EL MAR EN MÍ, VIVENCIAS, SEDUCCIÓN, SENSACIONES, SENTIMIENTOS, RITMOS, ECOS, BÚSQUEDA, AUSENCIA, MISTERIO. Lo que ocurre y ha ocurrido dentro y fuera de mi, a mi alrededor.
Amo la forma en que se mezclan las líneas y las texturas, los espacios, el color, me gusta perseguir sus curvas, sentir su experiencia lujuriosa la emoción de dibujar un mapa de miradas a través del paisaje de sus sombras.
Persigo la belleza que encierran las paredes desconchadas, o los muros derruidos que esperan a ser renovados y de nuevo se abandonan a la inclemencia de los tiempos.
La belleza emerge en palabras de la forma en que se engarza un precioso pendiente en el lóbulo imaginario de la mente. La lengua silenciosa dibuja el arco de su figuración experimenta la emoción de sus matices y dibuja un viaje espiritual a través de continentes de posibilidades.
Es el viaje profundo a la belleza que llega al fondo de sí misma.
Cuando llego allí, miro hacia atrás sobre la belleza que he creado, o sobre la que he creído haber encontrado y me sorprende, y me doy cuenta
Incluso lo feo y lo mundano que había creído separar de la belleza o había creído encontrar en ella se vuelve hermoso…
Es así como buscando la belleza en las cosas desde mi interior, consigo encontrarla en mí mismo.
Así, desde esa percepción de la belleza brota el más perfecto amor.
TEXTO: Recreación @mjb de un poema de Patrick Jenings IMAGEN DE PORTADA: @mjb_arts
Este francés fue un artista, hombre del espectáculo e inventor que creó un tono que nunca había existido antes. ¿Cómo pudo lograrlo?
Un día de verano en 1947, tres muchachos estaban sentados en una playa de Niza en el sur de Francia. Para matar el tiempo, decidieron hacer un juego y repartir el mundo entre ellos. Uno eligió el reino animal, otro el reino de las plantas.
Antes de tumbarse y contemplar el infinito azul del cielo, el tercer joven escogió el reino mineral. Luego, con la alegría de alguien que ha decidido repentinamente qué destino darle a su vida, se dirigió a sus amigos y anunció: «El cielo azul es mi primera obra de arte».
Ese hombre era Yves Klein, a quien el crítico de arte Peter Schjeldahl de la revista estadounidense New Yorker describió en 2010 como «el último artista francés de gran impacto internacional». En un período de creatividad prodigiosa que duró desde 1954 hasta su muerte en 1962, por un tercer ataque cardíaco, a los 34 años, Klein definió el curso del arte occidental.
Lo hizo gracias a su compromiso con el poder espiritualmente edificante del color: dorado, rosa, pero sobre todo azul. De hecho, su devoción cromática era tan profunda que en 1960 patentó un color de su invención, que llamó International Klein Blue (azul Klein internacional, en español).
Nacido en 1928, hijo de padres pintores, Klein siempre mostró una tendencia por la espectacularidad. Le encantaba la magia así como los rituales arcanos de la mística orden Rosacruz —un movimiento esotérico de origen medieval— cuya influencia se manifestó posteriormente en su trabajo. Después de pasar un año y medio aprendiendo judo en Japón a principios de 1950, finalmente se instaló en París y se dedicó al arte. Su primera exposición de pinturas monocromáticas en varios colores se llevó a cabo en las salas de exhibición de una casa editorial parisina en 1955.
Su corta carrera se caracterizó por la abundancia de gestos radicales, muchas veces con el toque de su talento para el espectáculo. Por ejemplo, para celebrar la inauguración de una exposición individual en 1957 lanzó 1001 globos azules llenos de helio en el distrito de St-Germain-des-Prés de París.
Al año siguiente, hizo una exposición que ahora se conoce como ‘The Void’, que consistía sólo en una galería vacía pero que atrajo a una multitud de 2.500 personas, que tuvo que ser dispersada por la policía.
«Salto al vacío», su famosa fotografía en blanco y negro de 1960, muestra a Klein elevándose desde el parapeto de un edificio como un superhombre. Y como todos los actos de magia, la fotografía es en realidad un truco en el que la lona que en realidad sostenía a Klein no se ve.
