Entre cables y cristales

He vuelto a ser como la niña
con zapatos nuevos
mirando al mar
desde la barandilla
de la bahía
en un atardecer
de luces cálidas
que encendían
la tarde y la llenaban de sueños.

En el horizonte
del cielo azul de la pantalla,
entre cables y cristales
yo os buscaba
para sentiros cerca,
muy cerca,
a mi sangre llegaba
el calor de vuestra sangre
palpitando, alcanzándome
como una marea silenciosa
invadiendo invisible,
desbordando, el corazón
a la deriva del viento a favor.

Entonces, yo era una barca pequeña…

Gracias infinitas mis queridos amigos. Os quiero

@mjberistain






La Voz que lee…

Esa Voz,
esa magnífica y suave…
elegante, poderosa y susurrante Voz es la de Ella.


A Begoña Zamacona llegué a través de su Voz. Y no me defraudó conocerla en persona; al contrario. Begoña es mucho más que su Voz. Es la sensibilidad, el sentimiento y su generosidad que le permiten trabajarla con pasión, técnica y cercanía al contenido de la palabra escrita.

Nos tomamos un café mientras hablábamos de la vida y del Arte, ese camino por el que nos gusta transitar como observadoras y, por qué no, de vez en cuando, a participar como autoras de algo que tenga que ver con la búsqueda de la Belleza.

CORAZÓN DE HOJALATA

Es muy poco decir que estoy emocionada y que me gustaría transmitirle mi profundo agradecimiento por este precioso trabajo que ha dedicado a uno de los poemas que contiene mi nuevo libro CUERPOS ACANTILADOS que saldrá publicado en muy pocas horas.


Podéis encontrar más sobre su trabajo en YOUTUBE https://www.youtube.com/user/berokba

Quieto

Quédate quieto,
quieto
como un recuerdo
en el tiempo de arena
que la sed nunca sacia

quieto
en los oscuros cristales
de la tarde,
quieto

en lo profundo del deseo
donde el amor no sangra
y suena una música
de agua;
arpegios de un mar rizado
entre el sueño y la vida

@mjberistain








La verdad

La belleza es verdad
y la verdad belleza
Nada más se sabe en esta tierra
y nada más hace falta…
John Keats

Sueño y amo
no es fácil cuando escucho el viento
pavonearse despeinando bosques
alrededor de mis murallas
¿quién le dio al aire tanto poder?

Un rumor inclemente acecha tras las puertas,
y ventanas, urgente
recojo del alféizar las lágrimas calientes
de tristezas viejas.
Sobre la almohada reniego
de la luz trémula
de noches sin lunas, de la oscura orfandad.

La fantasía no consigue confundirme
sé que los bosques se deshojan
y los pájaros nos dejan
solos cuando el frío muerde
la tierra y nos quema su silencio.

Entonces uno vuelve a la orilla de la playa desierta
y deja que el oleaje lo despoje como a un náufrago,
todo es agua en su corazón de agua
todo es belleza y es verdad
en la música del agua, en su silenciosa melodía…

@mjberistain





Cuerpos acantilados (Selección del Libro)


ANTES DE QUE SE ACABE LA PARTIDA

Invítame a soñar,

háblame de una luna de acechante sonrisa

vestida con briznas de luz y laureles blancos

que es tiempo de vida y esplendor palpitante.

Invítame a soñar

antes de que se acabe la partida

y la oscuridad envuelva

con música sacra nuestras caricias

y solo quede de los besos la piel

de un fino papel arrugado

con una imagen color sepia descolorida.

COMO LA LUZ

Como la luz, la música

envolviendo en nubes de seda cálida los cuerpos

inquietos sin edad.

Viven a orillas de la tierra, cerca del mar de la vigilia

donde quedaron enredados sus versos con sabor a sal.

Viven a orillas del recuerdo pintando playas imprecisas

olas de libertad que sueñan que volar es fácil

con las alas a favor de los vientos del sur.

Como la luz, la música

de Mahler al rescate de los cuerpos acantilados.

SÍNTESIS

Jadeaba el silencio entre las flores

los dedos deshilachados de escarcha,

hacía frío entonces en el jardín huérfano

distante de las ciudades.

