Agua

Toma este vaso de agua clara que da miedo al contemplarla
tan transparente, tan temblorosa, tan sencilla,

Toca su cuerpo de miedo y besalo, entra en él y escucha
la risa centelleante en los lunares tan próximos a su sexo.

Abre la puerta de la vida, audacia será la llave, no cobardía
ni estéril recuerdo, ni siquiera olvido adulador.

Camina por sus calles cuando arrecie la lluvia y cuelguen
de las paredes su rendición las banderas blancas.

Que ya secará el sol el miedo a este pequeño amor.


(Variaciones sobre poema de Claudio Rodriguez)

CV-19

Un clamoroso silencio de pájaros caídos
albergará la piedad de la madrugada
mientras la humanidad se desangra
por las vertientes desconocidas del vacío.

Demonios y vampiros esperan afuera como lobos hambrientos.

La luna es un alma herida
que asesta sombras como cuchilladas
y hay gatos negros solitarios vagando
por la crueldad congelada de las calles.

La bendición Urbi et Orbi de un dios que salva
se posa sobre los restos cuajados de corazones
dolientes a la espera de resucitar
de la pena de pasillos de las más oscuras noches.

Quizás fuimos dignos de semejante esclavitud,


@mjberistain
Fotografía: Ignacio Pereira – Puente de Brooklyn



Palabras previas

Sobre el sigilo verde de los campos
sestea la brisa y casi suscita
presentida, la caricia inasible
del agua súbita.

Se aquieta la alegría en la distancia,
en un instante sueña y se entristece
y una sed sucesiva reúne
lluvia y llanto.

Como un veneno lento nos invade
impune la fragancia de la vida,
hay una bruma que tiende su manto
sobre la desnudez de los castaños
y una muerte muy íntima que viste
de encajes tímidos los almendros.

Las palabras contienen su naufragio
en la piel primitiva de los labios.
Somos un gozo invisible
pero se nos caen los besos huérfanos
sobre las luces impuras, huidizas
de otra tarde.

Hay un lento pudor que aguarda
entre las brasas la llegada dócil
de otras madrugadas y se recuesta
la costumbre en nuestros ojos. Un viento
borda breves soledades y sangra
la memoria sobre los tejados.

Hay una guerra afuera
cuerpo a cuerpo frente al tiempo
y cuando todo termine,
—dentro de un momento—
y apenas quede mar en nuestras venas
ni sean ya infinitas las mareas,
alguien nos examinará de amor
y entonces, solo entonces comprenderemos
que no había ningún después para nosotros.

@mjberistain
De mi libro “Apuntes de Salitre” – Edic. Vitruvio 2018


Abrázame

 

Mientras llega el despertar
abrázame aunque sigas soñando,
abrázame ahora y explora la belleza
de la piel inagotable del deseo.
La vida es un mar bravo.
Abrázame, en el más alto lecho
feroz de su lujuria, en su humedad ardiente,
abrázame en el lecho del temor
aunque sigas soñando

Abrázame,
las aguas darán alas altas, magnificentes,
al placer mientras llega el despertar,
ríndete, aunque el silencio esconde preguntas
que no tuvieron nunca ni tendrán respuesta.

Abrázame aunque sigas soñando,
abrázame, que yo seguiré navegando.

@mjberistain


 

Azul oscuro

 

Un coche negro acelera, no hay salida
—pienso—

Apenas hay gente por el paseo,
el viento del noroeste
juega con la marea baja
y levanta crestas de espuma
como pequeñas palomas blancas.

No hay guión.

Es un martes de marzo, sin más,
—pienso—

No haré más preguntas.

Duerme feliz un niño y un joven
padre lee un libro a su lado.
Imagino unos ojos azul oscuro
apuesto un tono grave para su voz.

Va oscureciendo el cielo de la mañana
y las sombras anuncian lluvia.
@mjberistain


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como hacía a veces

Vuelves con tu recuerdo al costado del invierno
vestida la mirada de escarcha y frutos nuevos.

Amanecí —sería ayer— lejos de los siglos
de los espejos y de los libros
con una perezosa rutina de horas quietas.

Miraba los cuadros colgados de las paredes,
el mar sonaba como hacía a veces
desde la atalaya de tus pies dormidos.
Quise  parar el viento en la ventana,
las hordas de lluvia que clamaban
como caballos aventurados por las playas
desabrigadas. Pero no pude.

Vuelves con tu recuerdo y sin abrigo
—tus pies descalzos, tus pies fríos—
a la escasa luz blanca de este enero tardío
que viste de sol las orillas de las alfombras.

Yo te espero tras la ternura de los espejos
donde el mar suena como hacía a veces…






@mariajesusberistain