ESCULTURAS DEL MUNDO

EL Periódico – Álvaro Martínez Fernández y María Escribano – Foto: JMN / GETTY-24 de junio de 2022

Auguste Rodin, padre de la escultura moderna. Miguel Ángel Buonarroti, el genio del Renacimiento. Gian Lorenzo Bernini, el creador del estilo escultórico barroco. Son tres de los artistas que nos han legado algunas de las esculturas más increíbles del mundo. Las recorremos, junto con muchas otras, en este artículo.  ​

1. Esculturas de Miguel Ángel: el David/la Piedad/el Moisés

No podemos hablar de esculturas que hay que ver una vez en la vida sin mencionar a uno de los escultores, pintores y arquitectos más célebres de Italia. Hablamos de Miguel Ángel Buonarroti (Michelangelo), una de las grandes figuras del Renacimiento italiano. De este artista podemos destacar tres obras que, sí o sí, hay que ver una vez en la vida:

David

Famosa donde las haya, esta escultura está hecha en mármol blanco y mide la friolera de 5,17 metros de altura. Su peso es de, nada más y nada menos, que 5.572 kilos. Fue un encargo de las Opera del Duomo de la catedral de Santa María de Fiore, realizada entre 1501 y 1504. Hoy en día podemos admirar una réplica en la Galería Uffizi de Florencia.

La Piedad

Otra de las esculturas de este flamante artista realizada entre 1498 y 1499 sobre mármol. La podemos admirar en la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano y tiene una peculiaridad: es una obra de bulto redondo, lo que nos permite que se pueda ver desde todos los ángulos, aunque el punto de vista preferente siempre es el frontal.

El Moisés

Se encuentra en San Pietro in Víncoli, en Roma. Es una escultura centrada en la figura bíblica de Moisés y realizada sobre mármol blanco. Fue realizada entre 1513 y 1536.

2. La esfinge de Giza

Nos vamos hasta Egipto, concretamente hasta Guiza (a unos veinte kilómetros al suroeste del centro de El Cairo), para admirar una de las esculturas monumentales más famosas de todo el planeta

Se estima que esta famosa esfinge, según los egiptólogos, fue esculpida entorno al siglo XXVI antes de Cristo, formando parte del complejo funerario del rey, durante la dinastía IV de Egipto.

3. El Cristo Redentor

Esta gran escultura, que acaba de celebrar su 90 aniversario con una restauración para darle un mejor aspecto, está situada en Río de Janeiro, Brasil. Es de estilo art déco y representa a Jesús de Nazaret.

Tiene una altura de, 38 metros sobre un pedestal de 8 metros y es la tercera estatua de Jesús de Nazaret más grande del mundo. Fue construida por los arquitectos Paul Landowski, Gheorghe Leonida, Heitor da Silva Costa y Albert Caquot.

4. Los guerreros de Shihan

En este caso no hablamos de una sola escultura, sino de una colección de más de 8.000 soldados diseñados a escala industrial hace 2.200 años para defender al primer emperador de China de la Dinastía Qin en el más allá.

Museo de los Guerreros de Terracota y Caballos de Qin Shihuang. Más de 8000 figuras de guerreros y caballos de terracota descubiertas en 1974 es lo que se puede ver en el interior de este museo. | 

Es un tipo de arte funerario enterrado en una formación de batalla compuesta por tres fosas de entre cuatro y ocho metros de profundidad, situadas a kilómetro y medio al este de la tumba del emperador.

5. Esculturas de Rodin: Los burgueses de Calais/El pensador/El Beso

Auguste Rodin es otro de los escultores más célebres de todos los tiempos, por eso no podemos quedarnos solo con una de sus piezas. Fue un escultor francés, considerado el padre de la escultura moderna y cuya importancia en la historia se debe a la ruptura con el canon académico que imperaba en el siglo XIX en Francia.

Los Burgueses de Calais

Es una de las esculturas más famosas de Auguste Rodin, un conjunto escultórico que representa a los seis burgueses que, en 1347, al inicio de la Guerra de los Cien Años, se ofrecieron a dar sus vidas para salvar a los habitantes de la ciudad de Calais, en Francia. Esta escultura la podemos encontrar en el jardín de esculturas del Museo Rodin.

