Requiem de Mozart – Análisis

 

Era 1 de noviembre de 2014 y se dio uno de los acontecimientos que más han impactado en mi vida: mi primera actuación con la Joven Orquesta Sinfónica de Granada (JOSG) y el Coro de las Juventudes Musicales de Granada cuyo programa estaba compuesto por Requiem für Soli, Chor und Orchester d-moll, KV. 626, de Wolfgang Amadeus Mozart. Es un día que recuerdo con cariño por ser, como ya he dicho, la primera actuación con tal orquesta y por tratarse de una de las obras maestras más importantes de la historia de la música. Se celebrabA el Día de Todos los Santos y el escenario no podía ser más acertado: el Cementerio de San José de Granada. Con la atmósfera que nos rodeaba no pude evitar sentir un escalofrío continuo, una mezcla de sensaciones tiernas, angustiosas, agrias, etc. y tener los ojos húmedos mientras tocaba durante la aproximada hora que dura esta obra.

El día siguiente volvimos a interpretar el Réquiem en el Auditorio Manuel de Falla con una acústica casi inmejorable. Mis emociones fueron distintas, pero igual de impactantes e intensas.

En esta entrada quiero hacer un análisis/comentario de la última obra que Wolfgang Amadeus Mozart escribió para poder entenderla mejor. Mi objetivo es que sea un análisis accesible, alejado de términos técnicos y complicados, para todas aquellas personas que no estudian música, aunque espero que también les sirva a las que sí.

(RECOMIENDO QUE SE LEA POCO A POCO ESTA PUBLICACIÓN, PUES ES LARGA Y PUEDE RESULTAR FATIGOSA)

No están claras las razones que motivaron a Mozart para componer esta obra. En sus últimos meses de vida tenía un delicado estado de salud, estaba obsesionado con la muerte y con todo lo sobrenatural por su aparente relación con la francmasonería.  La razón más extendida por la que Mozart compuso su Réquiem es que en este período recibió una visita de un extraño caballero que le encarga una misa de réquiem a cambio de una cantidad considerablemente alta de dinero, y realmente era algo el compositor lo necesitaba, pues cargaba con bastantes deudas que saldar. Esta historia aparece en dos de las biografías escritas después de su muerte, cuya información fue facilitada por Constanza, su viuda. Supuestamente, Mozart dijo que estaba componiendo el réquiem para él mismo, pues veía cerca la hora de su muerte.

No voy a hablar en esta entrada sobre los orígenes de esta obra maestra, mas posiblemente lo haga en alguna posterior.

Antes de empezar con el análisis es importante saber que:

– esta obra fue compuesta por Mozart con vida hasta el compás 8 del Lacrymosa; el resto supuestamente lo acabó su discípulo Sussmäyr basándose en las ideas y los bocetos realizados por su maestro, aunque se han realizado varias versiones. L más interpretada en la actualidad es la de Sussmäyr (que será la comentada).

– una “misa de réquiem” es un oficio religioso de la iglesia romana que se le dedica a una persona fallecida.

Requiem für Soli, Chor und Orchester d-moll, KV. 626 (Réquiem para solistas, coro y orquesta en re menor) está compuesto para cuatro cantantes solistas: soprano, contralto, tenor y bajo; coro; vientos: 2 cornos di bassetto, 2 fagotes, 2 trompetas y 3 trombones; dos timbales; cuerdas: violines primeros y segundos, violas, violonchelos y contrabajos; y órgano.

La estructura de esta obra es la siguiente:

I. INTROITUS
II. KYRIE
III. SEQUENTIA
1- Dies irae
2- Tuba mirum
3- Rex tremendae
4- Recordare
5- Confutatis
6- Lacrymosa
IV. OFFERTORIUM
1- Domine Jesu
2- Hostias
V. SANCTUS
VI. BENEDICTUS
VII. AGNUS DEI
VIII. COMMUNIO


I. INTROITUS

Según Luis Ángel de Benito, ” representa la actitud perfecta ante la muerte. Se trata de un cortejo fúnebre”. El ritmo inicial (pum chan, pum chan) nos recuerda a una marcha fúnebre, además el tema inicial lo exponen el fagot y el corno di bassetto (familia del clarinete) en un contrapunto imitativo (la melodía se expone 4 veces, aunque a alturas diferentes), unos instrumentos que en la Viena de finales del siglo XVIII se relacionaban con la muerte.