Tal vez su performance más notorio tuvo lugar en marzo de 1960, en la inauguración de su exposición «Antropometrías de la Época Azul» en París. En esa ocasión Klein apareció ante el público vestido con un frac blanco, dirigiendo a tres modelos desnudas que se cubrían con una pintura azul pegajosa.
Mientras tanto, nueve músicos tocaban su Sinfonía monótona-silencio, que consistía en una sola nota interpretada durante 20 minutos, seguida por otros 20 minutos de silencio. Los cuerpos de las modelos pintadas eran impresos en un lienzo blanco, lo que Klein describió como «pinceles vivientes».
«El genio de Klein es cada vez más evidente», dice Catherine Wood, curadora de arte contemporáneo y performance del conocido museo londinense Tate Modern. «Ha sido tildado por algunos historiadores de arte como un charlatán o, debido al uso que hacía de modelos desnudas, como convencional y sexista, pero sus estrategias eran juguetonamente críticas y han adquirido una influencia significativa para las nuevas generaciones, Se podría decir que era un bromista crítico como Duchamp».
Ampliando el espectro
A pesar de su influencia en el arte conceptual, Klein estaba más preocupado por el color. En 1956, mientras estaba de vacaciones en Niza, hizo experimentos con un aglutinante polimérico para preservar la luminiscencia y la textura en polvo de un pigmento ultramarino en crudo todavía inestable, su patentado International Klein Blue (IKB) en 1960.
En 1957 Klein inauguró una exposición en Milán, que incluía 11 pinturas monocromáticas azules sin enmarcar, que marcó el comienzo de su «Revolución Azul». A partir de este momento el francés empezó a incorporar el IKB en todo tipo de objetos, como esponjas, globos y bustos de Venus. Incluso sus ‘pinceles vivientes’ sumergieron su carne en el IKB.
El ministro del Interior francés, Manuel Vallas, visitó una exposición de Yves Klein en Saint-Paul-de-Vence, en el sur de Francia en 2013.
Los historiadores de arte siguen debatiendo la importancia del azul ultramarino de Klein. Para algunos, representa una ruptura con la abstracción llena de angustia, tan popular después de la Segunda Guerra Mundial. Las pinturas monocromáticas planas en blanco, pintadas mecánicamente utilizando un rodillo, parecían repeler el arte expresionista.
Para otros expertos las pinturas monocromáticas sin profundidad de Klein y la obsesión con ‘el vacío’ son expresiones de la amenaza de un holocausto nuclear. «Es absolutamente necesario darse cuenta de que, sin exageración alguna, vivimos en la era atómica», dijo Klein una vez, «En la que toda la materia física puede desaparecer de la noche a la mañana para dejar su lugar a lo que podemos imaginar como lo más abstracto».
Como el artista dijo una vez: «Al principio no hay nada, luego hay un profundo vacío y después de eso una profundidad azul».
Sin duda, sus pinturas monocromáticas ricas y radiantes comparten una característica singular: todas tienen una calidad vertiginosa que parece que nos succiona de la realidad hacia otra dimensión inmaterial. Mirarlas es comparable a meditar bajo un cielo azul profundo, algo que Klein quizás intuyó cuando era joven, en esa playa de Niza en 1947.
«De todos los colores que utilizó Klein, el azul ultramar se convirtió en el más importante. A diferencia de muchos otros colores, que crean bloqueos opacos, el azul ultramar reluce y brilla, aparentemente abriéndose a reinos inmateriales. Las pinturas monocromáticas azules de Klein no son pinturas, sino experiencias, pasadizos que conducen hacia el vacío», explica Kerry Brougher, curador de la gran retrospectiva Yves Klein: With the Void, Full Powers, en el Museo Hirshhorn de Washington DC, en 2010.
*Alastair Sooke es crítico de arte de The Daily Telegraph. Escribe ampliamente pero no exclusivamente sobre arte moderno y contemporáneo y escribe y presenta documentales en televisión y radio para la BBC.
