España y la esclavitud

España barrió dos millones de esclavos bajo la alfombra de la historiaJAVIER RODRÍGUEZ MARCOS

Muy buenas,esta semana en Babelia traemos un dato viejo que, por olvidado, parece nuevo.

El dato: 2 de los 10 millones de africanos que fueron secuestrados en sus lugares de origen y llevados a América como mano de obra forzada terminaron en las colonias españolas. El 43% de la población de Cuba llegó a estar formada por esclavos.No parece una cifra menor y, sin embargo, la pregunta es: ¿dónde está su memoria en nuestras calles, en nuestros museos, en nuestro imaginario colectivo?El hecho de que la cultura española no haya generado nada parecido a lo generado con la historia de la esclavitud en países como Francia, Holanda o Estados Unidos (empezando por el cine) volvió invisible un fenómeno al que durante siglos acompañó además el eufemismo de “explotación suave” hispana por contraste con la anglosajona. Como todo eufemismo, este también escondía un tabú, es decir, más datos:16 horas de trabajo al díauna vida media de entre 15 y 20 años castigos bien establecidos en las ordenanzas de la Corona: 50 latigazos la primera vez que alguien intentaba escapar, amputación del pie si reincidían o estaban ausentes de la propiedad más de 10 días y pena de horca si volvían a fugarse.

Detalle del retrato de Juan de Pareja, esclavo de Velázquez, pintado por el artista sevillano en 1650.

Detalle del retrato de Juan de Pareja, esclavo de Velázquez, pintado por el artista sevillano en 1650.¿Por qué no es más conocido?

 El olvido de semejante negocio (organizado por empresas que cotizaban en bolsa) tiene, entre otras, dos razones.1 La ausencia en la España de hoy de una población afrodescendiente con influencia como para abrir institucionalmente ese capítulo de la memoria histórica.2 Parte de la prosperidad económica de ciertas élites nacionales tiene su origen en aquel tráfico de seres humanos. José Antonio Piqueras, catedrático de historia en la Universidad Jaume I y autor de varios libros de referencia, lo ilustra así: María Cristina de Borbón, madre de la reina Isabel II, rivaliza en el palmarés de grandes tratantes con Antonio López, Josep Xifré y Pablo Espalza, es decir, con el primer marqués de Comillas, el primer presidente de la Caja de Ahorros de Barcelona y el fundador del Banco de Bilbao.

¿Algo está cambiando? Sí. Hay una avalancha de libros y películas sobre el tema y por eso le hemos dedicado nuestra portada. Con un reportaje de Guillermo Altares, un artículo de Álex Vicente que lo enmarca en la revisión actual del colonialismo, la reseña del maestro de historiadores Carlos Martínez Shaw del Diccionario enciclopédico de la esclavitud y una tribunadel ensayista cubano Iván de la Nuez. Mañana ya nadie podrá decir: “No lo sabía”.

Revolución en la escultura La esclavitud se asomó tímidamente a los telediarios cuando retiraron del puerto de Barcelona la estatua del marqués de Comillas, y no deja de ser curioso que la renuncia al pedestal fuera uno de los detonantes de la “expansión” de la escultura moderna. Ahora coinciden varias muestras en Valencia, Sevilla y la propia Barcelona que analizan el modo en que esa revolución ha llegado también a las formas y a los formatos. Todo se ha vuelto escultórico

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