El Pensador

Esta pieza es otra de las más famosas del artista. El escultor concibió esta escultura entre 1881 y 1882 para decorar el tímpano del conjunto escultórico ‘La Puerta del Infierno’, encargado en 1880 por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de Francia. En un principio, de hecho, el nombre que se le dio no fue el El Pensador, sino El Poeta. La podemos disfrutar en el Museo Rodin, en París.

Escultura El Pensador de Rodin

El Beso

Es, sin duda, una de las obras cumbres de este escultor. Inspirada en el infierno del poeta italiano Dante Alighieri, está considerada como la escultura que contribuyó a la afirmación de Rodin como un artista reconocido. El beso representa a Paolo Malatesta y Francesca da Rimini, dos personajes históricos marcados por la tragedia de Dante. La podemos disfrutar en el Museo Soumaya, en Ciudad de México.

Escultura

6. La Venus de Milo

Es conocida como Venus de Milo, pero también como la Afrodita de Milo. Fue esculpida por Alejandro de Antioquía y es una de las estatuas más representativas del periodo helenístico de la escultura griega. No solo eso, pues también es una de las más famosas esculturas de la antigua Grecia. Fue creada en algún momento entre los años 130 a. C. y 100 a.C. Se cree que representa a Afrodita, diosa del amor y la belleza. La encontramos en el Museo del Louvre en París.

Escultura Venus de Milo

7. La Victoria alada de Samotracia

Esta pieza, realizada en mármol blanco y con 2,75 metros de altura que alberga el museo del Louvre, es también conocida como Niké de Samotracia. Es una escultura perteneciente a la escuela rodia del periodo helenístico y representa a Niké, la diosa de la victoria.

Una imponente escultura de mármol de 2,45 metros, que fue esculpida hacia el año 190 antes de Cristo y que está considerada una de las más espectaculares y acabadas muestras del arte helenístico. | Marie-Lan Nguyen. Fue descubierta en 1863 en la isla de Samotracia por el cónsul francés Charles Champoiseau, un aficionado arqueólogo. Su autoría es desconocida.

8. El Éxtasis de Santa Teresa de Bernini

Gian Lorenzo Bernini era el artista total: escultor, arquitecto y pintor, llenó Roma de obras increíbles, como la iglesia de Sant’Andrea en el Quirinal o el famoso baldaquino de San Pedro en la basílica del Vaticano.

Escultura

En esta ocasión nos centramos en su faceta como escultor y en su fascinante ‘Éxtasis de Santa Teresa’, realizado en mármol blanco y que se puede admirar en la capilla Cornaro de la iglesia de Santa Maria della Vittoria de Roma. Realizada entre 1647 y 1652, refleja el momento en que un ángel le retira el dardo de oro que le había clavado a la monja carmelita en el corazón, una mezcla de dolor y placer que Bernini clavó en la cara de su escultura.

9. El discóbolo de Mirón

El escultor griego Mirón se hizo famoso a mediados del siglo V a. C., sobre todo por su gran representación del cuerpo humano en movimiento, como da fe su conocido Discóbolo.

Reproducción del

Por desgracia, no se ha conservado el original de este lanzador de disco, pero sí muchas copias que los romanos hicieron de él. Una de las más conocidas es el Discobolus Lancellotti, ya que fue la primera copia que se descubrió, en 1781. Actualmente se puede ver en el Palazzo Massimo del Museo Nazionale Romano.

10. La sirenita de Eriksen

Diseñada por Edvard Eriksen, La Sirenita es el símbolo de Copenhague. Situada en el muelle Langelinie de la bahía del puerto de la capital danesa desde 1913, su escultor quiso hacer un homenaje al famoso cuento que Andersen escribió en 1837.

Para ello, tomó como modelo el rostro de la bailarina danesa Ellen Price, que había estrenado un ballet basado en el cuento. Sin embargo, como la bailarina se negó a posar desnuda para él, finalmente usó el cuerpo de su esposa como modelo.

