El ratón Pérez

“Nunca habría podido imaginar que en el mundo hubiera niños tan pobres, durmiendo en el suelo y comiendo apenas un mendruguito -musitó Buby”. Quien no se lo podía imaginar era un niño de ocho años apodado Buby por su madre la reina regente de España María Cristina, viuda de Alfonso XII. Aquel niño, años después, habría de convertirse en rey con el nombre de Alfonso XIII. Así fue la estrecha relación entre Buby I y el Ratón Pérez que plasmó el escritor jesuita Luis Coloma Roldán (1851-1915) en el cuento que expresamente escribió.

La calle del Arenal de Madrid discurre en ligera cuesta abajo entre la Puerta del Sol y la Plaza de Isabel II. Es una de las calles históricas primordiales de la ciudad y de las más transitadas. En esa calle vivieron personajes ilustres y otros, también ilustres, acudían a sus cafés tertulianos, o a un teatro como el Eslava o a una iglesia como la de San Ginés de Arlés. Era paso obligado de comitivas reales y lugar de atentados, como el que a punto estuvo de costarle la vida al rey Amadeo I de Saboya. En un tiempo, allá a finales del siglo XIX, un hombre emprendedor, Carlos Prast, abrió una tienda en la casa del número 8, dedicada a confitería y a ultramarinos, ubicada a uno y otro lado del portal de acceso al edificio, hoy de llamativo color verde. Fue una tienda famosa en Madrid a finales de siglo XIX por la exquisitez de sus productos, siempre concurrida, razón por la que debió de pensar en ella un escritor como el padre Luis Coloma Roldán (1851-1915) para establecer la morada de su más famoso personaje: el Ratón Pérez, que vivía acomodado con su familia en una caja metálica de galletas, colocada en lo más alto de una repisa perdida del almacén del sótano. El Ayuntamiento de Madrid no ha querido estar al margen de esa vivienda de leyenda entre los niños y decidió oficialmente hace ya unos cuantos años colocar en la fachada una placa amarilla romboide indicando la presencia en la casa del ratón. Ya dentro del amplio portal, cercado por pequeñas tiendas, hay sobradas muestras de recuerdo del cuento y de la historia que encierra, incluida una estatuilla del Ratón Pérez al pie de una de las dos farolas.

Luis Coloma Roldán

La historia del cuento fue un encargo personal de la reina regente María Cristina a Luis Coloma como regalo para su hijo, el todavía niño Alfonso XIII, cuyo apodo en familia era Buby. El cuento empezaba diciendo que había un joven rey de 6 años años llamado Buby I, que una noche mientras cenaba sintió las molestias propias de la caída del primer diente. Las preocupaciones de su madre y de los médicos de la corte por qué solución tomar no se hicieron esperar, pero nadie se ponía de acuerdo, hasta que uno determinó arrancárselo con un pequeño tirón. “El médico dio un tironcito. No le hizo falta mucho esfuerzo y el diente salió enseguida. Buby hizo algún puchero.” Todos los presentes alabaron el diente, y mientras unos querían exponerlo en un museo, otros que fuese a la entrada de palacio. En medio de la discusión hubo de intervenir el propio Buby: “Que no, que me lo llevo yo, porque soy Rey, pero sobre todo, porque es mío.” Mandó entonces que se fuesen y que lo dejasen solo porque se quería ir a la cama. Puso, eso sí,  el diente debajo de la almohada, a la espera de que se cumpliese lo que había oído contar de la existencia del Ratón Pérez, “el roedor que por la noche recoge los dientes de los niños y les deja algún obsequio, monedita o similar.” 

