DE LO ESPIRITUAL EN EL ARTE
Quizás no era consciente entonces de que mi alma vibraba al albur de las mareas… Día a día el mar era mi compañero y confidente, en él me veía reflejada como en un espejo.
En la soledad del amanecer sentía una rara identificación con el mar, sí, lo he escrito bien, había días en los que me sentía en plenitud, como la seda en la quietud de sus aguas apacibles; otros, con la lenta belleza susurrante de las orillas y sus inmaculadas puntillas de espuma. Había días, sin embargo, que me sentía reflejada en su furia, en la fuerza de sus resacas arrasadoras, o en la elegancia de interminables olas gigantes golpeando acantilados, sus alas volando hacia la infinitud. A veces ocurría en días de galerna, cuando la naturaleza arremetía con un temporal súbito y violento transformando la tranquilidad de una tarde de verano en puro caos.
Quizás en los recuerdos afloran mis raíces y no puedo evitarlo…








Me encanta el color y la fuerza que transmiten. 🌷
Magnífico!!! 💐
Me parecen todas unas obras excepcionales. Particularmente destaco las del faro y «oleaje en tiempo de galerna! Enhorabuena, querida María Jesús. Un gran abrazo.
Que preciosidad!!!
Precioso!!!