EL MAR EN MÍ, VIVENCIAS, SEDUCCIÓN, SENSACIONES, SENTIMIENTOS, RITMOS, ECOS, BÚSQUEDA, AUSENCIA, MISTERIO. Lo que ocurre y ha ocurrido dentro y fuera de mi, a mi alrededor.
Inicio un nuevo viaje. Un viaje hacia el origen de mi tiempo, buscaré sensaciones, ilusiones, emociones que en su día quedaron reflejadas en imágenes. Abro mi corazón para dejarme invadir de nuevo, ahora desde el silencio de mi subconsciente, y que vuelvan a florecer los sonidos familiares y las melodías que aprendí de mis mayores en una especial armonía de voces queridas en torno a ancestrales canciones vascas.
Hoy ha sido posible. Con mi nieto de doce años ayer hablábamos de música. En su lista de canciones preferidas estaba «Aurtxo polita». Una delicada canción de cuna con la que me arrullaba el susurro de la voz de mi madre cada noche. Yo lo hice con mis hijas, y ellas con mis nietos… Por eso me he despertado hoy con esta canción en los labios…
Con motivo de la exposición de MATISSE que presenta Caixa Forum en Madrid, me permito acoger en mi blog algunas de las frases que más me han interesado de su PROCESO ARTÍSTICO.
«El arte moderno es un arrebato del corazón«. Así definía Henri Matisse (1869-1954) la esencia de su pintura articulada sobre la emoción.
La muestra también incluye cuatro esculturas de bronce del artista que al final de su vida «pintaba con tijeras» y se pasó a las obras de gran formato al perder precisión en el pulso.
“No pinto cosas, sino sólo las relaciones que las conectan”.
Matisse revolucionó la pintura europea con una idea explosiva del color. En los años cincuenta, sus collages transformaron la idea del espacio pictórico. Más de cinco decenios de experimentación plástica que convirtieron a Matisse en un punto de encuentro. De ahí el título, Chez Matisse, que ponía el acento en la hospitalidad y las interrelaciones entre los artistas de distintas generaciones.
«La esencia del arte moderno es formar parte de nuestra vida«
Nacido en el Norte de Francia, se mudó a Niza en busca de la luz del Mediterráneo y construyó su carrera paso a paso.
Díscipulo de Gustave Moureau, hacia 1900, Matisse revolucionó la pintura europea con una idea explosiva del color. En los años cincuenta, sus collages transformaron la idea del espacio pictórico.
En 1910, el pintor francés viaja a Italia, descubre los mosaicos de Rávena y asimila la fuerza plástica de los iconos ortodoxos.
En los años de la Primera Guerra Mundial, su paleta se oscurece. Matisse define un espacio íntimo e incorpora el motivo de la puerta y la ventana —umbral de un mundo inquietante—, que encuentra un eco en la obra de otros artistas.
En agosto de 1914, mientras reside en Colliure, crea Puerta-ventana en Colliure, una obra clave que, aunque inacabada, marca su primer acercamiento al concepto de «negro luz» utilizando planos cromáticos intensos que anticipan nuevos caminos en su pintura.
Matisse introduce la mirada femenina que reflexiona sobre los límites de la pintura, el lugar de lo femenino y el valor de lo decorativo. Matisse defendía en una entrevista en 1945 que un cuadro «propaga a su alrededor, a través de los colores, una alegría que nos aligera«.
Lo femenino en Matisse adquiere un carácter «trasgresor», sus figuras irradian «fuerza plástica» con reminiscencias arcaicas a las venus prehistóricas a la par que son inequívocamente modernas. De acuerdo con la opinión de la comisaria de la exposición el artista no posa sobre sus modelos «una mirada masculina» que las «objetualiza», sino que tiene vínculos emocionales profundos con las mujeres que plasma en sus esculturas. Así, se produce «una interpenetración» con lo que el escultor convierte a sus figuras femeninas en una suerte de «autorretratos del propio Matisse».
La obra de Matisse es hija de su tiempo: desde la angustia y la introspección de los años de guerra, hasta la explosión de sensualidad de sus pinturas y collages de madurez, pasando por el descubrimiento del arte africano o ciertos devaneos con el puntillismo o el fauvismo.
En los últimos años de su vida, Matisse se vio obligado a abandonar los pinceles. Esta contrariedad estimuló su instinto artístico. Algunas de sus creaciones del último periodo, elaboradas con papeles pintados y recortados, son obras clásicas del arte del siglo XX. La obra de Matisse desencadena una sensación óptica de múltiples posibilidades expresivas y conceptuales, en la que el color siempre es clave.
«Un metro cuadrado de azul es más azul que un centímetro cuadrado del mismo azul«, Henri Matisse, 1907.