Buby, aquella noche, se había propuesto aguantar despierto, a la espera de que apareciese el ratón a cumplir su cometido, pero Buby acabó vencido por el sueño. Al cabo de un rato, en medio del silencio de palacio, el ratón pudo llegar al dormitorio real, y enseguida, hurgando bajo la almohada, encontró el diente, pero en ese momento algo hizo que Buby se despertara.  El ratón, sorprendido al principio, lo saludó muy cortés con profunda reverencia. Buby comprendió que se trataba de un “ratón de mundo, con buena educación y don para tratar con cualquier tipo de gente.” El rey niño, en vez de volverse a dormir, se levantó de la cama y se vistió apresurado con intención de acompañar por Madrid al Ratón Pérez, que se mostró encantado. “Dejadme acompañaros en vuestro trabajo, esta misma noche. Por favor, quiero conocer el Madrid que recorréis a diario”, suplicó Buby. En esto, Pérez dio un salto y se colocó en el hombro del niño, metiéndole la punta de la cola por la nariz. “El Rey estornudó y por hechizo quedó convertido en un ratón.”

Abandonaron palacio por varios agujeros y escondrijos hasta desembocar en las canalizaciones y alcantarillas de la ciudad. Los dos llegaron a la guarida del ratón en la calle Arenal. Luego, tras cargar Pérez con una bolsa roja, se fueron por los mismos conductos subterráneos a la cercana calle Jacometrezo, hoy mucho más corta que antaño cuando los derribos de construcción de la Gran Vía. Iban a casa de un niño llamado Gilito, que también acababa de perder su primer diente. Vivía en lo más alto, en la buhardilla, pero Gilito que era muy pobre dormía en el suelo, lo que hizo reflexionar a Buby, acostumbrado él a todos los lujos y comodidades de palacio. “Nunca habría podido imaginar que en Madrid hubiera niños tan pobres, durmiendo en el suelo y comiendo apenas un mendruguito.” Pérez recogió el diente y lo puso en la bolsa roja que traía, depositando una moneda de oro bajo la almohada. Buby, imitándolo, solo pudo dejarle unas pocas monedas porque no llevaba más. Luego se volvieron los dos a palacio. Cuando Buby se disponía a agradecer la aventura nocturna, el ratón Pérez volvió a meterle la punta de la cola en la nariz, lo que hizo que Buby dejase de ser ratón y se transformase en el niño rey que dormía plácidamente. Pérez regresó a su casa de la calle Arenal. Transcurrió el resto de la noche y ya cuando el sol daba en palacio por la Plaza de Oriente,  la reina despertó a Buby, que le contó la aventura que él creía haber soñado.


Extractado del Blog de Carlos Villas-Valle

Cuerpos acantilados (Selección del Libro)


ANTES DE QUE SE ACABE LA PARTIDA

Invítame a soñar,

háblame de una luna de acechante sonrisa

vestida con briznas de luz y laureles blancos

que es tiempo de vida y esplendor palpitante.

Invítame a soñar

antes de que se acabe la partida

y la oscuridad envuelva

con música sacra nuestras caricias

y solo quede de los besos la piel

de un fino papel arrugado

con una imagen color sepia descolorida.

COMO LA LUZ

Como la luz, la música

envolviendo en nubes de seda cálida los cuerpos

inquietos sin edad.

Viven a orillas de la tierra, cerca del mar de la vigilia

donde quedaron enredados sus versos con sabor a sal.

Viven a orillas del recuerdo pintando playas imprecisas

olas de libertad que sueñan que volar es fácil

con las alas a favor de los vientos del sur.

Como la luz, la música

de Mahler al rescate de los cuerpos acantilados.

SÍNTESIS

Jadeaba el silencio entre las flores

los dedos deshilachados de escarcha,

hacía frío entonces en el jardín huérfano

distante de las ciudades.

Y volvíamos,

obstinadamente,

síntesis aguda repitiéndose

entre amaneceres de cafés lentos

y migas de ternura por los suelos.

Despacio, muy despacio

abrazando la inminencia tiránica del amor,

la belleza de su pequeña muerte

de lirios y pétalos quejumbrosos.

Había dulzura de vieja ofrenda

incrustada en la piel de los huesos

y una oración devorando el miedo

enmudecido a pronunciar un te quiero.


@mjberistain
De mi libro «Cuerpos acantilados» Publicado por Editorial Vitruvio
Fotografía de portada PedroMari Modrego

Colección 2020

En esta colección destaco algunas de las fotografías de los rincones por donde nos hemos perdido mi cámara y yo durante este pasado año 2020.