11. La estatua de la libertad

El regalo más famoso de Francia a los Estados Unidos es sin duda uno de los símbolos de la ciudad de Nueva York. Inaugurada en 1886 en la Isla de la Libertad (solo se puede acceder a ella en barco desde Low Manhattan), desde la parte inferior del pedestal mide 46 metros y está realizada en cobre.

Estatua de la Libertad, con Nueva York al fondo. 

Una curiosidad es que Gustave Eiffel diseñó la estructura interior de la estatua entre 1879 y 1883. El escultor del monumento, Frédéric Auguste Bartholdi, modeló el rostro de esta dama de la libertad inspirándose en la cara de su propia madre.

12. Estatua ecuestre de Gengis Kan

Situada a unos 50 kilómetros de Ulán Bator, la capital de Mongolia, la imagen del famoso guerrero y conquistador mongol a caballo es la estatua ecuestre más alta del mundo.

Escultura ecuestre de Genghis Khan

Realizada en acero inoxidable, mide 40 metros. Los visitantes pueden subir en ascensor por el interior de la estatua, las vistas desde la cabeza del caballo son increíbles, con una gran panorámica de la estepa.

13. La fuerza de la naturaleza

Inspirado en el destrozo causado por los huracanes en varias partes del mundo, el escultor Lorenzo Quinn inició su serie de esculturas titulada ‘Fuerza de la naturaleza’, que se pueden admirar en varias ciudades, como Shanghái, Nueva York, Doha y Londres.

Escultura

Hechas en bronce, acero inoxidable y aluminio, las esculturas representan a la madre naturaleza lanzando círculos sobre el planeta tierra. 

14. Escultura de Lincoln en Washington D. C.

100 años cumple este 2022 el famoso Monumento a Lincoln, situado en el extremo occidental del National Mall de Washington D. C.

Lincoln Memorial en Washington DC.

El templo dedicado al decimosexto presidente de Estados Unidos incluye la famosa estatua de Lincoln tallada por los hermanos Piccirilli. Pesa 170 toneladas, mide más de 15 metros (incluido el pedestal) y está compuesta por 28 bloques de mármol blanco. Se puede visitar los 365 días del año las 24 horas.

15. Gran Buda de Leshan

Es la estatua esculpida en piedra de Buda más alta del mundo, con 71 metros de altura. El Gran Buda de Leshan, así como el monte en el que se encuentra ubicada, son Patrimonio de la Humanidad.

Escultura Gran Buda de Leshan, China. 


Oteiza y el Arte


Extractado de artículos de prensa. Autores: Jose Luis Barbería, Andoni Batista, Félix Eraña


Jorge Oteiza quedará; ¡todavía no le conocemos! 

Poco tiempo antes de morir un tembloroso Oteiza leyó entre lágrimas: «La vida ya no me sienta bien, siento la dulzura cercana de la muerte, soy viejo, enfermizo, sentimental y llorón y lleno también de violencias que ya no podrían impresionar a nadie»

Al desprenderme de Ella, me he quedado sin familia.
«No tengo a nadie en quien morir…»

Una tumba sencilla con su fecha de nacimiento (1908) junto a la de su mujer Itziar.   Dos humildes cruces de madera unidas por un único palo transversal.

Aquí yacen… ¡No señor, aquí no yacen, de aquí se han ido…!

La muerte no existe, es un cambio de sitio. La vida sirve para morirse. Está clarísimo.

La poesía es lo que no se explica, ni se entiende, ni se puede entender. Es un salir de la vida y encontrar otro sitio, donde estar protegido.
Estar fuera, volando, como un pájaro…

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Oteiza ha sido, además de un gran escultor investigador del racionalismo abstracto y buen poeta, un permanente agitador incendiario…

En estas palabras de recuerdo al hombre, voy a limitarme a extractar algo de su pensamiento en relación con el arte.

Se dedicó a la escultura durante treinta años, aunque reconocía que lo que le interesaba realmente eran los lenguajes, y en lugar de hacer la experiencia con la música, por ejemplo, la hizo con la escultura. Después se pasó al cine, al ballet, al teatro —artes en las que fue fracasando como corresponde a un creador— hasta que se encontró con la poesía.

