El lenguaje del viento

 

Afuera,
suena la música de los acantilados
grita la noche,
juega a oírse cantar .

Adentro,
la lluvia alumbra la calle vacía
cae dentro de mi como yo caigo
en la sed de la pequeña muerte.

Un niño llora,
lejos
viendo cómo se hunde su barco
de sueños y papel,
ya se fueron los pájaros
con el mudo lenguaje del viento

También nosotros marcharemos
como se va yendo la oscuridad
en la madrugada de ojos húmedos…


@mjberistain
Imagen de Chajarialdia.com

 


 

 

 

Pasajero de la noche

 

Quisiera ser aventura
en el fondo de tus ojos,
a media luz,
entre los restos de las galernas

un poco antes de la medianoche
cuando los vivos
van desapareciendo
y vuelve a llover
y no hay más música
que el aliento cansado
de otros pasajeros
que esperan
pegados a los escaparates
a que escampe

entre las heridas de la lluvia
candentes en el asfalto.


@mjberistain


 

 

 

Entre la tormenta y la calma

 

Eres la tormenta
y el mar azotando las costas
eres la libertad
y el viento atizando los bosques,
eres el sol de un cielo despiadado
sus rayos castigando la arena
interminable.

También eres la calma en el aire
cuando llega cargada de brisas y fragancias.

Eres noche sin estrellas, sin luna,
fortaleza de oscuridad impenetrable.

Eres la fuerza de la tierra, fértil,
bajo el peso de mis pasos, y eres luz
contra la más profunda oscuridad

Eres todo esto y nunca serás todo a la vez
y eres nada de todo esto
y nunca serás todo a la vez.

Fluyes allí donde mejor me reconozco,
en los espacios de mis conflictos,
en la verdad de mí;
entre la tormenta y la calma.

 


 

Variaciones sobre un poema de P. Jennings 
Imagen de n4TV en el Atlas

 

Llueve

 

Llueve…, —dijiste—
No recuerdo si la habitación era la mía o la tuya.

Todo quedó
quieto, como lo dejamos.

Morir con dignidad —decíamos—
unidos,
abrasados juntos.

Todo quedó
quieto, como lo dejamos

Las cortinas abiertas,
de par en par,
los cojines rojos por los suelos
la cena sin estrenar,
sordos a los rugidos del mar
a la voz envolvente del vinilo
y al vuelo del viento
que azotaba con espumas
las caricias heridas en la piel.

Todo quedó
quieto, como lo dejamos
en la pequeña muerte de la memoria.


@mjberistain
Imagen: Diluvio de Barceló (Museo Guggenheim)


 

Síntesis

 

Jadeaba el silencio entre las flores
los dedos deshilachados de escarcha,
hacía frío entonces en el jardín
huérfano, distante de las ciudades.

Y volvíamos, obstinadamente,
síntesis aguda repitiéndose
entre madrugadas de cafés lentos
y migas de ternura por los suelos.

Despacio, muy despacio abrazando
la inminencia tiránica del amor,
la belleza de su pequeña muerte
de lirios y pétalos quejumbrosos.

Había dulzura de vieja ofrenda
incrustada entre la piel de los huesos
y una oración devorando el miedo
enmudecido a pronunciar te quiero.

 

@mjberistain
Escultura de Oteiza