La palabra ARTE parece estar destronada en nuestros días debido al influjo de las redes sociales. Ser pintora es no salir de lo bidimensional, sin embargo la escultura alcanza la tridimensionalidad. Arte puede ser cualquier cosa. La palabra artista realmente adecuada sería la de CREADOR-A.
PROCESO
«Dejé de pelearme con el «proceso», siento una nueva necesidad de hacer otras cosas. Me quité un gran peso de encima, de tener que ajustarme a todas esas técnicas. El acabado no importa. El tema fundamental es la CAPACIDAD DE TRANSFORMACIÓN de algo.»
FUEGO CREADOR – VOLCÁN – OBSIDIANA
La obsidiana es un vidrio volcánico natural, una roca ígnea de enfriamiento rápido, rica en sílice, que carece de estructura cristalina y tiene un brillo vítreo y superficies de fractura muy afiladas. (concoideas). Es predominantemente negra pero puede variar a marrones, verdes o incluso tener reflejos dorados/arcoíris, usándose desde la antigüedad para herramientas cortantes y joyería, e incluso hoy en bisturíes quirúrgicos por su filo extremo. Culturalmente, es valorada en joyería y para protección energética, simbolizando transformación y espejo del ser.
Características principales
Formación: Lava volcánica que se enfría tan rápido que no hay tiempo para formar cristales, resultando en un vidrio natural.
Composición: Principalmente sílice (dióxido de silicio) con óxidos de hierro y magnesio.
Textura: Lisa y vítrea; se fractura de manera concoidea, creando bordes increíblemente finos.
Dureza: 5 a 5.5 en la escala de Mohs.
Color: Negro (más común), marrón, rojizo, verde; puede tener vetas blancas (copo de nieve) o reflejos dorados/arcoíris.
Usos y propiedades
Herramientas: Usada por culturas antiguas (aztecas, mayas) para armas y cuchillos; aún hoy se usa en bisturíes quirúrgicos.
Joyería y adornos: Apreciada por su brillo y variaciones de color.
Significado espiritual: Considerada una piedra de protección, purificación y transformación, ayudando a reflejar aspectos del ser.
Propiedades energéticas: Se asocia con la mejora de la circulación, alivio del dolor y protección contra ondas electromagnéticas.
Variedades comunes
Obsidiana Copo de Nieve: Con inclusiones blancas de cristobalita que forman patrones tipo copos de nieve.
Obsidiana Caoba: Con vetas rojizas y marrones por impurezas de hierro.
Obsidiana Arcoíris/Dorada/Plateada: Presenta reflejos iridiscentes debido a burbujas de gas o minerales.
AUTOCONOCIMIENTO
Ver el Arte Antiguo o el de otros creadores es como «verse» frente a un espejo, una especie de «VALIDACIÓN» de uno mismo. El autoconocimiento llegará a través del HACER…
Dejo que el viento sur me acaricie el alma y me lleve volando entre sus hilos lejos, hacia atrás, sobre la distancia de un Tiempo pasado, feliz, entre estas nubes desgajadas.
Viento Sur fue el nombre primerizo de una historia que aún continúa reflejándose en este blog desde aquel momento…
Invadida por una íntima desazón, no puedo evitar sentir el paisaje de mi vida decorado aquí y allá con los restos de mis juguetes rotos…
Salida con ASAFONA (Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza)
LÍQUENES
Los líquenes son organismos que resultan de la simbiosis de hongos y algas. Normalmente crecen en lugares luminosos y se extienden sobre rocas o cortezas de los árboles formando pequeñas hojuelas o costras grises, pardas o rojizas. (RAE)
Naturaleza simbiótica
Los líquenes son una asociación entre un hongo (el componente principal) y un alga o cianobacteria.
El hongo proporciona al alga humedad y protección, y el alga le proporciona alimento a través de la fotosíntesis.
