Clint Eastwood
Antes de empezar quiero hacer una confesión.
Yo fui Karen Blixen; la mujer que se dejó lavar la cabeza por Denys Finch-Hatton un atardecer en mitad de Africa.
«Memorias de África fue una película libremente inspirada en la obra homónima de la escritora danesa Isak Dinesen. A principios del siglo XX, Karen (Merryl Streep) contrae un matrimonio de conveniencia con el barón Blixen (Brandauer), un mujeriego empedernido. Ambos se establecen en Kenia con el propósito de explotar una plantación de café. En Karen Blixen nace un apasionado amor por la tierra y por las gentes de Kenia. Pero también se enamora perdidamente de Denys Finch-Hatton (Robert Redford), un personaje aventurero y romántico a la antigua usanza, que ama la libertad por encima de todas las cosas.»
… Sin embargo, para entonces, yo llevaba muchos años enamorada de otro hombre. Cuando le conocí tenía el aspecto de un leñador del oeste profundo. Enseguida me repelieron sus grandes manos de uñas negras, sus botas embarradas y su ropa llena de briznas de hierba y madera. Me sobraban de él más de veinte años de diferencia y cuarenta centímetros de altura, pero fueron su mirada y su sonrisa, dueñas de una presencia portentosa, y de una espalda de entrenador de natación, las que, en aquella época, casi me hicieron morir de amor. —Hay que explicar que yo era una adolescente.
Desde aquel entonces he tenido la oportunidad de ver Sus mejores películas.
Disfruté con «Bird» por el componente musical del Jazz de Charlie Parker. Reconozco que tuve que ir al cine varias veces a ver «Sin Perdón». —La primera vez me quedé profundamente dormida—. Me volví a enamorar perdidamente de él, en «Los Puentes de Madison», y me dejé llevar, hasta lo absoluto, por Frankie en «Million Dollar Baby».
A pesar de mis escarceos por la vida, con otros hombres como De Niro, Al Pacino, Ralph Fiennes o Clive Owen, y, a pesar de sus ochenta y cinco años… reconozco que sigo manteniendo con él una relación de película.
@mjberistain
La primera parte de esta entrada fue publicada en 2015…
Estamos a 6 de Octubre de 2023 y vuelvo a lo mismo…
Continúo enamorada de este hombre.
Hoy lo observo desde cerca en esa última etapa de vida, y sigue siendo una persona a la que admiro profundamente. Me refiero a la ACTITUD necesaria para convivir con el momento y las circunstancias que nos toca afrontar a la raza humana.
Y lo haré repasando algunas pinceladas del texto sobre el artista que ha incluido Volfredo en su post titulado «Envejecer no es para cobardes» de su magnífico Blog LO REAL ES MARAVILLOSO. Palabras muy interesantes tanto del propio Clint Eastwood como de un párrafo destacado de Albert Camus.
«No dejo entrar al viejo en que me he convertido. Me mantengo ocupado. Hay que mantenerse activo, vivo, feliz, fuerte y capaz. No dejo entrar al viejo criticón; que se niega a sí mismo que la vejez puede ser creativa, decidida, llena de luz y proyección«.
“La tragedia de la vejez no es que uno sea viejo, sino que uno sea joven. Dentro de este cuerpo que envejece hay un corazón todavía tan curioso, tan hambriento, todavía tan lleno de anhelo como lo estaba en la juventud. Me siento junto a la ventana y observo pasar el mundo, sintiéndome como un extraño en una tierra extraña, incapaz de relacionarme con el mundo exterior y, sin embargo, dentro de mí arde el mismo fuego que una vez pensó que podía conquistar el mundo. Y la verdadera tragedia es que el mundo sigue siendo, tan distante y esquivo, un lugar que nunca pude captar del todo.” Albert Camus, de “La caída”.
Palabras del propio Clint: «La vejez puede ser creativa, decidida, llena de luz y de proyección»
Que así sea…

¡No me extraña!
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