Sendero nos cuenta…

Con mi agradecimiento a Sendero por acercarnos a estos textos.

 

SENDERO blog

No hay que olvidar que, cuanto más surrealista es la historia que se cuenta, mayor es el esfuerzo que debe poner el escritor en crear un entorno de credibilidad, a fin de que el lector acepte la propuesta. 

Para nuestra fortuna, el cerebro humano tiene la capacidad de ser rebelde. Sin esa rebeldía no hubiera podido existir Picasso quien no pretendió ser un Velázquez en pleno siglo veinte. Ni un Miró, Ni un Dalí que utilizó su clasicismo para crear con él un mundo gráfico de incoherencia. La incoherencia, el disparate, lo ilógico, son rasgos característicos del teatro del absurdo, siendo también parte del inventario preferido en las novelas de James Joyce y los cuentos de Franz Kafka, y por supuesto el arte grotesco de Alfred Jarry está lleno de ellos. 

Justamente Kafka, ha sido capaz de hacernos creer que un hombre se puede convertir en un insecto con toda…

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Saludo,

 

Con todo el respeto por mis orígenes…

saludo al mundo

del que solo soy una pequeña mota de polvo que vuela con el himno sagrado del

AURRESKU.

 

 

El aurresku es una danza popular vasca, revestida de solemnidad y elegancia que se baila a modo de homenaje, o reverencia, delante de personas o personalidades destacadas de la comunidad.

El aurresku, tal y como lo conocemos hoy en día, es bailado por un dantzari (bailarín en euskera) o aurreskulari (bailarín de aurresku), acompañado de un txistulari, músico que toca el txistu (instrumento tradicional vasco de viento que se toca con una sola mano) y el tamboril con la otra mano.

El origen del aurresku

El aurresku de honor (ohorezko aurreskua en euskera) que se baila hoy por hoy, tiene su origen en las antigua soka dantza (danza de cuerda), que se bailaba en corro, generalmente compuesto sólo por hombres unidos de la mano, o sujetando pañuelos, y formando una “cuerda”.

Soka-dantza

En esta danza, compuesta por varios números de baile contiguos, tenían especial importancia, el primer dantzari, que recibía el nombre de aurresku, (mano delantera) y en segundo lugar, el último dantzari, al que se denominaba atzesku (mano trasera). Tras dar ambos bailarines, una solemne vuelta por la plaza del ayuntamiento con sus txapelas (boinas) en la mano, el aurresku era el protagonista, el que realizaba el primer baile. Ocupar ese puesto suponía un honor, por lo que a veces surgían disputas por recibirlo.

Aurresku1

Evolución del aurresku

Los pasos de este número de baile, que en un principio se improvisaban, se fijaron y se fueron convirtiendo cada vez en más complicados, hasta llevarnos a la espectacular danza actual, en la que para poder bailarlo es necesario ser un bailarín especializado, con muy forma física y largas horas de ensayo.

Con el paso de los años, las partes de la soka danza interpretadas por el solista (aurresku) se fueron separando, poco a poco de la misma, cobrando vida propia y bailándose individualmente, hasta derivar en lo que actualmente conocemos como aurresku, llamado así por la persona que lo ejecuta: el primer dantzari, aurresku o mano delantera.

Fuente: Bizkaia talent


 

Nunca hubiera querido escribir esto.

No es solo tu cuerpo lo que veo en tu desnudo,
mujer

Eras pájaro
de corazón asustado,
un vago recuerdo de ti misma,
el olvidado temblor de otros días,
el miedo
en mitad del silencio
de una sociedad que duerme
a las orillas de la muerte.

Olvidaste que en las calles también se esconden
los corazones tristes,
flor de primavera frente al azul impune de la noche.

No es solo tu cuerpo lo que veo en tu desnudo,
mujer

Veo manos embriagadas
con el dolor de tus pechos silentes
y el flujo seco de tu vientre vencido.

Una punzada de horror cada día nos sostiene
en las noticias,
y siento que alguien disfruta con tu sangre
mientras se llora tu vacío,
encadenada, mujer, al fondo del abismo.

Lloro en silencio porque no sé qué mas hacer
con el aliento dañado y la conciencia cansada
mordiéndome los labios.
La lluvia no limpia las razones de los miserables.

Lloro por ti y por la violenta y fría estadística
que se archivará hoy en el fondo de los años.
Se revuelve el duelo por los caminos
pero hoy volvemos a poner los contadores a cero,
mujer,
sobre el féretro de tu cuerpo mancillado.


 

 

 

 

 

 

 

Saint Jean de Luz

 

Me entrego al ocio de dar vueltas por tus calles y por mi vieja memoria.
En un libro hoy encontré algunas fotos que me han llevado hasta otra tarde tranquila en la que fui feliz paseando por otros sueños.

