¡Dejadme!

He soñado con la carta de Arturo Pérez Reverte. He madrugado porque quería huir de la pesadilla que me perseguía toda la noche. Por eso era muy temprano cuando he encendido el ordenador y antes de desayunar he hecho un ejercicio de autoestima. He abierto por cualquier página mi libro publicado titulado Apuntes de Salitre y me he encontrado con ésto que en su día publiqué en las páginas más antiguas de mi web. Solo entonces he podido respirar. Lo he dejado todo abierto y me he marchado a tomar un café…

¡Dejadme…!

con la pereza de las estatuas
con la lluvia inabarcable
por las aceras y los parques,
dejadme, con la derrota de los rosales.

¡Dejadme!

con los hombros de todas las tormentas
desnudos,
con el idilio de los ríos.

¡Dejadme!

frente al mar desvanecido
y la invasión seductora del crepúsculo.
Hay un incendio en ruinas en sus ojos

¡Dejadme!

con el naufragio de mis poemas.


@mjberistain

Escultura: Paco Poyuelo


Alma viva

Alma viva
desordenada y contradictoria del mar
(Whitman).

Sí, soy ola
nací mojada por el agua salobre,
caprichosa
y con caricias de mujer.

Hija del mar,
soy el frágil juguete de los vientos
y la música sin letra de las tempestades.
Soy el largo llanto, rebelde
de la cólera
y la placidez
de la armonía conmovida.

Soy el acorde plural de los zumbidos
de las caracolas
en los abismos del gran azul ilimitado…

Soy el alma viva desordenada y contradictoria del mar.

@mjberistain (collage)


El ángulo de la luz

Seguí tus pasos
hasta el infierno de los dioses
más puros, no hubo inconveniencia,
me miraban con deleite de voyeurs,
yo llevaba flores en los bolsillos
y almidón en los vestidos.

Sentía el rubor de la culpa
y la voz incendiada de mi conciencia.
Sentía sobre mí el ángulo de la luz
que atravesaba las persianas a la hora de la siesta,
mi cuerpo desnudo capturado por los espejos.

¿Fue renuncia o fue olvido?
¿Qué importa ahora?

Llevo el corazón hilvanado de olvidos
evocan el mapa inconcreto de la sangre
cuando latía errante en noches de pasión
y voces advenedizas.


@mjberistain
Fotografía Sieff


Origen

Soy del océano que vierte sus entrañas en la madrugada de los cisnes blancos. Del bosque soy, de la ciudad tallada en piedras milenarias, cuando una mujer se sentó a descansar mientras buscaba en sus rasgos el origen del mundo y de su vientre nacieron las generaciones nuevas. Allí comenzó mi vida entre el flujo de la sangre de los muertos aún caliente y el aliento nuevo emanando de la intemperie de los besos. Allí donde se ofreció al mundo la voluntad del hombre que buscó un futuro perfecto para su estirpe humilde.

Alrededor, silencio en el origen.

Soy de la verdad mirando a los ojos de la Madre, de la verdad pura, sin traición, porque no existía en el inicio del tiempo. No existía la miseria, ni la necedad. Todo era un rumor de vida inexplorado; el lenguaje de los pájaros, el arrullo de las brisas, el agua cristalina de los ríos cuando se despegaba la infancia del sueño materno. No había entonces noche. La luz era el brillo de los ojos en los brazos del amor, el despertar de la hierba en el húmedo cosquilleo de la piel de los primeros pasos, como algo natural que quería penetrar en el nuevo ser.

La noche era el titubeo de la niña que quería ser ante la frondosa piedad/impiedad de los caminos nuevos.

Y el miedo, un cielo azul cobalto inclinado sobre el horizonte.

@mjberistain


Barcas

Quería escapar de aquella casa

de incienso y obscenidad.

Las palabras se enredaban en la oscura voz

del hombre por los pasillos,

solo había una ventana de cristales sucios

y los besos le sabían a derrota.

Quería huir de las noches

que asaltaban sus huesos

con el miedo

y hacían crujir los silencios.

No quería dudar de la música

pero la verdad era como una tela de araña

de hilos mugrientos

que atrapaban su inocencia

con el amargo dulzor del vino.

En sus manos solo era una barca mal anclada…

@mjberistain
Imagen de costadamorte.blog


Rumor de horas blancas

¿Dónde hallaron la renuncia los cuerpos?
¿Por qué?, ¿Quién inició el trámite para el desconsuelo?

El mar muerde los pies de los prófugos sin rumbo
ni acantilado al que encaramarse.

El azul del cielo y el azul del mar son una única línea,
un mismo horizonte desorientado
que disuelve el futuro cuando llueve en los mapas de papel.

Dadles la luz de los poetas. Dadles la luz
de los poemas a pocos pasos del tribunal de las noches,
que volverán rumbo a esa infancia desdibujada
y darán marcha atrás a los relojes de arena.

Que un rumor de horas blancas abrigará sus madrugadas.

@mjberistain