Toreando con el alma

No soy especialmente taurina. He ido en contadas ocasiones a una plaza de toros; a varias plazas de toros, pero tengo que reconocer que el día que tuve la oportunidad de asistir a una corrida de toros en la Real Maestranza de caballería de Servilla…

Mi percepción de la Fiesta cambió radicalmente. Aquello era como una celebración casi religiosa. Silencio, respeto por el hombre (el torero), y respeto por el toro.

Había oído hablar de las «espantadas» de Curro, pero nunca había leído nada de lo que Curro «sentía» cuando estaba cara a cara frente a un toro, frente a un miura, cuando se encontraba mirándole a la muerte de frente.

Me quedé impresionada por la plástica del toreo, allí, en aquel silencio…

curroromero


«Curro Romero, la esencia»

Artículo de Antonio Burgos

«Hay tardes… en las que se me pasa el sentido del tiempo, y hasta de la gravedad.

Me siento como volando.

Y hay otras veces que me aplasto ahí, que no tengo agilidad de golpe, que la cabeza no me funciona. Y otras veces en que lo veo todo muy claro enseguida.

Esos momentos en que estoy sacando lo que llevo dentro, el cuerpo llega a no pesarme. Incluso llego a tener una sensación muy rara y difícil de explicar: que no tengo cuerpo, que no estoy allí. Es como una levitación, como si flotara. No hay pesadez ninguna en las piernas ni en el cuerpo, ni en los brazos, todo armonioso. Me emociono mucho, veo que los pelos se me ponen de punta, el oído se me va, escucho los olés y las palmas que van y vienen, como si unas veces estuvieran allí y otras veces no estuvieran, y estuviera la plaza completamente vacía, nada más que yo con el toro. Es una emoción que hace una transformación entera de ti.

Llegas a perder hasta la noción del paso del tiempo. Te parece que el lance que has dado es el mismo lance que vas a dar otra vez, y los muletazos, lo mismo, que siempre son el mismo muletazo. Un muletazo que, como estás a gusto, no se termina, aquello tiene una unidad, una armonía perfecta, sin tiempo, sin peso en el cuerpo, hasta sin espacio, sin sonidos, que los sonidos de la plaza se te van y se te vienen. Y yo soy el mismo de siempre, igual que de chaval, que soy el mismo, que mi cuerpo de ahora es el mismo de entonces, porque no lo siento, nada más que siento el alma, quizá en esos momentos esté toreando con el alma, por eso no siento ni el cuerpo ni el peso de la muleta y de la espada, ni las voces ni los oles, ni nada. Son las muñecas solas las que están toreando, son las piernas solas las que están allí. La cintura sola, flexible, sin gravedad, todo sedoso, todo como una inmensa caricia. El toreo es como acariciar. Torear es convertir algo violento en algo bello, saber que llevas dentro la verdad te da una seguridad enorme.

Esos días ni el capote te pesa ni la muleta te pesa, está todo aquello volandero, rodando. Es una maravilla. Y yo estoy palpando en los genes que eso se está transmitiendo de alguna manera. No tal como yo lo siento, pero de alguna manera se está transmitiendo. Escucho el runrún, y siento los ojos de las gentes en la nuca, en la cabeza, que también está muy alerta, aunque esté todo volandero, se abre todo, el cuerpo se te desgarra como en un cante, todo es como si tuviera otro sentido.

Y en los olés se te van y se te vienen, hasta escucho algunos que me parece que son los mismos olés que yo oía cuando estaba guardando cochinos en el cortijo del Gambogaz, por las tardes, los días de viento, y los traía el aire de Sevilla desde la plaza de los toros.

Cuando yo, al oírlos, soñaba que quería ser torero.»


La gran belleza

(Crítica de Cine)

5,0 Obra maestra La gran belleza

Animales heridos
por Beatriz Martínez

Es necesario comenzar a bucear en ‘La gran belleza’ a partir de la primera frase que abre la película. Porque. al fin y al cabo, en ella se encuentra contenido todo lo que vamos a ver a continuación. Un viaje hacia las profundidades de un hombre que ha perdido el sentido de su vida, que ya no es capaz de imaginar, de crear, de sentir, y que se ha refugiado en la nada, en el vacío. Un vacío (‘il vuoto’) que se explicitará muchas veces a lo largo de una película que está recorrida por las constantes preguntas, por el cuestionamiento interior, por la lucha de encontrar un sentido que permita seguir adelante.


La cámara se posará en muchos momentos en el talante pensativo de Jep Gambardella (un inspirador Toni Servillo), porque en realidad, la película transcurre en su interior, en esa historia ficticia que está intentando contar. Jep lucha contra esa desilusión y fatiga de la que habla Celine, pero es incapaz de reaccionar. De alguna manera, ha terminado por conocerse a sí mismo, y cuáles son sus debilidades humanas. Ha vivido, ha gozado de una situación privilegiada, pero nunca olvidará aquel destello de belleza inspirador que se quedó clavado en su mente y del que jamás ha podido escapar. Ahora no sabe si es demasiado tarde. Instalado en su gran piso con vistas elitistas, dando fiestas nocturnas que se confunden las unas con las otras en una maraña de interminable desconcierto y de descontrolada y falsa felicidad. Y sin embargo, esa punzada ahí, en su corazón, esa flecha que todavía no se ha quitado del todo y que se ha convertido en su condena. Jep lo tiene todo, pero al mismo tiempo nada. Como él mismo dice, él y sus amigos son despojos, son seres a los que se les debería tener compasión, porque de una u otra manera, están heridos. Pero también son supervivientes, dinosaurios en peligro de extinción que son los únicos aptos para seguir poblando una ciudad que solo ellos saben habitar: Roma.


Todos los personajes más jóvenes, van falleciendo a su alrededor, como si se tratara de un réquiem interminable en el que solo las cosas perpetuas terminan quedando. Jep y sus amigos son como los monumentos de Roma: Siempre están ahí, su naturaleza es perpetua. No se mueven, están estancados, embalsamados. También están profundamente perdidos, desorientados en sus propios marasmos personales, en sus propias contradicciones. Pero no se mueven. ¿Para qué? Son como esos trenecitos que hacen en las fiestas de Jep que no van a ninguna parte. Todo inmóvil.


El desencanto. «Roma me ha decepcionado», dice uno de los personajes, el interpretado por un soberbio Carlo Verdone en una de las escenas más maravillosas de la película, en la que mediante un truco ilusionista desaparece una jirafa y al mismo tiempo también él se va diluyendo más allá de los límites de la pantalla. El desencanto lo inunda todo, como la crisis creativa de Jep por la que reiteradamente le preguntan: «¿Por qué no ha vuelto a escribir otro libro?». ¿Por qué?


Analizar ‘La gran belleza‘ desde su forma, sería condenarla a un punto de vista demasiado superficial. A Sorrentino le gusta el exceso, las florituras estilísticas, su cámara se desliza de una manera espectacular por corredores, se sitúa arriba en panorámicas enloquecidas, abajo a nivel de subsuelo de los personajes, va danzando como si fuera una sinfonía. A algunos les parece un estilo recargado y exagerado, totalmente gratuito. Para quien esto suscribe, es música celestial. Pero no hay que dejarse llevar por las apariencias, por la superficialidad que es precisamente lo que condena la película. ‘La gran belleza’ es mucho más, casi se podría vivir dentro de ella dad la cantidad de cosas que apunta. Es una forma de sentir, de entender el mundo, por eso cada uno encuentra en ella su propia película. Sorrentino la carga de significados, multiplica su dimensión hacia millones de esquinas inesperadas que se van complementando de una manera muy armoniosa.


Lo sacro frente a lo profano, el hastío frente al hedonismo, lo vulgar frente a lo sofisticado, la pureza frente a la perversión. Porque en todas esas contradicciones está el hombre. También una ciudad, Roma. La Roma de las monjas, de lo religioso, pero también de la decadencia, de la desidia moral, de la corrupción política, la Roma de los turistas, la Roma monumental, la que se admira, y la que se detesta. Roma es como Jep, y Jep se ha convertido en la esencia de Roma, pura cáscara en la que hay que rebuscar para encontrar autenticidad.


De nuevo la cita de Celine, ese viaje imaginario que al fin y al cabo es nuestro recorrido por una película que guarda dentro de sí paisajes casi como soñados. El paseo nocturno por los palacios, los flamencos posados en la terraza, las monjas correteando por los jardines, el mar que Jep ve en el techo de su habitación… hay muchos elementos que casi parecen abstracciones, como si nos encontráramos en la mente del protagonista, lo cual es muy interesante y perturbador. Como esa obsesión por la muerte, ya desde la inscripción de la primera imagen de la película: «Roma o morte». Y dentro de ese panorama mortuorio, lleno de símbolos, ese animal herido que diría Philip Roth, ese dandy apático y nihilista que se pregunta constantemente: «¿Quién eres tú?». Y una niña desconocida le responde: «Tú no eres nada». Y ese es el viaje al final de la vida. Porque esta es una película que va de la muerte, no nos olvidemos. Y del fin. Y de la necesidad de, en medio de todo ese cansancio, seguir de alguna manera hacia delante como cada uno crea conveniente. Imaginando, soñando, sufriendo o riendo. Cerrar los ojos y pensar en ese momento de gran belleza que de alguna manera a todos nos acompaña. Y aceptar que ya no volverá, pero que siempre estará ahí para acompañarnos como fuente inspiradora.


Viajar es útil, ejercita la imaginación
Todo lo demás es desilusión y fatiga
Nuestro viaje es enteramente imaginario
Ahí reside su fuerza
Va de la vida y la muerte
Personas, animales, ciudades y cosas es todo inventado
Es una novela, nada más que una historia ficticia
Lo dice Littre, él no se equivoca nunca
Y, además, cualquiera puede hacer otro tanto
Basta cerrar los ojos
Está en la otra parte de la vida

Louis-Ferdinand Celine
«Viaje al fin de la vida»

A favor: El tándem Sorrentino / Servillo, que sacan oro puro. Que es una de esas pocas películas que quedarán como un clásico contemporáneo.

En contra: Que muchos se queden con el envoltorio y no con lo que realmente importa de la película.


VAN GOGH


WHY NEVER LEARNING HOW TO PAINT HELPED ME

«I see that nature has told me something»

In a letter to his brother Theo, dated September 1882, found in Ever Yours: The Essential Letters, Vincent van Gogh describes the advantages of never learning to paint.

«While making it I said to myself: let me not leave before there’s something of an autumn evening in it, something mysterious, something with seriousness in it.
However, because this effect doesn’t last, I had to paint quickly.

The figures were done with a few vigorous strokes with a firm brush — in one go. I was struck by how firmly the slender trunks stood in the ground — I began them using a brush, but because of the ground, which was already impasted, one brushstroke simply disappeared.

Then I squeezed roots and trunks into it from the tube and modelled them a little with the brush. Yes, now they stand in it — shoot up out of it — stand firmly rooted in it.

In a sense I’m glad that I’ve never learned how to paint. Probably then I would have learned to ignore effects like this.

Now I say, no, that’s exactly what I want
— if it’s not possible then it’s not possible —

I want to try it even though I don’t know how it’s supposed to be done.

I don’t know myself how I paint

I sit with a white board before the spot that strikes me
— I look at what’s before my eyes —

I say to myself, this white board must become something
— I come back, dissatisfied —

I put it aside, and after I’ve rested a little, feeling a kind of fear…

I take a look at it
— then I’m still dissatisfied —

because I have that marvellous nature too much in mind for me to be satisfied
— but still, I see in my work an echo of what struck me,

I see that nature has told me something, has spoken to me and that I’ve written it down in shorthand.