Y volvíamos,

obstinadamente,

síntesis aguda repitiéndose

entre amaneceres de cafés lentos

y migas de ternura por los suelos.

Despacio, muy despacio

abrazando la inminencia tiránica del amor,

la belleza de su pequeña muerte

de lirios y pétalos quejumbrosos.

Había dulzura de vieja ofrenda

incrustada en la piel de los huesos

y una oración devorando el miedo

enmudecido a pronunciar un te quiero.


@mjberistain
De mi libro «Cuerpos acantilados» Publicado por Editorial Vitruvio
Fotografía de portada PedroMari Modrego

Darse

Contempla su belleza decadente,
la Flor de Pascua.
Presiente que en unas horas cederá
al tiempo y caerá, su estela de luz,
como caen las estrellas.

La vida es así,
la sabiduría, la virtud, la belleza
sabe que no están dadas para durar eternamente.
Más vale que el corazón esté preparado
para el adiós,
para el duelo y para darse a constelaciones nuevas.

@mjberistain



La mirada perdida

Se esfuma el tiempo,

las huellas que sus pasos dejaron
en la arena las borraron
mareas de jóvenes otoños.
Algo se le cayó de las manos
sin estruendo; el olor del mar
la mirada limpia del amanecer
el rumor de las voces que amó.


Se esfuma el tiempo,

o quizás nada quede ya de aquello
—aunque no quiere pensar
que sea porque nada sucediera—
y solo existan en su memoria
bellos recuerdos de quimeras
imágenes inventadas
y nombres para el olvido.

@mjberistain




Mi caja de lunas

Salgo al jardín. Es fría y oscura la madrugada. Abro mi caja de lunas.

Hay silencio alrededor, aquello que no supe descifrar en su momento continúa envuelto en niebla. El techo es un lienzo lleno de estrellas y nubes huidizas. Pienso que ahí están reflejados los deseos y los sueños de la humanidad. Recuerdo ahora nuestra nariz pegada al escaparate de la tienda de juguetes cuando dejábamos tatuado el vaho y nuestras huellas de infancia días antes de la llegada a la ciudad de los Reyes Magos.

Me dispongo a repasar lo que ha sido mi vida estos últimos doce meses y a hacer orden. Sí, he dicho a hacer orden, es decir, descartar lo inservible y rescatar los momentos que han dejado una marca indeleble en mi; en mi cabeza y especialmente en mi corazón, aunque se hayan quedado algo adormilados por falta de uso, de atención o cariño. Deseo dedicarme a ellos a partir de hoy sin restricciones. Porque restricciones hemos vivido bastantes en esta última etapa. Por eso hemos acumulado ilusiones, deseos y osadías a los que no hemos podido dar rienda suelta como nos hubiera gustado o hubiéramos necesitado. ¡Cuánto hemos echado en falta los abrazos y los besos…!

Hay un hospital cerca, me acerco a una de sus columnas frías. El frío me recuerda al adiós en las manos de mis seres queridos. Pienso en los que no pudieron vivirlo. Pienso en las manos que se ofrecieron con generosidad y valor a sustituir el calor de abrazos ajenos en muchos últimos momentos. Hay silencio alrededor, el Belén parece más gris que otros años, se ven las imágenes desvaídas sin que los colores palpitantes de las luces navideñas logren desvelar su belleza natural. Y hay puertas por donde quisimos escapar alguna vez y desistimos…

Sigo sin comprender. Tiemblo cuando siento que el universo es un gran globo suspendido de una fina y frágil línea de luz de la que desconozco su origen.

Durante estos meses últimos pasaron las lunas como poemas tristes en el firmamento de los libros de papel, la esperanza sin voz, agazapada en un pequeño rincón del epílogo, esperando su oportunidad en una nueva edición actualizada.

Hoy quiero pensar que coleccionaré nuevas lunas; lunas que aliviarán desgarros, desesperanzas y duelos. Lunas como trazos de luz o rodajas de fruta fresca, lunas llenas que regalarán al planeta historias nuevas, lunas como hilos de plata que seguirán brillando mientras volamos sobre los mares de entresueños…

@mjberistain
Fotografía Pedro Barinaga


Hilos de plata

Escribo
claro de luna y tiemblo
como una flor que cae
con la tristeza de un pájaro
herido
a la húmeda tumba de su otoño.