No puedo ocultar una cierta debilidad y deleite cuando la meteorología anuncia nieblas en mi zona. Armo mi mochila, cargo las baterías de la cámara, y preparo mi ropa y mis botas de invierno para enfrentarme al frio antes de irme a dormir. Salgo de madrugada donde quiera que me encuentre y me pierdo en el algodón que difumina, ocultándolo, el paisaje tan sugerente…
Estas imágenes fueron tomadas durante la subida a Monteperdido con un grupo de Asafona (Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza)
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Dejo que el viento sur me acaricie el alma y me lleve volando entre sus hilos lejos, hacia atrás, sobre la distancia de un Tiempo pasado, feliz, entre estas nubes desgajadas.
Viento Sur fue el nombre primerizo de una historia que aún continúa reflejándose en este blog desde aquel momento…
Invadida por una íntima desazón, no puedo evitar sentir el paisaje de mi vida decorado aquí y allá con los restos de mis juguetes rotos…
Salida con ASAFONA (Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza)
LÍQUENES
Los líquenes son organismos que resultan de la simbiosis de hongos y algas. Normalmente crecen en lugares luminosos y se extienden sobre rocas o cortezas de los árboles formando pequeñas hojuelas o costras grises, pardas o rojizas. (RAE)
Naturaleza simbiótica
Los líquenes son una asociación entre un hongo (el componente principal) y un alga o cianobacteria.
El hongo proporciona al alga humedad y protección, y el alga le proporciona alimento a través de la fotosíntesis.
Beneficios
Indicador de aire limpio: Son muy sensibles a la contaminación, por lo que su presencia suele indicar un aire de buena calidad.
Protección: Protegen la corteza de los rayos UV y las temperaturas extremas, y ayudan a retener la humedad.
Soporte: Proporcionan alimento y refugio para otros animales pequeños.
Fijación de nitrógeno: Algunos tipos fijan nitrógeno del aire, lo que es beneficioso para el ecosistema.
La nao San Juan, réplica científica del ballenero vasco del siglo XVI, culmina así la etapa de construcción en tierra y abre su etapa de mar, marcando un hito para el patrimonio marítimo internacional. La botadura estará precedida por un acto institucional en el interior de Albaola Itsas Kultur Faktoria, con la presencia de autoridades locales y autonómicas, entre ellas el Lehendakari, Imanol Pradales, y la Diputada General de Gipuzkoa, Eider Mendoza, así como representantes del Gobierno de España y del Gobierno de Canadá, además de colaboradores de diversas disciplinas que han participado del proyecto. Impulsada por Xabier Agote desde la asociación sin ánimo de lucro Albaola, la construcción de esta réplica combina construcción naval tradicional e investigación rigurosa de la tecnología marítima vasca del renacimiento. El proyecto ha requerido la creación de una infraestructura humana y material capaz de reactivar oficios casi desaparecidos como la carpintería de ribera, la herrería, la velería o la cordelería, y se ha desarrollado frente al público en un espacio vivo de investigación, divulgación y transmisión de conocimiento. El pecio del San Juan fue localizado en 1978 en Red Bay (Labrador, Canadá) gracias a las pesquisas realizadas por la historiadora Selma Huxley y a las campañas del Servicio de Arqueología Subacuática de Parks Canada dirigido por Robert Grenier. El estudio y catalogación de miles de piezas permitió definir con precisión el casco y las técnicas constructivas del siglo XVI, convirtiendo al San Juan en referencia internacional para la arqueología subacuática. Albaola abordó la construcción de la réplica científica tras recibir el minucioso informe realizado por Parcs Canada.
Inicio un nuevo viaje. Un viaje hacia el origen de mi tiempo, buscaré sensaciones, ilusiones, emociones que en su día quedaron reflejadas en imágenes. Abro mi corazón para dejarme invadir de nuevo, ahora desde el silencio de mi subconsciente, y que vuelvan a florecer los sonidos familiares y las melodías que aprendí de mis mayores en una especial armonía de voces queridas en torno a ancestrales canciones vascas.