In my shorthand there may be words that are indecipherable
— errors or gaps — yet something remains of what the wood or the beach, or the figure said, and it isn’t a tame or conventional language which doesn’t stem from nature itself but from a studied manner or a system.


HUNDERTWASSER

feo3

Me inspira lo feo…

Lleva zuecos y sujeta con fuerza una bolsa de ganchillo, en la que guarda piezas de un puzzle de madera que está construyendo arriba, en sus dependencias de la KunstHaus.  Estamos en el epicentro de Viena, su cuna y su estación favorita durante unos pocos días del año, ya que reside como un ermitaño en una cueva de césped situada en algún lugar de Nueva Zelanda, donde asegura ser feliz “mecido por el viento como una hoja en mitad del mar”. Parece el capitáfeo4n Haddock con aires de Cousteau, un niño de 73 años con las ideas más claras que el agua que utiliza para diluir sus acuarelas.

feo4

Enfrentado con el racionalismo, la falsedad del arte contemporáneo y los trajes con corbata saca edificios y ciudades ecológicas de sus pinturas abstractas, llenas de espirales, chinarros, adobe, cúpulas columnas que semejan tornillos, hogares sin esquinas, jardines en el tejado y aguas termales. Bienvenidos al universo de Hunderstwasser, el arquitecto hippy. Nos colamos por la puerta central, irregular y anárquica del corazón de un rebelde con causa.

En usted se confunden vida y arte

Es que el diseño, la arquitectura y el arte deben ser entendidas como símbolos de la vida, no como elementos hechos para aislar al hombre de su entorno.

feo5

¿Por qué se niega a trazar líneas rectas, levantar muros lisos o seguir pautas matemáticas?

Naturalmente, porque la arquitectura actual mata. Fíjese en que el 90% de la arquitectura moderna es inhumana y no armoniza en absoluto con la naturaleza. Yo entiendo que lo horizontal pertenece a la naturaleza y lo vertical es obra del hombre, y el mundo está sembrado de campos de concentración de cien pisos…

Sus casas, sin embargo, parecen cuadros habitables…

Es que nadie quiere vivir en una cárcel, sino en una casa que pueda ser pintada en lienzo, en papel, en el suelo. ¿A quién no le gustaría vivir en las casas que pintan los niños?

En sus casas, escuelas, templos e incluso incineradoras de basuras, usted se anticipó al actual reciclaje de materiales.

Sí, siempre he sido un propagandista del reciclaje y la reutilización. Estoy radicalmente en contra de la sociedad de consumo, del fast food, de la novedad. Soy un viejo chamarilero, la verdad.

¿Cuál es la materia prima de sus creaciones?

Cualquier material que no suponga ningún peligro para el hombre ni para el medio ambiente. Todo vale para hacer la vida más sencilla.

gota de agua y pincel1   Usted defiende la belleza de la lluvia

Sí, porque el sol, en contra de lo que la gente piensa, aniquila los colores, mientras que las nubes y el agua, la oscuridad, los dejan puros. Los contrastes, el blanco y el negro, la riqueza y la pobreza, son los culpables, en realidad, de que vivamos o muramos bajo el sol. Con la lluvia todo resulta más democrático.

¿De dónde le viene la inspiración?

De las cosas feas. El mundo está lleno de cosas horribles, y me aprovecho de ellas para convertirlas en algo hermoso.

Pero, ¿usted no es hijo de una generación que perdió la esperanza?

¡Lo soy! Pero también soy una hoja, una gota de agua, un pincel… Así me siento por dentro y por fuera.

hundertwassen

Friedensreich Hundertwasser (1928 – 2000)

Nace en una familia medio judía por parte de su madre en Viena. Para salvar a la familia del holocausto la madre de Hundertwasser lo alistó en la juventud hitleriana. Cuando los soldados de la SS pasaban revisión por su casa, Hundertwasser abría la puerta con el uniforme nazi, adornado con las medallas de su padre fallecido cuando él tenía un año.

Artista y arquitecto se convirtió en uno de los artistas austriacos contemporáneos más conocidos del final de siglo XX.

Fue una persona muy singular pero muy sincera, toda su obra es un reflejo de su vida, estaba completamente identificado con sus ideas. Naturalista, amante de la paz, y del desorden arquitectónico, vivió una vida muy humilde coherentemente con sus ideas, y aunque a algunos les parezca una mamarrachada, a otros su arte y sus pensamientos les parecen sublimes.

Texto Ruth Baza
Imágenes; Flickr, Galleryhip, Inspirationgreen, Cosassencillas.


LITA CABELLUT

DETRÁS DE LA PIEL

Hace tres días tuve la suerte de encontrarme con un artículo de Pablo Ortíz de Zárate —en un periódico de tirada nacional— en el que se hacía un comentario sobre ella. Me interesó mucho, no su historia, siendo tan particular, sino lo que puede llegar a transmitir su obra.

Es cierto que en este momento que nos ha tocado vivir hay millones de cosas más graves —no más importantes— que el Arte. El Arte al fin y al cabo consigue que estabilicemos de alguna manera nuestras conciencias; ese yo que debería de poder hacer algo para frenar el caos mundial, pero que a la vez se siente impotente ante la magnitud del desastre que estamos organizando.

Lita Cabellut, según he leído, es una mujer joven, nacida en Barcelona. De origen gitano tuvo una vida ciertamente difícil desde su infancia. Con 13 años fue adoptada por una familia que le facilitó el ingreso en la Gerrit Rieveld Academy of Arts en Holanda.

Intuyo su obra como de una profundidad dramática sin límites, utilizando la luz despiadadamente contra el observador. Magnífica e inquietante.

cabellut-la-indigente-que-se-convirtio-en-la-artista-nacional-mas-cotizada-del-mundo

 Ver Su obra en Lowe Gallery

AGARRANDO LA LUZ DE LA LUNA

Durante la historia del arte, ha habido artistas que han poseído el poder de proyectar una percepción especial sobre la esencia de la vida humana. Lita Cabellut es una de esas personas. Su arte es una especie de “performance”, una manera de ver y de interpretar realidades a menudo invisibles. Su papel es descubrir los misterios y contradicciones que residen justo debajo de la superficie de la cara humana, de llevarlos a un nuevo nivel de conciencia, revelar la persona que tiene su alma sumergida y encarcelada por una capa superficial impuesta por la vida cotidiana. Las pinturas de Cabellut ofrecen una vía de liberar el alma, romper las cadenas de conformidad que sociedades rígidas la imponen.

Mientras estudiamos los contornos expresivos de oscuridad y claridad dentro de sus retratos imaginativos, hacemos una pausa para reflexionar sobre nuestra relación con estas fisionomías tan extremas. ¿Qué representan? ¿Arte como arte, o arte como vida? ¿Hay alguna diferencia entre los dos? Dado que su técnica de pintura constituye un proceso-acción, podemos concluir que el arte de Cabellut ofrece al espectador una sugerencia de emoción. Sus cuadros pueden parecer como “arte como arte”, pero también son representaciones de la vida, la vida interior que deambula escondida en nuestras andaduras y conversaciones cotidianas. A veces hablamos, pero nuestros actos no son acordes con nuestras palabras. Los cuadros de Cabellut no disfrazan estas hipocresías. Les da cuerpo en sus cuadros. Representan lo heroico y también lo imperdonable del comportamiento humano. Vemos en estos cuadros la confrontación entre tragedia y comedia, y las consecuencias de cómo los humanos aprenden a contener sus sufrimientos. Pienso en los retratos recientes de Edith Piaf por Cabellut, la cantante detrás de “La vie en Rose”, y su vida que pendía entre existencia y exaltación, entre reclusión y recuperación, entre generosidad y una autocontención elegante. Se puede decir mucho de Piaf, pero las palabras no llegan a la presencia heroica de estos retratos. Las palabras están vestidas con pigmentos, la blancura de la cara, el rojo del pintalabios, los ojos horrendos que cuentan todo y hace que su cara sea universal.

Cabellut en vez de reinterpretar la vida cotidiana como un ritual social, ha escogido transformar lo mundano en una aventura de miradas llena de conflictos, agonizante, y aún a veces extática. Consigue este efecto con su penetración de seres humanos quienes viven al borde, en la frontera del espíritu, quienes van más allá de los estilos de vida de imágenes en revistas y glamur. Sus retratos están menos sintetizados en su representación, menos dados a la tarea de teoría, y menos limitados en su perspectiva sobre la condición humana.

Cabellut goza de la energía metafísica de gente de la calle. Su habilidad de transformar estéticamente la apariencia humana a través de pigmentos es ejemplar. Mientras su estilo de pintura hace referencia a expresionismo, su medio es el retrato fantasmagórico. Como una tipología única, los cuadros de Cabellut destacan en marcado contraste con las figuraciones de Frances Bacon y Marlene Dumas. Mientras intencionadamente diferente al trabajo de estos artistas —que tienen preocupaciones existenciales que van en una dirección distinta— Cabellut retiene un sentido de lo íntimo, una manera de pintar que da énfasis al gesto “performance”. En su conjunto, ella revela la cara arquetípica de nuestro tiempo. Cada expresión sale de la traza de culturas divergentes. Al mismo tiempo, uno puede considerar las caras de Cabellut como representaciones fuera del tiempo. Sus expresiones van desde una delicadeza poética hasta una dureza incuestionable, especialmente en la serie titulada “Country Life” (vida del campo) donde las caras están claramente separadas del complejo urbano. Aquí, los hombres y las mujeres llevan sus penas en relación a la tierra que pisan. En el trabajo de Cabellut, la presencia de la condición humana está en su ausencia. Sus retratos constituyen todo lo que está ausente en la superficie, mejor dicho, el deseo de ir dentro de la tez del temperamento humano y extraer lo que está escondido. Si quieres la verdad, irte al lado oscuro. El lado oscuro es el vestigio perdido del alma, el ánima secreta, el alma que se ha olvidado de cómo hablar, porque ha sido desplazada temporalmente en algún lugar del éter.

En los cuadros de Cabellut, visionamos fragmentos de almas humanas, arrancadas de sus cuerpos, buscando consolación y perdón, buscando entender su valor y lugar en el mundo. Hay una especie de memoria histórica en estos cuadros, el nexus entre Holanda y España, la conexión entre capas sociales, políticas y económicas, la burguesía acomodada y los olvidados de la calle persiguiendo pobreza, a menudo más allá de la denigración. ¿Quiénes son los perdidos? Están perdidos juntos, vagando por el mar, todos en el mismo barco, en la misma galaxia, flotando sobre las estrellas, agarrando la luz de la luna, esperando sobrevivir, esperando éxtasis, buscando redención del pasado, de la historia, esperando la vuelta de sus almas de las cárceles donde han estado condenadas a voluntad.

Para Cabellut, la pintura es cuestión de dejar que sus gestos se muevan por el espacio del lienzo. Goza de un tipo de “action painting”—como si hiciera un “performance”, como si pusiera un hechizo sobre sus sujetos que viven la vida del campo. Su “Broken Glass Heroes” sintetiza la esencia de vagar entre el tiempo interior y el espacio, los elegidos que entienden el lado oscuro, quienes han viajado a la luz —Hernando, Pali, Ventura, Quique, Callegi, Hylario de la cara blanca, Modesto con una cara adusta, y finalmente Hipólito, el genio de lo impenetrable quien habla sin cesar. Hay las prostitutas de un periodo anterior que viven una vida dura, y los hombres que retratan la quietud de mente con frentes de venas azules y ojos ultra-rosas que penetran. Hay los negros de Cuba, con caras de valiente, itinerantes, al mismo tiempo estables dentro de si mismos, y amantes de Goya, los sujetos del pintor valiente quien sufrió el mal de días interminables hace dos siglos, y quien susurró esperanza para el futuro de la humanidad. El conjunto de caras de Cabellut está destinado a agarrar la luz de la luna. Son caras perennales que pertenecen al paisaje recalcitrante, a las ciudades en llamas, a los fantasmas del pasado. Estos son las almas que hacen ecos por las praderas y las llanuras, por las colinas oscuras y cuevas solitarias por la costa de Andalucía. Algunos están separados de si mismos, divididos en sus identidades, y en búsqueda de tiempos mejores o tiempos perdidos. Otros están entregados al deseo, mientras la raza humana se rebela contra la opresión, de enfrentar la tormenta, de dejarse seducir por aventuras salvajes solo para confesar una retribución gloriosa, finalmente en paz consigo mismos.