Beneficios
Indicador de aire limpio: Son muy sensibles a la contaminación, por lo que su presencia suele indicar un aire de buena calidad.
Protección: Protegen la corteza de los rayos UV y las temperaturas extremas, y ayudan a retener la humedad.
Soporte: Proporcionan alimento y refugio para otros animales pequeños.
Fijación de nitrógeno: Algunos tipos fijan nitrógeno del aire, lo que es beneficioso para el ecosistema.
Me encontré ayer con Mar. Hacía más de treinta años que no nos veíamos y la conexión tardó en revivirse, aunque sentadas ante un largo café fueron apareciendo recuerdos comunes, excusas, sentencias, hasta que llegamos a los abrazos y las risas, y a fondos de los que ninguna hasta ayer había sido capaz de pronunciar ante la otra. Hablábamos de adolescencia:
Me contaba que…
Hubo un tiempo en el que dormía entre las raíces de los grandes árboles de su pueblo. Entonces todavía no sabía darles nombre, pero sí reconocía sus imponentes ramas oscuras, sus hojas lobuladas, su sombra poderosa y la grandeza de su tronco que sus pequeños brazos no conseguían rodear…
Eran su refugio, allí se sentía abrigada, segura ante las inclemencias del tiempo, de la fuerza de los vientos, de lo tormentoso de las ciudades, de la velocidad con la que se movían los coches y las personas, del fuerte olor a alcohol de los bares, del vacío de las palabras verdaderas, de la incomprensión de la religión, del pudor de los trece años. Ese momento del despertar del ser, o mejor, del «ego», con ideas, ilusiones y deseos, que se desarrollaban en la mente lejos de la posibilidad de alcanzarlos, y que daban cabida a temores, a situaciones de inseguridad e impotencia, como pequeños seres dañinos ocultos entre las neuronas dispuestos a enjuiciarla. Y «miedo».
Agujeros Negros
Caminaba sola por una carretera, estrecha y larga, hasta un horizonte infinito. El suelo era de asfalto, rugoso, había que caminar sorteando irregularidades que hacía que se descarnara la piel de sus pies descalzos. Seguía la única ruta transitable que existía en aquel paisaje, necesitaba llegar al horizonte donde esperaba encontrar lo más valioso de lo desconocido; el conocimiento y aceptación de su Ser en el mundo. A lo largo de aquella ruta interminable iban abriéndose pequeñas grietas generando círculos, cada vez mayores de agujeros negros que, a medida que avanzaba, limitaban su espacio para caminar. Ella trataba de esquivarlos dando saltos inicialmente, a modo de juego, pero el miedo se instalaba en su cuerpo, lo que hacía más difícil y perturbador el avance. La sensación de desasosiego se convertiría en angustia y más tarde en un sentimiento irrespirable de terror hasta que lograba despertar volando hacia el vacío…
El sueño, su frecuencia, fue desapareciendo lentamente. Nunca pretendió conocer su significado en relación con sus vivencias. Sentía miedo a compartirlo y miedo a descubrir más daño. Era la época de la atormentada adolescencia…
La nao San Juan, réplica científica del ballenero vasco del siglo XVI, culmina así la etapa de construcción en tierra y abre su etapa de mar, marcando un hito para el patrimonio marítimo internacional. La botadura estará precedida por un acto institucional en el interior de Albaola Itsas Kultur Faktoria, con la presencia de autoridades locales y autonómicas, entre ellas el Lehendakari, Imanol Pradales, y la Diputada General de Gipuzkoa, Eider Mendoza, así como representantes del Gobierno de España y del Gobierno de Canadá, además de colaboradores de diversas disciplinas que han participado del proyecto. Impulsada por Xabier Agote desde la asociación sin ánimo de lucro Albaola, la construcción de esta réplica combina construcción naval tradicional e investigación rigurosa de la tecnología marítima vasca del renacimiento. El proyecto ha requerido la creación de una infraestructura humana y material capaz de reactivar oficios casi desaparecidos como la carpintería de ribera, la herrería, la velería o la cordelería, y se ha desarrollado frente al público en un espacio vivo de investigación, divulgación y transmisión de conocimiento. El pecio del San Juan fue localizado en 1978 en Red Bay (Labrador, Canadá) gracias a las pesquisas realizadas por la historiadora Selma Huxley y a las campañas del Servicio de Arqueología Subacuática de Parks Canada dirigido por Robert Grenier. El estudio y catalogación de miles de piezas permitió definir con precisión el casco y las técnicas constructivas del siglo XVI, convirtiendo al San Juan en referencia internacional para la arqueología subacuática. Albaola abordó la construcción de la réplica científica tras recibir el minucioso informe realizado por Parcs Canada.