Hoy ha sido posible. Con mi nieto de doce años ayer hablábamos de música. En su lista de canciones preferidas estaba «Aurtxo polita». Una delicada canción de cuna con la que me arrullaba el susurro de la voz de mi madre cada noche. Yo lo hice con mis hijas, y ellas con mis nietos… Por eso me he despertado hoy con esta canción en los labios…
Con motivo de la exposición de MATISSE que presenta Caixa Forum en Madrid, me permito acoger en mi blog algunas de las frases que más me han interesado de su PROCESO ARTÍSTICO.
«El arte moderno es un arrebato del corazón«. Así definía Henri Matisse (1869-1954) la esencia de su pintura articulada sobre la emoción.
La muestra también incluye cuatro esculturas de bronce del artista que al final de su vida «pintaba con tijeras» y se pasó a las obras de gran formato al perder precisión en el pulso.
“No pinto cosas, sino sólo las relaciones que las conectan”.
Matisse revolucionó la pintura europea con una idea explosiva del color. En los años cincuenta, sus collages transformaron la idea del espacio pictórico. Más de cinco decenios de experimentación plástica que convirtieron a Matisse en un punto de encuentro. De ahí el título, Chez Matisse, que ponía el acento en la hospitalidad y las interrelaciones entre los artistas de distintas generaciones.
«La esencia del arte moderno es formar parte de nuestra vida«
Nacido en el Norte de Francia, se mudó a Niza en busca de la luz del Mediterráneo y construyó su carrera paso a paso.
Díscipulo de Gustave Moureau, hacia 1900, Matisse revolucionó la pintura europea con una idea explosiva del color. En los años cincuenta, sus collages transformaron la idea del espacio pictórico.
En 1910, el pintor francés viaja a Italia, descubre los mosaicos de Rávena y asimila la fuerza plástica de los iconos ortodoxos.
En los años de la Primera Guerra Mundial, su paleta se oscurece. Matisse define un espacio íntimo e incorpora el motivo de la puerta y la ventana —umbral de un mundo inquietante—, que encuentra un eco en la obra de otros artistas.
En agosto de 1914, mientras reside en Colliure, crea Puerta-ventana en Colliure, una obra clave que, aunque inacabada, marca su primer acercamiento al concepto de «negro luz» utilizando planos cromáticos intensos que anticipan nuevos caminos en su pintura.
Matisse introduce la mirada femenina que reflexiona sobre los límites de la pintura, el lugar de lo femenino y el valor de lo decorativo. Matisse defendía en una entrevista en 1945 que un cuadro «propaga a su alrededor, a través de los colores, una alegría que nos aligera«.
Lo femenino en Matisse adquiere un carácter «trasgresor», sus figuras irradian «fuerza plástica» con reminiscencias arcaicas a las venus prehistóricas a la par que son inequívocamente modernas. De acuerdo con la opinión de la comisaria de la exposición el artista no posa sobre sus modelos «una mirada masculina» que las «objetualiza», sino que tiene vínculos emocionales profundos con las mujeres que plasma en sus esculturas. Así, se produce «una interpenetración» con lo que el escultor convierte a sus figuras femeninas en una suerte de «autorretratos del propio Matisse».
La obra de Matisse es hija de su tiempo: desde la angustia y la introspección de los años de guerra, hasta la explosión de sensualidad de sus pinturas y collages de madurez, pasando por el descubrimiento del arte africano o ciertos devaneos con el puntillismo o el fauvismo.
En los últimos años de su vida, Matisse se vio obligado a abandonar los pinceles. Esta contrariedad estimuló su instinto artístico. Algunas de sus creaciones del último periodo, elaboradas con papeles pintados y recortados, son obras clásicas del arte del siglo XX. La obra de Matisse desencadena una sensación óptica de múltiples posibilidades expresivas y conceptuales, en la que el color siempre es clave.
«Un metro cuadrado de azul es más azul que un centímetro cuadrado del mismo azul«, Henri Matisse, 1907.
ESCULTURA
Más allá del collage, el color y las figuras planas que se asocian a Henri Matisse (1869-1954), su producción escultórica permite descubrir a un artista intenso, dramático e introspectivo. «La fuerza expresiva de sus esculturas es ambigua, no proviene de la solidez, sino de la fragilidad. Muestra la huella de su mano, el trabajo sobre la materia, eso es lo específico de su obra escultórica». Las series desvelan su proceso creativo de ida y vuelta, desde el academicismo hacia la abstracción, con una repetición constante y obsesiva.