Ver artículo original

Artículo de Robert C. Morgan, crítico de arte internacional. Sus escritos han sido traducidos a 17 lenguas. Es el autor de Art into Ideas: Essays on Conceptual Art (Cambridge, 1996) y, The End of the Art World (Allworth, 1998). En paralelo con su trabajo como crítico de arte, Morgan es artista, historiador de arte, comisario y poeta.


LA FIESTA

Paco, mi amigo, es andaluz, amante de La Fiesta y de la Literatura, Poeta.

Compartíamos una amistad especial, (hablo de hace unos años; no quiero imaginar cuántos). Intercambiábamos libros, ideas, lecturas de poemas, artículos, imágenes o textos que pudieran alterar o invadir nuestra fascinación por las Letras. Tuve la oportunidad de conocer a Fernando Fernández por un artículo de Javier Coma titulado «De Fiesta Pictórica, en el que hacía referencia al Cómic publicado en 1973 como «La Fiesta». Aunque yo no era entusiasta del género ni de los toros, algo hubo en aquellas páginas que me interesaron, así que las guardé en mi cajón desastre donde han dormido, hasta hoy, el sueño de los justos.

«Fue un trabajo de uso en paralelo de caña y pluma que se adecuaba a los dos niveles del relato y que se inscribió en un género característico del autor, el del Poema.»


IMG_3429


La imagen se repite mil veces en el espejo del tiempo. El hombre, su inexorable destino de violencia, al final del camino, la muerte.

La liturgia cambia, pero los protagonistas permanecen, puede llamarse deporte, arte o guerra, entretanto la arena… la arena que siempre clama sangre.

La magia, el embrujo que poseen la fuerza y la fiereza de la bestia atraen como un imán. Es un huracán de fuego desatado.

En su instinto se dibujan los perfiles de toda una naturaleza hostil, su potente silueta recortada contra el sol o la luna de los campos, su eterna lucha contra el hombre… que continúa.

IMG_3430

El hombre reta, llama… y aguarda. Desde ahora no habrá tregua. La muerte esperará indistintamente su presa al final.

Dicen que es una raza de hombres diferentes. Dicen que no es un gladiador, que es un artista, pero, sus ojos, ¿qué dicen sus ojos? Los ojos del hombre, los ojos del mito. Los mitos no hablan.

La bestia cabecea, torpe, pero peligrosa. El hombre gira sobre sí mismo, pausado, elegante…

como en un ballet… un ballet donde el aplauso, el premio… será tan solo la vida.

Un ballet lleno de belleza, de engaño, de crueldad y pasión, de lucha y amor, de muerte… al que inexplicablemente se le llama… La Fiesta 

La masa de gente ruge pidiendo emoción, y en el centro de la arena, los protagonistas interpretan.

Es la hora del rito sagrado del espectáculo, la hora solemne, cuando las agujas del reloj toman la forma curva de la espada.

IMG_3425

Los ojos del matador escudriñan buscando las debilidades de su enemigo, sus defectos, su forma de lanzar el ataque, sus giros…

Más fuerte que la lógica, que los prejuicios, que cualquier razonamiento humano que se interponga, está mi amor por ti.

El, mientras, impávido, húmedas las palmas de las manos, en el rostro un gesto de desafío, en los labios una oración, llama a la bestia.

Eres un torbellino de pasión, que me atrae irresistiblemente, hasta la última parte de mi ser te necesita, es una espera que me consume.

La bestia ha visto la capa ondeante, se siente atraída por ella, presiente que es un enemigo al que ha de destruir, le hierve la sangre, ruge, se lanza… y el público grita olé.

No ignoras que nos podemos destruir mutuamente, que pagaremos el más alto precio que se pueda pagar por deseo alguno. ¿Correrás ese riesgo por mí?

Ese y mil peligros que se presenten arrostraré por tí. Ven a mis brazos, amor, escucha el eco torturado de los latidos de mi corazón.

La fiera ha de sufrir en su carne el acero del castigo. Intenta derribar al picador -su blindado enemigo-. En vano. La habilidad del jinete es mucha.

No luchemos más contra nuestros deseos, dejémonos llevar por esta maravillosa sensación, fundámonos en un abrazo eterno… amor…

Indefinible con palabras… Cúmulo de placer. Fuente de vida.

 Viaje al infinito mundo irreal que iluminan miríadas de antorchas de oloroso incienso, sintamos sobre nuestros cuerpos las cúpulas de todos los templos de los dioses del amor… 

El acero penetra una y otra vez, adentrándose más y más. La sangre caliente es un manantial rojo que tiñe su espalda. La bestia empuja fiera, brava, inutilmente…

y del dolor… por siempre, amor y dolor.

IMG_3426

El dolor agudo, profundo, insoportable, sólo dura unos segundos más. Queda libre, y la roja capa le reta nuevamente.

Dolor y placer… laxitud. Un suspiro profundo… y de nuevo la realidad.

Te amo y sin embargo sé, presiento, que como en vago sueño, en un inexplicable sortilegio, víctimas de un embrujo seremos sacrificados…

La mirada del hombre se agudiza, sus músculos se tensan, en sus manos aparecen dos nuevas armas de castigo: las banderillas. La mirada del hombre es más fría aún, sabe que está en uno de los puntos culminantes de la fiesta.

¿Por qué has tenido que recordarme mi condición de hombre? Esclavo de un destino injusto, cruel, despiadado… Tengo que sacrificar lo que más amo, en el más nefasto de los altares… a ti, mi amor.

Su pulso no tiembla, impávido frente a la fiera la desafía. El toro arranca, quiere acabar con ese enemigo que baila, gira, se burla de su fortaleza. Quiere demostrar quién es más bravo, más fuerte.

Mis manos, estas manos que han aprendido el significado del amor en tu cuerpo han de ser el verdugo. ¿Por qué, dioses, este castigo?

Como mujer no puedo resignarme.

Lucharé para ser libre de nuevo,

Pero de nuevo el hombre lo esquiva, y dos pinchazos le enloquecen, entonces ataca, y…

libre para defender mi vida y nuestro amor,

contra el destino, contra ti, contra mí misma lucharé…

IMG_3427

Devolveré la sangre con la sangre. El dolor con el dolor. La herida con la herida.

El hombre ha sido también herido, está inmóvil en la arena.

Cruel designio que no deja alternativa. Sólo ser víctima o verdugo. Sangre que brotas, eres la savia de un tronco cuyas ramas sólo buscan amor.

Pero… se levanta, en su rostro no hay temor, ya pasó todo, sólo un hilo de sangre baja por la pierna, levanta el rostro al sol… y continúa.

Se consumen los últimos minutos de la Fiesta. Apenas quedan unos pases, detrás de la roja muleta hay un estoque de acero.

Ven a mí de nuevo, mujer, aunque sea por última vez, tan solo un instante…

La bestia intuye que es inútil, pero arremete una y otra vez al trapo ondulante que le reta, su instinto de noble luchador le hará batallar mientras tenga un hálito de vida.

Te amo, mujer, y no me importa morir por ello. ¿Acaso puede existir otro destino superior a ese?

No me hables así, hombre, quiero ignorar la verdad, quiero engañarme y decirme que nuestro amor puede durar.

El trapo rojo lo confunde, sus poderosos y afilados cuernos se hunden en la nada…

Amada, será para siempre, pero más allá de nosotros mismos, lejos de nuestros cuerpos…

¡No! ¡No! ¡No!!

Hasta que de pronto todo queda quieto, se hace un profundo silencio, el público no ruge, acaso se ha acabado el acoso… pero…es que no puede ver el brillo del acero que le espera, largo y curvo, especial para él.

IMG_3428

Hombre, amor…

Llegó el momento, los dioses claman tu vida, para que la semilla que llevo en mis entrañas pueda florecer.

No estarás solo en el viaje, mi alma va contigo. Desde ahora solo seré el recipiente de una nueva vida. No puede haber parto más doloroso. Adiós

Su última acometida es feroz, tanto, que el acero, a su impulso, se hunde hasta la misma empuñadura. La muerte será rápida.

Bang! Bang! Bang! Bang!

Ven oscuridad, te espero, te he esperado siempre…

El público aplaude su fiereza, ha ganado, no el más noble, el que ataca de frente, sino el más hábil, el más inteligente, como ayer, como hoy, como siempre…

El espectáculo ha acabado, la gente volverá a su casa, hasta otro día. Hasta otro rito, porque habrá más Fiestas, porque el hombre quiere sangre de esta manera o de otras, pero quiere sangre… ¿por qué?

No me rebelo, no puedo rebelarme, desde que nací, así estaba escrito en el libro del destino, muero porque otro ha de vivir para ocupar un día mi lugar, muero feliz… conocí el Amor…

y el Dolor, porque no hay dicha sin amargura ni vida sin muerte.

Fernando Fernández Sánchez


Nota:

Cómics Clásicos y Modernos recogió este trabajo en una colección de 25 fascículos de 16 páginas cada uno publicada en 1987 por el diario El País en su suplemento dominical.


 

ESCULTURAS DEL MUNDO

EL Periódico – Álvaro Martínez Fernández y María Escribano – Foto: JMN / GETTY-24 de junio de 2022

Auguste Rodin, padre de la escultura moderna. Miguel Ángel Buonarroti, el genio del Renacimiento. Gian Lorenzo Bernini, el creador del estilo escultórico barroco. Son tres de los artistas que nos han legado algunas de las esculturas más increíbles del mundo. Las recorremos, junto con muchas otras, en este artículo.  ​

1. Esculturas de Miguel Ángel: el David/la Piedad/el Moisés

No podemos hablar de esculturas que hay que ver una vez en la vida sin mencionar a uno de los escultores, pintores y arquitectos más célebres de Italia. Hablamos de Miguel Ángel Buonarroti (Michelangelo), una de las grandes figuras del Renacimiento italiano. De este artista podemos destacar tres obras que, sí o sí, hay que ver una vez en la vida:

David

Famosa donde las haya, esta escultura está hecha en mármol blanco y mide la friolera de 5,17 metros de altura. Su peso es de, nada más y nada menos, que 5.572 kilos. Fue un encargo de las Opera del Duomo de la catedral de Santa María de Fiore, realizada entre 1501 y 1504. Hoy en día podemos admirar una réplica en la Galería Uffizi de Florencia.

La Piedad

Otra de las esculturas de este flamante artista realizada entre 1498 y 1499 sobre mármol. La podemos admirar en la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano y tiene una peculiaridad: es una obra de bulto redondo, lo que nos permite que se pueda ver desde todos los ángulos, aunque el punto de vista preferente siempre es el frontal.

El Moisés

Se encuentra en San Pietro in Víncoli, en Roma. Es una escultura centrada en la figura bíblica de Moisés y realizada sobre mármol blanco. Fue realizada entre 1513 y 1536.