La capilla es una institución independiente, que ofrece un santuario espiritual para personas de todas las religiones y un espacio de meditación inspirado por las pinturas de Mark Rothko (1903-1970). El artista recibió la comisión de parte de los De Menil en 1965 y trabajó estrechamente con los arquitectos para crear la planta octogonal con un espacio central de meditación con luz cenital, alrededor del cual colgaría catorce grandes lienzos.[2]
Funciona como capilla, museo y foro en el que se llevan a cabo ceremonias de todos los credos, cursos y conferencias, buscando la experiencia y conocimiento de las diferentes tradiciones espirituales. «La Capilla Rothko se convirtió en un importante centro ecuménico, un lugar sagrado abierto a todas las religiones y a los que no pertenecen a ninguna».
La capilla es un edificio de ladrillo en la forma de octágono irregular, con paredes de estuco gris o rosa y un tragaluz con deflectores.[3] Sirve tanto como lugar de meditación y salón de reuniones y está amueblada con ocho bancas simples y portátiles. Libros sagrados de varias religiones están disponibles.
Obras de arte
La capilla es asociada con varias obras de arte, aparte del edificio mismo, en las áreas de pintura, escultura y música.
Catorce pinturas de Rothko se exhiben en la capilla. Tres paredes muestran trípticos, mientras que las otras cinco paredes contienen pinturas individuales. Rothko empezó a pintar una serie de pinturas de color negro en 1964, las cuales incoporaban otras tonalidades oscuras y efectos en la textura. Desde el otoño de 1964 hasta la primavera de 1967, pintó las catorce pinturas grandes y cuatro alternos.[4]
Música
Rothko Chapel (1971), es una de las piezas de música más conocidas de Morton Feldman y fue inspirada y escrita para ser ejecutada en la capilla. Peter Gabriel nombró una de sus canciones «Fourteen Black Paintings» después de su experiencia en la capilla.[6] David Dondero compuso la canción «Rothko Chapel» que es parte de su álbum de 2007 «Simple Love». Monjes tibetanos Gyuto tántricos ejecutaron cantos armónicos en abril de 1986.[7]
La frase «el silencio es tan preciso» está asociada a Mark Rothko, quien buscaba que el espectador tuviera una experiencia personal e intransferible con su obra, sin ser interrumpido por la explicación del artista. Para Rothko, el silencio era vital porque permitía a las personas conectar directamente con las emociones básicas que intentaba evocar, como la tragedia o el éxtasis, y permitía a la mente del espectador crear sus propias interpretaciones de la obra.
Intención del artista: Rothko no quería imponer significados a sus cuadros y, por ello, a menudo evitaba responder preguntas sobre ellos. Creía que el silencio era «certero» para permitir la contemplación y la imaginación del espectador.
Función de la obra: Sus obras, caracterizadas por grandes bloques de color, eran para él un espacio para la reflexión y la conexión emocional, no para la mera observación intelectual. El color y el silencio se comunicaban para crear una experiencia íntima.
Libertad de interpretación: La libertad que Rothko otorgaba al público permitía que cada persona interpretara sus obras de maneras únicas, demostrando la capacidad humana de encontrar diferentes significados en una misma imagen.