Con toda la intención, a Matisse le interesa el PROCESO DE TRABAJO ARTÍSTICO y en sus esculturas se pueden observar las marcas de las herramientas e incluso sus huellas dactilares, frente a la tradición que intenta ocultar el boceto, el pintor francés no lo borra, sino que lo incorpora al resultado final, como se ve en sus dibujos. Tampoco le importa «abrazar» sucesos como una caída fortuita que fractura el brazo de una figura o el metal que abre una brecha en la cintura de otra. Un defecto se convierte en una línea que refuerza la simetría de la pieza…
Lo femenino en Matisse adquiere un carácter «trasgresor», sus figuras irradian «fuerza plástica» con reminiscencias arcaicas a las venus prehistóricas a la par que son inequívocamente modernas.
Una curiosidad de la exposición es un hermoso libro de Ronsard ilustrado por Matisse. El pintor tenía dudas sobre si sus dibujos eran demasiado osados y escribe a un amigo acerca de si eran apropiados, en uno de ellos perfila el pubis de una mujer en primer plano: «Hay algunas cosas que son un poco atrevidas, ya me dirás si es apropiado para Ronsard, simplemente nadé en sus aguas como ilustrador. No puedo hacer las cosas a medias. Mis abrazos son ardientes […]«.
Cuando el artista creía que había agotado las posibilidades expresivas de la pintura o sentía que había llegado a un callejón sin salida volvía a la materia y a esculpir. La llama y la fuerza expresiva de Matisse siguen vibrando en sus esculturas.
Alguna inquietud interior ha hecho que hoy despierte con Beethoven. Algo que estaba necesitado de salir del obstracismo al que le tenía sometido. No porque no lo admire, al contrario. Profundamente lo hago y sus Sinfonías me acompañan a menudo, siempre y cuando mantenga una concentración extrema en su escucha. No vale estar ocupada en otras actividades.
Hoy me he encontrado con este vídeo que me ha resultado interesante para profundizar un poco más y continuar disfrutando del genio y de su obra.
Se espera lluvia este fin de semana. Nuestros ánimos se encuentran en alta porque esperamos capturar las mejores fotografías del otoño. Destino El Valle de Bielsa, un amplio territorio de montaña en el corazón de los Pirineos donde profundos y exuberantes valles de origen glaciar ofrecen paisajes de una belleza extrema a la sombra de grandes tresmiles. Se esperan nieblas y ello añade atractivo al largo y tortuoso viaje de cientos de curvas, hay que decir que la ruta está en buenas condiciones.
Gran mochila imaginando frio, lluvia, y nieblas, además del equipo fotográfico a cuestas…
¡Perfecto! La fotografía tiene mucho más interés cuando la meteo se nos enfrenta. Con máximo cuidado conducimos por una escasa pista de piedras hasta la zona del Parador del Valle (a unos 2.000 mts), después caminando lo que cada uno pueda… hasta llegar al circo de Pineta al fondo del Valle, punto de partida para la ascensión a la cima de Monte Perdido.
Me quedo con unas pocas imágenes de recuerdo que nunca darán la talla de lo que la Naturaleza nos ofrece «al natural».
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Organizado porASAFONA Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza Fotografía @mjberistain
Proyecto Artístico Sobre mi proyecto anterior, aunque trabajé durante todo el año, es cierto que me centré más en la búsqueda de una voz propia en base a la exploración y aprendizaje de las técnicas y conocimiento de materiales, que en idear y consolidar un Proyecto de Obra Pictórica definido con coherencia. El año discurrió entre bloqueos y frustraciones fundamentalmente. Dificultades en cohesionar la parte mental y espiritual con la experiencia creativa. No presenté proyecto, aunque consideré positivo el progreso.