Hoy detecto una nueva emoción en los mismos objetos.
Me observan desde siempre pero voy comparando y me doy cuenta de que algunas cosas han cambiado de sitio; las macetas son nuevas y se han muerto las flores que crecían entonces, otras, ya no tienen importancia.

Caminando descubro que quizás soy yo lo que más ha cambiado en este tiempo.
O mis sueños que soñaban un futuro diferente. 

Sonrío y comprendo que también pasarán los de este día.

Y dejo que se escape esta tarde, tranquila, porque por un instante percibo esa extraña grandeza que al pasar pone el tiempo en las cosas pequeñas…

 

“Des-arreglo” de un poema de Vicente Gallego


 

Gracias

 

Hoy solo puedo deciros Gracias.

A todos los amigos y amigas que habéis acompañado mis horas.

Queda sellada la hoja final de Apuntes de Salitre.

Mi cuaderno ha volado de mis manos y sus hojas desordenadas, como gaviotas blancas, ya forman parte del juego del viento y las mareas.

Vuelven al mar, que es de donde proceden.

 

Postdata:

Me siento feliz de comunicaros que mi cuaderno de poesía “Apuntes de Salitre”
saldrá próximamente a la luz, en formato libro.

Continúo en este mismo sitio mjberistain.com con el título de
Mareas Vivas
También estaré en el sitio mjberistain.blog con el título
MJB Fotografía

 


 

Tabakalera

Centro internacional de Cultura Contemporánea
San Sebastián

 

Visito el edificio renovado de lo que fue durante 90 años  la fábrica de tabaco en San Sebastián. (de 1913 a 2003)

“La fábrica, se edificó al estilo de las grandes manufacturas y en torno a cuatro grandes patios. Conoció su época dorada durante los años 20 al mecanizarse la producción de cigarrillos y cigarros. En 1925 trabajaban en ella más de mil personas, casi todas mujeres.

Después de varias renovaciones tecnológicas se llegó a alcanzar la cifra de 250 millones de cajetillas al año. Cuando se privatizó la explotación de tabaco en España, una de las fábricas que se cerraron en el estado fue la de San Sebastián. Esto era el año 2003. Ante esta situación, el Ayuntamiento de San Sebastián, la Diputación de Gipuzkoa y el Gobierno vasco compraron el edificio para convertirlo en un centro internacional de cultura.”

Ver: https://www.tabakalera.eu/es/quienes-somos/sobre-tabakalera

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Fotografía propiedad de Tabakalera

La visita al espacio interior resultó ser una sorpresa muy grata. Encontré un Centro de actividad pública amplio, diáfano, luminoso, sencillo, abierto a todo tipo de público y que favorece el encuentro y la dedicación a actividades culturales diversas, con zonas habilitadas tecnológicamente para su utilización en el mismo centro. Son zonas diferenciadas adecuadas para el estudio, el pensamiento y la creatividad.

Sorprende un gran respeto por el silencio.

 

Tabakalera Tarjeta María Diez images

Durante mi visita descubrí a la pintora María Dez
en la Sala de Exposiciones “nana.”
en la que presentaba sus cuadros de gran formato bajo el título “Miradas”.
Fue un agradable encuentro con ella y con la persona responsable de la sala.

 

Agradezco su autorización para tomar fotografías de ella misma y de su obra.

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Tomé algunas fotografías del interior del Centro de Cultura…

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DSC_0078Y… del atardecer desde la terraza del edificio de Tabakalera

 

 

La elegancia de una habitación vacía

Mathilda llegó a París con veinte años, después de haber vivido la muerte de su amigo Nick por una sobredosis de heroina mientras recorrían Europa. Era su viaje de iniciación y todo se truncó en un paraje ruinoso de la costa mediterránea, cerca de la frontera con Italia.

Quiso olvidar su última mirada, juró que nunca más lo nombraría. Su boca no podría olvidar, sin embargo, el último beso en sus labios frios.

Había subido andando los dos últimos pisos hasta llegar al ático porque el ascensor solo llegaba hasta el quinto. Mientras subía despacio, contando las escaleras, le dio tiempo a pensar en darse la vuelta e intentar buscarse la vida de otra manera. No podía imaginarse otra cosa a corto plazo y necesitaba empezar a sobrevivir.

Sonó el carrillón de la iglesia del cementerio en el que se había parado unos segundos a tocar el mármol de uno de los panteones. Frio. Pensó en él y quiso que aquella fuese la última vez.

