¿Dónde hallaron la renuncia los cuerpos?
¿Por qué?, ¿Quién inició el trámite para el desconsuelo?
El mar muerde los pies de los prófugos sin rumbo
ni acantilado al que encaramarse.
El azul del cielo y el azul del mar son una única línea,
un mismo horizonte desorientado
que disuelve el futuro cuando llueve en los mapas de papel.
Dadles la luz de los poetas. Dadles la luz
de los poemas a pocos pasos del tribunal de las noches,
que volverán rumbo a esa infancia desdibujada
y darán marcha atrás a los relojes de arena.
Que un rumor de horas blancas abrigará sus madrugadas.
@mjberistain

Te has lucido.
Es un poema precioso, suave y evanescente como una amapola.
Se ve, pero ni tan siquiera se logra tocar
Jabier, agradezco tu presencia y tus comentarios. Consigues que repase mis textos desde otra perspectiva, y me gusta. Un fuerte abrazo.
Magistral!!!
Wuauuuu!!! Quizás es mucho decir, pero lo acepto emocionada. Me alegra mucho que aprecies mis textos. Un fuerte abrazo.
Hermoso poema, María; muy sentido, delicadamente emocional.
Un abrazo.
Fantástico cuando el sentimiento y la emoción se dispersan y capturan la atención del amante de la poesía hacia lo que alguien escribe… Gracias, gracias por tu lectura. Un abrazo especial Ricardo
Y es que eso es la misma poesía, María; la conexión, el entendimiento mutuo, el ser uno mismo a través de las palabras. A veces tenemos la suerte de que el estado de sensibilidad de quien ha escrito es el mismo que el de quien lee; es allí cuando se da la comunión entre esos dos seres (quien mejor lo expresa es Schopenhauer ¿te das cuenta porqué hablo siempre de él? Tiene esas ideas perfectas que pocos han conseguido, y nos explican al mundo y a nosotros en él mejor que nadie).
Un abrazo especial de tu Roberto (que Ricardo se fue sin aviso de retorno ;) ).
Vaya lapsus… sorry!!!
¡A todos nos pasa, querida, no hay problema alguno!
Precioso, María Jesús, me has emocionado.
Un saludo.
Tu comentario es muy valioso para mi. Me alegro de que algo te haya «tocado» el alma. Muchísimas gracias.