Inicio un nuevo viaje. Un viaje hacia el origen de mi tiempo, buscaré sensaciones, ilusiones, emociones que en su día quedaron reflejadas en imágenes. Abro mi corazón para dejarme invadir de nuevo, ahora desde el silencio de mi subconsciente, y que vuelvan a florecer los sonidos familiares y las melodías que aprendí de mis mayores en una especial armonía de voces queridas en torno a ancestrales canciones vascas.
Hoy ha sido posible. Con mi nieto de doce años ayer hablábamos de música. En su lista de canciones preferidas estaba «Aurtxo polita». Una delicada canción de cuna con la que me arrullaba el susurro de la voz de mi madre cada noche. Yo lo hice con mis hijas, y ellas con mis nietos… Por eso me he despertado hoy con esta canción en los labios…
Con motivo de la exposición de MATISSE que presenta Caixa Forum en Madrid, me permito acoger en mi blog algunas de las frases que más me han interesado de su PROCESO ARTÍSTICO.
«El arte moderno es un arrebato del corazón«. Así definía Henri Matisse (1869-1954) la esencia de su pintura articulada sobre la emoción.
La muestra también incluye cuatro esculturas de bronce del artista que al final de su vida «pintaba con tijeras» y se pasó a las obras de gran formato al perder precisión en el pulso.
“No pinto cosas, sino sólo las relaciones que las conectan”.
Matisse revolucionó la pintura europea con una idea explosiva del color. En los años cincuenta, sus collages transformaron la idea del espacio pictórico. Más de cinco decenios de experimentación plástica que convirtieron a Matisse en un punto de encuentro. De ahí el título, Chez Matisse, que ponía el acento en la hospitalidad y las interrelaciones entre los artistas de distintas generaciones.
«La esencia del arte moderno es formar parte de nuestra vida«
Nacido en el Norte de Francia, se mudó a Niza en busca de la luz del Mediterráneo y construyó su carrera paso a paso.
Díscipulo de Gustave Moureau, hacia 1900, Matisse revolucionó la pintura europea con una idea explosiva del color. En los años cincuenta, sus collages transformaron la idea del espacio pictórico.
En 1910, el pintor francés viaja a Italia, descubre los mosaicos de Rávena y asimila la fuerza plástica de los iconos ortodoxos.
En los años de la Primera Guerra Mundial, su paleta se oscurece. Matisse define un espacio íntimo e incorpora el motivo de la puerta y la ventana —umbral de un mundo inquietante—, que encuentra un eco en la obra de otros artistas.
En agosto de 1914, mientras reside en Colliure, crea Puerta-ventana en Colliure, una obra clave que, aunque inacabada, marca su primer acercamiento al concepto de «negro luz» utilizando planos cromáticos intensos que anticipan nuevos caminos en su pintura.
Matisse introduce la mirada femenina que reflexiona sobre los límites de la pintura, el lugar de lo femenino y el valor de lo decorativo. Matisse defendía en una entrevista en 1945 que un cuadro «propaga a su alrededor, a través de los colores, una alegría que nos aligera«.
Lo femenino en Matisse adquiere un carácter «trasgresor», sus figuras irradian «fuerza plástica» con reminiscencias arcaicas a las venus prehistóricas a la par que son inequívocamente modernas. De acuerdo con la opinión de la comisaria de la exposición el artista no posa sobre sus modelos «una mirada masculina» que las «objetualiza», sino que tiene vínculos emocionales profundos con las mujeres que plasma en sus esculturas. Así, se produce «una interpenetración» con lo que el escultor convierte a sus figuras femeninas en una suerte de «autorretratos del propio Matisse».
La obra de Matisse es hija de su tiempo: desde la angustia y la introspección de los años de guerra, hasta la explosión de sensualidad de sus pinturas y collages de madurez, pasando por el descubrimiento del arte africano o ciertos devaneos con el puntillismo o el fauvismo.