«La poesía es la expresión en la que me siento más cómodo. Ante la hoja en blanco, esa página que da terror a muchos, que se estremecen, cuando a mí me ocurre todo lo contrario. La poesía es el mejor lenguaje personal, individual, que te define en tu gran soledad. Eres un dios del papel: pones dos palabras y te incendia el cielo de papel. Con la poesía me comunico con algo trascendente, dentro de una gran intimidad.»

«La poesía es el lenguaje que llega más al alma. La Poesía y la Música. La poesía es la música del papel.

Decía…

«La escultura es un lenguaje sordomudo, carísimo, lento y sucesivo…

«La escritura es certificar el fracaso y, aunque el motivo sea la poesía, la conversación tiende a otras reflexiones.

«El verdadero territorio del hombre es el lenguaje.

A la pregunta de «¿Qué es lo que no te invita a seguir viviendo, tú mismo o el mundo?», Oteiza contestaba:

  • Creo que el mundo. El mundo y sus enemigos, porque antes se decía que los enemigos del alma eran tres, mundo, demonio y carne, pues ahora siguen siendo tres también. Los «enemigos» capitales del mundo del poder son tres: la cultura, la educación y la paz. Y por eso el poder les persigue. No hay nada que hacer…

Un día te llamé poeta y te extrañaste

  • Sí, es verdad. Yo no he querido hacer poesía, mi voluntad ha sido distinta de los poetas, yo he querido una autonomía del lenguaje, porque la poesía está en el hombre, en el comportamiento tuyo al querer escribir… Yo he querido escribir, no para los demás y menos por la belleza; yo me he encontrado la imagen, otras veces he hecho unas cuantas, jugando y como un collage, pero a mí no me interesa la rima.

Se habla de la respiración en tu obra poética, nunca has considerado la poesía como un instrumento, sino como un aliento, como una respiración…

¿Te ha curado de la muerte la poesía?

  • De la muerte, no; de la vida, porque la muerte está en la vida…

El hombre concluye en el niño.

«Últimamente pienso en mi infancia, estoy pensando que el niño es la fase más alta de nuestra personalidad, que en el niño no empieza el hombre, que el hombre concluye en el niño. Si hubiera muerto con seis años era en plena madurez, plenamente realizado. Me refiero a los agujeros que hacía en piedra blanca arenisca y que en el vacío redondo que descubría me sentía protegido, era mi tesoro de agujeros, que al recordar de escultor los llamé esculturas de catalejo. Siento que estoy llegando a mi infancia. Mis ideas van desapareciendo y reaparecen al recordarlas en mi infancia más completas y simplificadas. Veo que vivía la naturaleza con una religiosidad estética que perdí con la educación recibida de una fe religiosa supuestamente histórica.

Creo en lo que no existe.

Así una de mis preocupaciones últimas y que utilizaría para negar mis fracasos es demostrar que no he existido…



fotografía@mjberistain

Oteiza en Alzuza


Vídeo de la visita al Museo de Oteiza en Alzuza junto a mis compañeros del grupo
Amabost de la Sociedad Fotográfica de Gipuzkoa


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Breve biografía de Jorge Oteiza


fotografía@mjberistain

Oteiza o el Pensamiento

OTEIZA o el Pensamiento

Oteiza o el Lenguaje

Oteiza o la Escultura

Oteiza el Poeta

Publicado originalmente el 16/8/2017

 
Ayer estuve en Alzuza (Navarra) y me acordé de ti, amigo Vicente.

Mientras recorría su amplio espacio interior bordado con el hierro y la cal de su obra, escuchaba una voz interior parecida a la tuya con un lenguaje universal, como el tuyo, empeñado en la búsqueda de mitos y símbolos, entre las pinturas prehistóricas, para encontrar el origen de nuestra lengua.

Alzuza es un pequeño pueblo encaramado a un alto muy próximo a Elizondo en el valle Egües (Navarra). Allí se encuentra el museo de Oteiza y allí están sus restos y los de la que fue su mujer, enterrados en un rincón. Quedan dos sencillas cruces de madera unidas con sus nombres garabateados como a cuchillo -en una de ellas Jorge; en la otra Itziar-.

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A excepción de la Basílica de Arantzazu, donde logró finalmente imponer sus 14 apóstoles… «creced y multiplicaos», dijo Cristo; lo siento, no me cabían más» —respondió al enojado obispo—, Oteiza vio que se frustraban todos sus proyectos colectivos.

