Tiempo de dudas

 

Yo sé
que el tierno amor escoge sus ciudades
y cada pasión toma un domicilio,
un modo diferente de andar por los pasillos
o de apagar las luces.

Y sé
que hay un portal dormido en cada labio,
un ascensor sin números,
una escalera llena de pequeños paréntesis.

Dé que cada ilusión
tiene formas distintas
de inventar corazones o pronunciar los nombres
al coger el teléfono.
Sé que cada esperanza
busca siempre un camino
para tapar su sombra desnuda con las sábanas
cuando va a despertarse.

Y sé
que hay una fecha, un día, detrás de cada calle,
un rencor deseable,
un arrepentimiento, a medias, en el cuerpo.

Yo sé
que el amor tiene letras diferentes
para escribir: me voy, para decir:
regreso de improviso. Cada tiempo de dudas
necesita un paisaje.

 

Autor Luis García Montero


 

Con el salitre en las venas

 

EXPOSICIÓN DE PEDROMARI MODREGO

La naturaleza: fuente de conocimiento y sabiduría, origen y final.

El arte: lenguaje universal, expresión abstracta de sensaciones, anhelos, emociones, mitos, religión y tradición.

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Tuve la suerte de recibir una invitación para acudir a la inauguración de la exposición del arquitecto, urbanista, escultor y fotógrafo PedroMari Modrego en el edificio Añarbe de San Sebastián.

El documento completo de la exposición «Con el salitre en las venas» está en el enlace: http://pedromarimodrego.blogspot.com.es

Os invito a sumergiros en su mundo, en su obra y en sus objetivos solidarios;
no saldréis ilesos.

Como él dice en el “punto de partida” de esta exposición:

«A muchas personas de este país, el poderoso y caprichoso Mar Cantábrico nos ha hechizado desde siempre y nos ha dejado una impronta definitoria del carácter, del arte y una forma de ver la vida con la mirada puesta en el horizonte…»


Incluyo imágenes tomadas por mí durante la inauguración.

 

 

Tú que no eres el mar,
que tiemblas como un pájaro cuando te mira el viento,
que caminas las rocas, el sol de las orillas,
la razón del océano.

Tú —despertar sin brújula—
que navegas la calma más sabia y la tormenta,
el tiempo imprevisible, la piel embravecida
a la luz de las sábanas.

Tú que no eres el mar,
que no siempre regresas,
que pueblas con botellas escritas y resacas
los labios de la tierra, la cintura nublada
de las últimas lunas.

Tú que ordenas la sal,
tendrás un largo sueño,
te contarán la historia de un naufragio.

 

Luis García Montero