2. La esfinge de Giza

Nos vamos hasta Egipto, concretamente hasta Guiza (a unos veinte kilómetros al suroeste del centro de El Cairo), para admirar una de las esculturas monumentales más famosas de todo el planeta

Se estima que esta famosa esfinge, según los egiptólogos, fue esculpida entorno al siglo XXVI antes de Cristo, formando parte del complejo funerario del rey, durante la dinastía IV de Egipto.

3. El Cristo Redentor

Esta gran escultura, que acaba de celebrar su 90 aniversario con una restauración para darle un mejor aspecto, está situada en Río de Janeiro, Brasil. Es de estilo art déco y representa a Jesús de Nazaret.

Tiene una altura de, 38 metros sobre un pedestal de 8 metros y es la tercera estatua de Jesús de Nazaret más grande del mundo. Fue construida por los arquitectos Paul Landowski, Gheorghe Leonida, Heitor da Silva Costa y Albert Caquot.

4. Los guerreros de Shihan

En este caso no hablamos de una sola escultura, sino de una colección de más de 8.000 soldados diseñados a escala industrial hace 2.200 años para defender al primer emperador de China de la Dinastía Qin en el más allá.

Museo de los Guerreros de Terracota y Caballos de Qin Shihuang. Más de 8000 figuras de guerreros y caballos de terracota descubiertas en 1974 es lo que se puede ver en el interior de este museo. | 

Es un tipo de arte funerario enterrado en una formación de batalla compuesta por tres fosas de entre cuatro y ocho metros de profundidad, situadas a kilómetro y medio al este de la tumba del emperador.

5. Esculturas de Rodin: Los burgueses de Calais/El pensador/El Beso

Auguste Rodin es otro de los escultores más célebres de todos los tiempos, por eso no podemos quedarnos solo con una de sus piezas. Fue un escultor francés, considerado el padre de la escultura moderna y cuya importancia en la historia se debe a la ruptura con el canon académico que imperaba en el siglo XIX en Francia.

Los Burgueses de Calais

Es una de las esculturas más famosas de Auguste Rodin, un conjunto escultórico que representa a los seis burgueses que, en 1347, al inicio de la Guerra de los Cien Años, se ofrecieron a dar sus vidas para salvar a los habitantes de la ciudad de Calais, en Francia. Esta escultura la podemos encontrar en el jardín de esculturas del Museo Rodin.

El Pensador

Esta pieza es otra de las más famosas del artista. El escultor concibió esta escultura entre 1881 y 1882 para decorar el tímpano del conjunto escultórico ‘La Puerta del Infierno’, encargado en 1880 por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de Francia. En un principio, de hecho, el nombre que se le dio no fue el El Pensador, sino El Poeta. La podemos disfrutar en el Museo Rodin, en París.

Escultura El Pensador de Rodin

El Beso

Es, sin duda, una de las obras cumbres de este escultor. Inspirada en el infierno del poeta italiano Dante Alighieri, está considerada como la escultura que contribuyó a la afirmación de Rodin como un artista reconocido. El beso representa a Paolo Malatesta y Francesca da Rimini, dos personajes históricos marcados por la tragedia de Dante. La podemos disfrutar en el Museo Soumaya, en Ciudad de México.

Escultura

6. La Venus de Milo

Es conocida como Venus de Milo, pero también como la Afrodita de Milo. Fue esculpida por Alejandro de Antioquía y es una de las estatuas más representativas del periodo helenístico de la escultura griega. No solo eso, pues también es una de las más famosas esculturas de la antigua Grecia. Fue creada en algún momento entre los años 130 a. C. y 100 a.C. Se cree que representa a Afrodita, diosa del amor y la belleza. La encontramos en el Museo del Louvre en París.

Escultura Venus de Milo

7. La Victoria alada de Samotracia

Esta pieza, realizada en mármol blanco y con 2,75 metros de altura que alberga el museo del Louvre, es también conocida como Niké de Samotracia. Es una escultura perteneciente a la escuela rodia del periodo helenístico y representa a Niké, la diosa de la victoria.

Una imponente escultura de mármol de 2,45 metros, que fue esculpida hacia el año 190 antes de Cristo y que está considerada una de las más espectaculares y acabadas muestras del arte helenístico. | Marie-Lan Nguyen. Fue descubierta en 1863 en la isla de Samotracia por el cónsul francés Charles Champoiseau, un aficionado arqueólogo. Su autoría es desconocida.

8. El Éxtasis de Santa Teresa de Bernini

Gian Lorenzo Bernini era el artista total: escultor, arquitecto y pintor, llenó Roma de obras increíbles, como la iglesia de Sant’Andrea en el Quirinal o el famoso baldaquino de San Pedro en la basílica del Vaticano.

Escultura

En esta ocasión nos centramos en su faceta como escultor y en su fascinante ‘Éxtasis de Santa Teresa’, realizado en mármol blanco y que se puede admirar en la capilla Cornaro de la iglesia de Santa Maria della Vittoria de Roma. Realizada entre 1647 y 1652, refleja el momento en que un ángel le retira el dardo de oro que le había clavado a la monja carmelita en el corazón, una mezcla de dolor y placer que Bernini clavó en la cara de su escultura.

9. El discóbolo de Mirón

El escultor griego Mirón se hizo famoso a mediados del siglo V a. C., sobre todo por su gran representación del cuerpo humano en movimiento, como da fe su conocido Discóbolo.

Reproducción del

Por desgracia, no se ha conservado el original de este lanzador de disco, pero sí muchas copias que los romanos hicieron de él. Una de las más conocidas es el Discobolus Lancellotti, ya que fue la primera copia que se descubrió, en 1781. Actualmente se puede ver en el Palazzo Massimo del Museo Nazionale Romano.

10. La sirenita de Eriksen

Diseñada por Edvard Eriksen, La Sirenita es el símbolo de Copenhague. Situada en el muelle Langelinie de la bahía del puerto de la capital danesa desde 1913, su escultor quiso hacer un homenaje al famoso cuento que Andersen escribió en 1837.

Para ello, tomó como modelo el rostro de la bailarina danesa Ellen Price, que había estrenado un ballet basado en el cuento. Sin embargo, como la bailarina se negó a posar desnuda para él, finalmente usó el cuerpo de su esposa como modelo.

11. La estatua de la libertad

El regalo más famoso de Francia a los Estados Unidos es sin duda uno de los símbolos de la ciudad de Nueva York. Inaugurada en 1886 en la Isla de la Libertad (solo se puede acceder a ella en barco desde Low Manhattan), desde la parte inferior del pedestal mide 46 metros y está realizada en cobre.

Estatua de la Libertad, con Nueva York al fondo. 

Una curiosidad es que Gustave Eiffel diseñó la estructura interior de la estatua entre 1879 y 1883. El escultor del monumento, Frédéric Auguste Bartholdi, modeló el rostro de esta dama de la libertad inspirándose en la cara de su propia madre.

12. Estatua ecuestre de Gengis Kan

Situada a unos 50 kilómetros de Ulán Bator, la capital de Mongolia, la imagen del famoso guerrero y conquistador mongol a caballo es la estatua ecuestre más alta del mundo.

Escultura ecuestre de Genghis Khan

Realizada en acero inoxidable, mide 40 metros. Los visitantes pueden subir en ascensor por el interior de la estatua, las vistas desde la cabeza del caballo son increíbles, con una gran panorámica de la estepa.

13. La fuerza de la naturaleza

Inspirado en el destrozo causado por los huracanes en varias partes del mundo, el escultor Lorenzo Quinn inició su serie de esculturas titulada ‘Fuerza de la naturaleza’, que se pueden admirar en varias ciudades, como Shanghái, Nueva York, Doha y Londres.

Escultura

Hechas en bronce, acero inoxidable y aluminio, las esculturas representan a la madre naturaleza lanzando círculos sobre el planeta tierra. 

14. Escultura de Lincoln en Washington D. C.

100 años cumple este 2022 el famoso Monumento a Lincoln, situado en el extremo occidental del National Mall de Washington D. C.

Lincoln Memorial en Washington DC.

El templo dedicado al decimosexto presidente de Estados Unidos incluye la famosa estatua de Lincoln tallada por los hermanos Piccirilli. Pesa 170 toneladas, mide más de 15 metros (incluido el pedestal) y está compuesta por 28 bloques de mármol blanco. Se puede visitar los 365 días del año las 24 horas.

15. Gran Buda de Leshan

Es la estatua esculpida en piedra de Buda más alta del mundo, con 71 metros de altura. El Gran Buda de Leshan, así como el monte en el que se encuentra ubicada, son Patrimonio de la Humanidad.

Escultura Gran Buda de Leshan, China. 


Oteiza y el Arte


Extractado de artículos de prensa. Autores: Jose Luis Barbería, Andoni Batista, Félix Eraña


Jorge Oteiza quedará; ¡todavía no le conocemos! 

Poco tiempo antes de morir un tembloroso Oteiza leyó entre lágrimas: «La vida ya no me sienta bien, siento la dulzura cercana de la muerte, soy viejo, enfermizo, sentimental y llorón y lleno también de violencias que ya no podrían impresionar a nadie»

Al desprenderme de Ella, me he quedado sin familia.
«No tengo a nadie en quien morir…»

Una tumba sencilla con su fecha de nacimiento (1908) junto a la de su mujer Itziar.   Dos humildes cruces de madera unidas por un único palo transversal.

Aquí yacen… ¡No señor, aquí no yacen, de aquí se han ido…!

La muerte no existe, es un cambio de sitio. La vida sirve para morirse. Está clarísimo.

La poesía es lo que no se explica, ni se entiende, ni se puede entender. Es un salir de la vida y encontrar otro sitio, donde estar protegido.
Estar fuera, volando, como un pájaro…

___

Oteiza ha sido, además de un gran escultor investigador del racionalismo abstracto y buen poeta, un permanente agitador incendiario…

En estas palabras de recuerdo al hombre, voy a limitarme a extractar algo de su pensamiento en relación con el arte.

Se dedicó a la escultura durante treinta años, aunque reconocía que lo que le interesaba realmente eran los lenguajes, y en lugar de hacer la experiencia con la música, por ejemplo, la hizo con la escultura. Después se pasó al cine, al ballet, al teatro —artes en las que fue fracasando como corresponde a un creador— hasta que se encontró con la poesía.

«La poesía es la expresión en la que me siento más cómodo. Ante la hoja en blanco, esa página que da terror a muchos, que se estremecen, cuando a mí me ocurre todo lo contrario. La poesía es el mejor lenguaje personal, individual, que te define en tu gran soledad. Eres un dios del papel: pones dos palabras y te incendia el cielo de papel. Con la poesía me comunico con algo trascendente, dentro de una gran intimidad.»

«La poesía es el lenguaje que llega más al alma. La Poesía y la Música. La poesía es la música del papel.

Decía…

«La escultura es un lenguaje sordomudo, carísimo, lento y sucesivo…

«La escritura es certificar el fracaso y, aunque el motivo sea la poesía, la conversación tiende a otras reflexiones.

«El verdadero territorio del hombre es el lenguaje.

A la pregunta de «¿Qué es lo que no te invita a seguir viviendo, tú mismo o el mundo?», Oteiza contestaba:

  • Creo que el mundo. El mundo y sus enemigos, porque antes se decía que los enemigos del alma eran tres, mundo, demonio y carne, pues ahora siguen siendo tres también. Los «enemigos» capitales del mundo del poder son tres: la cultura, la educación y la paz. Y por eso el poder les persigue. No hay nada que hacer…

Un día te llamé poeta y te extrañaste

  • Sí, es verdad. Yo no he querido hacer poesía, mi voluntad ha sido distinta de los poetas, yo he querido una autonomía del lenguaje, porque la poesía está en el hombre, en el comportamiento tuyo al querer escribir… Yo he querido escribir, no para los demás y menos por la belleza; yo me he encontrado la imagen, otras veces he hecho unas cuantas, jugando y como un collage, pero a mí no me interesa la rima.