Progreso de Ejercicios Artísticos A medida que avanzaba el curso mermó mi interés en alcanzar los objetivos de los ejercicios. No comprendía ni aceptaba el resultado de mi trabajo, no obtuve correcciones, ni análisis, y se manifestó una larga crisis. Estuve desorientada. Actualmente y después de haber hablado directamente con la profesora, comprendo que: 1) La obra que expresa mi interior tiene un significado, se trata de meditarlo y, con humildad, admitirlo (darle amor y buscar su belleza) y reconocerme en él. 2) Aceptar la «obra», como un vaciado del espíritu, liberación de difíciles situaciones vividas, y temas dolorosos ocultos.
Se describen dos tipos de artistas: los que se enfocan más en investigar y probar distintos materiales y técnicas, y los que son más directos y finalizadores, sugiriendo que el ideal sería tener una mezcla de ambos enfoques.
Pinturas y Técnica En el análisis de una serie de pinturas de una alumna se elogió la técnica de veladura, la paleta de colores neutros y la sensibilidad en las combinaciones. Para ésta, la inspiración le llega de la conexión corporal con la música y el movimiento, más que de la meditación estática. Expresó su deseo de trascender hacia un nivel más elevado en su trabajo artístico.
Conexión Antropológica con Máscaras La profesora propuso que abriera la investigación a la conexión antropológica del ser humano con la tierra y esté atenta a mensajes y símbolos visuales que surjan en su vida cotidiana. La alumna expresó interés en trabajar con el tema de las máscaras y el diálogo interior, específicamente sobre cómo las personas se comportan con diferentes máscaras en diferentes grupos sociales. Se sugirió el trabajo con las capas y la opacidad de las máscaras en lugar de utilizar únicamente dos colores,además de explorar cómo las máscaras se perciben desde la perspectiva de los demás.
Proyecto Artístico Palimpsesto Visual Se propuso una idea creativa para un proyecto artístico que involucra la escritura, sugiriendo usar letras superpuestas que se puedan leer como un «ruido» visual a través de líneas y materiales como acrílicos. El concepto de palimpsesto, se refiere a pergaminos con textos superpuestos que han sido descubiertos tecnológicamente, recomendó explorar esta línea de investigación para descubrir qué podría surgir del diálogo interior, enfatizando que el trabajo artístico debe centrarse en lo que queremos descubrir en lugar de solo buscar formas en las nubes.
Desarrollo del Lenguaje Artístico Personal Se habló de las experiencias con el arte y la expresión creativa, mencionando los desafíos técnicos que ha enfrentado como las veladuras y la integración de líneas en sus formas y colores. La profesora la alentó a continuar explorando y desarrollando su propio lenguaje artístico personal, explicando que la formación está diseñada para ayudar a los participantes a encontrar su estilo único sin limitarse a técnicas específicas.
Libro de Artista Consulta Sobre el libro de artista, se recomendó usarlo como herramienta inicial para experimentar y documentar el proceso creativo. Se le sugirió usar papel de calidad como el de algodón o bambú para las pruebas iniciales.
Un lunes triste de setiembre, —ha habido otros— la melancolía se mueve por mi casa como un pequeño fantasma blanquecino con apenas fuerzas para volar. Merodeo sin sentido, sin rumbo, no existe el tiempo, en un podcast de algún vecino oigo decir que la creatividad es amor, lo escucho mientras «el cielo» proyecta una preciosa Luz que atraviesa mis ventanas con desparpajo. Yo… doy gracias por continuar viviendo.
Pienso en Génesis. El nombre que me gustaría darle a mi próximo proyecto de Acuarela.
Génesis mientras pienso en mi Camino de Agua, en el Lenguaje del Mar, y siento el Salitre como fuerza de espíritu que me conecta íntimamente al origen, como materia y sangre que fluye por mis venas.
