Me basta así

Poema de Angel González

De Palabra sobre palabra (1965)

 

Si yo fuese Dios y tuviese el secreto,
haría un ser exacto de ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir: con la boca),
y si ese sabor fuese igual al tuyo, o sea tu mismo olor,
y tu manera de sonreír, y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro:
pongo tanta atención cuando te beso—;
entonces, si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero aclarar
que si yo fuese Dios, haría lo posible
por ser yo mismo para quererte como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
yo, mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas abandonado
cuando —luego— callas…

(Escucho tu silencio,
Oigo
constelaciones existentes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.)

 

Fotografía Pepe Ponce


 

 

 

 

Muchacha saliendo de la bañera

 

Medio envuelta en una toalla
con los labios aún temblorosos
y la mirada confundida
por los momentos que vivió
recordaba a la adolescente
que quería entender su cuerpo.

¡Cuánto tiempo para saber
que ella también era su boca
y sus rodillas y su fiebre
y sus dedos desesperados!


Jean Baptiste Renoir (1896)

Fragmento de J.A.Goytisolo

Para un viaje al infierno

 

 

El viento del Este
te aprieta contra mi espalda
si, debo de estar muy cerca del mar,
estaré tal vez demasiado cerca de la costa?

Quien sabe, pude haber sido empujado
hacia tierra otra vez.

Hoy no, no probaré remando.
Perdí los remos
¿no recuerdas?
desaparecieron hace muchos días.
Quizás ya habrán pasado años…

No, debo de estar más cerca de lo que creía
del infierno.

Las islas estallan alrededor…

 

Doris Leasing

 

 

Goytisolo

 

He madrugado. La lluvia azotaba los cristales de mi habitación y he despertado hablando con mis poetas. He recordado algunos versos, así, deshilvanadamente y he pensado que algún sentido tendría.

Hablando con mis poetas – I

… Escucha
la honda respiración del mar
ya dentro de tu sangre…

J.A. Goytisolo

No digas nada
y piensa solo en ti.
Deja tu cuerpo suelto
igual que en abandono
en medio de este mar
que ahora mismo te envuelve
bajo no sé qué vientos
de frescor y dulzura
que tu piel acarician
entre un olor a sal
más antiguo que el mundo.
Pero no digas nada:
piensa en ti y solo ansía
como yo unos instantes
de silencio y de amor.

Autor Jose Agustín Goytisolo

 

 

Quién podría decir…

¿Quién podría decir que es suya su voz
que es suyo el viento,
suya la luz, el canto de las aves
en el que esplende cada primavera, más cuando
llega la noche y en los chopos arde
tan peligrosamente retenida?

¡Que todo acabe aquí, que todo acabe
de una vez para siempre!

La flor vive tan bella porque vive poco tiempo
y sin embargo, cómo se da, unánime,
dejando de ser flor y convirtiéndose
en ímpetu de entrega…

 

Fragmento de Claudio Rodriguez
Imagen Acrílico de Marivi Nebreda


 

Cenizas

 

La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.

Pronto nos iremos

Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.

¿Qué haré conmigo?

Porque a Ti te debo lo que soy

Pero no tengo mañana

Porque a Ti te…

La noche sufre…


Cuarto solo

Si te atreves a sorprender
la verdad de esta vieja pared;
y sus fisuras, desgarraduras,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras,
seguramente vendrá
una presencia para tu sed,
probablemente partirá
esta ausencia que te bebe.


Despedida

Mata su luz un fuego abandonado.
Sube su canto un pájaro enamorado.
Tantas criaturas ávidas en mi silencio
y esta pequeña lluvia que me acompaña.


Exilio

A Raúl Gustavo Aguirre

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.


Hija del viento

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

 

Alejandra Pizarnik
Publicado en la Revista Literaria Zenda
Fotografía MJB sobre Escultura de Chillida

Fue una de las grandes voces de la generación del sesenta. Considerada como una de las poetas surrealistas más importantes de Argentina y América Latina.