Poética
que alumbrará su preciosa muerte
con invisibles alas,
hilos de plata en mortaja de luna.

Me quedé dormida en el viento
yo volaba
con la música que volaba,
mis lágrimas antiguas
saltando en la niebla y perdiéndose
hacia la luz,
la tierra era húmeda sombra
bajo las flores del jazmín

Bethoven era un sorbo de brisa que cruzaba el Tiempo.

@mjberistain


Noche amante

Noche amante
noche, ausente de luz
más allá de las distancias
donde nacieron mis ojos
en ti, antes de la memoria
de mi misma

Dejé un hilo de luna
en la página de un poema del libro de mi vida
—evocación—
sigo temblando cuando lo leo
porque siento tu luz en la luz azul
de la tinta que emborronaba mis cuadernos

Noche amante
noche, ausente de luz
sedoso abismo al que me entrego
en silencio, con el amor que me clava a ti
con el amor rebosante de besos
de la copa de mi sangre triste.

Noche amante,
noche — ausente de luz— que no redime…


@mjberistain



A mil besos de profundidad

A veces cuando la noche es lenta
Los miserables y los mansos
Recogemos nuestros corazones y nos vamos
A mil besos de profundidad

Leonard Cohen

El mar atraviesa con espumas desbocadas
las páginas de mi cuaderno de apuntes breves.
Humildes, con una sencillez que desborda, dañan
los días en que esperaba sentada al naufragio

He vuelto a mirarme en el camino de los años,
largo como un catálogo de ruinas de un bosque
frondoso en lo profundo del deseo. El Tiempo
disfrazado de oleaje acunando galernas…

A mil besos de profundidad ya nada hiere
se abren luminosos los días del recuerdo,
un hilo desnudo de luna cae en lo hondo
y enciende de nuevo hogueras en el corazón.


@mjberistain


Lluvia de lunas

Llueve mansamente
llueve tras el otoño
en el parque y en el bosque
desnudo llueve
en la orilla de las playas
en los espejos heridos
Llueve en esta orilla breve
del tiempo y en el silencio
de las ciudades vacías
llueve sobre el cansancio
sideral de los relojes

Llueve lento como la nieve
con esa luz difusa
de lunas inclinadas
sobre el abismo incitador
de un paisaje prometido
como el de un pecho amado desnudo.

@mjberistain








La verdad

Sospechó siempre la verdad pero, de verdad, no pensaba que existiera.
Derramó sus dudas sobre el pecho de noches que herían,
hubo ángeles que acompañaron en silencio sus pasos esperanzados.

Nunca dirá sus nombres; no había suficiente verdad en aquellos ojos entornados.
Bajo un cielo inclinado volvió con su soledad a su pequeña parcela de verdad
—al camino espinoso del amor sin final— a pesar de las desgarraduras.

@mjberistain


El jardín nublado

Hubo una vez un sueño
y existía el amor, mordía el desamor,
y ese sueño es la vida; un imposible siempre.
Francisco Brines


Cantan tristes los pájaros
y huele a rosas en el jardín nublado.

Yo soy la mirada en el jardín nublado
y en el tiempo que me espera,
¿A dónde se fueron todos?
¿Y… a dónde iré yo con mi vida?

Tomaré unas ráfagas de lluvia
por amor de dios
y posaré en ellas rayos de sol
y a besos les arrancaré ríos
y tocaré con sus dedos octubre
con la piadosa luz del fin del mundo
y encenderé las luces de cuando creí haber nacido.

¡Ah, la pequeña esperanza de la infancia!


@mjberistain
(variaciones sobre Francisco Brines)
Imagen de pexels/Triana



Ventanas

Hace tiempo que el mundo se resiente y hoy parece un decorado de cartón,
miro las fotografías en blanco y negro que pueblan las redes con miles de «megusta»
y me duelen tantas calles calladas y persianas de bares y cafeterías vacías bajadas.