ESCULTURA
Más allá del collage, el color y las figuras planas que se asocian a Henri Matisse (1869-1954), su producción escultórica permite descubrir a un artista intenso, dramático e introspectivo. «La fuerza expresiva de sus esculturas es ambigua, no proviene de la solidez, sino de la fragilidad. Muestra la huella de su mano, el trabajo sobre la materia, eso es lo específico de su obra escultórica». Las series desvelan su proceso creativo de ida y vuelta, desde el academicismo hacia la abstracción, con una repetición constante y obsesiva.
Con toda la intención, a Matisse le interesa el PROCESO DE TRABAJO ARTÍSTICO y en sus esculturas se pueden observar las marcas de las herramientas e incluso sus huellas dactilares, frente a la tradición que intenta ocultar el boceto, el pintor francés no lo borra, sino que lo incorpora al resultado final, como se ve en sus dibujos. Tampoco le importa «abrazar» sucesos como una caída fortuita que fractura el brazo de una figura o el metal que abre una brecha en la cintura de otra. Un defecto se convierte en una línea que refuerza la simetría de la pieza…
Lo femenino en Matisse adquiere un carácter «trasgresor», sus figuras irradian «fuerza plástica» con reminiscencias arcaicas a las venus prehistóricas a la par que son inequívocamente modernas.
Una curiosidad de la exposición es un hermoso libro de Ronsard ilustrado por Matisse. El pintor tenía dudas sobre si sus dibujos eran demasiado osados y escribe a un amigo acerca de si eran apropiados, en uno de ellos perfila el pubis de una mujer en primer plano: «Hay algunas cosas que son un poco atrevidas, ya me dirás si es apropiado para Ronsard, simplemente nadé en sus aguas como ilustrador. No puedo hacer las cosas a medias. Mis abrazos son ardientes […]«.
Cuando el artista creía que había agotado las posibilidades expresivas de la pintura o sentía que había llegado a un callejón sin salida volvía a la materia y a esculpir. La llama y la fuerza expresiva de Matisse siguen vibrando en sus esculturas.
Alguna inquietud interior ha hecho que hoy despierte con Beethoven. Algo que estaba necesitado de salir del obstracismo al que le tenía sometido. No porque no lo admire, al contrario. Profundamente lo hago y sus Sinfonías me acompañan a menudo, siempre y cuando mantenga una concentración extrema en su escucha. No vale estar ocupada en otras actividades.
Hoy me he encontrado con este vídeo que me ha resultado interesante para profundizar un poco más y continuar disfrutando del genio y de su obra.
Se espera lluvia este fin de semana. Nuestros ánimos se encuentran en alta porque esperamos capturar las mejores fotografías del otoño. Destino El Valle de Bielsa, un amplio territorio de montaña en el corazón de los Pirineos donde profundos y exuberantes valles de origen glaciar ofrecen paisajes de una belleza extrema a la sombra de grandes tresmiles. Se esperan nieblas y ello añade atractivo al largo y tortuoso viaje de cientos de curvas, hay que decir que la ruta está en buenas condiciones.
Gran mochila imaginando frio, lluvia, y nieblas, además del equipo fotográfico a cuestas…
¡Perfecto! La fotografía tiene mucho más interés cuando la meteo se nos enfrenta. Con máximo cuidado conducimos por una escasa pista de piedras hasta la zona del Parador del Valle (a unos 2.000 mts), después caminando lo que cada uno pueda… hasta llegar al circo de Pineta al fondo del Valle, punto de partida para la ascensión a la cima de Monte Perdido.
Me quedo con unas pocas imágenes de recuerdo que nunca darán la talla de lo que la Naturaleza nos ofrece «al natural».
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Organizado porASAFONA Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza Fotografía @mjberistain
Proyecto Artístico Sobre mi proyecto anterior, aunque trabajé durante todo el año, es cierto que me centré más en la búsqueda de una voz propia en base a la exploración y aprendizaje de las técnicas y conocimiento de materiales, que en idear y consolidar un Proyecto de Obra Pictórica definido con coherencia. El año discurrió entre bloqueos y frustraciones fundamentalmente. Dificultades en cohesionar la parte mental y espiritual con la experiencia creativa. No presenté proyecto, aunque consideré positivo el progreso.
Progreso de Ejercicios Artísticos A medida que avanzaba el curso mermó mi interés en alcanzar los objetivos de los ejercicios. No comprendía ni aceptaba el resultado de mi trabajo, no obtuve correcciones, ni análisis, y se manifestó una larga crisis. Estuve desorientada. Actualmente y después de haber hablado directamente con la profesora, comprendo que: 1) La obra que expresa mi interior tiene un significado, se trata de meditarlo y, con humildad, admitirlo (darle amor y buscar su belleza) y reconocerme en él. 2) Aceptar la «obra», como un vaciado del espíritu, liberación de difíciles situaciones vividas, y temas dolorosos ocultos.
Se describen dos tipos de artistas: los que se enfocan más en investigar y probar distintos materiales y técnicas, y los que son más directos y finalizadores, sugiriendo que el ideal sería tener una mezcla de ambos enfoques.