En su libro Quosque Tandem Oteiza recogió su pensamiento en un texto profundo, intenso y ágil. Oteiza propugnó siempre el concepto de educación estética como proyecto integrador para la sociedad y la existencia.

Cada palabra, cada imagen, sacuden la conciencia y arrebatan la posibilidad de huída, no existe otra alternativa que no sea el comportamiento artístico hecho comportamiento cívico en la convivencia con el otro. En su libro se desarrollan temas como:

  • Sus indagaciones poético-linguísticas del origen del euskera en relación con la simbología prehistórica.
  • Su exposición de la superación en nuestro estilo vasco (pre-indoeuropeo) del sentimiento trágico de la vida en comparación con el área latina (indoeuropea).
  • Sus investigaciones en materia semiótica, lieraria, dramática, religiosa, política, cultural,
  • Su amplio conocimiento de la cultura universal (Voltaire, Rimbaud, Mallarmee, Kandisky) en relación a nuestro pensamiento.

Pero sobre todo el mensaje de Oteiza es el de la absoluta necesidad de trabajar en la formación estética del niño y del educador, sugiriendo como objetivo primordial en toda política cultural razonable, el diseño de una adecuada programación didáctica que cree en el niño y en el maestro, la pasión lúdica por imaginar, interrogar y conocer, por interesarse poéticamente por cuanto les rodea, sea la arquitectura de sus pueblos, la historia de sus ciudades, o los múltiples procesos personales de acercamiento e indagación de la realidad que lleva consigo la hermosa aventura del pensamiento.

Fragmento de Julia Otxoa



Publicado originalmente el 16/8/2017
fotografía@mjberistain

Isabel Montero Garrido dice: 
Magnifico artículo sobre Oteiza. Zorionak!

MJBeristain dice: 

Isabel, es un pequeño pueblo a 9 km de Pamplona, se llama Alzuza. Si Oteiza te interesa y tienes oportunidad, es una visita memorable. Un abrazo.

Borgeano dice: 

Magnífica crónica; María. Desconocía a Oteiza, pero eso de la «absoluta necesidad de trabajar en la formación estética del niño» hace que lo considere como a un nuevo amigo.
Gracias por compartir estas cosas para quienes estamos lejos.Un abrazo.

MJBeristain dice: 

Su vida y su obra son muy interesantes. Un personaje culto, transgresor, imaginativo, polémico, luchador empedernido, y con ese punto de soberbia que lo hacía indeseable en algunas esferas y o momentos de la historia.

Borgeano dice: 

Es una maravilla encontrarse con estos personajes de antaño que uno reconoce como más cercanos que a muchos contemporáneos. Eso me sucedió hace poco cuando leí a Esquilo (¡Tan moderno el hombre!) o cuando leo a mi favorito de siempre, Lucrecio. Lo siento más moderno, más real, más lúcido que al noventa por ciento de los intelectuales vivos.
El agradecido soy yo por habérmelo presentado.

BEATRIZ BERTOLÍN

Intensa lluvia · miradas de nube

el 

Es una obra de las que gusta compartir, me encanta como ha quedado. Jugar desde lo figurativo a la abstracción y viceversa, mostrar el amor por la naturaleza y la importancia de la cooperación.

Bruma

Los ojos se nublan con miradas de nube entre cielo y paisaje. 

En un día de intensa lluvia, las ramas se desdibujan por el efecto visual del agua, creando una atmósfera mágica, las pinto con trazos marcados, otras aparecen sinuosas entre la bruma. 

Puedo imaginar como empiezan a caer rítmicas gotas, en una canción simulada, con voces bellas de juglares o cantautores y quedar maravillada con la poesía, el tono, origen y esencia de las letras de Pablo Guerrero. Después aparece la intensidad de un chaparrón, podría hacer alusión a un concierto de El Robe o estar en «las puertas del deseo» de Tako.

El fondo neutro con texturas me recuerda a sabor antiguo a alacenas cuidadas, a armarios que guardan, con colores cálidos de hogar, de atardecer y esperanza. Las ramas más altas surcando cielos juegan a ser pájaros trazando garabatos dorados, caminos imaginados hacía nuestros seres de luz. Memorar con el intenso abrazo del recuerdo.

