Ahora

 

El tiempo se agranda en los rincones
se detiene
en torno al corazón
las fotos ocres
la lluvia en el silencio del desván

Al alba llegarán tus gestos
tus labios
besarán mis venas de cristal
quién sabe si eres real…

Si aquella hermosa mañana
los dioses no nos hubieran olvidado…

No vengas mi vida,
no vengas ahora,
ahora no,
mi niño amor duerme,
no vengas mi vida, no vengas ahora
ahora no.

 


Collage basado en textos de JA Goytisolo


Regalo del aire

 

 

Y le dice que cuando niña fue
muy bella; y debió serlo
pues todavía hiere.

¡Ah infortunada
rompe las ataduras
que humillaron tu cuerpo desafecto
hoy regalo del aire
y de los ojos que por tí ya velan!

Todo lo que ahora sientes
no es solo desagravio a tantas noches
de hastío y desamor
sino lo que querías que brotase
como la flor
súbita
en los confines del invierno
con claro esplendor.


Jose A. Goytisolo
Fotografía @mjberistain


 

El día que me quieras


 

Todo el mundo es luz y es sombra

pero a él la sombra le siguió
más que la luz y oscurecía
de igual modo un suceso alegre
que el reposo entre dos abrazos.

Ese aire gris sobrevolaba
sus pensamientos día a día
y le acosó por las ciudades
por los hoteles y sus camas
manteniéndole prisionero
del insomnio y la soledad.

Tan sólo el humo del otoño
o la ebriedad o una pasión
le apartaban ciertos momentos
de una suerte sin caridad.

Pero ya ella le acompaña
cuando bebe y respira el humo
y le desviste y se desviste
para que habite entre su luz.

 

Jose Agustín Goytisolo

Música: El día que me quieras – Aurignac Quartet


Me llamo barro

Barro

Me llamo barro
eterno barro que emerge
lluvia, buril vagabundo
que trabaje sin planos,
yo, pujante arcilla
ansiosa de escultura!

JOSE AGUSTÍN GOYTISOLO

 

Se estremeció al contacto de las manos
y ofrecía su cuerpo al alfarero
que ella siempre anheló: primero el rostro
después el talle luego las rodillas.
¡Oh, sí! Mujer de barro que se vuelve
cántaro de agua miel vasija húmeda
copa de amor para los desmayos
maceta de albahaca taza honda
cáliz de olor jofaina regalada
pila bajo la fuente perdurable
lamparilla de aceite que alumbrara
noches sin sueño y páginas de un libro
que está por escribir.
¡Oh, sí; ser barro!
Barro que ha descubierto a su alfarero.