En los últimos años de su vida, Matisse se vio obligado a abandonar los pinceles. Esta contrariedad estimuló su instinto artístico. Algunas de sus creaciones del último periodo, elaboradas con papeles pintados y recortados, son obras clásicas del arte del siglo XX. La obra de Matisse desencadena una sensación óptica de múltiples posibilidades expresivas y conceptuales, en la que el color siempre es clave.
«Un metro cuadrado de azul es más azul que un centímetro cuadrado del mismo azul«, Henri Matisse, 1907.
ESCULTURA
Más allá del collage, el color y las figuras planas que se asocian a Henri Matisse (1869-1954), su producción escultórica permite descubrir a un artista intenso, dramático e introspectivo. «La fuerza expresiva de sus esculturas es ambigua, no proviene de la solidez, sino de la fragilidad. Muestra la huella de su mano, el trabajo sobre la materia, eso es lo específico de su obra escultórica». Las series desvelan su proceso creativo de ida y vuelta, desde el academicismo hacia la abstracción, con una repetición constante y obsesiva.
Con toda la intención, a Matisse le interesa el PROCESO DE TRABAJO ARTÍSTICO y en sus esculturas se pueden observar las marcas de las herramientas e incluso sus huellas dactilares, frente a la tradición que intenta ocultar el boceto, el pintor francés no lo borra, sino que lo incorpora al resultado final, como se ve en sus dibujos. Tampoco le importa «abrazar» sucesos como una caída fortuita que fractura el brazo de una figura o el metal que abre una brecha en la cintura de otra. Un defecto se convierte en una línea que refuerza la simetría de la pieza…
Lo femenino en Matisse adquiere un carácter «trasgresor», sus figuras irradian «fuerza plástica» con reminiscencias arcaicas a las venus prehistóricas a la par que son inequívocamente modernas.
Una curiosidad de la exposición es un hermoso libro de Ronsard ilustrado por Matisse. El pintor tenía dudas sobre si sus dibujos eran demasiado osados y escribe a un amigo acerca de si eran apropiados, en uno de ellos perfila el pubis de una mujer en primer plano: «Hay algunas cosas que son un poco atrevidas, ya me dirás si es apropiado para Ronsard, simplemente nadé en sus aguas como ilustrador. No puedo hacer las cosas a medias. Mis abrazos son ardientes […]«.
Cuando el artista creía que había agotado las posibilidades expresivas de la pintura o sentía que había llegado a un callejón sin salida volvía a la materia y a esculpir. La llama y la fuerza expresiva de Matisse siguen vibrando en sus esculturas.
Alguna inquietud interior ha hecho que hoy despierte con Beethoven. Algo que estaba necesitado de salir del obstracismo al que le tenía sometido. No porque no lo admire, al contrario. Profundamente lo hago y sus Sinfonías me acompañan a menudo, siempre y cuando mantenga una concentración extrema en su escucha. No vale estar ocupada en otras actividades.
Hoy me he encontrado con este vídeo que me ha resultado interesante para profundizar un poco más y continuar disfrutando del genio y de su obra.
Se espera lluvia este fin de semana. Nuestros ánimos se encuentran en alta porque esperamos capturar las mejores fotografías del otoño. Destino El Valle de Bielsa, un amplio territorio de montaña en el corazón de los Pirineos donde profundos y exuberantes valles de origen glaciar ofrecen paisajes de una belleza extrema a la sombra de grandes tresmiles. Se esperan nieblas y ello añade atractivo al largo y tortuoso viaje de cientos de curvas, hay que decir que la ruta está en buenas condiciones.
Gran mochila imaginando frio, lluvia, y nieblas, además del equipo fotográfico a cuestas…
¡Perfecto! La fotografía tiene mucho más interés cuando la meteo se nos enfrenta. Con máximo cuidado conducimos por una escasa pista de piedras hasta la zona del Parador del Valle (a unos 2.000 mts), después caminando lo que cada uno pueda… hasta llegar al circo de Pineta al fondo del Valle, punto de partida para la ascensión a la cima de Monte Perdido.