Intensa lluvia, a la vez, es un guiño a la niñez, un tiempo no tan lejano en el que el misterio iba y venia por todas partes como nos relata Antón Castro en «El niño, el viento y el miedo» y José Antonio Prades en «Los últimos 14 años», cuando jugábamos en las calles, corriendo en las tormentas de verano, bajo un intenso chaparrón, riendo divertidos a carcajadas, calados. La magia del recuerdo te traslada a ese momento, puedes divertirte y recrearte sintiendo las mismas emociones.

¿Está lloviendo, o acaso los charcos juegan con las nubes?

Es un cuadro realizado con cariño y con acrílico, pastel y carboncillo sobre tabla, mide 140x100cm. Ha sido una gozada versionar una fotografía original de Uge Fuertes Sanz, «Aprovechando el momento» un día que llovía muchísimo, publicada en su libro «Imaginando mundos. Creatividad y fotografía de naturaleza» Es un magnífico libro, un manual de artista, original, con técnica, ingenio y poesía, con una colección potente, entre mundos imaginados y reales, sin retoques. 

Nos muestra con sensibilidad la pasión por la naturaleza plasmada con belleza, composiciones que recuerdan a las vanguardias artísticas desde el impresionismo a la abstracción, pasando por Monet, Zóbel, o Kandinsky, nos enseña que es posible pintar con la cámara. Se trata de experimentar en un mundo de posibilidades, entrar incluso, con la mirada de un niño en el arcoíris.

Gracias por compartir, para mí es un halago poder versionar estas obras magníficas.

La ilusión de imaginar y creer en nuestros sueños te lleva a tomar caminos sorprendentes y posibles, poder hacer estas obras, para mí es un lujo, y me encanta contaros que «Intensa lluvia, miradas de nube» está en casa dialogando junto a un Salvador Victoria. La colaboración traza caminos mágicos.

Me gusta reflejar perlas de cultura que nos dejaron desde Félix Rodríguez de la Fuente a María Montessori, mostrar el amor por la naturaleza y la importancia de la cooperación, son caminos sostenibles en la vida hacia la paz.

Y como si cerrase un buen libro que acabo de leer, contemplo mi cuadro con la pequeña sonrisa de Amelie, escuchando el mimo de la voz de Valeria Castro, una caricia al cuerpo y al alma.

¡Gracias por todos estos regalos!

Os comparto parte de la banda sonora que han compartido conmigo y he escuchado mientras lo pintaba. Disfrutad escuchándola, como si estuvieseis en el Teatro romano de Mérida:

Pablo Guerrerohttps://www.youtube.com/watch?v=EDlqg_pntuo 

El Robe https://www.youtube.com/watch?v=fJ5CN04CvxM

Siniestro totalhttps://www.youtube.com/watch?v=-GEnuQCEeiE

Takohttps://www.youtube.com/watch?v=BMOUaS3hcq4

Árbol seréhttps://www.youtube.com/watch?v=5ICr3tE9kl0

Valeria Castro (Pereza)https://www.youtube.com/watch?v=xQPG3yKaB6o

Sona Jobarteh & Band https://www.youtube.com/watch?v=Ig91Z0-rBfo

Espero que os guste este cuadro «Intensa lluvia · miradas de nube» tanto como a mí. Gracias.


Revolución en la escultura.

Hay en la Fundació Miró de Barcelona uno de los dibujos más singulares y desconocidos de Federico García Lorca. Representa el doble rostro de un personaje sobre el que se superpone otro rostro más esquematizado, de estética cubista y cierto guiño al estilo de Dalí de ese año, 1927. En el conjunto de su obra gráfica es una rareza. Rompe con su habitual economía de líneas en un sofisticado coqueteo entre los colores rojo y azul. Se dice que el perfil en sombra de la cabeza, con salientes orejas, es el propio Lorca que se incorporaría secretamente en su propia obra. Un dibujo que pensó llamar El espejo, pero que, en realidad, es un beso. En el museo cuelga a unos palmos de otro beso, captado por la cámara de Wolfgang Tillmans en 2002, y de un momento amoroso, cuando el médico Fernando Aiuti besa a la seropositiva Rosaria Iardino para demostrar que el VIH no se transmitía con el contacto bucal. Es de 1991, pero vista hoy puede leerse sin apenas distancia. A unos metros, esa retahíla amorosa desemboca en dos cabezas del revés de Bruce Nauman que también están a punto de darse un beso con lengua. Apenas hay unos centímetros entre una boca y otra, pero ese vacío lleno de tensión bien podría definir El sentido de la escultura, título del proyecto ideado por David Bestué, con la colaboración de Martina Millà, en la que se enmarcan estas obras.

