Tormenta


Entreabierta he dejado mi puerta y has entrado
como huracán desde el horizonte del espejo
níveas gaviotas giran; giran y dan vueltas
sobre su propio cuerpo, sus alas desplegadas
alrededor de mis ventanas; habrá tormenta.

¿Dónde no estarás como en este recinto cerrado
de la vida?  En cualquier sitio desconocido
nada será sin que yo sepa tu nombre,

porque cuando empezaste a vivir en mí,
cuando era obvio que te hacías dueño
de las sombras me escondí tras los espejos.
Palpo la fría superficie del papel blanco
la sedosa piel de los libros por los estantes
tu mirada imperceptible en las imágenes
que ha desgastado el tiempo,
pero no sé tu nombre
solo sé tu ausencia y te recuerdo.

¿Dónde buscarte, si mi voz ronca de mar
se deshace en brumas contra el acantilado
si los faros, solo iluminan nostalgias de espuma
donde el mar se rompe.
Guardé en la orilla un ramo de delirios
de poemas naufragados. ¿Dónde estarás ahora
en esta húmeda mañana de abril
cuando te llamo, si aún no sé tu nombre?


10 comentarios sobre “Tormenta

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.