Con latir de faro

 

La lluvia apagaba los truenos

Ya no llorabas entonces,
los ojos vacíos,
de muertes prematuras,
inconclusas,
y un latir de faro en el corazón
tras las desgarraduras,
naufragando entre rumores
de papel y mapas
de océanos inciertos.

La locura
sabe dibujar la esperanza
entre los sueños pequeños.


@mjberistain


 

Esa obstinada luz

 

Por fin me he dado cuenta
de que todo en ti me recuerda
a un tren perdido.

Tendí todos los gritos
en los raíles vacíos que siempre supe
que no llegarían a ninguna parte.

Porque “no es de ahora esta luz”,
es tu luz de siempre
alertándome del peligro
que acecha cuando aparejas el aire
brillando tus ojos como peces de luz;
esa obstinada luz
penetrando a jirones por las persianas
resbalando por las palabras
que escribí y no pronunciaré,
esa obstinada luz
llegando en oleadas, deslizándose azul
hasta el alta mar de la locura.

Sigo buscando en el hueco de mis manos
las líneas de la soledad para romperlas.

Esa luz,
esa obstinada luz que no es de ahora…

 

@mjberistain

 

Tempestades

 

 

Me enfrento al brillo voraz de tus ojos
mientras sucede
algo más que el deseo
y las contradicciones.

Se van rompiendo las horas
en pequeños despertares
que perpetúan, en el angosto camino del miedo
a abandonar, la dulce desdicha de las sábanas.

Cada uno tiene sus propias tempestades…

 

@mjberistain


 

Si me das a elegir…

 

A esta hora inocente
la luz se sienta
en el umbral de las miradas

A esta hora inocente
los rostros no tienen nombre
mas la soledad no está sola

Hemos nacido y muerto
tantas veces,
tantas veces hemos vuelto
brindando con los vasos vacíos
en la ausencia
que es nunca y es ahora.

Nada tiene sentido,
ni los abrazos crispados
de placer ni el dolor insumiso de la sangre,

A esta hora inocente
si me das a elegir, me quedo contigo.

@mjberistain

 

Poesía; ese verbo hecho tango

 

En algún sitio, que he olvidado, leí esta frase que utilizo como título.

 

Labios ardientes, ya no me acuerdo de ti. Me he abrochado el abrigo, ojalá hubieras llegado antes. He robado una botella de bourbón en la vinatería de la esquina y al salir el tendero me ha lanzado una dura mirada que me ha paralizado. Luego me ha sonreído y me ha guiñado un ojo. He apretado la botella de licor contra mi pecho y he salido corriendo.

La música, ese tango que sonaba en su almacén me ha transportado a otro tiempo,

Trabajaba en los aseos de uno de los parkings de la ciudad. Llevaba un uniforme blanco y un chaleco amarillo fosforescente con una gruesa raya gris alrededor del pecho. En mi recuerdo empujo un carro de útiles de limpieza, incluidos escoba, fregona, cubos y  trapos de colores. Y un pequeño transistor con música y el volumen muy bajo, que prefiero a los auriculares, porque así atiendo mejor a la megafonía y a los clientes.

— Buenos días. ¿Que si me gusta mi trabajo?

— Pues, sinceramente, no. Pero necesito un trabajo a tiempo parcial para poder dedicarme a lo que verdaderamente me interesa.

— Interesante. ¿Y a qué se dedica, aparte de a este trabajo?

— Soy madre.

— Bueno…

— Y escritora.

— Cómo dice?

—Sí, ha oído bien. Soy escritora, también a tiempo parcial, porque cuando salgo de aquí me ocupo de mis tres hijos y cuando ellos duermen yo escribo.

— Y, esa vida le hace feliz?

—Es todo lo que tengo, todo lo que soy y sí, soy feliz.

— Yo creo que usted es un fantasma.

Sonríe.

Después de unos instantes, yo también.

— Vengo habitualmente por aquí y, cada mañana, cuando la veo dirigirse a su puesto de trabajo, empujando su carro, pienso que es usted la persona más profesional, más encantadora y más bonita que he visto nunca. Esa dignidad…, esa música de tango que apenas puede escucharse de ese pequeño aparato y que a mí tanto me gusta. Pareciera que a usted le gusta su trabajo, no me diga que no.

— Y, qué es lo que escribe? —perdone, o le molesta que se lo pregunte?

Le sonrío y le hago un gesto de despedida saludándole con la mano, tratando de evitar responderle. Hablaremos en otro momento —le digo— y entro en el baño de señoras.

Desenrollo unos cuantos metros de papel higiénico y me siento en el banco de madera y escribo:

 

Poesía,
verbo hecho tango
robas mi sueño y me salvas,
a dentelladas, de la obsesión.

Borrachera de amor,
demencial escarnio
girando hipnótico
en lances de locura.

Porque llegaste tarde
sucumbí
al agrio sabor en mi boca
de la indignidad,

muéveme milonga,
muéveme
punzada pasajera, milonga,
hasta que desee acabar contigo
de una vez para todas.

Hoy he robado por ti.

 

@mjberistain
imagen: internet autor desconocido


 

Como si fuera la primera vez

 

Hubiera deseado dejar de amarte,
dejar que las gaviotas marcharan
a otros acantilados
y volaran lejos como sueños inmaduros
hacia el sur de la templanza,
a los márgenes de la lluvia colgada por los  cristales.
Hubiera deseado
que huyeran de la humedad y el frío incrustados en las paredes
y no sentir la ambigüedad de las despedidas en la sangre.

Pero no dejé de amarte y vuelves
a la mar,
como si fuera la primera vez,
el agua como espejo donde se miraban
los barcos cuando soñaban la penumbra.

@mjberistain

 

Nota: los versos en cursiva son de Isabel Fdez. Bernaldo de Quirós

Un cierto afán nunca cumplido

 

Tanto como andar por la orilla de la playa
una mañana luminosa y solitaria

Tanto como sentir el calor del sol
sentada bajo un tamarindo en un banco del paseo

Tanto como obsesionarme con el fruto de la belleza
cuando pienso en la imagen de los dos en el espejo

Tanto como la alegría cuando excluyo la tristeza
de la espera riendo como un niño
cuando gana en la pantalla su héroe favorito

Tanta añoranza en la voz de la conciencia…
los pasos que no dimos enloquecidos
por las calles del deseo y la ternura
descalzos por la vida.

Clama al cielo el deseo como “un cierto afán nunca cumplido”.

@mjberistain

Nota: El título está tomado del poema “exactamente vida” de L.A. de Villena