Con sabor a café

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Tienda de Cafés La Mexicana en la calle Preciados de Madrid, tomada del artículo de Belén Rodrigo en ABC titulado “La tienda que más café vende del mundo”

 

Dia 1

Todavía me quedan por preparar las camas de los niños. La verdad es quetengo dos sentimientos enfrentados: por una parte una pereza visceral a desmontar toda la casa, mover muebles, deshacer camas, poner sábanas limpias, preparar las toallas que les gustan a cada uno, acordarme de renovar los cepillos de dientes, rellenar el frigorífico de petits suisses y palitos de cangrejo, de quesitos y yogures para los más pequeños y cervezas de malta para los chicotes, ¡por cierto! que no se me olviden las light o las de limón para las niñas ¡Ah! Y chocolate del bueno…Y por otra parte, una ilusión irrefrenable por volver a verlos.

Dia 2

Anoche, como siempre cuando llegan, viví un derroche de amor. El tiempo pasa volando —ya se que es un tópico—, pero cada vez que veo a los pequeños me parece que son nuevos. La niña ya me lee (ella a mí) los cuentos. El pequeño se ha doblado de tamaño desde que lo tuve en brazos la última vez. El mayor tiene otros sueños, quiere hacerse mayor y ser como Ryder —de la patrulla canina—.

Querido diario, sabes que me levanto temprano para permitirme un par de horas a solas, tomarme un café de los míos y escribirte unas líneas. Pero hoy resulta que el salón está lleno. Por el pasillo me llegan las voces de los “dibus” y, cuando me acerco, me encuentro a los niños como búhos pequeños colgando del sofá mirando a la tele, mientras su padre, a su lado, se ha quedado dormido. Están tan concentrados que apenas me miran. Tengo que robarles de costadillo unos besos.

Necesito un café, —ya te lo he dicho—. Amanezco perezosa en la cocina y empiezo mi ceremonia matutina. Un poco de fruta, tostadas con miel, un poco de leche para acompañar al café y, mientras se hace y gozo del silencio y de su aroma, leo entre líneas parte de un artículo titulado “El aroma que despierta al mundo”, que aparece en uno de los suplemento semanales del País y que dice: 

“Edgar recoge a mano las cerezas de los árboles de café que tiene en su hacienda, a dos horas en coche de San José, la capital de Costa Rica. Con suma destreza, cuidado y una asombrosa velocidad separa los frutos, de color predominantemente rojo (también hay verdes y amarillos), depositándolos en una cesta anudada a su cintura… En su finca crecen cuarenta y siete especies de árboles. Aquel floreado tiene unos aromas fenomenales: se llama estoraque. Abejas y pájaros acuden a chupar de su miel… Las llaman cerezas. En su interior hay dos granos de café enfrentados, recubiertos por una fina película beige, húmeda, difícil de pelar, azucarada. Las semillas marrones, son muy duras, imposibles de masticar. Una leyenda cuenta que un rebaño de cabras en Etiopía y su pastor comieron unas cuantas y se pusieron a bailar…” (Ver nota 1)

 Eso es lo que necesito yo por las mañanas, masticar unas cuantas semillas de café para ponerme en marcha.

Dia 3

Hoy he decidido quedarme descansando un rato más en la cama, a ver si consigo que las pilas me duren más horas durante el día. No quiero perderme ni un minuto. Me siento feliz entre ellos. Cuando ya oigo sus pasos me ducho y empiezo con el ceremonial de los desayunos. Aquí no vale café para todos; y menos del mío…

La globalización me obliga a mantener mis cuatro cafeteras distintas a punto para cuando vienen mis hijos. Porque odian mi café. Yo no termino de entenderlo si, cuando vamos a una cafetería juntos, se toman cualquier cosa que les den, aunque hayan pedido un solo corto, un corto cortado, uno largo, un macchiato, un cortado normal, un capuchino, un café con leche, un descafeinado solo de sobre, otro de máquina con un poco de… ¿Cómo es posible que no les guste el mío?.

Son las 16:00

Mientras dormitan te contaré que a última cafetera que compré fue una de esas de cápsulas. Pues que sepan que ahí sí que no saben si toman café. Leía en el artículo del semanal que “el café obtenido por el manager de Calidad y Desarrollo del Café Verde, el colombiano Alexis, el alquimista de la famosa empresa, es un genio trabajando con ochocientos compuestos químicos que garantizan el aroma y el sabor. Y desprecian el mío, que es cien por cien natural, únicamente tostado, con grano traído de los mejores cafetales de Colombia desde hace más de cien años.

Dia 4

Ya lo siento querido diario pero  esta semana es mi tema recurrente. Menos mal que después de mi ratito de café a solas, disfruto del día como una campeona. No necesito otra cosa que tener a los míos muy cerca. Somos de distintas generaciones, lo sé. Pero este tema del café nos entretiene las tertulias. Me ridiculizan con cariño y le llaman caldo a mi café y yo hago como que me enfado y me río con ellos y me dejo querer…

En el mismo artículo he leído que durante la fabricación se pueden obtener mezclas; cafés con distintos granos de varios orígenes puros; otros, a los que se han incorporado esencias nuevas para obtener más variedad de aromas y sabores alterando su sabor original. En fin, que podemos estar ante un producto elaborado con las más sofisticadas tecnologías, que puede ser perfecto —no lo niego— y al que también le llaman café.

De  todas formas, mi querido diario, yo me mantendré fiel y seguiré preparándome cada mañana mi café cortado colombiano cien por cien, de tueste natural. Porque me gusta y porque llena de aroma familiar mi hogar cuando me transporta a otros cafés inolvidables mezclados con leche de vaca recién ordeñada y hervida —para que soltara toda la nata—, y que después la untábamos sobre tostadas de pan tierno y añadíamos un poco de azúcar espolvoreada. Pero ya he dicho que somos de otra generación.

Dia 5

Querido diario, hoy no me ha sabido tan bien el desayuno como estos días de atrás. Ya estoy añorando sus voces, sus abrazos, sus risas y las charlas tranquilas en la mesa a las horas de comer o después, todos desperdigados por el sofá. Les he animado a que cuando pasen por Madrid visiten “La tienda que más café vende en el mundo”. Recuérdame que esta Navidad le pida al “amigo invisible” un saco de buen café.

Nota (1): http://elpaissemanal.elpais.com/placeres/cafe-de-costa-rica

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Junior dice:

    Yo si me invitas a un café, que me encanta. Preciosas letras y feliz jueves.

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    1. MJBeristain dice:

      Aúpa Junior, un ratito de café es como un el abrazo de un/a amig@ y si encima lo tienes a tu lado… especial para el alma. Cualquier día… Felíz tú también y gracias por tus palabras.

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  2. Estrella RF dice:

    Un bonito relato alrededor de café. Y es que una buena taza de café, en el silencio de la mañana, cuando aún parece que el día no ha despertado, es uno de los pequeños placeres que nos podemos permitir,
    Y si con niños por medio, ese momento de relax, antes de que empiecen a trastear, es algo casi obligatorio…
    Un abrazo.

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    1. MJBeristain dice:

      Estrella a que coincides conmigo?. Gracias por tu comentario. Cualquier día nos tomamos un cafecito juntas…?

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      1. Estrella RF dice:

        Todo sería proponérnoslo… claro que sí

        Le gusta a 1 persona

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