Pinturas y Técnica En el análisis de una serie de pinturas de una alumna se elogió la técnica de veladura, la paleta de colores neutros y la sensibilidad en las combinaciones. Para ésta, la inspiración le llega de la conexión corporal con la música y el movimiento, más que de la meditación estática. Expresó su deseo de trascender hacia un nivel más elevado en su trabajo artístico.
Conexión Antropológica con Máscaras La profesora propuso que abriera la investigación a la conexión antropológica del ser humano con la tierra y esté atenta a mensajes y símbolos visuales que surjan en su vida cotidiana. La alumna expresó interés en trabajar con el tema de las máscaras y el diálogo interior, específicamente sobre cómo las personas se comportan con diferentes máscaras en diferentes grupos sociales. Se sugirió el trabajo con las capas y la opacidad de las máscaras en lugar de utilizar únicamente dos colores,además de explorar cómo las máscaras se perciben desde la perspectiva de los demás.
Proyecto Artístico Palimpsesto Visual Se propuso una idea creativa para un proyecto artístico que involucra la escritura, sugiriendo usar letras superpuestas que se puedan leer como un «ruido» visual a través de líneas y materiales como acrílicos. El concepto de palimpsesto, se refiere a pergaminos con textos superpuestos que han sido descubiertos tecnológicamente, recomendó explorar esta línea de investigación para descubrir qué podría surgir del diálogo interior, enfatizando que el trabajo artístico debe centrarse en lo que queremos descubrir en lugar de solo buscar formas en las nubes.
Desarrollo del Lenguaje Artístico Personal Se habló de las experiencias con el arte y la expresión creativa, mencionando los desafíos técnicos que ha enfrentado como las veladuras y la integración de líneas en sus formas y colores. La profesora la alentó a continuar explorando y desarrollando su propio lenguaje artístico personal, explicando que la formación está diseñada para ayudar a los participantes a encontrar su estilo único sin limitarse a técnicas específicas.
Libro de Artista Consulta Sobre el libro de artista, se recomendó usarlo como herramienta inicial para experimentar y documentar el proceso creativo. Se le sugirió usar papel de calidad como el de algodón o bambú para las pruebas iniciales.
Un lunes triste de setiembre, —ha habido otros— la melancolía se mueve por mi casa como un pequeño fantasma blanquecino con apenas fuerzas para volar. Merodeo sin sentido, sin rumbo, no existe el tiempo, en un podcast de algún vecino oigo decir que la creatividad es amor, lo escucho mientras «el cielo» proyecta una preciosa Luz que atraviesa mis ventanas con desparpajo. Yo… doy gracias por continuar viviendo.
Pienso en Génesis. El nombre que me gustaría darle a mi próximo proyecto de Acuarela.
Génesis mientras pienso en mi Camino de Agua, en el Lenguaje del Mar, y siento el Salitre como fuerza de espíritu que me conecta íntimamente al origen, como materia y sangre que fluye por mis venas.
Mi piel, impregnada de salitre y de sombras…
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Las LETRAS sin metáfora serían un mapa sin montañas ni ríos, apenas un desierto de signos desnudos.
La metáfora es ese puente secreto entre lo que decimos y lo que sentimos, el atajo poético que convierte una emoción en imagen, y un pensamiento en paisaje.
La literatura sin ella quedaría reducida a una lista de instrucciones, eficaz…pero sin una pizca de asombro.
Con ella, en cambio, la palabra se abre en abanico: la tristeza puede ser un pájaro herido, la esperanza un faro que titubea en la niebla…y el amor —ese misterio inagotable— una hoguera que nunca arde por igual, que tantas veces te da la vida y otras te abrasa o te deja sólo humo cuando se va.
Y además de embellecer, la metáfora nos permite comprender lo que de otro modo sería inabarcable.
Hablamos del tiempo como un río, de la muerte como un sueño o de la memoria como un cofre, para tocar lo intangible.
Porque, en el fondo, la metáfora es la respiración más honda del lenguaje, y nos recuerda que sirve también para inventar mundos.
Hay creaciones que no buscan representar nada externo. Surgen como un reflejo de lo que no siempre sabemos nombrar. Cuando dejamos que la mirada se pose hacia dentro, los gestos se vuelven más lentos, la atención se expande, y la obra se convierte en un espacio de silencio.
Caminar hacia adentro En la abstracción, no seguimos un mapa. Cada mancha, cada textura, es una señal que se revela en el momento. No hay prisa por llegar a una imagen final. Solo permanecer en ese diálogo íntimo entre lo que sientes y lo que aparece en el papel.
“El color es un medio para influir directamente en el alma.” — Wassily Kandinsky
El papel como lugar de encuentro Es en el papel donde cada elección habla de ti, incluso las que parecen pequeñas.