Se habla de la respiración en tu obra poética, nunca has considerado la poesía como un instrumento, sino como un aliento, como una respiración…

¿Te ha curado de la muerte la poesía?

  • De la muerte, no; de la vida, porque la muerte está en la vida…

El hombre concluye en el niño.

«Últimamente pienso en mi infancia, estoy pensando que el niño es la fase más alta de nuestra personalidad, que en el niño no empieza el hombre, que el hombre concluye en el niño. Si hubiera muerto con seis años era en plena madurez, plenamente realizado. Me refiero a los agujeros que hacía en piedra blanca arenisca y que en el vacío redondo que descubría me sentía protegido, era mi tesoro de agujeros, que al recordar de escultor los llamé esculturas de catalejo. Siento que estoy llegando a mi infancia. Mis ideas van desapareciendo y reaparecen al recordarlas en mi infancia más completas y simplificadas. Veo que vivía la naturaleza con una religiosidad estética que perdí con la educación recibida de una fe religiosa supuestamente histórica.

Creo en lo que no existe.

Así una de mis preocupaciones últimas y que utilizaría para negar mis fracasos es demostrar que no he existido…



fotografía@mjberistain

Oteiza en Alzuza


Vídeo de la visita al Museo de Oteiza en Alzuza junto a mis compañeros del grupo
Amabost de la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa


Pulsar sobre cualquiera de las imágenes para verlas en mayor tamaño

Breve biografía de Jorge Oteiza


fotografía@mjberistain

Oteiza o el Pensamiento

OTEIZA o el Pensamiento

Oteiza o el Lenguaje

Oteiza o la Escultura

Oteiza el Poeta

Publicado originalmente el 16/8/2017

 
Ayer estuve en Alzuza (Navarra) y me acordé de ti, amigo Vicente.

Mientras recorría su amplio espacio interior bordado con el hierro y la cal de su obra, escuchaba una voz interior parecida a la tuya con un lenguaje universal, como el tuyo, empeñado en la búsqueda de mitos y símbolos, entre las pinturas prehistóricas, para encontrar el origen de nuestra lengua.

Alzuza es un pequeño pueblo encaramado a un alto muy próximo a Elizondo en el valle Egües (Navarra). Allí se encuentra el museo de Oteiza y allí están sus restos y los de la que fue su mujer, enterrados en un rincón. Quedan dos sencillas cruces de madera unidas con sus nombres garabateados como a cuchillo -en una de ellas Jorge; en la otra Itziar-.

___

A excepción de la Basílica de Arantzazu, donde logró finalmente imponer sus 14 apóstoles… «creced y multiplicaos», dijo Cristo; lo siento, no me cabían más» —respondió al enojado obispo—, Oteiza vio que se frustraban todos sus proyectos colectivos.

En su libro Quosque Tandem Oteiza recogió su pensamiento en un texto profundo, intenso y ágil. Oteiza propugnó siempre el concepto de educación estética como proyecto integrador para la sociedad y la existencia.

Cada palabra, cada imagen, sacuden la conciencia y arrebatan la posibilidad de huída, no existe otra alternativa que no sea el comportamiento artístico hecho comportamiento cívico en la convivencia con el otro. En su libro se desarrollan temas como:

  • Sus indagaciones poético-linguísticas del origen del euskera en relación con la simbología prehistórica.
  • Su exposición de la superación en nuestro estilo vasco (pre-indoeuropeo) del sentimiento trágico de la vida en comparación con el área latina (indoeuropea).
  • Sus investigaciones en materia semiótica, lieraria, dramática, religiosa, política, cultural,
  • Su amplio conocimiento de la cultura universal (Voltaire, Rimbaud, Mallarmee, Kandisky) en relación a nuestro pensamiento.

Pero sobre todo el mensaje de Oteiza es el de la absoluta necesidad de trabajar en la formación estética del niño y del educador, sugiriendo como objetivo primordial en toda política cultural razonable, el diseño de una adecuada programación didáctica que cree en el niño y en el maestro, la pasión lúdica por imaginar, interrogar y conocer, por interesarse poéticamente por cuanto les rodea, sea la arquitectura de sus pueblos, la historia de sus ciudades, o los múltiples procesos personales de acercamiento e indagación de la realidad que lleva consigo la hermosa aventura del pensamiento.

Fragmento de Julia Otxoa



Publicado originalmente el 16/8/2017
fotografía@mjberistain

Isabel Montero Garrido dice: 
Magnifico artículo sobre Oteiza. Zorionak!

MJBeristain dice: 

Isabel, es un pequeño pueblo a 9 km de Pamplona, se llama Alzuza. Si Oteiza te interesa y tienes oportunidad, es una visita memorable. Un abrazo.

Borgeano dice: 

Magnífica crónica; María. Desconocía a Oteiza, pero eso de la «absoluta necesidad de trabajar en la formación estética del niño» hace que lo considere como a un nuevo amigo.
Gracias por compartir estas cosas para quienes estamos lejos.Un abrazo.

MJBeristain dice: 

Su vida y su obra son muy interesantes. Un personaje culto, transgresor, imaginativo, polémico, luchador empedernido, y con ese punto de soberbia que lo hacía indeseable en algunas esferas y o momentos de la historia.

Borgeano dice: 

Es una maravilla encontrarse con estos personajes de antaño que uno reconoce como más cercanos que a muchos contemporáneos. Eso me sucedió hace poco cuando leí a Esquilo (¡Tan moderno el hombre!) o cuando leo a mi favorito de siempre, Lucrecio. Lo siento más moderno, más real, más lúcido que al noventa por ciento de los intelectuales vivos.
El agradecido soy yo por habérmelo presentado.

BEATRIZ BERTOLÍN

Intensa lluvia · miradas de nube

Es una obra de las que gusta compartir, me encanta como ha quedado. Jugar desde lo figurativo a la abstracción y viceversa, mostrar el amor por la naturaleza y la importancia de la cooperación.

Bruma

Los ojos se nublan con miradas de nube entre cielo y paisaje. 

En un día de intensa lluvia, las ramas se desdibujan por el efecto visual del agua, creando una atmósfera mágica, las pinto con trazos marcados, otras aparecen sinuosas entre la bruma. 

Puedo imaginar como empiezan a caer rítmicas gotas, en una canción simulada, con voces bellas de juglares o cantautores y quedar maravillada con la poesía, el tono, origen y esencia de las letras de Pablo Guerrero. Después aparece la intensidad de un chaparrón, podría hacer alusión a un concierto de El Robe o estar en «las puertas del deseo» de Tako.

El fondo neutro con texturas me recuerda a sabor antiguo a alacenas cuidadas, a armarios que guardan, con colores cálidos de hogar, de atardecer y esperanza. Las ramas más altas surcando cielos juegan a ser pájaros trazando garabatos dorados, caminos imaginados hacía nuestros seres de luz. Memorar con el intenso abrazo del recuerdo.

Intensa lluvia, a la vez, es un guiño a la niñez, un tiempo no tan lejano en el que el misterio iba y venía por todas partes como nos relata Antón Castro en «El niño, el viento y el miedo» y José Antonio Prades en «Los últimos 14 años», cuando jugábamos en las calles, corriendo en las tormentas de verano, bajo un intenso chaparrón, riendo divertidos a carcajadas, calados. La magia del recuerdo te traslada a ese momento, puedes divertirte y recrearte sintiendo las mismas emociones.

¿Está lloviendo, o acaso los charcos juegan con las nubes?

Es un cuadro realizado con cariño y con acrílico, pastel y carboncillo sobre tabla, mide 140x100cm. Ha sido una gozada versionar una fotografía original de Uge Fuertes Sanz, «Aprovechando el momento» un día que llovía muchísimo, publicada en su libro «Imaginando mundos. Creatividad y fotografía de naturaleza» Es un magnífico libro, un manual de artista, original, con técnica, ingenio y poesía, con una colección potente, entre mundos imaginados y reales, sin retoques. 

Nos muestra con sensibilidad la pasión por la naturaleza plasmada con belleza, composiciones que recuerdan a las vanguardias artísticas desde el impresionismo a la abstracción, pasando por Monet, Zóbel, o Kandinsky, nos enseña que es posible pintar con la cámara. Se trata de experimentar en un mundo de posibilidades, entrar incluso, con la mirada de un niño en el arcoíris.

Gracias por compartir, para mí es un halago poder versionar estas obras magníficas.

La ilusión de imaginar y creer en nuestros sueños te lleva a tomar caminos sorprendentes y posibles, poder hacer estas obras, para mí es un lujo, y me encanta contaros que «Intensa lluvia, miradas de nube» está en casa dialogando junto a un Salvador Victoria. La colaboración traza caminos mágicos.

Me gusta reflejar perlas de cultura que nos dejaron desde Félix Rodríguez de la Fuente a María Montessori, mostrar el amor por la naturaleza y la importancia de la cooperación, son caminos sostenibles en la vida hacia la paz.

Y como si cerrase un buen libro que acabo de leer, contemplo mi cuadro con la pequeña sonrisa de Amelie, escuchando el mimo de la voz de Valeria Castro, una caricia al cuerpo y al alma.

¡Gracias por todos estos regalos!

Os comparto parte de la banda sonora que han compartido conmigo y he escuchado mientras lo pintaba. Disfrutad escuchándola, como si estuvieseis en el Teatro romano de Mérida:

Pablo Guerrerohttps://www.youtube.com/watch?v=EDlqg_pntuo 

El Robe https://www.youtube.com/watch?v=fJ5CN04CvxM

Siniestro totalhttps://www.youtube.com/watch?v=-GEnuQCEeiE

Takohttps://www.youtube.com/watch?v=BMOUaS3hcq4

Árbol seréhttps://www.youtube.com/watch?v=5ICr3tE9kl0

Valeria Castro (Pereza)https://www.youtube.com/watch?v=xQPG3yKaB6o

Sona Jobarteh & Band https://www.youtube.com/watch?v=Ig91Z0-rBfo

Espero que os guste este cuadro «Intensa lluvia · miradas de nube» tanto como a mí. Gracias.


Franco Fagioli

PUBLICADO EL 

“[…] Fagioli provoca una impresión fascinante; el timbre realmente excepcional del contratenor argentino le permite dibujar gradualmente y de un modo acariciante una línea de diez minutos de duración, deslizándose suavemente hacia el registro más grave para luego ascender con absoluta pureza hasta las alturas, el símbolo de una libertad que se ve amenazada, pero que acaba alcanzándose en última instancia. El impacto es incluso más deslumbrante en los pasajes de coloratura a modo de fuego graneado que hacen que se luzca su sensacional tesitura de tres octavas a una velocidad vertiginosa”.

Hace falta ser un artista especial para brillar en las arias diabólicamente difíciles que constituyen la esencia del paisaje de la ópera barroca y de los primeros títulos belcantistas. Franco Fagioli posee la necesaria combinación de agilidad técnica, variedad tímbrica y amplitud de registro vocal que se necesitan para triunfar en obras que dejan perplejos a innumerables contratenores. El arte asombroso del cantante ha sido aclamado por los críticos de todo el mundo y atrae regularmente a públicos que llenan las salas deseosos de oír a un intérprete con el don de poseer una rara capacidad para ejecutar las espectaculares escalas, saltos y grupetos de las obras de lucimiento virtuosísticas de mayor dificultad.

