Como si fuera la primera vez

 

Hubiera deseado dejar de amarte,
dejar que las gaviotas marcharan
a otros acantilados
y volaran lejos como sueños inmaduros
hacia el sur de la templanza,
a los márgenes de la lluvia colgada por los  cristales.
Hubiera deseado
que huyeran de la humedad y el frío incrustados en las paredes
y no sentir la ambigüedad de las despedidas en la sangre.

Pero no dejé de amarte y vuelves
a la mar,
como si fuera la primera vez,
el agua como espejo donde se miraban
los barcos cuando soñaban la penumbra.

@mjberistain

 

Nota: los versos en cursiva son de Isabel Fdez. Bernaldo de Quirós

Un cierto afán nunca cumplido

 

Tanto como andar por la orilla de la playa
una mañana luminosa y solitaria

Tanto como sentir el calor del sol
sentada bajo un tamarindo en un banco del paseo

Tanto como obsesionarme con el fruto de la belleza
cuando pienso en la imagen de los dos en el espejo

Tanto como la alegría cuando excluyo la tristeza
de la espera riendo como un niño
cuando gana en la pantalla su héroe favorito

Tanta añoranza en la voz de la conciencia…
los pasos que no dimos enloquecidos
por las calles del deseo y la ternura
descalzos por la vida.

Clama al cielo el deseo como “un cierto afán nunca cumplido”.

@mjberistain

Nota: El título está tomado del poema “exactamente vida” de L.A. de Villena

 

Acuérdate

 

Acuérdate de mí,
glaciar de ausencia,
y de cómo te amé por la distancia
mientras cruzaba páramos y tundras,
gasolineras solitarias, amor sin combustible.

Acuérdate de mí, yo casa antigua,
escalones de frío, balaustradas de frío,
mis venas cañerías estancadas
de sangre estalactita, de sangre nieve en polvo,
escarcha el pelo y lluviosa la risa,
mis huesos tubos de ensayo y granizo.
Yo cardinal, acuérdate, hemisferio
norte que conocía solo el norte
más azul y más blanco de los mapas;
vivía entre los lobos y los renos
y ni siquiera te buscaba, acuérdate…

 

Autora Isabel Pérez Montalbán
(extracto de su poema titulado Polo Norte)
Fotografía MJBeristain

Una barca de mentiras

Solo soy mi soledad
y no soy sin ti.

Amé el abismo
que una vez se abrió entre nosotros
que no existíamos.

¿Quién es nosotros?
ni tu ni yo
ni tu mío
ni yo tuya
ni tu conmigo
ni yo contigo.

No sé quién eres, ni dónde estás
ni qué quieres de mí.

Somos islas desiertas
que aman el mar
que las une y las separa.

Solo soy mi soledad
y no soy sin ti.

Seguiré tallando barcas
de madera y mentiras
para seguir huyendo, deseándote.

basado en poema de J.V.Piqueras
imagen La ola verde de Monet – Museo de Orsay, París


 

Una emoción verdadera

Hay un bosque que se halla en mitad del río
Yo declaro que Tú eres ese bosque, ese río,
ese poder insólito en medio de una huída…
J.A. Glez Iglesias

 

 


Seré isla y seré puente
en mitad de la corriente.

Seré isla cortada
en el mapa del mundo que me rodea
La soledad no busca ninguna orilla.

Es como no querer nada
alguien que todo lo espera…

Alteración del poema de R. Juárez


 

Tú de mí

Vámonos a mi casa
me dijo mi niño
y mientras cantábamos, todas
las islas del archipiélago
bailaban junto a nosotros
Llegamos a su ciudad
y mi niño la
convirtió en un libro
para mí. Yo por
vez primera era feliz
y quería que el
tiempo se acabase para
siempre. Íbamos de la
mano y besándonos por
toda la comarca y
los imbéciles de turno
nos miraban muertos de
envidia porque nuestros nombres
estaban escritos en el
mismo cielo al que
ellos pedían perdón.
Pisamos
todas las calles de
la ciudad y ellas
nos pisaron a nosotros
y nos sentimos perdidos
de tan felices de
estarlo gritando.
Soñé, Soñé
y la pasión explotaba
en nuestros oídos y
sangramos de loco amor
y nos abrazamos como
si fuéramos los mismos
brazos y nos besamos
como si fuéramos la
misma boca frente a
los estupefactos rostros del
siglo pasado.
Estuvimos allí
donde los locos caminan
sobre los árboles y
los árboles se ponían
azules de felicidad por
nosotros.
Estuve contigo y
tu ciudad se nos
ofreció para descuartizarla entera
y los miembros se
esparcieron por dentro de
nuestros cuerpos como regalo
por ser tu cumpleaños
y también el mío
porque nacimos juntos solamente
por una razón, amarnos
mientras exista la literatura

(de La divina revelación )
Autor: Héctor Hdez. Montesinos
Imagen: Hugo A Klickowski


 

Fuimos el futuro

 

Abro el libro de las nubes
y encuentro entre las líneas de lluvia
una violeta muriendo de sed.
K. Lubomirski

 

Siento el rumor de las estrellas
bajo este cielo encanecido,
Mis manos aún recuerdan el camino
hasta tu vientre,
deambulando por los siglos
buscando piedras, árboles,
donde ayer tallábamos nuestros nombres.

Fuimos el futuro…
Mi cuerpo aún recuerda el dolor entre tus manos
cuando en mis pechos hacías que crecieran las violetas.


@mjberistain