El tono que suavizas, la mancha que decides no borrar, la frontera que dejas difusa para que respire. En cada una de estas decisiones se revela tu manera de mirar. No como un gesto aislado, sino como parte de un lenguaje propio. Y, sin darte cuenta, la obra se convierte en el lugar donde vuelves a ti. No importa si alguien más entiende lo que ve. Lo esencial es que, al mirarla, reconozcas en ella una parte de ti que antes no tenía forma.
En el estudio, hay momentos en los que no quiero pensar demasiado. Preparo el papel, la acuarela, la tinta… y dejo que el agua tome sus propias decisiones. En esos instantes, la mano no empuja, acompaña. La forma aparece en el movimiento del pigmento. La línea, si llega, lo hace después.
No se trata de forzar un resultado,
sino de observar cómo interactúan,
y desde ahí decidir el siguiente gesto.
Instantes que solo se viven desde dentro.
Hay momentos que vivimos desde dentro. La mesa preparada, los botes de agua quietos, la luz entrando suave… Y de pronto, una gota de tinta toca el papel húmedo y empieza a expandirse como si supiera exactamente a dónde quiere ir. En ese momento, no somos nosotros quienes guiamos. Es la materia la que propone, y nosotros respondemos. Cuando la obra te dice por dónde seguir, dejar que los materiales interactúen por sí mismos es una forma de escuchar. El impulso creativo no es una idea repentina que llega de la nada: es la respuesta a lo que sucede delante de ti. Es un diálogo sin prisa, donde la observación y la acción se alternan.
Trabajar así enseña a no querer terminar demasiado pronto. A mantener la frescura de lo que está vivo en el papel, sin cubrirlo todo. A aceptar que a veces, lo más poderoso es lo que no se ha tocado.
Composición fotográfica a partir de tres fotografías del Puente Colgante de Bilbao editadas en Blanco y Negro. Trabajo de fusión y desenfoque. Tamaño 38×29 cm., resolución 300 ppp.
El puente de Vizcaya (Bizkaiko zubia en euskera), también conocido como puente Bizkaia, puente Colgante, puente de Portugalete, o puente Colgante de Portugalete, es un puente transbordador de peaje, concebido, diseñado y construido por iniciativa privada entre 1887 y 1893, que une las dos márgenes de la ría de Bilbao en Vizcaya (España). Esta construcción de ingeniería civil fue inaugurada el 28 de julio de 1893,[1] siendo el primer puente de su tipología en el mundo[2] y uno de los ocho que aún se conservan.[3]
El puente recibe varios nombres. El nombre que consta en su página web oficial es «Puente Bizkaia», aunque su denominación más popular y extendida sea la de «Puente colgante» al que a veces se suele añadir la extensión «de Portugalete«. También suele recibir el nombres de «Puente de Portugalete», ya que originalmente unía Portugalete con Las arenas de Portugalete (ambas márgenes se consideraban del mismo municipio), y «Puente Palacio», en honor de Alberto de Palacio y Elissague, el ingeniero que lo proyectó.
El puente enlaza la villa de Portugalete con el barrio de Las Arenas, que pertenece al municipio de Guecho, así como las dos márgenes de la ría de Bilbao. Su construcción se debió a la necesidad de unir los balnearios existentes en ambas márgenes de la ría, destinados a la burguesía industrial y a los turistas de finales del siglo XIX.[4]Bilbao – Puente Colgante de Portugalete. El puente tiene 61 metros de altura y 160 metros de longitud es un puente transbordador de peaje, concebido, diseñado y construido por iniciativa privada entre 1887 y 1893, que une las dos márgenes de la ría de Bilbao en Vizcaya (España). Esta construcción de ingeniería civil fue inaugurada el 28 de julio de 1893,[1] siendo el primer puente de su tipología en el mundo[2] y uno de los ocho que aún se conservan.[3 Wikipedia.
Composición fotográfica de la obra del escultor Nestor Basterretxea titulada Paloma por la Paz, fue creada en 1980 y situada en el Paseo de la Zurriola de San Sebastián.
El procesado combina varias fotografías en color de la escultura, conposterior desaturación, fusión, desenfoque y virado a blanco y negro, aportándole un terminado en tonos azules. Tamaño 70x 41,2 cm.
Autoría: Macarena Azqueta y Maria Jesus Beristain con la colaboración de María José Cueli en el procesado.
Museo Pablo Serrano, febrero 2025
Nota: Obra donada a la Asamblea de cooperación para la Paz de Zaragoza, expuesta en el Museo Pablo Serrano y vendida en subasta.
En 1930, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos adoptó el sistema de color Munsell para la determinación del color (elaborado por el profesor de arte Albert Henry Munsell). El sistema tiene tres componentes:
El matiz o tono. Es la longitud de onda dominante en la radiación reflejada. Tiene cinco colores básicos (rojo, amarillo, verde, azul y púrpura) y cinco intermedios.
El brillo. Indica el grado de claridad / oscuridad relativa del color, comparado con el blanco absoluto.
El croma. Expresa la pureza relativa del color.
