Missa Brevis k65



Si supiera cómo hablarte
del largo viaje de mis sueños
cuando Mozart se descuelga
de los árboles por los canales 
con el dobladillo de su casaca
descosido

y yo navego por los siglos
con mi sombrero de paja
en una barcaza de ilusiones
de infancia. Si escucharas
cómo suena el viento
cuando no dice nada.

Una sinfonía es solo agua,
agua, 
manantial de plumas atrapadas
en una espiral de partituras sin palabras,
lamento de primaveras robadas.

Mira la luna al mar…

Mira cómo se hace agua
en su boca de orillas rizadas.


@mjberistain

 

 

 

 

 

 

Esta noche

Dibujaré tu dolor en los cristales
mis manos desnudas,
húmedos mis dedos
dibujaré
con gotas de lluvia la tristeza
de los pájaros sin primavera.

Porque esta noche he oído
el rugido de los dioses
por los glaciares
la voz ronca de los robles
alertando al fuego
y la furia frutal de los vientos
llorando
por las mejillas del universo.

Había un humo distante a lo lejos
como un tren que nunca se sabe
si se va o si vuelve.

Por eso dibujaré tus lágrimas de luna
esta noche en los cristales.

@mjberistain






Sal de Amor


Sal de amor y bruna arena
la casa encendida
me he sentado en el hueco de la ventana
para verte venir desde lejos.

Ese viento que te trae…
ese viento que traes a tu espalda,
ese viento que renueva la flor de los jazmines
cada mañana y arranca belleza de los
más sórdidos sonidos de la quincalla.

Quise construir muros altos; altas torres de babel
con las más bellas palabras
y alguien me gritó que no servirían para nada.
Quise hacer crecer tus sombras en la arena,
perseguí la luz del salitre en las altas cimas
de sus espumas
y el mar me llevó mar adentro con su resaca.
Quise construir castillos de arenas finas
en tus pestañas, y el viento se amotinó
en mi cintura con cítaras y luces de estrellas caídas,
y el mar y la noche me envolvieron en su negrura.

Temía que ocultaras terribles zarpas a tu espalda…

@mjberistain


Escribir un poema

Llevo días sin escribir la sola línea de un poema. Este tiempo de cautiverio ha cauterizado mi piel a la experiencia. No hay experiencia, más allá de la de tocar mis cosas no contaminadas. He claudicado, ante los muros que han rodeado la necesaria afectividad, al brillo de miradas a través de planas pantallas de cristales líquidos que confunden las lágrimas de emoción con el juego luminoso de sus candelas.

Hoy es sábado y en breve se abrirán las puertas a la nueva esperanza. ¿Qué es lo que he echado en falta en este tiempo? ¿Qué es lo que espero del nuevo? Cosas sencillas, nada especial. Abrazar a las personas a las que más quiero, dar muchos besos a mis nietos, viajar para encontrarme con mis amigos. Pasear por los campos, escuchar el canto de los pájaros. Contemplar atardeceres. Caminar por las orillas de las playas a esa hora nocturna cuando las gentes ya están dormidas, o a la hora azul cuando va llegando poco a poco la madrugada. Disponer de momentos de lectura tranquila y escuchar la música que me gusta. Tener siempre fruta fresca en la fresquera. Ir cada día al mercado y comprar los tomates y la verdura tierna recién recogida del campo, y el pescado fresco de los barcos de los hombres del pueblo que han vuelto de madrugada a puerto, y la leche fresca que al cocerla me regala con una fina capa de nata. Eso quiero. Volver a lo básico e imprescindible para vivir una vida sencilla, saludable y sana. Disfrutar, cada uno de los días de mi vida, del amor a las cosas pequeñas. Y… escribir un poema.

Escribir un poema
marcar la piel del agua.
Suavemente, los signos
se deforman, se agrandan,
expresan lo que quieren
la brisa, el sol, las nubes,
se distienden, se tensan, hasta
que el hombre que los mira
—adormecido el viento,
la luz alta—
o ve su propio rostro
o transparencia pura, hondo
fracaso— no ve nada.

Angel Gonzaléz


Un minuto a la deriva

 

 

Un minuto a la deriva…

Te escucho en la distancia
y tiemblo en el vacío
eres como el fruto de un veneno
con corazón de lirio.

Un minuto a la deriva…

Recuerdo tu roce como un trote de palomas
dibujando paisajes en mi espalda
con las alas llenas de lluvias tiernas.

Un minuto a la deriva…

Llévame lejos, amor
por el camino intacto de la nieve
al instante escrito sin palabras
en las  heridas del silencio.

Un minuto a la deriva,
dame un minuto, amor, solo un minuto
a la deriva.

@mjberistain
De mi poemario “Apuntes de Salitre”

Imagen: ArtQuid


 

Confluencia

Si no fuera porque aún te espero
amor, clamor de huesos
belleza táctil, belleza al fin,
no osaría estío más sincero,

llevo un sudor de muerte
en el pelo, nacido a la orilla
del atrevimiento,
donde los peces brillaron
alguna vez contigo
perdidos entre versos,

tiemblo entre los cristales
que miran al vacío y no te veo,
amor,
y no te siento en la distancia
porque hay una inmensa realidad
que no entiende de futuros
fatuos,
y no hay descanso en la inquietud
del universo cuando las borrascas
embisten la bosquedad de los inviernos.

Movimiento lunar, preludio sereno
del océano donde perdí las palabras
más bellas que escribió
la confluencia de nuestros cuerpos

Ay amor, que te mueves
entre las pausas del deseo…

@mjberistain
Imagen: Pexels