Cráteres

Antes de que se cumpla la primavera de los besos
quiero que sepas que existe un camino a la deriva entre las flores
y un manantial de luz que se mueve entre los gestos y gotea con el exacto sonido,
definitivo, de una lágrima que se estrella contra el suelo.

Qué haremos con las sombras de lo que fuimos cuando llegue el desaliento,
qué haremos con el alborozo de los espejos
cuando tu piel y mi piel se rasgaban al filo de la lujuria lacerante de los andenes.
Qué haremos con la pasión desgastada tendida al sol como un viejo vestido de novia.

Qué haremos con el silencio sembrando cráteres de cenizas y oscuridad
donde antes florecía el fuego. Qué haremos con los abrazos tatuados, con las huellas
que dibujábamos en los caminos y que alguien —que no seremos nosotros—
pisará si se abrirán fauces insomnes de un dolor azul infinito.

Qué haremos con la alegría del perdón cuando ya el amor no nos pertenezca.

@mariajesusberistain
fotografía de Steve Zasadny


Luces de papel



Observo tus pequeños dedos rompiendo los papeles de colores,
deshaciéndolos en círculos, color azul y color naranja
porque te dijo un día mamá que esos colores se querían,
fresa porque es el yogur que le gusta a tu hermano,
verde porque adoras los trajes de camuflaje
y el color de la piel de los dinosaurios,
amarillo que te suena a helado de vainilla
y el rojo,
que te recuerda al fuego que sale por las fosas nasales de los monstruos
que pueblan a veces tus sueños y los tebeos de tu abuelo.

Es la noche de cristal,
hemos colgado las luces de papel por todas partes,
la luna nos sonríe y nos vamos a dormir.


@mariajesusberistain

Rumor para una canción de cuna

Hubiera querido estar contigo aquella tarde
la lluvia y la luna limpiaban el cansancio
de un nocturno casi consumido.

Hasta el diablo asomó su morro sobre el cerro
creyendo que era a él a quien esperabas.

Tantas veces te preguntabas a qué venía ésto,
a qué la vida sino desengaño, tus heridas
lacerantes susurrando espanto
mientras amamantabas a los hijos de tu vientre
amordazados hasta la intemperie de tus sueños
y que luego se dormían sobre el barro
tus manos delirando caricias en su piel renegrida
que a veces adornabas con guirnaldas de flores blancas.
Porque pensabas que la ilusión era vivir
un futuro que no sabías cómo explicárselo.
Era el destiempo en tus pechos persiguiéndote
como un calendario solemne hacia la muerte
en cualquier lugar, lejos de los nombres
todavía palpitantes de otros cuerpos
que se abrazaron a las brasas de la incivilización.

Nada esperabas, los desiertos, las zarzas
las escombreras y la sed reduciéndote
a una realidad de despojos amantísimos.

Ayer supe que habían encontrado tu cuerpo
sin edad, dormida, desorientada
con un trozo de mapa arrugado entre las manos.
Quién dijo que el mundo era pequeño como un pañuelo
y que la caridad se anunciaba en cada aurora
y el amor no había que pagarlo,

y después…

esa luz de tristeza y ese silencio en el bosque de agua
—rumor para una canción de cuna—
que se emitiría en los informativos de los países pudientes.

Pensaste que quizás,
solo así y solo quizás,
fuera posible que tus hijos sobrevivieran.

@mariajesusberistain









Corazón de hojalata

Hace frío…

El blanco inunda el exterior de las ventanas. Un chorro de humo sale en tropel de un tubo de escape de uno de los edificios de al lado. Distingo en la lejanía desenfocadas las luces de la madrugada; las farolas abrazadas por la escarcha y una nube grisácea invadendo la atmósfera por encima del descolorido discurrir lento del tráfico que busca a ciegas su destino.

Tengo el corazón helado como si fuera un corazón de hojalata.

Brotan las lágrimas como pequeñas piezas preciosas de un puzzle cristalino —ámbar, nácar, coral— que hiela el aire. No caen al asfalto ni a los jardines, ni a los estanques ni a los ríos y sé que en ningún caso llegarán al mar. Un inmenso vacío recoge la ingravidez de su vuelo silencioso como un magma de rocas efusivas que se funden en la niebla.

Despierto.

¿Quién calentará ahora la vida?

mjberistain
Imagen por Andoni Narvaiza.
Ver: https://medium.com/@AndoniNarvaizza/coraz%C3%B3n-de-hojalata-86b6ac32c42


Como hacía a veces

Vuelves con tu recuerdo al costado del invierno
vestida la mirada de escarcha y frutos nuevos.

Amanecí —sería ayer— lejos de los siglos
de los espejos y de los libros
con una perezosa rutina de horas quietas.

Miraba los cuadros colgados de las paredes,
el mar sonaba como hacía a veces
desde la atalaya de tus pies dormidos.
Quise parar el viento en la ventana,
las hordas de lluvia que clamaban
como caballos aventurados por las playas
desabrigadas. Pero no pude.

Vuelves con tu recuerdo y sin abrigo
—tus pies descalzos, tus pies fríos—
a la escasa luz blanca de este enero tardío
que viste de sol las orillas de las alfombras.

Yo te espero tras la ternura de los espejos
donde el mar suena como hacía a veces…






@mariajesusberistain



La playa

Le vi vagar por la penumbra
las manos en los bolsillos vencidos
arena en las suelas de sus zapatos
y un fleco de su cabello tapándole los ojos.

Recuerdo que una fina lluvia se afanaba
en forma de hilos de cristal que saltaban
y salpicaban justo antes de caer en las aceras,
¿o quizás era después?.

Le vi apoyarse en una farola y juntar sus manos
protegiendo la llama de una cerilla para encender un cigarrillo,
después, brotó de sus labios una nube de humo confusa
que se estrelló contra la noche.

Mecía el mar la soledad como a una pequeña barca
con nombre de caricia. A la orilla llegaban cristalinas burbujas silenciosas
como lejanas y tímidas risas de niñas.

¡Qué pena! —pensé—

La tristeza es a veces como una playa nocturna y solitaria cuando baja la marea;
como sus olas sobre la arena, minúsculas pero constantes desgarraduras.

@mjberistain

Goruntz – I

Cruza la mañana una bandada de pájaros
formando rostros, cadenas, esquinas,
se elevan y vuelven
a su formación efímera.

Todo es silencio y la niebla se rompe
en difíciles desgarraduras
imposibles de apresar con las manos
de la memoria, vienes a verme
desde el lado azul del tiempo.

Invítame a un sueño…

mjberistain