Hace tiempo que la Fundació Miró no vivía un momento de alegría tan expansivo, con una exposición tan luminosa y tan conectada a muestras de antaño. David Bestué, también artista, ha llenado el museo de referentes no solo suyos como escultor, sino también de esa Barcelona en la que creció como artista, de la caja de teselas de Sarah Lucas que Victòria Combalia llevó a Tecla Sala en el año 2000 al fax de On Kawara a Manel Clot con el latente I’m Still Alive. Además de traer al presente la práctica escultórica de Miró, de una contemporaneidad acuciante, la exposición teje una serie de correspondencias entre lo antiguo y lo nuevo, lo viejo y lo joven, lo matérico y lo simbólico o lo vaciado y lo borrado que ensancha una idea de escultura parecida a un lugar inconsciente en el que algo o alguien, durante unos instantes, entra en contacto con el mundo.

No es la única exposición que ahora mismo reflexiona sobre qué es la escultura. La sede del IVAM en Alcoi la llama Escultura infinita, y el CAAC de Sevilla, Escultura expandida. Ambas son muestras que tiran de la definición que le dio a la escultura la teórica norteamericana Rosalind Krauss en 1979 para hablar de una práctica amasada, extendida y retorcida que podía abarcar prácticamente cualquier cosa. En aquel momento daba respuesta a una necesidad de huir del historicismo y de la idea de monumento, dando carpetazo a la fidelidad de los materiales y del pedestal. Cuarenta años después, esa idea se ha hecho más elástica y mutante, si cabe. La indefinición que se cierne sobre muchas de las prácticas artísticas contemporáneas encuentra aquí uno de sus mejores ejemplos. La poca distancia que tiene con la idea de display y de instalación tampoco lo pone fácil.

Hoy por hoy, pocos podrían ponerse de acuerdo acerca de qué significa hacer escultura. Como únicas certezas, dos ideas.

– Una tiene que ver con lo simbólico. La escultura hoy es mental: una pulsión flexible y porosa, asincrónica y algo heterogénea, capaz de rebasar cualquier idea de representación aun a sabiendas de que dicho límite nunca puede ser alcanzado del todo. Un ejemplo de “no escultura”: cuando Sam Mendes en American Beauty (1999) graba durante 15 minutos el revoloteo de una bolsa blanca ante un muro rojo. La danza de esa bolsa ante el muro como imagen del vacío. Ese aire cargado de electricidad.

– La otra tiene que ver con la forma y los materiales. La escritora Sarah Boxer, habitual de la revista Artforum, lo llama “la entonación del material, el lugar y el espacio”, aunque pongo el foco en otro ejemplo de “no escultura”: cuando Rimbaud ponía sobre la mesa su deseo de dejar atrás “la literatura pasada de moda” para experimentar con una poesía capaz de jugar con asociaciones imposibles, como escribir silencios o fijar vértigos. Esa alquimia.La escultura hoy es mental: una pulsión flexible y porosa, asincrónica y algo heterogénea, capaz de rebasar cualquier idea de representación

Seguramente nunca como ahora ha habido tal polifonía de artistas trabajando con las posibilidades de los materiales y su relación con lo corporal. Da igual cuáles. Todo es válido y sobre ello revolotean un sinfín de exposiciones hoy vigentes: el mármol para Rodin (Tate Modern, Londres), el bronce según Juan Muñoz (Patio Herreriano, Valladolid), la terracota de Miquel Navarro (galería Fernández-Braso, Madrid), la cerámica para Teresa Solar (Joan Prats, Barcelona), el vidrio soplado de Lara Fluxà (Es Baluard, Palma de Mallorca), el hueso tallado y la escayola de Cristina Mejías (Palacio del Almirante, Granada), el hierro según Belén Uriel (The Ryder, Madrid), la caña y la madera para Alegría y Piñero (Musac, León)… También materiales que se resisten a ser forma, como los de Fermín Jiménez Landa en El final de un vacío es el principio de otro, proyecto para el Museo Oteiza y que forma parte del programa Hazitegia desarrollado junto con el Centro de Arte Contemporáneo de Huarte.