“Fagioli es un intérprete absolutamente cautivador, tanto en […] grandes piezas proclives a lucirse, donde su atletismo vocal es sorprendente, como en números más lentos y más íntimos”, señaló The Guardian de Londres en la crítica de su grabación de arias escritas por Nicola Porpora, el famoso profesor de canto y compositor del siglo XVIII. Otros críticos han alabado la “legendaria sutileza” del contratenor, su “prodigiosa agilidad, su registro de tres octavas y su enorme despliegue de colores vocales”, así como sus “ráfagas de coloratura y sus audaces descensos en picado”.

Ver más datos sobre su Biografía

Mi agradecimiento a Juan Manuel Grijalbo por compartirlo


Zikian Liu




Reflections 2



La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 1024_2000.jpg

Un simple espejo, unos pocos objetos (como plantas y frutas) y su propio cuerpo son los elementos que Ziqian Liu necesita para crear las fotos de ‘Reflections 2’, una serie de llamativos autorretratos que demuestran que los selfies pueden ser también arte si se tiene talento, se cuida la composición y (en este caso) se…

Reflections 2’, cuando el selfie se convierte en arte gracias a una cuidada y original composición minimalista, por

Ziqian Liu

Origen: Xataka Foto


LA POETA DEL DESNUDO

Ansel Adams dijo de ella que era “espectacular, la más grande fotógrafa de desnudos”. Sin embargo, la inmensa mayoría de las veces, el nombre de Ruth Bernhard no suele aparecer cuando se habla de los grandes maestros de la fotografía del siglo XX. Fue miembro del famoso grupo F64 junto al propio Ansel Adams y otros históricos como Edward WestonImogen CunninghamMinor White y Dorothea Lange.

Nacida en Berlín en 1905, hija única del famoso diseñador Lucian Bernhard, Ruth fue consciente muy pronto del menosprecio con el que las mujeres eran tratadas en el mundo artístico. Lo veía en el comportamiento de su propio padre:

“Le admiraba, pero me dejó muy claro que los chicos eran más importantes que las chicas… Y para él, los padres eran aún más importantes”.

ruth bernhard

Ruth Bernhard

Con el tiempo y su especial atención a los desnudos femeninos, Bernhard quiso, a través de su trabajo, reivindicar el papel de la mujer y dignificar la figura femenina.

“La mujer ha sido blanco de muchas cosas sórdidas y ordinarias, especialmente en fotografía. Mi misión ha sido elevar y apoyar la imagen de la mujer con una devoción infinita”.

perspective

Perspective II (1967). Foto: Ruth Bernhard.

Sus padres se separaron cuando ella tenía sólo dos años y Ruth quedó al cuidado de su padre, un reconocido diseñador y artista alemán que volvió a casarse cuando su hija tenía ocho años.

“De niña sentía una gran curiosidad por la evolución y la continuidad de la vida. Mi interés por la vida de las plantas, la belleza del mar y el estudio de los animales estaba directamente relacionado con mi visión del cuerpo humano… Se me ocurrió que nosotros somos una especie de contenedores de semillas, en la medida en que nuestros cuerpos representan el pasado, el presente y el futuro; la progresión de la raza humana. Mis fotografías representan esa filosofía. El cuerpo, por supuesto, es el objeto seminal del que brota la vida”.hojas

Two Leaves (1952). Foto: Ruth Bernhard.

La joven fotógrafa vivió con su padre y su madrastra, convertida, de golpe, en la mayor de cinco hermanos, en un hogar repleto de obras de arte. Su padre era un perfeccionista casi patológico, muy exigente con todo el mundo, y especialmente con sus propios hijos.

“Le enseñé mi primer portfolio, que constaba de 12 fotografías. Me dijo, ‘esta no me gusta’, y yo le pregunté: ‘¿y las otras once?’. ‘Son perfectas’, me respondió, ‘pero eres mi hija, ¿no?’”

shell 1943.Jpeg

Shell (1942). Foto: Ruth Bernhard.

Influida por su padre y por la importante presencia que el arte y el diseño tuvieron en su niñez, Bernhard estudió Historia del Arte y tipografía en la Academia de Bellas Artes de Berlín antes de trasladarse a Nueva York, en 1927, donde ya vivía su padre.  A través de él conoce a Ralph Steiner, editor gráfico de la revista femenina ‘The Delineator’, y comienza a trabajar para como asistente suya. Gana 45 dólares a la semana y con ese dinero compra su primera cámara, una de placas 8×10. Experimenta durante meses, su trabajo gusta a los amigos diseñadores de su padre y empieza a recibir sus primeros encargos comerciales.

En esta época, Bernhard ve la fotografía como algo mecánico, no como un arte.  Entiende que lo artístico está en el objeto fotografiado, no en el fotógrafo.

wet silk

Wet Silk (1938). Foto: Ruth Bernhard.

Publica sus primeras fotografías en 1931, una serie titulada ‘Lifesavers’. Durante esta época comienza a ser consciente de la importancia de la luz a la hora de hacer una buena fotografía. Prefiere trabajar por las noches y se compra un juego de luces de estudio. Pasa horas y horas tratando de lograr la perfección del objeto fotografiado.

La luz es mi inspiración, mi pintura y mi pincel. Es tan vital como la propia modelo. Profundamente significativa, acaricia las curvas y líneas superlativas esenciales. En la luz reconozco la energía de la que depende toda la vida en este planeta”.

sand dune

Sand Dune (1967). Foto: Ruth Bernhard.

1934 fue el año en el que Bernhard hizo su primera incursión en la fotografía de desnudos. Fue fruto de la casualidad, como casi todo en su vida. Ruth estaba fotografiando unos enormes cuencos de acero para un diseñador industrial y tenía su estudio lleno de ellos.

“Creo recordar que eran para cocinas de hoteles o algo así. Yo tenía una amiga que era bailarina y apareció justo cuando estaba haciendo fotos de aquellos cuencos y le dije, ‘¿por qué no te metes en uno?’ Fue algo imprevisto y nos divertimos un montón”.

Embryo

Embryo (1934). Foto: Ruth Bernhard.

En una de las imágenes que tomó Bernhard aquel día puede verse el cuerpo de la bailarina agazapado en un enorme cuenco sobre un fondo en sombras. Con el tiempo, se convirtió en una de las imágenes más conocidas y laureadas de la fotógrafa estadounidense, la que marcó un punto de inflexión en su trayectoria artística. La llamó, acertadamente, ‘Embryo’ (embrión).

“Al reconocer la presencia de la modelo como un símbolo eterno y sensual de la vida y la existencia, experimento mi propia identidad. Como mujer, me identifico totalmente con mis modelos”.

embryo2

In the circle (1934). Foto: Ruth Bernhard.

1935 es otra de las fechas importantes en su biografía. Un día, mientras pasea con su pasea con su padre por la playa de Santa Mónica, en California, Bernhard se encuentra con Edward Weston. Ve el trabajo de Weston queda profundamente impresionada:

No estaba preparada para ver sus fotos. Fue apabullante, como una luz en la oscuridad. Allí, ante mí, estaba la prueba indiscutible de lo que yo siempre había creído posible: un artista de una intensa vitalidad cuyo medio de expresión era la fotografía. Me di cuenta de que lo que importa es la persona que utiliza la herramienta y no la herramienta en sí. Eso me hizo llorar… Me pasé un año sin hacer fotos, exceptuando las sesiones que hacía para cumplir con mis encargos comerciales, que eran mi sustento. Pero me di cuenta de que la fotografía sería mi lenguaje”.

weston pim

Pepper #30 (1930). Foto: Edward Weston.

Bernhard vuelve a Nueva York y escribe a Weston. El fotógrafo le responde poco después:

“Bernhard, tiene usted un ojo excelente. (…)  Me halaga que mis fotos le resultaran estimulantes, también usted lo fue para mí. Algún día volveremos a vernos… ¿puede que en Nueva York? Cariñosamente (esta palabra está en español en el original), Weston.”

nude 227 weston

Nude 227 (1936). Foto: Edward Weston.

Fue el inicio de un fructífero y continuo intercambio de cartas. A través de Weston, Bernhard descubre el profundo potencial expresivo y artístico de la fotografía. Se hacen amigos y se cartean con intensidad durante meses, hasta que Ruth decide trasladarse a la costa oeste para trabajar con él.

La influencia de Weston es más que evidente en la obra de Bernhard: la suavidad y simplicidad de sus composiciones, el protagonismo de las formas, la pureza y suavidad de las líneas, la expresividad de las sombras…Foto: Edward WestonFoto: Ruth Bernhard

Estar con Edward fue una experiencia maravillosa. El tiempo se detenía. La experiencia más intensa que un ser humano puede tener es aquella en la que el tiempo deja de existir. Deja de ser algo efímero para permanecer contigo y llenar cada momento; para que puedas darte tú mismo, en tu totalidad, y dedicarte a tu trabajo u obra. Pocas personas en nuestra civilización actual experimentan algo así. Otras conocen esta sensación solo bajo circunstancias muy concretas. En mi vida, sólo la he experimentado cuando estaba inmersa en mi trabajo o en compañía de unos pocos amigos. Uno de ellos era Edward. Aún hoy aprendo de su recuerdo; aprendo a no ser codiciosa, a que a través de la propia visión uno puede poseer toda la belleza, a no distraerme con pequeñeces, a tener fe en nuestros propios dones y a usarlos con respeto y amor”.

triangles

Triangles (1946). Foto: Ruth Bernhard.

Ruth Bernhard era además una fotógrafa concienzuda y reflexiva. A veces pasaba días trabajando meticulosamente en una composición concreta para después hacer una única toma.

“En mi vida, como en mi trabajo, siempre he estado impulsada por un gran anhelo de perfección y de armonía más allá del ámbito de la experiencia humana. A través de los símbolos y la luz, he querido alcanzar la esencia del ser con el Universo”.

double vision

Double vision (1973). Foto: Ruth Bernhard.

Su fotografía más famosa la tomó en 1964, y fue también fruto del azar. Había comprado una ampliadora, una Omega D-2, y acababa de desembalarla. La caja en la que venía estaba tirada en su estudio, lista para sacarla más tarde con el resto de la basura. Había contratado a una modelo para otro trabajo que estaba haciendo y cuando la chica llegó le propuso meterse en la caja. El cuerpo de la modelo encajaba perfectamente. La foto se llamó ‘In the box-horizontal’ (En la caja-horizontal).

in the box 1962

In the box (1962). Foto: Ruth Bernhard.

En esa misma sesión hizo otra fotografía, también famosa, diferente de la anterior: ‘In the box-vertical’.

“Le dije a la chica, ‘¿por qué no sujetas la caja, así, hacia arriba, con tus brazos?’ Éramos muy buenas amigas y confió en mí. Siempre me han interesado las formas. La parte sexy o erótica jamás me ha interesado”.

in the box vertical

In the box-vertical (1962). Foto: Ruth Bernhard.

En 1961, Bernhard comienza a dar clases privadas de fotografía en un estudio situado en la parte trasera de su casa. Enseña, entre otras cosas, talleres titulados “Photographing de Nude” (Fotografiar la desnudez) y “The Art of Feeling” (El arte de sentir).

“No me considero profesora. Me veo más como una jardinera que cultiva un suelo fértil animando a los estudiantes a que sean más conscientes de su potencial creativo. El énfasis debe estar en el sentimiento, la autoexpresión y el crecimiento”.

Angles, 1969

Angles (1969). Ruth Bernhard.

“Los estudiantes que se adentran en el arte de fotografiar la desnudez siempre se sorprenden de lo difícil que es… El fotógrafo tiene que ser muy consciente de la diferencia entre mirar con sus propios ojos y mirar con la visión impersonal de la lente elegida. Dar clases sobre fotografiar desnudos fue una especie de experimento para mí. No sabía si iba a ser capaz de enseñar algo que para mí funciona de manera tan intuitiva”.

silk

Silk (1968). Foto: Ruth Bernhard.

