CONVERSACIONES CON MI MAESTRO
Descubro, gracias a mi amiga Azurea a María Negroni.
Y me fundo en una especie de inquietud o vibración del espíritu que me lleva hasta sus letras. No he leído nada de ella, todavía. ¡Qué importa!. Me estoy haciendo una idea (leve) de su forma de pensar, de su actitud ante al vida, que aprecio de forma sostenida mientras leo algunas de las entrevistas publicadas en periódicos argentinos.
Me invade una sensación de que no sé nada, de que el mundo es algo infinito difícil de descubrir. Y me rompo en una especie de desolación mientras suena una música épica que siento que me hace daño.
Lo sé, pero vivo sin comprender que soy un minúsculo grano de arena… al albor de horizontes oceánicos…
Es la hora en la que los objetos pierden la consistencia de la sombra que los acompaña durante la noche y gradualmente re-adquieren colores, pero parecen cruzar mientras tanto un limbo incierto, levemente tocado, recién respirado por la luz; la hora en la que uno está menos seguro de la existencia del mundo.