de las ondas que forman los reflejos en el agua, y en las hebras de pita amontonadas una vez que los barcos han descargado en puerto el pescado fresco que traen para subastar en la Lonja.
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Además de la belleza del paisaje, de la sonoridad del río que nos acompañaba durante toda la ruta, de las castañas caídas que fuimos recolectando, del sol y de las sombras, lo mejor del día fue coincidir con un grupo de montañeros de Navarra. En el monte no hay diferencias, todos somos hermanos, la cordialidad, la simpatía, la generosidad son valores que sobresalen, especialmente en condiciones complicadas, aunque ese día estos valores brillaron por simpatía.
Era un día magnífico. Llegamos al lugar de la primera cascada de las dos que teníamos previsto conocer. Estaba «tomado» por un grupo de personas que estaban sentados en la hierba, apostados entre los árboles. A medida que nos acercábamos, nos llegaba el inconfundible aroma a hongos cocinados (concretamente a boletus edulis). De los primeros saludos, brotó inmediatamente la empatía. Y nosotras no habíamos llevado nada para comer, porque pensábamos hacerlo más tarde en el pueblo. No dudaron ni un segundo en ofrecernos parte de su «amaiketako» (almuerzo). Nos prepararon a cada una un pequeño bocadillo de su deliciosa tortilla de hongos acompañada con un vasito de vino. Y de postre magdalenas recién hechas esa misma mañana, a las que se había añadido una cucharadita de mermelada de naranja amarga, y colocado con cariño sobre cada una, un trozo de nuez.
¡Qué placer! Fueron momentos mágicos, sagrados, el encuentro y la charla con esta gente de diversos lugares de nuestro país, montañeros desde jóvenes, como nosotras, que tatuaron en nuestro espíritu una huella muy especial.
Salida propuesta por mi amiga MiCueli a la que llegué gracias a la fotografía. Hoy todo lo que sé se lo debo a ella. Además, es un placer muy especial compartir momentos inolvidables como este.