Seguidamente, los bajos (cantantes del coro) retoman el tema principal con las palabras latinas “requiem aeternam“, que significan “descanso eterno“. Para estas palabras Mozart escribe notas muy largas y lentas, que parecen eternizarse; una melodía que simboliza la eternidad de los muertos.

Más adelante el coro hace una intervención en la que el texto dice “et lux perpetua luceat eis” (y la luz perpetua los ilumine), que corresponde con un nuevo color, una actitud, digamos, más optimista. Se da un cambio a tonalidad mayor y ,entre otras cosas, vemos así esa “luz”. La soprano solista canta una oración y el coro contesta en forte “exaudi orationem meam, ad te omnis caro veniet” (Escucha mi oración[Dios], todos los cuerpo van a ti). Es una especie de llamada de atención a Dios ese “exaudi” en forte. Para acabar, se reexpone el inicio cantado y desarrollado de este Introitus.

Texto:

(Coro)

Requiem aeternam dona eis, Domine                            Dales el descanso eterno, Señor,
et lux perpetua luceat eis.                                                  y la luz perpetua los ilumine.  
(Soprano)
Te decet hymnus, Deus, in Sion,                                     Mereces un himno, Dios, en Sión
et tibi reddetur votum in Ierusalem.                              y te ofrecerán votos en Jerusalén.
(Coro)
Exaudi orationem meam,                                                 Escucha mi oración,
ad te omnis caro veniet.                                                    todos los cuerpos van a ti.

Audio: www.youtube.com/watch?v=OvUywK-v-4Q


 

II. KYRIE

Se repiten constantemente las siguientes frases:

(Coro)
Kyrie eleison.                                          Señor, ten piedad.
Christie eleison.                                      Cristo, ten piedad.

Se trata de una súplica desesperada de compasión, misericordia, piedad.
Llama mucho la atención el salto tan forzado que hace la melodía a las pocas notas de empezar. Es un salto de séptima disminuída descendente (sib – do#) y se viene utilizando desde el barroco para expresar extrema desesperanza y dolor; se le llama saltus duriusculus (En El Mesías de Handel lo podemos escuchar). Para que detectéis este salto, prestad atención a la vez que escuchais el Kyrie a las sílabas que pongo en mayúsculas: kyyyy- ri- e E-EEE (justo al comenzar).

Este Kyrie es una fuga en toda regla. Se puede ver claramente que el material melódico (sujeto de la fuga) se va repitiendo constantemente a lo largo de toda la pieza en distintas tonalidades. Además escuchamos series de muchas notas rápidas que, digamos, acompañan a la melodía (es el contrasujeto de la fuga).

Cabe destacar la cadencia tan amarga que escribe el compositor al final de la pieza. Consiste en no resolver la música como conjunto donde se espera. Su resolución da una sensación de inestabilidad, amarga, agria, confusa. A esta cadencia se le llama dubitatio. La podemos escuchar en el minuto 2:19 del vídeo siguiente: www.youtube.com/watch?v=tIhwX7jxBWM


III. SEQUENTIA

En este bloque del réquiem se anuncia el Día del Juicio Final ante Dios. Consta de 6 piezas.

  1. DIES IRAE

Llama mucho la atención el texto:

(Coro)

Dies irae, dies illa                                               Día de ira aquel día
solvet saeclum in favilla,                                  en que los siglos serán reducidos a cenizas,
teste David cum Sibylla.                                   como profetizó David con la Sibila.
Quantus tremor est futurus                             ¡Cuánto temblor habrá en el futuro
quando iudex est venturus                               cuando venga el juez
cuncta stricte discussurus!                               a exigirnos cuentas rigurosamente!