Mi piel, impregnada de salitre y de sombras…
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Mientras Hamás entrega a la Cruz Roja a los otros 13 secuestrados y completa la liberación de los rehenes vivos…
La Academia Sueca ha anunciado este jueves en Estocolmo que el Premio Nobel de Literatura 2025 es para el húngaro László Krasznahorkai (Gyula, 71 años) al escritor húngaro László Krasznahorkai“ por su obra cautivadora y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del ARTE”
Alto y con una expresiva mirada de ojos achinados azules, siempre viste de negro —como le explicó hace décadas a Kovacsics en su primer encuentro— y su proximidad a la filosofía oriental es patente no solo en su obra, sino también en su ademán calmado. Criado en una familia burguesa judía, su aproximación a la literatura llegó tras varios años de vagabundeo por Hungría, en los que buscaba la compañía de aquellos que vivían en los márgenes —”quería estar entre los más pobres porque pensaba que ellos eran quienes vivían la realidad”—. Rechazaba entonces la idea de convertirse en algo, de construirse un futuro en el régimen comunista donde nació y creció. “En esas dictaduras uno pensaba que el mundo era así y así sería mañana, y pasado mañana, el tiempo no tenía importancia”, recordó en Pamplona. Tras esa primera etapa de inconformista errante, quiso dedicarse a la música y acabó escribiendo una primera novela en 1985, que tituló Tango satánico. La idea de “arreglar” ese libro y alcanzar lo que realmente se había propuesto es lo que le ha empujado a seguir intentándolo una y otra vez, aseguró el ganador del Man Booker Internacional en 2015. Desde hace casi tres años reside en Trieste, aunque pasa largas temporadas en Hungría y en Viena, “el triángulo austro-húngaro”.
Es el gran cronista de la Hungría comunista y la que emergió después, el retratista perfecto de ese país imperfecto que heredó las cenizas de un imperio deshecho en el siglo XX con graves heridas para sus pueblos, y del universo indefinido en que se convirtió esa nación tras abrazar la democracia, aún renqueante.
Krasznahorkai es un hombre tranquilo, afable, apasionado de la conversación y dueño de una literatura sin prisa y de cocción lenta que hoy choca frontalmente con el ritmo de nuestras vidas.
El máximo galardón universal premia así la hondura, la capacidad de profundizar y un alto en el camino en este modo de vida de aceleración sin fin.
Las LETRAS sin metáfora serían un mapa sin montañas ni ríos, apenas un desierto de signos desnudos.
La metáfora es ese puente secreto entre lo que decimos y lo que sentimos, el atajo poético que convierte una emoción en imagen, y un pensamiento en paisaje.
La literatura sin ella quedaría reducida a una lista de instrucciones, eficaz…pero sin una pizca de asombro.
Con ella, en cambio, la palabra se abre en abanico: la tristeza puede ser un pájaro herido, la esperanza un faro que titubea en la niebla…y el amor —ese misterio inagotable— una hoguera que nunca arde por igual, que tantas veces te da la vida y otras te abrasa o te deja sólo humo cuando se va.
Y además de embellecer, la metáfora nos permite comprender lo que de otro modo sería inabarcable.
Hablamos del tiempo como un río, de la muerte como un sueño o de la memoria como un cofre, para tocar lo intangible.
Porque, en el fondo, la metáfora es la respiración más honda del lenguaje, y nos recuerda que sirve también para inventar mundos.
Hay creaciones que no buscan representar nada externo. Surgen como un reflejo de lo que no siempre sabemos nombrar. Cuando dejamos que la mirada se pose hacia dentro, los gestos se vuelven más lentos, la atención se expande, y la obra se convierte en un espacio de silencio.
Caminar hacia adentro En la abstracción, no seguimos un mapa. Cada mancha, cada textura, es una señal que se revela en el momento. No hay prisa por llegar a una imagen final. Solo permanecer en ese diálogo íntimo entre lo que sientes y lo que aparece en el papel.
“El color es un medio para influir directamente en el alma.” — Wassily Kandinsky
El papel como lugar de encuentro Es en el papel donde cada elección habla de ti, incluso las que parecen pequeñas.
El tono que suavizas, la mancha que decides no borrar, la frontera que dejas difusa para que respire. En cada una de estas decisiones se revela tu manera de mirar. No como un gesto aislado, sino como parte de un lenguaje propio. Y, sin darte cuenta, la obra se convierte en el lugar donde vuelves a ti. No importa si alguien más entiende lo que ve. Lo esencial es que, al mirarla, reconozcas en ella una parte de ti que antes no tenía forma.