Pulsar sobre cualquiera de las imágenes para verlas en mayor tamaño.

La mirada juega con la luz, es fuerte el deseo de apresarla, quiere cruzar el horizonte y doblar la esquina oscura para perseguirla y seguir su vuelo más allá de donde quiera que se esconda antes de que desaparezca del todo…

Pero tantas veces un@ debe de conformarse con dejar que sea la imaginación quien complete su proyecto…

@mjberistain/2020


Me arrodillo ante el rostro del amor

Me arrodillo ante el rostro del amor,
en el fondo del pozo, justo en su vórtice
oliendo la oscuridad.
Lamiéndome como gacela perdida
que conoce el punto exacto del dolor.
No me he separado de mí misma,
estoy en el fondo del pozo,
conociendo las heridas de amor,
perfectamente adheridas al cuerpo.

Aleyda Quevedo


Desde las nubes

Esta mañana la mar y la ciudad estaban en su sitio.

Desaparecieron los amigos, Júpiter y sus lunas,
los espejos se llenaron de niebla
y tu cuerpo estaba cansado.

Volverán de nuevo los pájaros
a encender los bosques con su música.
No importa que hoy no te importe nada.


 

Los Consentidos

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Juan, de Lezo, su familia llevaba más de cien años habitando la misma casa al lado de la ermita del Cristo de Lezo, había compartido con mis padres algunas peregrinaciones que por parte de los pescadores se hacían al santo en agradecimiento por sus favores en la mar.

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Llamó mi atención su sencillo sombrero visto desde atrás. Estábamos en Versalles. En el momento de tomar la fotografía ella se volvió hacia mí como por instinto, después… me sonrió.

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Una de las mujeres más «bellas» que conozco; mi hija mayor,

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Manuel se llamaba, era el barquero que nos llevó de excursión por la Albufera de Valencia.

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La orquesta terminó tirada en el suelo, pero él se mantuvo en pie como un campeón.

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Me acerqué a su padre para pedirle permiso
antes de fotografiar a esta preciosidad de criatura.

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Una de las mujeres más bellas que conozco; mi hija pequeña.


 

Flysch

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Mi agradecimiento a Angel que me permitió obtener algunas fotos suyas en este maravilloso entorno. Con él estuve charlando unos minutos. Angel es chileno y estaba allí con su niño de dos años jugando. Me dio información del sitio hasta que descubrí que era chileno, llevaba viviendo 10 años en Zumaia y era guía turístico.

Lo podéis encontrar en: info@basquenomads.com

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Los flysch son formaciones geológicas compuestas por capas alternando materias duras y blandas que se han ido sedimentando y acumulando sobre el fondo del mar, las cuales posteriormente, hace unos 20 millones de años, fueron levantadas por las fuerzas del interior de la tierra hasta dejar esas impresionantes paredes verticales.Este hecho ha dado paso a facilitar el estudio de las formaciones, por la accesibilidad para los geólogos, pero también por su tamaño, que alcanza 13 km de costa.


 

 

Fantasías de un genio.

Nada tienen que ver las imágenes con los diseños innovadores, la riqueza de los tejidos, los patronajes, los cortes, las costuras invisibles, la puesta en escena de la elegancia de un genio como fue Cristobal Balenciaga. Sencillamente las incluyo por lo que representan y para mí son un recuerdo de la visita al Museo del mismo nombre en Getaria (País Vasco).

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Lucernarios

 

Lucernarios es el Blog del gran poeta Julio González Alonso.

Con mucho gusto y admiración propongo la visita a su más que interesante contenido.

Incluyo el enlace a una de las páginas de nuestro común amigo Alberto Infante quien ha publicado una breve biografía para que mejor se conozca su trayectoria en el mundo de la Literatura.

Hoy deseo compartir en mis cuadernos la reseña que tan generosamente ha hecho Julio de mi libro «Apuntes de Salitre».

Desde aquí mi agradecimiento sincero por su atención, por el tiempo que ha dedicado a conocer mi obra y por dedicarme un txoko especial entre sus páginas.

https://lucernarios.net/poetas/maria-jesus-beristain/