Travesía

Bajo la misma noche los ojos transparentes y lejanos de una mujer sin nombre y sin estrellas lo miraba. Máscara de su cuerpo fracturado. Su mirada, toda, el ecuador del universo…

Así que no volveremos más a pasear
a tan avanzada hora de la noche,
aunque el corazón sea aún tan amante
y la luna todavía brille tanto.

Porque la espada dura más que su vaina,
y el alma dura más que el pecho,
y el corazón debe detenerse para respirar
y el amor mismo necesita descanso.


Autora: María Navarro (Travesía)
Imagen de Internet (Pixabay)


 

Duración

 

En la alcoba,
en la luz que llegaba de los faros
de todos los puertos
de todos los continentes

se movían los mares, los océanos
los árboles y matorrales
los pájaros nocturnos por todas partes

La duración no estaba vinculada al amor
de los sexos
sino a las cosas sencillas, a los momentos
que no tienen importancia,
acariciar un rostro querido, escuchar el vacío
de alguien que te falta,
pensar en el niño que fuiste y seguir siendo amigo de ti mismo…


Alteraciones sobre el poema La Duración de Peter Handke
(Premio Nobel de Literatura 2019)

 

 

Vientos de otoño

 

Sobre la arena

La sangre quiere sentarse.

Le han robado su razón de amor.
Ausencia desnuda.
Me deliro, me desplumo

¿Qué haré con los hilos enredados en mis sienes,
qué haré con los sueños que se lanzan
silenciosos a volar
—sus alas rotas—
tras los vientos del otoño?

@mjberistain
Texto en cursiva de A.Pizarnik

 


 

Me basta así

Poema de Angel González

De Palabra sobre palabra (1965)

 

Si yo fuese Dios y tuviese el secreto,
haría un ser exacto de ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir: con la boca),
y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea tu mismo olor,
y tu manera de sonreír, y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro:
pongo tanta atención cuando te beso—;
entonces, si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero aclarar
que si yo fuese Dios, haría lo posible
por ser yo mismo para quererte como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
yo, mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas abandonado
cuando —luego— callas…

(Escucho tu silencio,
Oigo
constelaciones existentes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.)

 

Fotografía Pepe Ponce


 

 

 

 

Muchacha saliendo de la bañera

 

Medio envuelta en una toalla
con los labios aún temblorosos
y la mirada confundida
por los momentos que vivió
recordaba a la adolescente
que quería entender su cuerpo.

¡Cuánto tiempo para saber
que ella también era su boca
y sus rodillas y su fiebre
y sus dedos desesperados!


Jean Baptiste Renoir (1896)

Fragmento de J.A.Goytisolo

Para un viaje al infierno

 

 

El viento del Este
te aprieta contra mi espalda
si, debo de estar muy cerca del mar,
estaré tal vez demasiado cerca de la costa?

Quien sabe, pude haber sido empujado
hacia tierra otra vez.

Hoy no, no probaré remando.
Perdí los remos
¿no recuerdas?
desaparecieron hace muchos días.
Quizás ya habrán pasado años…

No, debo de estar más cerca de lo que creía
del infierno.

Las islas estallan alrededor…

 

Doris Leasing

 

 

Goytisolo

 

He madrugado. La lluvia azotaba los cristales de mi habitación y he despertado hablando con mis poetas. He recordado algunos versos, así, deshilvanadamente y he pensado que algún sentido tendría.

Hablando con mis poetas – I

… Escucha
la honda respiración del mar
ya dentro de tu sangre…

J.A. Goytisolo

No digas nada
y piensa solo en ti.
Deja tu cuerpo suelto
igual que en abandono
en medio de este mar
que ahora mismo te envuelve
bajo no sé qué vientos
de frescor y dulzura
que tu piel acarician
entre un olor a sal
más antiguo que el mundo.
Pero no digas nada:
piensa en ti y solo ansía
como yo unos instantes
de silencio y de amor.

Autor Jose Agustín Goytisolo