Me quedo con unas pocas imágenes de recuerdo que nunca darán la talla de lo que la Naturaleza nos ofrece «al natural».
Pulsar sobre cualquiera de las imágenes para verlas en mayor tamaño
Organizado porASAFONA Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza Fotografía @mjberistain
No tengo más voz que la del silencio en esta hora de marea alta, en este paisaje del no ver, no tener ni casi ser… (Saramago 151 Piedra de Luna)
«El mar no es azul —dijiste— El mar es del color que tú quieras que sea…»
Quise ahondar en la memoria imaginar pigmentos, colores que antes no existieron para el mar. Ese mar que siempre es el mismo que permanece en mi mente, en movimiento entre abismos inciertos.
Yo encontraba hilos de silencio, veladuras, nieblas, reflejos que mecían mi locura. Había algas que jugaban con mis pies desnudos, sus lazos de agua entre las aguas, como delicadas pinceladas sucedían y se alejaban de mi con besos de pez hacia la nada.
Con el sabor del salitre entre los labios te buscaba, desde la zozobra de mis desvaríos entre los espejos en desuso por las terrazas de Alejandría. Te buscaba en la arquitectura de las tormentas, en el reverso azul de las espumas, o suspendido entre las lluvias de fugaces amapolas que inventaba.
Ah! ¡Mar de mis silencios! A veces te encuentro y a veces te pierdo…
Proyecto Artístico Sobre mi proyecto anterior, aunque trabajé durante todo el año, es cierto que me centré más en la búsqueda de una voz propia en base a la exploración y aprendizaje de las técnicas y conocimiento de materiales, que en idear y consolidar un Proyecto de Obra Pictórica definido con coherencia. El año discurrió entre bloqueos y frustraciones fundamentalmente. Dificultades en cohesionar la parte mental y espiritual con la experiencia creativa. No presenté proyecto, aunque consideré positivo el progreso.
Progreso de Ejercicios Artísticos A medida que avanzaba el curso mermó mi interés en alcanzar los objetivos de los ejercicios. No comprendía ni aceptaba el resultado de mi trabajo, no obtuve correcciones, ni análisis, y se manifestó una larga crisis. Estuve desorientada. Actualmente y después de haber hablado directamente con la profesora, comprendo que: 1) La obra que expresa mi interior tiene un significado, se trata de meditarlo y, con humildad, admitirlo (darle amor y buscar su belleza) y reconocerme en él. 2) Aceptar la «obra», como un vaciado del espíritu, liberación de difíciles situaciones vividas, y temas dolorosos ocultos.
Se describen dos tipos de artistas: los que se enfocan más en investigar y probar distintos materiales y técnicas, y los que son más directos y finalizadores, sugiriendo que el ideal sería tener una mezcla de ambos enfoques.
Pinturas y Técnica En el análisis de una serie de pinturas de una alumna se elogió la técnica de veladura, la paleta de colores neutros y la sensibilidad en las combinaciones. Para ésta, la inspiración le llega de la conexión corporal con la música y el movimiento, más que de la meditación estática. Expresó su deseo de trascender hacia un nivel más elevado en su trabajo artístico.
Conexión Antropológica con Máscaras La profesora propuso que abriera la investigación a la conexión antropológica del ser humano con la tierra y esté atenta a mensajes y símbolos visuales que surjan en su vida cotidiana. La alumna expresó interés en trabajar con el tema de las máscaras y el diálogo interior, específicamente sobre cómo las personas se comportan con diferentes máscaras en diferentes grupos sociales. Se sugirió el trabajo con las capas y la opacidad de las máscaras en lugar de utilizar únicamente dos colores,además de explorar cómo las máscaras se perciben desde la perspectiva de los demás.