Ruth Bernhard fotografió desnudos durante más de 50 años, con una sensibilidad, maestría y elegancia difícilmente superables. Murió en San Francisco en 2006, a los 101 años de edad.  Ted Hartwell, responsable de fotografía del Instituto de las Artes de Minneapolis, cuenta que  visitó a Ruth Bernhard en su casa pocos años antes de su muerte. Allí se fijó en una pequeña fotografía pegada en la puerta del frigorífico. Era una imagen de la joven propia Bernhard, de joven, hecha por Edward Weston. “¡Y la tenía allí! ¡En la puerta del frigorífico! ¡Increíble! ¡Aquella foto valía una fortuna!”

Edward_Weston_Ruth_Bernhard_1935_28_129

Ruth Bernhard (1935). Foto: Edward Weston.

Es algo tan básico… El ser humano es una parte inocente de la naturaleza. Nuestra civilización ha distorsionado este atributo universal que nos permite sentirnos a gusto en nuestra propia piel. El resto de animales tienen abrigos que ‘aceptan’ con naturalidad, pero la raza humana aún tiene que asimilar la desnudez.

NOTA: Las fotografías de desnudos incluidas en este post y pueden encontrarse, con otras más, en el libro Ruth Bernhard: Eternal Body de la editorial Chronicle Books.


Mundos Imposibles

Hablaré de MariJose Cueli.

Pero, pensándolo mejor, es preferible que deis un paseo relajado por sus «Mundos imposibles».

MariJose Cueli es una artista indiscutible. He tenido la oportunidad de estar muy cerca de ella, pero no el tiempo suficiente para impregnarme de sus enseñanzas. Desde aquí mi homenaje a una persona muy especial y generosa en la amistad, por la que siento gran admiración.

Nota: pulsando sobre su nombre se abrirá su página Web que os recomiendo visitar. Muy interesante.


Yves Klein

Alastair Sooke*Especial para BBC Culture 11/09/2014

Este francés fue un artista, hombre del espectáculo e inventor que creó un tono que nunca había existido antes. ¿Cómo pudo lograrlo?

Un día de verano en 1947, tres muchachos estaban sentados en una playa de Niza en el sur de Francia. Para matar el tiempo, decidieron hacer un juego y repartir el mundo entre ellos. Uno eligió el reino animal, otro el reino de las plantas.

Antes de tumbarse y contemplar el infinito azul del cielo, el tercer joven escogió el reino mineral. Luego, con la alegría de alguien que ha decidido repentinamente qué destino darle a su vida, se dirigió a sus amigos y anunció: «El cielo azul es mi primera obra de arte».

Ese hombre era Yves Klein, a quien el crítico de arte Peter Schjeldahl de la revista estadounidense New Yorker describió en 2010 como «el último artista francés de gran impacto internacional». En un período de creatividad prodigiosa que duró desde 1954 hasta su muerte en 1962, por un tercer ataque cardíaco, a los 34 años, Klein definió el curso del arte occidental.

Lo hizo gracias a su compromiso con el poder espiritualmente edificante del color: dorado, rosa, pero sobre todo azul. De hecho, su devoción cromática era tan profunda que en 1960 patentó un color de su invención, que llamó International Klein Blue (azul Klein internacional, en español).Deslumbrante

Nacido en 1928, hijo de padres pintores, Klein siempre mostró una tendencia por la espectacularidad. Le encantaba la magia así como los rituales arcanos de la mística orden Rosacruz —un movimiento esotérico de origen medieval— cuya influencia se manifestó posteriormente en su trabajo. Después de pasar un año y medio aprendiendo judo en Japón a principios de 1950, finalmente se instaló en París y se dedicó al arte. Su primera exposición de pinturas monocromáticas en varios colores se llevó a cabo en las salas de exhibición de una casa editorial parisina en 1955.

Su corta carrera se caracterizó por la abundancia de gestos radicales, muchas veces con el toque de su talento para el espectáculo. Por ejemplo, para celebrar la inauguración de una exposición individual en 1957 lanzó 1001 globos azules llenos de helio en el distrito de St-Germain-des-Prés de París.

Al año siguiente, hizo una exposición que ahora se conoce como ‘The Void’, que consistía sólo en una galería vacía pero que atrajo a una multitud de 2.500 personas, que tuvo que ser dispersada por la policía.

«Salto al vacío», su famosa fotografía en blanco y negro de 1960, muestra a Klein elevándose desde el parapeto de un edificio como un superhombre. Y como todos los actos de magia, la fotografía es en realidad un truco en el que la lona que en realidad sostenía a Klein no se ve.

Tal vez su performance más notorio tuvo lugar en marzo de 1960, en la inauguración de su exposición «Antropometrías de la Época Azul» en París. En esa ocasión Klein apareció ante el público vestido con un frac blanco, dirigiendo a tres modelos desnudas que se cubrían con una pintura azul pegajosa.

Mientras tanto, nueve músicos tocaban su Sinfonía monótona-silencio, que consistía en una sola nota interpretada durante 20 minutos, seguida por otros 20 minutos de silencio. Los cuerpos de las modelos pintadas eran impresos en un lienzo blanco, lo que Klein describió como «pinceles vivientes».

«El genio de Klein es cada vez más evidente», dice Catherine Wood, curadora de arte contemporáneo y performance del conocido museo londinense Tate Modern. «Ha sido tildado por algunos historiadores de arte como un charlatán o, debido al uso que hacía de modelos desnudas, como convencional y sexista, pero sus estrategias eran juguetonamente críticas y han adquirido una influencia significativa para las nuevas generaciones, Se podría decir que era un bromista crítico como Duchamp».

Ampliando el espectro

A pesar de su influencia en el arte conceptual, Klein estaba más preocupado por el color. En 1956, mientras estaba de vacaciones en Niza, hizo experimentos con un aglutinante polimérico para preservar la luminiscencia y la textura en polvo de un pigmento ultramarino en crudo todavía inestable, su patentado International Klein Blue (IKB) en 1960.

En 1957 Klein inauguró una exposición en Milán, que incluía 11 pinturas monocromáticas azules sin enmarcar, que marcó el comienzo de su «Revolución Azul». A partir de este momento el francés empezó a incorporar el IKB en todo tipo de objetos, como esponjas, globos y bustos de Venus. Incluso sus ‘pinceles vivientes’ sumergieron su carne en el IKB.

Yves Klein
Image caption. El ministro del Interior francés, Manuel Vallas, visitó una exposición de Yves Klein en Saint-Paul-de-Vence, en el sur de Francia en 2013.

Los historiadores de arte siguen debatiendo la importancia del azul ultramarino de Klein. Para algunos, representa una ruptura con la abstracción llena de angustia, tan popular después de la Segunda Guerra Mundial. Las pinturas monocromáticas planas en blanco, pintadas mecánicamente utilizando un rodillo, parecían repeler el arte expresionista.

Para otros expertos las pinturas monocromáticas sin profundidad de Klein y la obsesión con ‘el vacío’ son expresiones de la amenaza de un holocausto nuclear. «Es absolutamente necesario darse cuenta de que, sin exageración alguna, vivimos en la era atómica», dijo Klein una vez, «En la que toda la materia física puede desaparecer de la noche a la mañana para dejar su lugar a lo que podemos imaginar como lo más abstracto».

Como el artista dijo una vez: «Al principio no hay nada, luego hay un profundo vacío y después de eso una profundidad azul».

Sin duda, sus pinturas monocromáticas ricas y radiantes comparten una característica singular: todas tienen una calidad vertiginosa que parece que nos succiona de la realidad hacia otra dimensión inmaterial. Mirarlas es comparable a meditar bajo un cielo azul profundo, algo que Klein quizás intuyó cuando era joven, en esa playa de Niza en 1947.

«De todos los colores que utilizó Klein, el azul ultramar se convirtió en el más importante. A diferencia de muchos otros colores, que crean bloqueos opacos, el azul ultramar reluce y brilla, aparentemente abriéndose a reinos inmateriales. Las pinturas monocromáticas azules de Klein no son pinturas, sino experiencias, pasadizos que conducen hacia el vacío», explica Kerry Brougher, curador de la gran retrospectiva Yves Klein: With the Void, Full Powers, en el Museo Hirshhorn de Washington DC, en 2010.



*Alastair Sooke es crítico de arte de The Daily Telegraph. Escribe ampliamente pero no exclusivamente sobre arte moderno y contemporáneo y escribe y presenta documentales en televisión y radio para la BBC.

Puedes leer la nota original en inglés en BBC Culture

Tamara de Lempicka

 Vista de la exposición de Tamara de Lempicka en el Palacio de Gaviria © Marina Fertré

Sofisticación, trasgresión y modernidad. Estos son algunos de los rasgos que definen la vida y obra de la artista Tamara de Lempicka (Varsovia, 1898 – Cuernavaca, México, 1980) a la que el Palacio de Gaviria le dedica su primera retrospectiva en Madrid. Una exposición que permanecerá abierta al público hasta el 26 de mayo en la que se podrá disfrutar del más puro estilo art decó. Y es que la selección está integrada por 200 piezas de distintos soportes y formatos, que tienen como objetivo ambientar el modo de vida de la que es considerada “la reina” de este movimiento. Encontramos así lujosos vestidos de sastrería italiana, entre ellos el diseñado por Elsa Schiaparelli que tanto adoraba la artista. También mobiliario de finales de los años 20 y 30, como la librería de brezo, con incrustaciones de arce y peltre, creada por Gio Ponti y Emilio Lancia o piezas de cerámica de la época, como el jarrón craquelado del famoso ceramista francés René Buthaud.

La vida de Lempicka comenzó en el seno de una familia adinerada rusa bajo el nombre de Tamara Rosalia Gurwik-Gorska. Tanto su fecha como su lugar de nacimiento continúan siendo a día de hoy un misterio. Algunos expertos sostienen que nació en Moscú y otros en Varsovia. El año oscila entre 1895 y 1898. En esta exposición, se toma como punto de partida Varsovia, 1898. A lo largo de su infancia y adolescencia vivió en distintos puntos de Rusia, Polonia, Suiza e Italia, donde dio clases de idiomas y comenzó a manifestar su interés por el arte. En 1916, se casará en San Petersburgo con su primer marido Tadausz Lempicki, del que tomó su apellido, y con el que tuvo una hija pocos meses después. Sin embargo, se verán obligados a abandonar el país y a exiliarse en París dos años después debido al convulso periodo político. El triunfo de la Revolución en 1917, que obligó al zar Nicolás II a abdicar, supuso la caída del Imperio ruso. A finales de ese mismo año los bolcheviques tomaron el mando y arrestaron a su marido. Por suerte, Lempicka logró liberarlo y huyeron a París, como muchos otros miembros de la aristocracia rusa.

Aunque sus inicios en la capital francesa no fueron fáciles, Lempicka no tardará en consolidarse como artista. Inspirada por la efervescencia creativa de la atmósfera parisina, comenzó a tomar clases de pintura. En 1922, logró exponer por primera vez en el Salon d’Automne. A partir de entonces su éxito creció como la espuma y en poco tiempo se convirtió en una mujer muy adinerada. Su nombre era sinónimo de modernidad y glamur y era muy popular en los círculos intelectuales y artísticos en los que se reunía con personajes como Jean Cocteau, Isadora Duncan, Colette o James Joyce. Sus pinturas estaban de moda y sus personajes “a la moda”. A lo largo de las obras de esta exposición veremos la predilección de Lempicka por los sombreros. De hecho, en 1921 publicó en dos revistas de moda L’Illustration des Modes y Femina sus ilustraciones de distintos diseños de sombreros. Poco tiempo después, en 1925, se celebró en París la Exposición Internacional de las Artes Decorativas, donde el reconocimiento del art decó adquirió su expansión a nivel internacional y se convirtió en referente de la modernidad, la decoración y el buen gusto.