Se utiliza una tabla de colores Munsell (basada en ese sistema) para comparar con el suelo a estudiar. Así se evitan imprecisiones al describir el color y se unifican los criterios para todos los científicos del mundo.
Para ello, se toma una porción de suelo y se mantiene junto a los distintos rectángulos de color de las tablas hasta encontrar una coincidencia visual. Entonces se le asigna la notación Munsell correspondiente. Por ejemplo, un suelo pardo rojizo puede indicarse como: valor de matiz croma/brillo (2YR 4/6), según se observa en la figura 1.
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Al finalizar el Máster de Acuarela me he encontrado con estas imágenes que, pienso, algún sentido tienen que tener. Decido que también tienen su «valor» y un nivel que no les concedí en ningún momento anterior. Han sobrevivido en mis archivos, forman parte de mis cuadernos íntimos digitales como archivos fotográficos aunque fue el papel en blanco el que recibió originalmente la impronta de sus «hilos de silencio» en forma de trazos temblorosos de miedos y de dudas…
Despierto a una realidad nueva llena de ilusión por continuar por este camino que un día se abrió ante mí, que elegí confiada, y del que nunca me arrepentiré a pesar de la dureza del proceso creativo.
Mi agradecimiento a las personas que lo hicieron posible, Araceli García y Cruz Ciudad, y a todos mis compañer@s de curso a los que admiro y aprecio de verdad. Gracias por haber estado al otro lado de las pantallas compartiendo con generosidad vuestro trabajo y cercanía.
PoesiaVersión inspirada en poema de Miguel Sánchez Gatel
Quiero saber en qué consiste el agua, o por qué las palabras se me quedan colgando a veces; sonámbulas, inútiles, aisladas, imperfectas.
Quiero saber por qué es tan difícil tocarte en un mundo que no arde, o no necesitar la absoluta densidad del silencio para pedir a gritos un horizonte de agua.
Tu pulso acantilado de ternura, inevitable referirme una vez más a ti, a la perfecta serenidad de tus manos abiertas, al crepúsculo de tu transparencia.
Lo demás solo es cielo. Dejadme hablar, escarbar el barro con el barro, romperme, despedazar mi sangre sobre la tierra.
Me he dejado los pelos como escarpias. Tal es la identificación que siento con Mikel en esta etapa de mi vida. Lo admiro desde que descubrí, hace ya mucho tiempo, que pintaba tirado en el suelo sobre el lienzo. Estoy en la etapa más directa para llegar al cielo o al infierno. Eso ya lo veremos. En el infierno se dice que será más divertido… Pienso en el Papa Francisco, tan cercano, humano y simpático que, posiblemente en el cielo, donde estará él, pudiera no ser tan aburrido…
De cualquier manera, me he cortado el pelo esta mañana de principios de primavera, y me lo he peinado en plan escarpias.
Los pelos como escarpias, como si fuera él mismo uno de los bichos marinos de ese mundo bajo el agua donde pasa horas buceando siempre que puede. La mirada alerta, curiosa, tremendamente joven, con un punto de ironía que, en ocasiones, parece timidez. Nos citamos con Miquel Barceló (Felanitx, 68 años) en la Galería Elvira González, donde expone hasta el próximo sábado Flores, peces, toros, un recorrido por sus temas más recurrentes. Pintor, dibujante, escultor, ceramista y performer escénico, el artista español de más relevancia y mayor cotización en el plano internacional, tiene una larga relación con EL PAÍS y desde hace casi cuatro años sus dibujos enmarcan las Cartas a la Directora. En ese marco de confianza se produjo esta charla, más que una entrevista, tras sellar un nuevo compromiso.
Pregunta. En el 40º aniversario de EL PAÍS dijiste que no recordabas si habías comprado el primer número del periódico en el año 76, pero que sí te recordabas comprando el periódico en aquel momento. Y hasta hoy.
Respuesta. Me recuerdo incluso caminando lejos en París para comprar EL PAÍS. Yo lo sigo leyendo en papel cada día, sobre todo en Mallorca. Me gusta mucho el objeto periódico. Es muy de pintor. Yo lo uso mucho para hacer collage, para recortar, para dibujar encima. Una cosa que he hecho toda la vida es dibujar encima de las fotos, eso de poner bigotes [a las caras]. Dibujar sobre las fotos es una forma de comentario, ¿no? Se hace casi sin pensar.
Reproducción de la obra de Miquel Barceló de los próximos premios Ortega y Gasset.Gianluca Battista
P. Dices que prefieres leer en papel porque retienes mejor el contenido.
R. Cuando empecé a viajar por el Himalaya y a hacer grandes caminatas, todo peso era demasiado. Empecé a llevarme los libros en un iPad. Pero me di cuenta de que se me olvidaba lo que había leído. Leí las novelas de James Salter y se me olvidaron. Luego las leí en papel otra vez y ahora puedo decirte fragmentos enteros de memoria. Hablé con un neurocientífico en París y me dijo que sí, que lo impreso se queda en el cerebro. La pantalla deja una huella frágil y pasajera, y para mí la memoria es esencial. El conocimiento nos viene por la palabra impresa.