Proyecto Artístico Palimpsesto Visual Se propuso una idea creativa para un proyecto artístico que involucra la escritura, sugiriendo usar letras superpuestas que se puedan leer como un «ruido» visual a través de líneas y materiales como acrílicos. El concepto de palimpsesto, se refiere a pergaminos con textos superpuestos que han sido descubiertos tecnológicamente, recomendó explorar esta línea de investigación para descubrir qué podría surgir del diálogo interior, enfatizando que el trabajo artístico debe centrarse en lo que queremos descubrir en lugar de solo buscar formas en las nubes.
Desarrollo del Lenguaje Artístico Personal Se habló de las experiencias con el arte y la expresión creativa, mencionando los desafíos técnicos que ha enfrentado como las veladuras y la integración de líneas en sus formas y colores. La profesora la alentó a continuar explorando y desarrollando su propio lenguaje artístico personal, explicando que la formación está diseñada para ayudar a los participantes a encontrar su estilo único sin limitarse a técnicas específicas.
Libro de Artista Consulta Sobre el libro de artista, se recomendó usarlo como herramienta inicial para experimentar y documentar el proceso creativo. Se le sugirió usar papel de calidad como el de algodón o bambú para las pruebas iniciales.
Un lunes triste de setiembre, —ha habido otros— la melancolía se mueve por mi casa como un pequeño fantasma blanquecino con apenas fuerzas para volar. Merodeo sin sentido, sin rumbo, no existe el tiempo, en un podcast de algún vecino oigo decir que la creatividad es amor, lo escucho mientras «el cielo» proyecta una preciosa Luz que atraviesa mis ventanas con desparpajo. Yo… doy gracias por continuar viviendo.
Pienso en Génesis. El nombre que me gustaría darle a mi próximo proyecto de Acuarela.
Génesis mientras pienso en mi Camino de Agua, en el Lenguaje del Mar, y siento el Salitre como fuerza de espíritu que me conecta íntimamente al origen, como materia y sangre que fluye por mis venas.
Mientras Hamás entrega a la Cruz Roja a los otros 13 secuestrados y completa la liberación de los rehenes vivos…
La Academia Sueca ha anunciado este jueves en Estocolmo que el Premio Nobel de Literatura 2025 es para el húngaro László Krasznahorkai (Gyula, 71 años) al escritor húngaro László Krasznahorkai“ por su obra cautivadora y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del ARTE”
Alto y con una expresiva mirada de ojos achinados azules, siempre viste de negro —como le explicó hace décadas a Kovacsics en su primer encuentro— y su proximidad a la filosofía oriental es patente no solo en su obra, sino también en su ademán calmado. Criado en una familia burguesa judía, su aproximación a la literatura llegó tras varios años de vagabundeo por Hungría, en los que buscaba la compañía de aquellos que vivían en los márgenes —”quería estar entre los más pobres porque pensaba que ellos eran quienes vivían la realidad”—. Rechazaba entonces la idea de convertirse en algo, de construirse un futuro en el régimen comunista donde nació y creció. “En esas dictaduras uno pensaba que el mundo era así y así sería mañana, y pasado mañana, el tiempo no tenía importancia”, recordó en Pamplona. Tras esa primera etapa de inconformista errante, quiso dedicarse a la música y acabó escribiendo una primera novela en 1985, que tituló Tango satánico. La idea de “arreglar” ese libro y alcanzar lo que realmente se había propuesto es lo que le ha empujado a seguir intentándolo una y otra vez, aseguró el ganador del Man Booker Internacional en 2015. Desde hace casi tres años reside en Trieste, aunque pasa largas temporadas en Hungría y en Viena, “el triángulo austro-húngaro”.
Es el gran cronista de la Hungría comunista y la que emergió después, el retratista perfecto de ese país imperfecto que heredó las cenizas de un imperio deshecho en el siglo XX con graves heridas para sus pueblos, y del universo indefinido en que se convirtió esa nación tras abrazar la democracia, aún renqueante.