El talento de Lempicka no solo estaba en su capacidad para pintar, sino en el modo de seducir con su personalidad. Sus gestos, su contoneo al andar y su modo de hablar, la convirtieron en toda una diva. Pintó tanto a miembros de la realeza (en la muestra hay un pequeño retrato del rey Alfonso XIII, recién descubierto) y la nobleza, como a científicos e intelectuales y también a personas de las clases bajas, como inmigrantes y prostitutas. Además, se puede apreciar en sus pinturas más transgresoras su abierta bisexualidad, en una sección dedicada exclusivamente a “las amazonas”, como se designaba a principios del siglo XX a las mujeres homosexuales. Una de las obras destacadas de este contexto es El doble “47” (c.1924), en el que se ve a dos garçonnes -mujeres lesbianas que vestían de manera masculina- en la entrada de una maison “solo para mujeres”. Este revolucionario y moderno estilo de vida se reflejaba también en el diseño de su propia casa-estudio en el barrio de Montparnasse (en el número 7 de la rue Méchain), que compró en 1930 tras separarse de su marido. El arquitecto fue Robert Mallet-Stevens y la que se encargó del diseño de los espacios interiores fue Adrienne Gorska, hermana de Lempicka y la primera polaca arquitecta, que fue pionera en realizar proyectos para las salas de cine, sobre todo de los Cinéac de París y de toda Francia.

Sin embargo, aunque la pintura de Lempicka derrochaba modernidad, ella nunca renunció a estudiar las obras de los grandes maestros de los siglos anteriores. En una de las salas, se pueden contemplar obras que están inspiradas en las de artistas del Renacimiento italiano como Botticelli, Miguel Ángel o Bernini, o en reconocidos autores del barroco neerlandés como Vermeer, o del romanticismo italiano como Hayez, entre otros. También manifestará su admiración por El Greco y Goya tras ver sus obras en los museos españoles cuando visitó, en el año 1932, las ciudades de Madrid, Toledo, Sevilla, Málaga y Córdoba. La artista mostraría también interés por realizar bodegones de flores y frutas en varios momentos de su carrera. En la muestra encontramos algunos ejemplos que datan de principios de los años 20 y otros de finales de la década de los 40. Sobrios, de vivos colores y pintados con gran virtuosismo.

En la década de los treinta, Lempicka se volvió a casar, esta vez con el barón Raoul Kuffer. Sin embargo, la artista tuvo que huir de nuevo pocos años después de casarse, en esta ocasión, debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial. La pareja se mudó a Estados Unidos, ni más ni menos que a Beverly Hills (en la que fue la casa del famoso director de cine King Vidor). En 1941, la artista expuso por todo lo alto en las galerías de Julien Levy -quien también trabajó con Salvador Dalí- con sede en Nueva York y los Ángeles y también en las Courvoisier Galleries. Durante su etapa en Norteamérica, Lempicka expresó su interés en realizar una exposición de pinturas de manos, inspirada en las imágenes de finales de los años 20 que publicaron fotógrafos como André Kertész y François Kollar o la fotógrafa Laure Albin Guillot, algunas de las cuales están presentes en esta retrospectiva. Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial el matrimonio volvió a mudarse a París y Lempicka reabrió su casa-estudio en la rue Méchain. Durante los siguientes años la popularidad de Lempicka iría disminuyendo aunque volvió a resurgir cuando el Museo de las Artes Decorativas de París organizó, en 1966, la exposición Les Années 25, que conmemoraba aquellos locos años 20.

El broche final de esta muestra es la sección titulada Las visiones amorosas en la que se encuentran, entre otras, las pinturas de Lempicka protagonizadas por mujeres con las que mantuvo un romance o aquellas que reflejan amor entre mujeres. Dos ejemplos son, el erótico desnudo La bella Rafaëla (1927), o  Las muchachas (c.1930) donde unas jóvenes se abrazan sugerentes delante de los rascacielos de Nueva York. En la última parte de su vida y después de la muerte de su marido en los años 60, Lempicka abandonó París. Fue a vivir una temporada a Houston para estar más cerca de su hija, pero finalmente terminó mudándose a México, país en el que vivió hasta el fin de sus días en la casa “Tres Bambús” ubicada en Cuernavaca. Una apasionante vida contada a través de una exposición que, sin duda, hay que ver con calma para poder disfrutar de la gran variedad de obras -a las que hay que añadir documentos en vídeos y fantásticas fotografías de gran tamaño- que reviven el mundo de la “Reina del Art Decó”.

siete-Tamara-Lempicka-Expoartemadridjpg
Vista de la exposición de Tamara de Lempicka en el Palacio de Gaviria © Marina Fertré
catorce-Tamara-Lempicka-Expoartemadridjpg
Vista de uno de los vestidos de Elsa Schiaparelli en la exposición de Tamara de Lempicka en el Palacio de Gaviria © Marina Fertré
trece-Tamara-Lempicka-Expoartemadridjpg
Vista de la exposición de Tamara de Lempicka en el Palacio de Gaviria © Marina Fertré
quince-Tamara-Lempicka-Expoartemadridjpg
Tamara de Lempicka, El doble “47” (c.1924) © Marina Fertré
tres-Tamara-Lempicka-Expoartemadridjpg
Vista de la exposición de Tamara de Lempicka en el Palacio de Gaviria © Marina Fertré
doce-Tamara-Lempicka-Expoartemadridjpg
Vista de la exposición de Tamara de Lempicka en el Palacio de Gaviria © Marina Fertré
uno-Tamara-Lempicka-Expoartemadridjpg
Tamara de Lempicka en su casa-estudio en el número 7 de la rue Méchain © Marina Fertré
dos-Tamara-Lempicka-Expoartemadridjpg
Vista de la exposición de Tamara de Lempicka en el Palacio de Gaviria © Marina Fertré
ocho-Tamara-Lempicka-Expoartemadridjpg
Tamara de Lempicka, La bella Rafaëla (1927) © Marina Fertré
nueve-Tamara-Lempicka-Expoartemadridjpg
Tamara de Lempicka, Las muchachas (c.1930) © Marina Fertré
seis-Tamara-Lempicka-Expoartemadridjpg
Vista de la exposición de Tamara de Lempicka en el Palacio de Gaviria © Marina Fertré

COMISARIA: GIOIA MORI



Biografía de Tamara de Lempicka (del Blog Trianarts)

Maria Górska, que era su nombre de soltera, nació en Varsovia, Polonia, el 16 de mayo de 1898.
La belleza de sus retratos femeninos, a la vez férreos, son sus mejores ejemplos, junto con los desnudos, del estilo Art Decó que le dieron su reconocida fama.

Se apasionó  por el Renacimiento italiano, especialmente de las obras de los maestros Miguel ÁngelBotticelli, Bellini, Pontormo, y Antonello da Messina, en un viaje que realizó a Italia con su abuela en 1911.

Tomó su apellido artístico tras casarse con Tadeusz Łempicka, abogado polaco con el que llevaba una vida llena de lujos y riqueza en San Petesburgo hasta que durante la Revolución Rusa, este fue encarcelado, Tamara logró sacarle y trasladarle a Copenhague.

En 1923 marcharon a París donde comenzó a exponer en varias galerías.
La primera exposición Art Decó de París en 1925, contó con su participación gracias a la cual su proyección alcanzó fama internacional.
En 1927, su obra: «Kizette en el balcón» ganó el primer premio de la «Exposición Internacional de Burdeos».

En 1929 se divorció, entablando posteriormente una relación con el barón Raoul Kuffner, coleccionista de su obra, con el que viajaría a Estados Unidos donde se casaron.

Pronto se hizo muy famosa entre la burguesía neoyorquina, exponiendo en varias galerías estadounidenses y europeas.
En 1933 viajó temporalmente a Chicago donde trabajó con Willem de Kooning y Georgia O’Keeffe.

En 1938 se trasladó a vivir a Beverly Hills.
En 1960 dio un giro a su estilo, pasándose a la abstracción.
En 1962 murió el barón.

Había sido una pintora célebre en la Europa de la década de 1930, al menos en los círculos de la nobleza declinante y de la burguesía rica, que se disputaban  ser retratados por ella, después, cayó en el olvido. Con la Segunda Guerra Mundial su estrella artística empezó a declinar, hasta desaparecer, aunque intentase aún jugar con la abstracción, como lo hizo también con el surrealismo.

Convertida ya en baronesa, vivió la guerra y la postguerra lejos de la Europa que la vio triunfar, ejerciendo en los Estados Unidos la función de dama del gran mundo que veía crecer las ruinas de su belleza, sin poder hacer nada por evitarlo.

En 1972, siendo ya una anciana venerable, más de treinta años después de su marcha a Estados Unidos, se realizó una exposición de sus obras en París —semejante a la que, en el verano de 2004, organizó la Royal Academy of Arts, de Londres— que la hizo de nuevo famosa, rescatándola del olvido, como si fuera un espectro que surgía de los locos años veinte, de la Europa de entreguerras marcada por la depresión, pero también por el cabaret y el gusto por la vida, y que recuperaba con ella la dulzura de los sentidos, la sensualidad y el erotismo de un arte que parecía ser moderno, aunque fuese ya en el momento de su creación, completamente arcaico.

«Dicen de mí: «Aristócrata, excéntrica, liberal, independiente, excesiva, exuberante, bisexual, diletante, fría, sofisticada, deslumbrante, narcisista, moderna, autoritaria, snob, insolente, ingeniosa, hedonista, despiadada, elegante, voraz, imperiosa, cosmopolita, arrogante, depresiva, inteligente, exótica, perversa, divertida, femme fatale… Inimitable, la Greta Garbo del Art Déco.

Murió en Cuernavaca, México, el 16 de marzo de 1980.
Su hija Kizette, para complacer el deseo de su madre y acompañada del escultor Víctor Contreras (heredero de gran cantidad de la obra de la pintora),  arrojaron sus cenizas desde un helicóptero en el cráter del Volcán Popocatépetl.


La espera del marinero

Comparto este bellísimo texto del Blog de Javier analizando la pintura de Berrueta. Gracias por acercarnos a la ría del Bidasoa con esa forma tuya de ver.

Berrueta pinta “La espera del marinero” (1901), cuadro en que una madre con sus hijos, a la orilla del mar, aguarda el regreso de su marido “arrantzale”. La prolongada separación del ser querido se acentúa por medio de una cuidadosa planificación con intención de reforzar la sensación de alejamiento. En la orilla del río -parece […]

a través de la espera del marinero (Berrueta, 1901) — blocdejavier


Mavi

Mavi es escultora y una gran amiga.

Llegué justo el día en el que inauguraba su exposición. Sin avisar. Hacía muchos meses que no nos veíamos, pero nos ocurre que, aunque pase tiempo sin vernos una gran alegría íntima aflora y seguimos la conversación como si hubiera sido ayer el último día que nos vimos.

 

IMG_1255

Su lenguaje no son las manos que modelan la tierra con mimo de madre, sus figuras fundamentalmente femeninas despiertan emociones desde el fondo de sus párpados a veces vacíos, a veces cerrados. 

IMG_1259

 

Su lenguaje brota de su interior donde conviven la fuerza de su carácter, de su trabajo, con una ternura generosa que es ella misma y que sabe transmitirla a través de sus barros y de sus bronces.

IMG_1240-1