Como podéis comprobar es un mensaje terrible el que se nos envía. Pero lo que realmente destaca de esta pieza es cómo Mozart pone al servicio del texto su música: nos transmite una sensación muy angustiosa con el tempo desenfrenado, motivos que ascienden y descienden entre mezclados con la melodía del coro, la agresividad de las trompetas, las notas batidas de la cuerda, etc. Con la música añadida al texto nos encontramos ante un gran ejemplo de cómo sentir nerviosismo puro y duro en nuestro oídos. Especial importancia tiene el tratamiento que hace Mozart de la frase “Quantus tremor est futurus” (cuánto temblor habrá en el futuro) en el momento en que la cantan solo los bajos del coro. Es la figura del tremolans y simboliza estados de terror, pánico, angustia… Las voces, junto a los instrumentos, hacen una especie de temblor que crea inestabilidad para transmitirnos ese temblor del que nos habla el texto. Esto lo vemos en el minuto 1:15 del siguiente audio: https://www.youtube.com/watch?v=RKJur8wpfYM


  1. TUBA MIRUM

A pesar de que al principio del texto se dice “La trompeta (del Día del Juicio), esparciendo….”, el solo lo hace un trombón. Suponemos que se debe a las posibilidades del trombón y de la trompeta de la época, y el primero sería más apto para tocar ese fragmento. Cuando el cantante dice “Tuba mirum spargens sonum” (la primera frase que se ha comentado antes) el trombón hace una melodía con la que precisamente hace “dispersar” el sonido (minuto 0:29).

Una vez más se hace notar cómo Mozart pone al servicio del texto su música. Lo vemos cuando el bajo (cantante solista) dice la palabra sepulcra, en la que hace un descenso melódico muy brusco, precisamente para resaltar esa palabra (minuto 0:53). De esta manera simboliza el sepulcro, el descenso hacia la tumba. A esta figura de descenso expresivo se le llama catábasis; además, lo canta el bajo, por lo que ilustra más aún esos sepulcros enterrados.

Son ejemplos de cómo Mozart maneja el estilo antiguo, el estilo barroco – Luis Ángel de Benito

Este tuba mirum acaba en un tono esperanzador según el texto, y la música así lo refleja.

Audio: https://www.youtube.com/watch?v=2VBAAfCQH-k

Texto:
(Bajo)
Tuba mirum spargens sonum                              La trompeta, esparciendo su asombroso sonido
per sepulcra regionum                                           por los sepulcros de las regiones,
coget omnes ante thronum.                                  reunirá a todos ante el trono.
(Tenor)
Mors stupebit et natura                                         La naturaleza y la muerte se asombrarán
cum resurget creatura                                            cuando resuciten las criaturas
judicanti responsura.                                             para responder ante el Juez.
Liber scriptus proferetur                                       Y por aquel profético libro
in quo totum continetur                                         en que todo está contenido
unde mundus iudicetur.                                         el mundo será juzgado.
(contralto)
Iudex ergo cum sedebit                                            El juez, pues, cuando se siente,
quidquid latet apparebit,                                        todo lo oculto saldrá a la luz,
nil inultum remanebit.                                             nada quedará impune.
(soprano y cuarteto)
Quid sum miser tum dicturus?                             ¿Qué podré decir yo, desdichado?  
Quem pratonum rogaturus,                                  ¿A qué abogado invocaré
cum vix iustus sit securus?                                     cuando ni los justos estén seguros?


  1. REX TREMENDAE

En el inicio de esta tercera pieza de la secuencia se efectúa otro salto brusco hacia abajo como el tuba mirum, pero en esta ocasión la intención es distintaEsta vez se trata de la figura del diapasón, que en el barroco casi siempre significaba una alusión a Dios. El coro en su primera intervención vocaliza el término Rex (Rey), pero lo hace de un modo muy exclamativo y en un registro agudo para la voz, lo cual señala las alturas: sigue aludiendo a Dios (en el cielo).