Krasznahorkai es un hombre tranquilo, afable, apasionado de la conversación y dueño de una literatura sin prisa y de cocción lenta que hoy choca frontalmente con el ritmo de nuestras vidas.
El máximo galardón universal premia así la hondura, la capacidad de profundizar y un alto en el camino en este modo de vida de aceleración sin fin.
Las LETRAS sin metáfora serían un mapa sin montañas ni ríos, apenas un desierto de signos desnudos.
La metáfora es ese puente secreto entre lo que decimos y lo que sentimos, el atajo poético que convierte una emoción en imagen, y un pensamiento en paisaje.
La literatura sin ella quedaría reducida a una lista de instrucciones, eficaz…pero sin una pizca de asombro.
Con ella, en cambio, la palabra se abre en abanico: la tristeza puede ser un pájaro herido, la esperanza un faro que titubea en la niebla…y el amor —ese misterio inagotable— una hoguera que nunca arde por igual, que tantas veces te da la vida y otras te abrasa o te deja sólo humo cuando se va.
Y además de embellecer, la metáfora nos permite comprender lo que de otro modo sería inabarcable.
Hablamos del tiempo como un río, de la muerte como un sueño o de la memoria como un cofre, para tocar lo intangible.
Porque, en el fondo, la metáfora es la respiración más honda del lenguaje, y nos recuerda que sirve también para inventar mundos.
Hay creaciones que no buscan representar nada externo. Surgen como un reflejo de lo que no siempre sabemos nombrar. Cuando dejamos que la mirada se pose hacia dentro, los gestos se vuelven más lentos, la atención se expande, y la obra se convierte en un espacio de silencio.
Caminar hacia adentro En la abstracción, no seguimos un mapa. Cada mancha, cada textura, es una señal que se revela en el momento. No hay prisa por llegar a una imagen final. Solo permanecer en ese diálogo íntimo entre lo que sientes y lo que aparece en el papel.
“El color es un medio para influir directamente en el alma.” — Wassily Kandinsky
El papel como lugar de encuentro Es en el papel donde cada elección habla de ti, incluso las que parecen pequeñas.
El tono que suavizas, la mancha que decides no borrar, la frontera que dejas difusa para que respire. En cada una de estas decisiones se revela tu manera de mirar. No como un gesto aislado, sino como parte de un lenguaje propio. Y, sin darte cuenta, la obra se convierte en el lugar donde vuelves a ti. No importa si alguien más entiende lo que ve. Lo esencial es que, al mirarla, reconozcas en ella una parte de ti que antes no tenía forma.
En el estudio, hay momentos en los que no quiero pensar demasiado. Preparo el papel, la acuarela, la tinta… y dejo que el agua tome sus propias decisiones. En esos instantes, la mano no empuja, acompaña. La forma aparece en el movimiento del pigmento. La línea, si llega, lo hace después.
No se trata de forzar un resultado,
sino de observar cómo interactúan,
y desde ahí decidir el siguiente gesto.
Instantes que solo se viven desde dentro.
Hay momentos que vivimos desde dentro. La mesa preparada, los botes de agua quietos, la luz entrando suave… Y de pronto, una gota de tinta toca el papel húmedo y empieza a expandirse como si supiera exactamente a dónde quiere ir. En ese momento, no somos nosotros quienes guiamos. Es la materia la que propone, y nosotros respondemos. Cuando la obra te dice por dónde seguir, dejar que los materiales interactúen por sí mismos es una forma de escuchar. El impulso creativo no es una idea repentina que llega de la nada: es la respuesta a lo que sucede delante de ti. Es un diálogo sin prisa, donde la observación y la acción se alternan.
Trabajar así enseña a no querer terminar demasiado pronto. A mantener la frescura de lo que está vivo en el papel, sin cubrirlo todo. A aceptar que a veces, lo más poderoso es lo que no se ha tocado.