El Templo de Rodin

¿Cuántas veces me miraste a los ojos? Nací de tus manos descarnadas barro hecho carne inacabada modelada sin límites, con fervor, urdiste entre mis pliegues las páginas sagradas más carnales de tu obsesión. Fui tu Templo y fui tu maldición desde las oquedades húmedas de mi ser porque te ví llorar abrazado a tu Obra: la Belleza con el soberbio [...]