Me interesa poco lo que se puede decir. Si se puede decir no hace falta pintarlo”
P. Ahora que EL PAÍS está a punto de cumplir 50 años, tomas el relevo de Eduardo Chillida, cuya obra ha sido, desde 1984, el galardón que entregábamos en los Ortega y Gasset, y nos has hecho el grabado iluminado a mano que vamos a entregar a partir de este año.
R. ¿Sabes? Conocí a Chillida cuando yo era muy muy joven y enseguida me adoptó. Tenía esa mirada… Mira que nuestros trabajos eran muy distintos, pero tuvimos una empatía inmediata. Desde luego, es un gran honor seguirlo y poder hacer un premio que en este mundo complicado representa lo que representa el Premio Ortega y Gasset.
P. Nosotros estamos muy emocionados porque era un relevo muy importante. Pero qué significa para ti que una obra tuya cuelgue en la casa de un periodista que se está jugando la vida en algún país por contar lo que pasa.
R. Por eso mismo hice una obra que contiene muchas obras, que no es una imagen única, sino polimorfa, a la que puedes mirar muchísimas veces. Quería que tuviera esa concentración. Tuvo varias versiones. La primera era una bola como un mapamundi, como un antitrofeo, pero acabó siendo lo mismo en un grabado con más colores. Tiene que ser un premio. Es complejo, pero no es desolador.
Miquel Barceló, en Farrutx, Mallorca, el 30 de noviembre 2024.JEAN MARIE DEL MORAL
P. ¿Por qué lo bautizas como Mondongo?
R. Porque un poco todo lo que representa está dentro. Yo estaba intentando hacer morcilla y me di cuenta de que en los pueblos de Burgos que conozco llaman mondongo a lo que contiene la morcilla. Me gustó porque es esa especie de combinación de muchísimas cosas que es un mundo agitado. Y me gusta mucho cómo suena la palabra.*
P. Sobre el mundo agitado. Has dejado de ir a Malí por la guerra y el terrorismo, y ahora suenan tambores de guerra por todas partes. ¿Cómo lo estás viviendo?
R. Con perplejidad y con inquietud. Cada vez que abres el teléfono te esperas una imagen terrible de verdad. Ya sé que han sucedido siempre, pero es que ahora es exponencial. También está la sospecha de que todo es una atroz manipulación.
P. Que no sabemos el juego al que asistimos.
R. Eso es. Y lo que ves es que hay muchos tahúres.
P. ¿Influye en tu obra?
R. Soy bastante poroso al mundo. No vivo para nada aislado. Cuando vivía en Malí, tenía siempre radios con onda corta para captar las noticias. O sea que enterado estoy. No sé si eso tiene una influencia directa en lo que pinto porque no hago comentarios de lo que pasa en el mundo, pero marca mi forma de estar en el mundo.
P. Eres un artista universal pero te expresas fundamentalmente en catalán, en castellano y en francés. ¿Te sientes europeo ahora que ser europeo se pone en cuestión?
R. Siempre, y ahora tal vez más, porque creo que tiene más sentido. Yo iba a Francia incluso cuando hacía falta pasaporte y a mí no me lo daban porque no había hecho la mili. Siempre me he sentido europeo, por intuición, como pintor, porque te haces tu patria con la pinturas que te gustan. Europa es un ámbito cultural que yo comprendí enseguida. He vivido en Nueva York y muchísimo en África, un poco en Asia y desde hace poco en Australia porque mi esposa es de allí. Y voy a Australia como europeo y como mallorquín, sin duda. Ahora me parece muy reivindicable la europeidad. Me parece la única esperanza de Europa: imponerse como un ámbito cultural y de pensamiento. No ganaremos con otra marca que no sea esta.
P. ¿La ves en riesgo?
R. Sí, porque está muy amenazada. Por esos tahúres.
Tener la oportunidad de colaborar en la reconstrucción de Notre Dame es una suerte y un honor”
P. Tahúres que ganan en las urnas. El mundo, y particularmente el mundo occidental, parece empeñado cada 80 años en asomarse al abismo. Como si no hubiéramos aprendido nada.
R. Eso de Marx de que la historia se repite en forma de farsa parece literal. Casi con los mismos personajes, cambian los detalles pero el drama es el mismo. Y seguimos dándonos garrotazos. Dando garrotazos sobre todo a los pobres.
P. Estás preparando tapices para Notre Dame. ¿Puedes contarnos algo de esos tapices?
R. Yo estaba en París cuando se quemaba Notre Dame. Mi hijo me llamó y salimos a la calle, era desolador. En mi estudio caía la ceniza de Notre Dame. Nunca he sido muy creyente, pero me pareció que tener la oportunidad de colaborar en la reconstrucción era una suerte y un honor. Y en eso estoy. Primero con el Noé del Arca de Noé, que estoy bastante adelantado ya. Lo hacemos con la Real Fábrica de Tapices de Francia, que no ha parado desde el siglo XVI y hacen tapices gigantescos, de seis por ocho metros, aunque los míos son grandes pero no tanto.