En el estudio, hay momentos en los que no quiero pensar demasiado. Preparo el papel, la acuarela, la tinta… y dejo que el agua tome sus propias decisiones. En esos instantes, la mano no empuja, acompaña. La forma aparece en el movimiento del pigmento. La línea, si llega, lo hace después.
No se trata de forzar un resultado,
sino de observar cómo interactúan,
y desde ahí decidir el siguiente gesto.
Instantes que solo se viven desde dentro.
Hay momentos que vivimos desde dentro. La mesa preparada, los botes de agua quietos, la luz entrando suave… Y de pronto, una gota de tinta toca el papel húmedo y empieza a expandirse como si supiera exactamente a dónde quiere ir. En ese momento, no somos nosotros quienes guiamos. Es la materia la que propone, y nosotros respondemos. Cuando la obra te dice por dónde seguir, dejar que los materiales interactúen por sí mismos es una forma de escuchar. El impulso creativo no es una idea repentina que llega de la nada: es la respuesta a lo que sucede delante de ti. Es un diálogo sin prisa, donde la observación y la acción se alternan.
Trabajar así enseña a no querer terminar demasiado pronto. A mantener la frescura de lo que está vivo en el papel, sin cubrirlo todo. A aceptar que a veces, lo más poderoso es lo que no se ha tocado.
Composición fotográfica a partir de tres fotografías del Puente Colgante de Bilbao editadas en Blanco y Negro. Trabajo de fusión y desenfoque. Tamaño 38×29 cm., resolución 300 ppp.
El puente de Vizcaya (Bizkaiko zubia en euskera), también conocido como puente Bizkaia, puente Colgante, puente de Portugalete, o puente Colgante de Portugalete, es un puente transbordador de peaje, concebido, diseñado y construido por iniciativa privada entre 1887 y 1893, que une las dos márgenes de la ría de Bilbao en Vizcaya (España). Esta construcción de ingeniería civil fue inaugurada el 28 de julio de 1893,[1] siendo el primer puente de su tipología en el mundo[2] y uno de los ocho que aún se conservan.[3]
El puente recibe varios nombres. El nombre que consta en su página web oficial es «Puente Bizkaia», aunque su denominación más popular y extendida sea la de «Puente colgante» al que a veces se suele añadir la extensión «de Portugalete«. También suele recibir el nombres de «Puente de Portugalete», ya que originalmente unía Portugalete con Las arenas de Portugalete (ambas márgenes se consideraban del mismo municipio), y «Puente Palacio», en honor de Alberto de Palacio y Elissague, el ingeniero que lo proyectó.
El puente enlaza la villa de Portugalete con el barrio de Las Arenas, que pertenece al municipio de Guecho, así como las dos márgenes de la ría de Bilbao. Su construcción se debió a la necesidad de unir los balnearios existentes en ambas márgenes de la ría, destinados a la burguesía industrial y a los turistas de finales del siglo XIX.[4]Bilbao – Puente Colgante de Portugalete. El puente tiene 61 metros de altura y 160 metros de longitud es un puente transbordador de peaje, concebido, diseñado y construido por iniciativa privada entre 1887 y 1893, que une las dos márgenes de la ría de Bilbao en Vizcaya (España). Esta construcción de ingeniería civil fue inaugurada el 28 de julio de 1893,[1] siendo el primer puente de su tipología en el mundo[2] y uno de los ocho que aún se conservan.[3 Wikipedia.
Composición fotográfica de la obra del escultor Nestor Basterretxea titulada Paloma por la Paz, fue creada en 1980 y situada en el Paseo de la Zurriola de San Sebastián.
El procesado combina varias fotografías en color de la escultura, conposterior desaturación, fusión, desenfoque y virado a blanco y negro, aportándole un terminado en tonos azules. Tamaño 70x 41,2 cm.
Autoría: Macarena Azqueta y Maria Jesus Beristain con la colaboración de María José Cueli en el procesado.
Museo Pablo Serrano, febrero 2025
Nota: Obra donada a la Asamblea de cooperación para la Paz de Zaragoza, expuesta en el Museo Pablo Serrano y vendida en subasta.