Fiel a su modo de aproximarse de manera periférica a los grandes discursos del arte, Jiménez Landa relaciona el vacío, elemento central de las esculturas de Oteiza, con elementos afines a su trabajo como caminar o la idea de cartografía, vinculando la raíz común del término vacío (vacuus) con conceptos derivados como vago, vacaciones y vagabundo. A partir de ahí, la trama simbólica se dispara. A raíz de la medición escrupulosa del vacío entre varias de las esculturas de Oteiza, a veces de 50 centímetros por 2 metros, otras de 50 centímetros por 7.000 kilómetros, el artista intenta recorrer esos vacíos fuera del museo, generando una geografía insólita que le ha llevado a cenar con desconocidos o atravesar casas privadas. Algo así como una deriva entre oteizas. O lo que es lo mismo: conquistar el hueco de los espacios intermedios. La sonrisa de Meursault ante María cuando se sacude el pelo en El extranjero, de Camus. Esa extrema intensidad de la vida.

BEA ESPEJO
El País/Babelia 23 Oct.2021


Wolfgang Tillmans 

Hay artistas que consiguen ponerte en pie hasta cuando ya crees que lo estás. Te movilizan aun en perpetuo movimiento y te erizan la emoción incluso estando en alerta. Son artistas que hacen que este baile merezca la pena, que ponen la vida en un mostrador. Que ponen el mundo en tus brazos. Lo hace Wolfgang Tillmans (Remscheid, Alemania, 1968) con cada una de sus fotos, a modo de golpe maestro. Él congela lo vivencial llevando ese canto gozoso de la existencia hasta la cima de la empatía. Nadie es una isla, parece decir entre líneas. Es lo que pensamos al ver sus exposiciones, como la que ahora ocupa el espacio de la galería Juana de Aizpuru, embajadora en España de este artista internacionalmente celebrado.

Hace dos años, con su paso por la Tate Modern de Londres, con toda la tensión de su campaña contra el Brexit, Tillmans tejía con la cultura popular ese hilo invisible que nos conecta pese a las diferencias. Lo suyo es mitigarlas a través de la belleza real de nuestras vivencias, en la música de baile, en la sublimación de la intimidad y en el mágico aura de esa apabullante naturalidad suya que logra extraer de los pequeños momentos de la vida, esa que simplemente pasa. En todas partes, todo el tiempo.

Ahí se cobijan los trabajos más recientes de Tillmans, que aumentan en interés de manera proporcional al número de imágenes acumuladas. Ocurre en esta exposición, permitiendo que afloren esas relaciones de heterogeneidad o correspondencia dentro de un exceso que siempre suma. La nota común es visualizar el deleite vivencial de todas sus fotos. La brisa marina. El ombligo ligeramente al aire. La raya del pelo perfecta. Un paquete. Una bomba de humo. Unos dátiles al sol. Una caída. Un ramo de crisantemos. Una mirada fotográfica falsamente distante y despreocupada. Un regalo.

Wolfgang Tillmans. Galería Juana de Aizpuru. Madrid. Hasta el 15 de diciembre 2021
Babelia/El País


Zikian Liu




Reflections 2



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Un simple espejo, unos pocos objetos (como plantas y frutas) y su propio cuerpo son los elementos que Ziqian Liu necesita para crear las fotos de ‘Reflections 2’, una serie de llamativos autorretratos que demuestran que los selfies pueden ser también arte si se tiene talento, se cuida la composición y (en este caso) se…

Reflections 2’, cuando el selfie se convierte en arte gracias a una cuidada y original composición minimalista, por

Ziqian Liu

Origen: Xataka Foto