Miquel Barceló, en Farrutx (Mallorca), en febrero de 2024.JEAN MARIE DEL MORAL
P. ¿Y después del Arca de Noé?
R. El sacrificio de Isaac, Elías con el carro de fuego, que es fantástico, y el paso del mar Rojo. Pero mi Arca de Noé es muy modesta. Es una especie de laúd con una oveja, un perro, un gato y un cordero. No haces un catálogo de todos los animales del mundo, salvas la vida.
P. Cuando uno es Miquel Barceló y el molde es tan poderoso, ¿uno ya no puede salirse de él o está dispuesto a romper el molde? A investigar, a equivocarse.
R. Hay que equivocarse todos los días, y en eso de equivocarme soy un especialista. No adrede, pero lo normal es hacer cosas que difícilmente salen bien. Es una paradoja porque siempre acaba saliendo alguna otra cosa que no pretendías.
P. ¿Qué te provoca curiosidad? ¿Qué te sorprende todavía, aparte de tus temas recurrentes?
R. En los libros encuentro siempre sorpresas. Cosas que me sobrecogen. Ahora estoy leyendo el último libro de Juan Manuel de Prada, que me parece fantástico. No solo cosas nuevas, porque el mundo es una repetición de historias. Cada vez estoy más puesto en arte prehistórico. Cada vez voy más a ver cuevas. Eso es algo que he aprendido tarde.
P. Entre lo moderno y lo arcaico, ¿dónde colocamos a Barceló?
R. Es que lo arcaico es lo más moderno. Muchas veces he tenido la sensación de que hacía una carrera fulgurante hacia atrás. Es una elección, también una intuición. Las cosas más radicalmente modernas son cosas que están ahí antes de que seamos capaces de decirlas. Me interesa poco lo que se puede decir. Si se puede decir no hace falta pintarlo.
P. ¿Qué pensamiento te provoca la inteligencia artificial, pensar que hay artistas que ya la están usando?
R. Yo pienso usarla. Igual que la fotocopia. Me acuerdo que cuando surgió el vídeo decían que iba a acabar con el cine y cuando surgió la fotografía, que acabaría con la pintura, pero Degas hacía fotos y las usaba para sus cuadros. Eso sí, el nombre es feo: inteligencia artificial. Se irá adaptando, como cualquier herramienta. Hace falta gobernanza porque se pueden hacer trampas, aunque no hay que tenerle miedo. Yo todavía no le he dicho “píntame un cuadro con mi perfil”, pero porque me gusta hacer las cosas. Me gustan las cosas que pasan, y que no pasarán más, porque no se pueden repetir.
La 42ª edición de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo
Este lunes 24 de marzo, el jurado de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo se reunirá para decidir los ganadores de esta edición en sus cuatro categorías: Mejor historia o investigación periodística, Mejor cobertura multimedia, Mejor fotografía y Trayectoria profesional. La nueva web de los premios, premiosortega.com, recogerá toda la información relativa a los ganadores y sobre la ceremonia anual de reconocimiento a lo mejor del periodismo en español. La gala de premios celebrará el 5 de mayo su 42ª edición en Barcelona.
Fotografía de portada: Lourdes Rocher
Sonrío a propósito de una conversación con mi hija mayor. Para mi horror, ella llamaba «mondongos» a los trozos de tierra y piedra mineral que escarbé con mis manos durante los días de Retiro —para utilizar como pigmento natural en mis acuarelas— y que, cuidadosamente guardaba en una rústica y ridícula (es cierto) bolsa de plástico del super. Hoy me reconcilio con su significado gracias al Maestro Mikel Barceló.
Reproduzco el CUENTO que hoy recibo de una persona a la que admiro desde estas páginas y desde hace varios años. Lo tenía perdido y hoy repentinamente aparece entre mis textos. Me llega un sentimiento de proximidad. Puede ser una casualidad cuando me encuentro en una situación similar, a las puertas de un retiro que culminará en un Monasterio donde la forma de expresión será la acuarela con un sentido de espiritualidad. Me alegra mucho la coincidencia. Bienvenido de nuevo a mis páginas.
La última pincelada (Cuento de BORGEANO)
El pincel se deslizaba con suavidad sobre el papel de arroz, dejando tras de sí un trazo negro y delgado, como la sombra de un bambú al amanecer. El maestro Akihiro observó su trabajo con una leve sonrisa y dejó el pincel sobre la mesa.
—Ahora es tu turno —dijo, sin apartar la vista de la pintura.
