B&N Junio

Selección de fotografías en blanco y negro

Osteospermum ecklonis
Estrella Polar, Caléndula del Cabo
Paloma de la Paz
Escultor Nestor Basterretxea
Playa en Bretaña
Puente que une la Isla de Ré y La Rochelle – Bretaña

Tierra seca en el Delta del Ebro


Gallocanta

Lo que yo vi de La Grulla Común a su paso por la Laguna de Gallocanta

A 1.000 metros de altitud, en un altiplano entre las provincias de Teruel y Zaragoza se encuentra la mayor laguna de agua salada —endorreica— de Europa, esto quiere decir que no tiene salida a ningún rio o mar. Aquí conviven más de doscientos tipos diferentes de aves, pero las más emblemáticas son las Grullas.

Era la primera vez que iba a fotografiar «aves». Había dos momentos en el día que las Grullas se mostraban más accesibles para los fotógrafos. El amanecer y el atardecer. Una vez parapetados tras algún árbol o caseta de campo para no molestar a las aves, era preciso no moverse y, por supuesto, estar en silencio. De otro modo las grullas echarían a volar o cambiarían la dirección de su vuelo, alejándose de nosotros.

Tengo que decir que a mí se me hizo realmente difícil conseguir un buen enfoque de las aves a pesar del trípode.

Así es que, después de levantarme durante tres días a las seis de la mañana, disfrutaba durante las horas intermedias tomando algunas fotografías de paisaje y algunos detalles.

Campos recién sembrados y otros en los que ya verdeaba el cereal hacían de los alrededores de La Laguna de Gallocanta una gran extensión de fuertes contrastes.

Ermita Nuestra Señora la Virgen de los Olmos
Castillo de Berrrueco
Amanece en La Laguna

El viaje fue organizado por ASAFONA, Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza.
Desde aquí mi agradecimiento al grupo de amigos por su simpatía y la ayuda que me ofrecieron.

Ver: Presentación en PDF


Faro de Ré

La escalera es uno de los elementos que me cautiva en muchos de los lugares a los que he viajado. En primer lugar, no puedo dejar de referirme a la escalera de doble espiral del Castillo de Chambord en Francia, obra atribuida a Leonardo Da Vinci. (Siglo XVI)

En esta entrada incluyo algunas imágenes de la escalera de caracol del Faro de la Isla de Ré, próximo a La Rochelle, también en Francia. Por su antigüedad y su encanto, en sí misma es un espectáculo mientras se alcanza la cima a más de 50 metros desde tierra para tener una panorámica extraordinaria de los alrededores.

Texto y fotografía@mjberistain


OPAKUA en HAIKUS

Al volver de mi viaje a Opakua, me encuentro con la grata sorpresa de haber recibido el último libro, recién publicado, de mi buena amiga y poeta Isabel Fernández Bernaldo de Quirós. Es un pequeño libro de intenso contenido y preciosa edición de MAHALTA Ediciones, primera edición en abril 2022.

Isabel lo titula BIENANDANZA (en las orillas del Haiku).

Mi cámara viene cargada de imágenes, unas, fieles a mi intención en el momento de tomarlas y otras, convertidas en sorprendentes. Me gusta explorar y experimentar, por lo que también hay varias que —me cuesta decirlo— han ido directamente a la basura.

Haciendo una pequeña selección, pienso en su poesía. Quizás pudieran armonizar sus Haikus con algunas de mis fotografías…

Y juego a cruzar sus caminos.

Las dos primeras están tomadas en el Embalse Iturbeltz
de camino hacia el Laberinto del Arno.

Sobre el estanque
libélulas en tandem.
Amor en vuelo.

Con la calima
el sol transmuta en luna
y el mar en lago.

Soñaste, flor,
alas de mariposa
y haces que vuelas.

Parar aquí.
Dejar que los colores
se desvanezcan.

La tierra espera
que regrese la vida.
Siente la lluvia.