El compositor austriaco sigue apelando a su majestad, su señoría, con el ritmo de obertura francesa.

Otro símbolo de majestuosidad es la armonía que utiliza (se puede comprobar en algunas óperas y sinfonías de Mozart). La armonía es la siguiente: Iº-VIº -IVº(en realidad es un segundo grado con séptima en primera inversión)-Vº, y en Mozart es una alusión a Dios, al Padre, a su majestad, su señoría.

Finalmente este movimiento acaba con una súplica dulce con aire infantil.

Audio: https://www.youtube.com/watch?v=SKityhJZDV0

Texto:

(Coro)
Rex tremendae majestatis                                    Rey de tremenda majestad,
qui salvandos salvas gratis,                                 a quienes salves será por tu gracia.
salva me fons pietatis!                                           ¡Sálvame, fuente de piedad!


4.RECORDARE

Personalmente ésta es la pieza que más me estremece, y me recuerda al Cementerio de San José de Granada, que es, como mencioné al inicio de la publicación, el lugar donde toqué este réquiem con la JOSG.

La melodía se inicia con el dulce sonido de los cornos di bassetto a los que acompañan los instrumentos de cuerda como si brotaran de un pequeño manantial, regalándonos una de las sensaciones más puras que tiene el Réquiem. La orquesta da paso al cuarteto solista para que retome la melodía con la misma ternura conmovedora y la desparramen sobre una delicada oración al gentil y dulce Jesús.

Audio: https://www.youtube.com/watch?v=tbGdEDgSelA

Texto:

(Cuarteto)

Recordare, Iesu pie                                                          Acuérdate, piadoso Jesús,
quod sum causa tuae viae,                                             ya que soy la causa de tu venida,
ne me perdas illa die.                                                      de no perderme aquel día.
Quarens me, sedisti lassus,                                            Buscándome, te sentaste cansado,
redemisti crucem passus;                                               me redimiste padeciendo la cruz;
tantus labor non sit cassus.                                            tanto trabajo no sea vano.
Iuste iudex ultionis,                                                          Juez que castigas justamente,
donum fac remissionis                                                    otórgame el perdón
ante diem rationis.                                                           antes del Día del Juicio.
Ingemisco, tanquam reus,                                              Gimo, como un reo,
culpa rubet vultus meus;                                                 el pecado enrojece mi rostro;
supplicanti parce, Deus.                                                  perdona, Dios, a quien te implora.
Qui Mariam absolvisti                                                    Tú, que absolviste a María
et Latronem exaudisti                                                     y perdonaste al ladrón,
mihi quoque spem dedisti.                                             también me has dado esperanza.
Preces meae non sunt dignae,                                       Mis ruegos no lo merecen,
sed tu bonus fac benigne                                                 pero tú, bueno como eres, haz benignamente
ne perenni cremer igne.                                                  que no sea yo quemado en el fuego perenne. 
Inter oves locum praesta                                                Dame un lugar entre las ovejas,
et ab haedis me secuestra                                                y separándome de los cabritos
statuens in parte dextra.                                                 colócame a tu derecha.


5.CONFUTATIS

Texto:

(Coro)

Confutatis maledictis,                                                    Rechazados los malditos
flammis acribus addictis,                                              y entregados a las crueles llamas,
voca me cum benedictis.                                                llámame con los benditos.
Oro supplex et acclinis,                                                  Suplicante y humilde te ruego,
cor contritum quasi cinis,                                              con el corazón casi hecho ceniza,
gere curam mei finis.                                                      apiádate de mi destino.