Haruto asintió con respeto. El joven aprendiz tomó el pincel entre sus dedos, imitando la postura del maestro. Frente a ellos, un paisaje apenas delineado con manchas aguadas de tinta mostraba una cadena de montañas que se perdían en la distancia; un sendero por el cual un hombre acarreaba agua en dos baldes, los que sostenía de un palo que apoyaba en sus hombros y, en primer plano, una rama de cerezo que ingresaba al cuadro desde algún lugar indefinido de la derecha. En el ángulo izquierdo, un poema ocupaba una columna vertical. El resto, como es habitual, era un gran vacío que completaba y daba balance a los elementos pintados. Las únicas notas de color eran cinco cuadrados rojos: dos al final del poema y tres en la parte inferior. Una de estas estampas correspondía al artista que diseñó la imagen; otra, al que talló la madera a partir de ese diseño; la tercera, al que la imprimió. Las dos que estaban al pie del poema correspondían al poeta y al calígrafo. Con el paso del tiempo, esas obras podían ir llenándose de sellos, en la medida en que otros artistas, e incluso los propietarios, dejaran señalado allí sus nombres.
Haruto, aún con el pincel en la mano, observó la totalidad de la imagen. El delicado equilibrio entre las formas que, de una mancha aguada, hacía aparecer una montaña más alta que las demás; la brisa insinuada en la curvatura de una rama; el vuelo de una grulla atrapado en un solo gesto de tinta. También observó los cinco Chió yín, los cuadrados de color rojo que encerraban los nombres de todos los artistas que habían participado en la confección de la obra; y notó que allí faltaba un sexto sello: el de su maestro Akihiro.
—Maestro, ¿por qué nunca firmas tu trabajo? —preguntó Haruto mientras sumergía el pincel en el cuenco de tinta.
Akihiro sonrió y cruzó las manos detrás de la espalda.
—Porque mi trabajo no es mío, Haruto; es parte de algo más grande, de lago mayor que yo, que tú, y que cualquier otro que conozcamos.
El joven inclinó la cabeza, meditando en lo que acababa de oír.
—¿No deseas ser recordado?
El maestro negó con calma.
—Ser recordado es una sombra que el ego persigue. Lo importante no es mi nombre, sino la enseñanza que queda en cada pincelada. Lo que pinto se funde con las pinceladas de otros, como una corriente de agua que no tiene dueño.
Haruto guardó silencio. Luego, con mano firme y con un solo movimiento de su muñeca, trazó las alas de una golondrina en la esquina superior derecha, sobre la última montaña que ya se desdibujaba en la distancia.
El maestro observó el resultado y asintió con satisfacción.
—Bien. Ahora guarda el pincel. Otro vendrá después a terminar el trabajo.
Haruto obedeció, sintiendo que, por primera vez comprendía la verdadera naturaleza del arte. No importaba el autor, importaba la huella efímera de su trabajo; no la diferencia que se plasma en el nombre, sino la enseñanza silenciosa.
Al día siguiente, al volver al estudio, Haruto encontró el lugar vacío. El maestro Akihiro se había ido en silencio; sin despedirse, y sin dejar ni ningún rastro, como la última pincelada de una pintura que jamás se termina.
*Cada una de las sustancias indivisibles, pero de naturaleza distinta, que componen el universo, según el sistema de Leibniz, filósofo y matemático alemán del siglo XVII.
… sobre el pintor MODIGLIANI, en lo que se refiere a una parte de su biografía y a su estilo artístico, que me resulta muy sugerente en esta etapa de vida en la que me relaciono más de cerca con la pintura.
«Amedeo Modigliani nació en Livorno, Italia (1884-1920) en el seno de una familia judía, Modigliani mostró desde muy joven una inclinación natural hacia el arte. Su talento lo llevó a formarse en varias academias italianas, donde absorbió las influencias del Renacimiento, un periodo que dejaría una huella imborrable en su estilo. En 1906 se trasladó a París, allí se sumergió en el vibrante círculo de artistas intelectuales, influenciado por el arte africano, el cubismo y el clasicismo italiano, forjó un estilo inconfundible que lo distinguió de sus contemporáneos.
El estilo de Modigliani es una sinfonía de formas alargadas, rostros ovalados y ojos almendrados que, con frecuencia, carecen de pupilas, otorgando a sus figuras un aura de misterio e introspección, una melancolía que parece trascender el tiempo. Sus desnudos, considerados audaces e incluso escandalosos en su época, son hoy celebrados como obras maestras que desafían las convenciones y exploran la sensualidad con una elegancia sin igual.
El legado de Amedeo Modigliani en el arte moderno radica en su capacidad para fusionar la tradición con la vanguardia. Sus retratos y desnudos, con rostros alargados, miradas vacías y líneas elegantes, capturan una profunda melancolía y sensualidad. Aunque marginado en vida, su obra influyó en generaciones de artistas por su expresividad y su enfoque humanista, demostrando que la modernidad no solo reside en la ruptura radical, sino también en la reinterpretación de la belleza atemporal.»
Algunas de sus obras, pulsar sobre cualquiera para verlas en mayor tamaño