Pienso en ti, imagino que estarás abstraída mirando por la ventana,
quizás con una taza de café caliente entre las manos apretada contra tu pecho
y un temor como de no acertar a imaginar un futuro mejor para tus hijos pequeños.

El ángulo de la bellísima última luz de octubre traspasa los cristales
y descansa sobre el polvo de los sueños que impregnaron los primeros muebles que pagamos juntos,
caen lentas las últimas hojas frescas del jarrón en el que aventuramos cada día una ilusión.

No te arrepientas de nada, no dudes, la vida es un combate, sigue tu marcha y vive en los detalles;
quizás el de un nuevo amanecer, o el de la última luz que ha marcado de ocre cada hoja caída,
o el de los besos que has guardado que ha ido sellando en tu boca el amor.

Nos quedan las ventanas, siempre habrá un revuelo de pájaros en primavera y una lluvia piadosa que se desborde en algún lugar, fluye con ella, eres agua, sigue su curso, que no te paren tus pasos, la vida es un eterno combate dentro y fuera de las ventanas.

@mjberistain
Fotografía: Murillo «Mujeres en las ventanas»



Colapso (cuento)

La madrugada apoya su frente en la ventana
y me confía unas sílabas de pena y compasión
Luis Rosales

¿A dónde fueron aquellos
que ayer habitaban nuestras calles,
de dónde viene este silencio
que envuelve el vacío de la ciudad?

Se rompió el equilibrio del planeta
se cegaron los ojos de los niños
se olvidaron los hombres del Gran Dios
creyéndose ellos que podrían
alimentar la nada, pero la llenaron
de escoria e inutilidad,
de inmediatez y subversión
obviaron el amor
y lo sustituyeron por máquinas
de placer puntual, las fábricas
fabricaron humo que logró matar
el equilibrio natural y ocultar
el cielo y las estrellas,
se envolvieron los mares con plástico
los planetas con máscaras
y un día, con inmenso dolor,
sintieron cómo la tierra dejaba de respirar.



Evocación

Quiero apresar el tiempo entre mis manos

recojo del suelo las hojas niñas que va dejando el otoño

con levedad de caricia por las calles vacías

y regreso a casa para compartir hasta su muerte su amor floral.



Escucho de noche afuera el latido de las alas del papel

que el viento destemplado destruye

y en un instante pienso en ti.


Llegarás como el silencio a la habitación soleada

una mañana cualquiera para posarse en el pretil de sus pestañas,

Imaginaré, desde la penumbra, tu luz amada 

a orillas del profundo mar donde arden, indemnes, los flecos de la lluvia.



Evoco la primavera que tan lejana parece ahora

sé que volverá a levantar el vuelo sobre el largo aliento de otro invierno.







@mjberistain

Espejismos

Cuántas estrellas podrá contar el mar esta noche?
José Hierro

Siete noches
tal vez solo
fueron siete noches, rara copia,
negativo de la realidad

Siete noches
que golpean en la sien
como las mareas
taladrando los sentidos

Siete noches
de estrellas varadas
en los espejismos del infierno.

@mjberistain
Imagen sobre óleo de Maurice Zapiro


¡Dejadme!

He soñado con la carta de Arturo Pérez Reverte. He madrugado porque quería huir de la pesadilla que me perseguía toda la noche. Por eso era muy temprano cuando he encendido el ordenador y antes de desayunar he hecho un ejercicio de autoestima. He abierto por cualquier página mi libro publicado titulado Apuntes de Salitre y me he encontrado con ésto que en su día publiqué en las páginas más antiguas de mi web. Solo entonces he podido respirar. Lo he dejado todo abierto y me he marchado a tomar un café…

¡Dejadme…!

con la pereza de las estatuas
con la lluvia inabarcable
por las aceras y los parques,
dejadme, con la derrota de los rosales.

¡Dejadme!

con los hombros de todas las tormentas
desnudos,
con el idilio de los ríos.

¡Dejadme!

frente al mar desvanecido
y la invasión seductora del crepúsculo.
Hay un incendio en ruinas en sus ojos

¡Dejadme!

con el naufragio de mis poemas.


@mjberistain

Escultura: Paco Poyuelo