 

Los cimientos de la música, los bajos (instrumentos), se estremecen y se agitan en esta especie de visión de los condenados arrojados al infierno – Luis Ángel de Benito

Destaca el giro melódico con el que comienzan a cantar los bajos del coro. Las notas que cantan son LA-MI-DO-LA y esta relación interválica simbliza ira, indignación y/o venganza. Lo podemos escuchar en otras piezas de Mozart como:

– en el aria de La Reina de la Noche de la ópera La flauta mágica, aria donde la cantante hace un juramento. La relación interválica se produce en las primeras notas que canta la solista. Audio: https://www.youtube.com/watch?v=G7mpd3SvU14

– en la ópera Don Giovanni cuando Doña Anna clama venganza por la muerte de su padre. Audio (minuto 2:37): https://www.youtube.com/watch?v=KtY2smygMWQ

– al principio del Concierto número 20 para piano y orquesta en re menor (minuto 1:01). Audio: https://www.youtube.com/watch?v=yM8CFR01KwQ

(Recomiendo escuchar los ejemplos citados varias veces y comparar los momentos indicados entre sí y con el inicio de maledictis para encontrar la relación)

Esto nos sirve para saber que Mozart tiene una fijación cuando utiliza este eje melódico para expresar ira, venganza o indignación.

En esta pieza también encontramos una antítesis: una contraposición entre los sones infernales del inicio y las súplicas infantiles que dice “voca me” (minuto 0:27 y 1:02. Finalmente la música desaparece entre latidos sutiles y ruegos (minuto 1:33).

Audio: https://www.youtube.com/watch?v=fjtwyZAhCcs


6.LACRIMOSA

Nos encontramos ahora con la que casi con total seguridad es la parte más conocida del Réquiem de Mozart: lacrimosa, la que cierra la Sequentia.

“Lacrimosa dies illa” se traduce como “Día de lágrimas aquel”.

Mozart nos dibuja estas lágrimas con la figura de suspiratio, y desde dos siglos antes venía representando dolor, lamento. Los suspiros los simboliza con las notas que va haciendo la cuerda de dos en dos.

Fue en esta pieza donde el compositor austriaco paró su mano para siempre, justo en el compás 8, dejando así inacabada su obra. Se considera que a partir de aquí acabaron el Réquiem un alumno llamado Eybler y un alumno de Mozart llamado Sussmäyr. En principio trabajaron juntos pero no llegaron a estar de acuerdo y fue Sussmäyr quien completó el resto de la obra basándose en bocetos y apuntes de su maestro, que ya no se conservan porque Constanze los destruyó.

No obstante, hay otras versiones aparte de le comentada, como la de Sigismund Neukomm o la Richard Maunder.

Como he dicho hace poco, Mozart compuso hasta el compás 8 del Lacrimosa. La música se eleva desde el carácter íntimo del inicio hasta un aplastante y furioso forte (minuto 0:50), que precisamente es hasta donde el compositor escribió en su vida.

Texto:

(Coro)

Lacrimosa dies illa                                         Día de lágrimas aquel
qua resurget et favilla                                   en que resurja de las cenizas
iudicandus homo reus.                                  para ser juzgado el hombre culpable.
Huic ergo parce, Deus.                                 Perdónale, Dios.
Pe Iesu, Domine,                                             Señor Jesús misericordioso
dona eis requiem. Amen.                              Concédeles el descanso eterno. Así sea.

Audio: https://www.youtube.com/watch?v=Ym8b3bC_Fq4

Gran parte de la vida de Mozart se conoce gracias la recuperación de las cartas que le enviaba a su padre, que no eran pocas. Así, se sabe que éste hizo sentir culpable a su hijo durante toda su vida por la muerte de su madre y por emanciparse. Curiosamente, las últimas notas de su vida las compuso para la palabra “culpable”.


Aquí termina este comentario, pues mi interés iba enfocado a lo que compuso Mozart con vida.

Espero que os haya resultado interesante y a partir de ahora disfrutéis más de esta obra maestra.

¡Para cualquier corrección o aportación no dudéis en comunicarlo en los comentarios!

Hasta la próxima vivensadores/as.

De: https://vivensando.wordpress.com/2015/05/31/entendiendo-el-requiem-de-mozart/


 

 

 

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