Haikus de Isabel Fernández Bernaldo de Quirós

Fotografía @mjberistain


OPAKUA Laberinto de Arno (Pobladores)

El laberinto de Arno es un rincón mágico. difícil para orientarse. Te encuentras en el centro de un espacio de interminables hayedos y enormes piedras cubiertas de musgo por todas partes. El único horizonte es el propio laberinto. Después de estar allí unas cuantas horas, asomarán a mi lenguaje palabras que raramente he utilizado en mi conversación habitual, como mitología, basajaun (el señor del bosque), ritos, sombras, luna, nocturno, simbolismo, cuerpo y espíritu, confusión, deseo y realidad.

Llegar al «laberinto de Arno» es sorprendente. Caminamos por el bosque sobre la hojarasca, ruta, camino o pista, en cualquier caso, escasas señales para orientarnos, cuando repentinamente aparecemos en el centro del laberinto. Nos acoge un paisaje kárstico (solo el viento y la erosión del agua ha modelado sus formas durante millones de años). En él conviven —en un imponente espacio de extraordinaria belleza— enormes rocas de formas caprichosas cubiertas de musgos, hayas centenarias, helechos y minúsculas florecillas que asoman aquí y allá, además de otros pobladores.

Despierto lleno de misterio brotando del esplendor dormido de la Tierra. (A. De Miguel)

Ágata de musgo, tu, mi muerte amor, que hoy cruzas el río de mi vida
en esta catedral de invierno. (A. De Miguel)

Te abrazo, te siento, y dejo de ser yo.
Ahora soy un árbol, solo árbol.
Te abrazo y siento en ti la hermandad de la Naturaleza (mjberistain)

A que hay veces en las que te gustaría vivir en otro país más templado… (A. Urretavizkaia)

Las piedras del laberinto acarician tus pies vírgenes. (B. Atxaga)

El amor puso dulzura en tu copa de sombra, olvido y desaliento. (J. Juaristi)

Ama Lur

Solo me queda un tallo roto de la flor que fue y un jarrón hecho añicos.
Ay, cómo preferiría la noche que me tragara en el sueño de un último akelarre de baile de brujas…
(P. Ezkiaga)


Los textos son extractos o están inspirados en los autores citados en cada caso.
Del libro Poesía Vasca Contemporánea

Chimeneas

Hasta este viaje a Bretaña no había sido consciente de la belleza que pueden llegar a tener las “chimeneas”. Las consideraba una estructura obligada en tiempos remotos cuando la única fórmula para calentar los hogares era el fuego.

En algún momento tuve la oportunidad de vivir con unos amigos en Londres. En aquella casa «victoriana» cada habitación tenía su propia chimenea y aquello, entonces, me parecía un toque romántico trasnochado. Estos días de ruta por Bretaña he recordado las tardes de domingo frente al fuego en el gran salón, charlando, leyendo, o escuchando música y tomando algo caliente.

He sentido una gota de nostalgia pensando en aquella época y en las personas que fueron como una familia para mí y que, de una u otra forma, han ido desapareciendo de mi vida.

Organizando las fotografías del viaje, me doy cuenta de que, sin habérmelo propuesto, he retenido, no solo en mi mente sino también en mi cámara, imágenes de algunas chimeneas que removieron mis recuerdos.

Me preparo un té con una gota de nostalgia y elijo música de blues para una tarde de domingo… Me hace sentir bien.

Pulsar sobre cualquiera de las imágenes para verlas en tamaño original.


Fotografía@mjberistain

MIRADORES

Nos estaba esperando la furgoneta 4×4 en el valle. Seguía lloviendo y ya estábamos con la ropa mojada. Consultábamos la previsión del tiempo continuamente. La niebla baja y las nubes altas nos hacían dudar de que fuera una buena idea subir esa tarde a los miradores del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

La ruta es un camino muy duro de diecinueve kilómetros desde los 1.030 m de altitud del campo base hasta 2.200 m de altitud para llegar a Miradores.

Decidimos vivir la aventura.

Y el cielo se abrió para nosotros en una franja de luz entre niebla y nubes altas. La Naturaleza nos regaló con bellísimas y sobrecogedoras imágenes, majestuosa en la plenitud de su otoño.

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