Le despejó la ronquera del viejo timbre de bronce. Se ahuecó el pelo y se alisó el vestido negro que había comprado en un mercadillo de barrio para la ocasión. Correcta, sin más —pensó— en el instante en el que se abría la gran puerta de madera maciza y el hombre le tendía una mano a modo de bienvenida y le miraba con una sonrisa afable. Le hizo un gesto animándole a pasar a la única habitación de la casa.

Una habitación vacía, con luz natural. Una gran habitación de techo alto, con una sola ventana que daba al cementerio. Las paredes estaban pintadas de blanco puro, con el único ornamento de las tres tuberías que subian o bajaban por una de las esquinas.  Y una puerta (que probablemente daría a la zona de servicio). Nada más.

¡Ah, sí!. Una pequeña mesa con un flexo y algunos papeles sobre ella, dos sillas viejas de madera y un escaso camastro cubierto con una sábana blanca sobre el suelo de madera apolillado.

—Tranquila. Ponte cómoda, voy a poner un nuevo carrete a la cámara.

Y le ofreció una sábana blanca.

—Esto es muy sencillo. Haz lo que quieras —le dijo—. Yo solo estoy aquí para capturar algunos momentos. No poses. ¿Te gusta ser fotografiada?

Respondió conteniendo unas lágrimas ácidas que le corroían la garganta.

—Es mi primera vez.

—Tranquila, es muy sencillo. Solo tienes que hacer lo que quieras. No poses.

—Ya.

—Vamos a hacerlo muy fácil. Son las dos de la tarde. Estamos en una habitación vacía, el día es gris, la luz no es bonita. Imagina que estás sola en casa, humm… que es domingo y que esperas a alguien… o que no esperas a nadie, que estás escuchando música y que te encuentras de buen humor o nó, quizás estás malhumorada, cansada, o taciturna… Hay una silla, haz lo que quieras. Yo solo estoy aquí para captar algunos momentos. De vez en cuando puede que te haga algún comentario. Tu puedes hablarme o no hablar. Haz lo que quieras.

Mathilda se apoya de espalda en la pared, junto a la ventana, y deja caer despacio la sábana que hasta ahora ha cubierto su desnudez. Baja la cabeza y mira de soslayo hacia afuera, hacia el cementerio, no quiere mirarlo a él; piensa que no debe mirarlo. Trata de centrarse en la situación que él ha propuesto. No le resulta dificil mostrarse ahora abatida y deambular por allí. Ella y la luz. La luz y ella en aquella habitación vacía y blanca. Se mueve despacio, se para, se cubre con sus brazos, con sus manos, se sienta en el suelo, busca el contraluz, se esconde de la escandalosa luz directa. Está consiguiendo fluir en el espacio vacío. Escucha, de vez en cuando, como en un lejano eco, la voz serena con la instrucción precisa del fotógrafo: baja un poco la cabeza, quiero una mirada retadora, perfecto, mira con complicidad a la cámara, ahora mira hacia el suelo como ausente, acerca tu mano derecha a la ventana… un, dos, tres, cuatro…, bien, quiero captar ésto, espera un segundo…

Voilà!

 

(Recreación sobre el vídeo Jeanloup y el desnudo…)

 

 

 

Sieff cultura images

 

JeanLoup Sieff (1933-2000) fue un prestigioso fotógrafo francés de origen polaco.

Inicialmente trabajó en fotografía de prensa y más tarde se especializó en fotografía de moda, paisaje, retrato y desnudos. Fotografía siempre en blanco y negro resaltando los contrastes, y acentuando las formas. (Cherry Catalán – Cultura Inquieta)

Capta lo efímero y lo transforma en una realidad duradera.

“La belleza de una mujer está hecha de fragancias de verano en su hombro, de una mirada de claroscuro en sus ojos, pero también de una nuca frágil, de unas encías sonrientes, de una espalda arqueada y de unas nalgas curvadas”.

Así se explica JeanLoup la existencia de dios y a ella se entrega y rinde homenaje en su obra a las milagrosas curvas que le han inspirado.

Trabaja en una habitación vacía frente a un cementerio. Cuatro paredes pintadas de blanco puro. Es un estudio pequeño, vacío pero con luz, la luz está ahí, incluso cuando el día es gris.

“La fotografía es luz; todo es lo mismo…”

“La confluecia en el tiempo de una determinada luz y un determinado momento fugaz”.

“Algunas cosas te hacen reaccionar. El momento adecuado puede ser un detalle, una nuca o lo que sea. La fotografía está ahí para inmortalizar esa pequeña y tenue emoción provocada por un cuerpo o una determinada luz”.

Su obra está en el Museo Pompidou y en Museo de Arte Moderno en París, así como en el Museo Ludwig en Colonia (Alemania)

 

Sieff portadaimages

 

Fuentes: Cultura inquieta y Wikipedia.