Espejismos

Cuántas estrellas podrá contar el mar esta noche?
José Hierro

Siete noches
tal vez solo
fueron siete noches, rara copia,
negativo de la realidad

Siete noches
que golpean en la sien
como las mareas
taladrando los sentidos

Siete noches
de estrellas varadas
en los espejismos del infierno.

@mjberistain
Imagen sobre óleo de Maurice Zapiro


¡Dejadme!

He soñado con la carta de Arturo Pérez Reverte. He madrugado porque quería huir de la pesadilla que me perseguía toda la noche. Por eso era muy temprano cuando he encendido el ordenador y antes de desayunar he hecho un ejercicio de autoestima. He abierto por cualquier página mi libro publicado titulado Apuntes de Salitre y me he encontrado con ésto que en su día publiqué en las páginas más antiguas de mi web. Solo entonces he podido respirar. Lo he dejado todo abierto y me he marchado a tomar un café…

¡Dejadme…!

con la pereza de las estatuas
con la lluvia inabarcable
por las aceras y los parques,
dejadme, con la derrota de los rosales.

¡Dejadme!

con los hombros de todas las tormentas
desnudos,
con el idilio de los ríos.

¡Dejadme!

frente al mar desvanecido
y la invasión seductora del crepúsculo.
Hay un incendio en ruinas en sus ojos

¡Dejadme!

con el naufragio de mis poemas.


@mjberistain

Escultura: Paco Poyuelo


Inspiración

POETA Y MÚSICO; MÚSICO Y POETA

Dibujo sonidos en cualquier esquina,

invento canciones,

construyo cajitas de música en el vacío

y me pongo a imaginar.

En la sombra de la mesa descansan acordes,

en el brillo del espejo bailan melodías,

el ritmo lo marca mi corazón

y la luz viste el aire de colores.

Vivo momentos gloriosos,

me siento madre y padre a la vez,

me acerco al cielo de los dioses

y al fin la música comienza a sonar.

A veces evanescente,

otras como un volcán,

me abre el camino a un paraíso,

a un más allá que se adueña de mi persona,

y yo… me dejo llevar.

Autor: Karlos Gimenez


Alma viva

Alma viva
desordenada y contradictoria del mar
(Whitman).

Sí, soy ola
nací mojada por el agua salobre,
caprichosa
y con caricias de mujer.

Hija del mar,
soy el frágil juguete de los vientos
y la música sin letra de las tempestades.
Soy el largo llanto, rebelde
de la cólera
y la placidez
de la armonía conmovida.

Soy el acorde plural de los zumbidos
de las caracolas
en los abismos del gran azul ilimitado…

Soy el alma viva desordenada y contradictoria del mar.

@mjberistain (collage)


Ella, mucho más que su Voz

Llego tarde…

Todos los hados se me enfrentan de madrugada cuando estoy alterada por algo importante, o por alguna ilusión.

Es como si mi espíritu corriera hacia adelante pero mi cuerpo no pudiera seguir sus pasos, la premura que le exige la ansiedad de llegar a tiempo.

El caos del tráfico a esas horas es inesperado. ¿Sabes? cuando cada semáforo se va iluminando de rojo, uno tras otro a medida que vas llegando…

Llego y no la encuentro. Mis pistas son escasas. Escasamente una mirada, y un rizo en blanco y negro sobre los ojos, también en blanco y negro. Pregunto, y al fin la encuentro, ella me está esperando.

Begoña Zamacona.

Hubiera reconocido su Voz, pero Ella… es mucho más que su Voz.


La isla deseada

Llevada por su vuelo ella estará
rodeada de asombro y de colores
de orquídeas y de loros y cilantros
igual que en las novelas que leyó.
Al darse cuenta de que no era niña
se posó en una isla del Pacífico
para encontrar sus sueños y encontrarse
con sus sentidos. Y traerá collares
de semillas e ídolos fantásticos
y contará sus estremecimientos
con muchos hombres y fumando opio
y bebiendo infusiones demoníacas
ricas en hierbas y en cortezas áulicas.
Y pensará que toda decadencia
aflige a los demás y no a ella misma
que brilló con fulgor cuando era joven
y olvidará que entonces fue su vida
más luminosa que cualquier viaje
y que era ella una isla deseada.

JOSE AGUSTÍN GOYTISOLO
Imagen: Blanca Machuca