Agur Amá

Amá y Aitá, Aitá y Amá.

Amá, me tendrás que perdonar que hoy no pueda pensar solo en tí sin pensar también en el Aitá. Por eso en este momento que os siento de nuevo unidos, permíteme que hable de los dos.

Se cumple vuestro sueño de estar juntos en la vida y en la muerte.

Hoy nos reuniremos de nuevo toda la familia de entonces más todos los que van llegando y que engrandecen vuestro legado. Cantaremos recordando las canciones populares vascas que interpretábamos a coro. Nos enseñásteis a amar la música y la familia. Es cierto que nos van faltando voces insustituibles, sin embargo seguimos sintiendo su presencia en el corazón en cuanto suenan los primeros compases..

Otra cosa muy vuestra y que os distinguía era bailar el Tango. Evoco, con todo mi respeto, vuestro tema preferido —La Cumparsita— pieza especialmente sensual que interpretábais con una gran elegancia y verdadera pasión. Quedará como música de fondo de vuestra historia.

Muchas veces nos hablásteis de vuestra gran devoción por el Santo Cristo de Lezo. El fué testigo de vuestro compromiso de amor eterno cuando apenas érais unos niños. Hoy paseando por sus calles los vecinos cuentan que no ha cambiado nada desde hace más de cien años.

La Basílica del Santo Cristo de Lezo, fue inicialmente una pequeña ermita. Dentro, se podía visitar una singular talla del Santo Cristo del siglo X, un Cristo sin barba crucificado realizado en estilo bizantino. A finales del siglo XVI la devoción por esta imagen fue extendiéndose y en el lugar donde se ubicaba la antigua ermita empezó a construirse la actual basílica renacentista. Antiguamente era un lugar de peregrinación muy importante en el País Vasco.


San Sebastián fué la ciudad donde creció vuestro amor. Vuestras hijas, vuestros nietos, vuestros biznietos la seguirán teniendo como referencia de sus orígenes y de los momentos de alegría y ternura inolvidables vividos entre vuestros abrazos, aunque la vida les lleve a miles de kilómetros de distancia.

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Concierto de Txistu en la Basílica del Santo Cristo de Lezo

Agur, Amá maitea…

María Jesús, Cristina, Arantxa y Victoria

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Agur, Amá

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Toda vuestra gran familia os recuerda juntos en vida,
cuando ya erais los Aitonas más maravillosos del mundo.

Gracias Aitás.

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firma

Nota:
Fotografía de Pedro Modrego
La Zurriola desde el interior de la exposición “Con el salitre en las venas”


El tango La Cumparsita fue creado por Gerardo Matos Rodríguez en la década de 1910. A su pedido, Roberto Firpo le introdujo arreglos. Se estrenó en Montevideo en abril de 1917, en la confitería La Giralda, donde ahora se alza el imponente Palacio Salvo.

Video musical facilitado por Fabio Descalzi en su post titulado “La Cumparsita cumple 100 años”. Incluye imágenes de la ciudad que escuchó nacer a este himno cultural y popular del Uruguay (así se declaró en la Ley 16.905 del año 1998).

 


 

22 thoughts on “Agur Amá

      1. Y a mí me emocionó imaginarlos con un tango de Gardel…imaginarás, que siendo yo argentina, mi piel se eriza cuando las emociones traspasan fronteras. Tu reconocimiento está lleno de nostalgia, de amor positivo y de aprendizaje que se recicla en Vida. Así los imagino… viviendo ;-).
        Abrazos infinitos!

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  1. Tal vez Ella también, como la Hoja, haya encontrado su Viento.
    Un abrazo muy especial,

    EN LA TARDE
    En la tarde, hojas muertas de otoño.

    ¿Muertas?

    El árbol les dio su libertad.
    Manumitidas ya,
    cada cual buscará entre los vientos uno que la prenda del talle
    y le silbe su canción preferida pegadito al oído.

    Más tarde, cuando se vaya el sol
    -enajenados-
    bailarán bajo la luz de una luna que los mira celosa
    (mamá-lluvia no va a venir de noche con su boca de agua).

    Besos de amanecida al despedirse.
    Uno y Otra (Viento y Hoja)
    subirán por la escalera del Tiempo.
    Al subir dejarán resbalar -entre peldaños-
    un rumor breve
    de frágiles recuerdos que se quiebran.

    Y como los restos de un naufragio soñado
    irán cayendo los murmullos hacia lo más profundo
    de ese lugar sin fondo, donde Olvido y Memoria
    caminan agarrados del brazo
    por la “Avenida de los Sinónimos”

    Pero Viento y Hoja…

    Altair

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