Alas para un sueño

Por caminos de kilómetros sin cruces,
alas para un sueño,
allí te encuentro.

Sé que me esperabas,
porque vuelves
con tu brillo de primavera sin lluvia,

Sé que me esperabas
porque vuelves a mí
hasta en la inhabitable sequía…

@mjberistain


GALLOCANTA

Lo que yo vi de La Grulla Común a su paso por la Laguna de Gallocanta

A 1.000 metros de altitud, en un altiplano entre las provincias de Teruel y Zaragoza se encuentra la mayor laguna de agua salada —endorreica— de Europa, esto quiere decir que no tiene salida a ningún rio o mar. Aquí conviven más de doscientos tipos diferentes de aves, pero las más emblemáticas son las Grullas.

Era la primera vez que iba a fotografiar «aves». Había dos momentos en el día que las Grullas se mostraban más accesibles para los fotógrafos. El amanecer y el atardecer. Una vez parapetados tras algún árbol o caseta de campo para no molestar a las aves, era preciso no moverse y, por supuesto, estar en silencio. De otro modo las grullas echarían a volar o cambiarían la dirección de su vuelo, alejándose de nosotros.

Tengo que decir que a mí se me hizo realmente difícil conseguir un buen enfoque de las aves a pesar del trípode.

Así es que, después de levantarme durante tres días a las seis de la mañana, disfrutaba durante las horas intermedias tomando algunas fotografías de paisaje y algunos detalles.

Campos recién sembrados y otros en los que ya verdeaba el cereal hacían de los alrededores de La Laguna de Gallocanta una gran extensión de fuertes contrastes.

Ermita Nuestra Señora la Virgen de los Olmos
Castillo de Berrrueco
Amanece en La Laguna

El viaje fue organizado por ASAFONA, Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza.
Desde aquí mi agradecimiento al grupo de amigos por su simpatía y la ayuda que me ofrecieron.

Ver: Presentación en PDF


Historias en Blanco y Negro

Imágenes tomadas en el Patio de Armas
del Castillo de Mora de Rubielos en Teruel

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Recreación de elementos que formaron parte de la Historia del Castillo

Mi agradecimiento a JAV autor de la fotografía del carro


Arenas de Normandía

Como aficionada a la fotografía, posiblemente llegué a Saint Michel en un momento único.

Cada momento de la vida lo es.

Podría referirme aquí a la Historia de este lugar, a la ambición espiritual de los monjes benedictinos que dedicaron esta obra maestra de arquitectura medieval, una de las formas más elegantes del arte gótico, al Arcángel San Miguel, sin embargo todo ello está recogido en la extensa documentación que existe sobre este mágico lugar que es la Abadía de Mont Saint Michel en pie desde hace más de mil trescientos años.

Desde lo alto, aquel día de marea baja y cielo cubierto de nubes, me cautivó la belleza de su infinita bahía.

Miradores

Nos estaba esperando la furgoneta en el valle. Seguía lloviendo y estábamos con la ropa mojada. Consultábamos la previsión del tiempo cada pocos minutos, la niebla baja y las nubes altas nos hacían dudar de que fuera una buena idea subir esa tarde a los miradores de Ordesa,

La ruta es un camino muy duro de diecinueve kilómetros desde los 1.030 m de altitud del campo base hasta 2.200 m de altitud para llegar a los Miradores.

Decidimos vivir la aventura.

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Y el cielo se abrió para nosotros en una franja de luz entre la niebla y las nubes que nos regaló con las bellísimas y sobrecogedoras imágenes de una Naturaleza majestuosa en la plenitud de su Otoño.


Chimeneas

Hasta este viaje no había sido consciente de la belleza que pueden llegar a tener las «chimeneas». Las consideraba una estructura obligada en tiempos remotos cuando la única fórmula para calentar los hogares era el fuego.

En algún momento, tuve la oportunidad de vivir con unos amigos en Londres. En aquella casa cada habitación tenía su propia chimenea. Estos días de ruta por Bretaña recordé las tardes de domingo frente al fuego en el gran salón, charlando, leyendo, o escuchando música y tomando algo caliente. Sentí una gota de nostalgia pensando en aquellos momentos y en las personas que me rodeaban entonces.

Días después, organizando las fotografías del viaje, me doy cuenta de que, sin habérmelo propuesto, he retenido, no solo en mi mente y en mi mirada, sino también en mi cámara, imágenes de algunas chimeneas que removieron mis recuerdos.

Me preparo algo caliente con una gota de nostalgia y elijo una música de blues para una tarde de domingo… Me hace sentir bien.


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La noche de los Tranvías

Es como si de repente, en el aire, muriese algo que vuela, un indeterminado murmullo de ecos que parecen venir de un túnel blanco.

Y es también, desde luego, el ruido de vasos de cristal cuando se pisan, su metáfora fría de élitros batientes, la indecisión de las fieras nocturnas frente al amanecer.

Felipe Benítez Reyes

Fotografías del tranvía tomadas en la estación Mercado de la ciudad de Zaragoza

Flor de Pascua

La conocemos como «Poinsettia» aunque su nombre oficial sea euphorbia pulcherrima (que significa «la más bella»). Su historia está ligada a la de su país de origen, México. Se cultivaba como símbolo de pureza además de por sus beneficios medicinales. La cultura azteca vinculaba su color rojo al color rojo de la sangre y el sufrimiento de los sacrificios.

En el siglo XVI, algunos frailes misioneros que se encontraban evangelizando el país ya la utilizaban como adorno floral en Navidad.

El botánico Joel Roberts Poinsett, primer embajador de los Estados Unidos en México entre los años 1825 y 1829 fue quien comenzó a regalarla a sus amigos en Navidad (su época de floración). Así fue como fue dándose a conocer por todo el mundo.

Regalar una Poinsettia, en nuestro país, se ha convertido en un símbolo de buenos deseos y buena suerte además de que marca el inicio de la Navidad.


Castañas

Echo en falta calentarme las manos con un paquete de castañas envuelto en papel de periódico. Echo en falta la sonrisa de la castañera, su tez tintada de negro, mientras recibe en sus manos enguantadas de negro unas pocas monedas que esconderá en su faltriquera debajo del delantal, y el aroma de las castañas asadas a medida que me despido de ella en la esquina de la Plaza de Gipuzkoa hasta otro día de frío…


Por las rutas del románico

Fotografías tomadas en el recorrido por la ruta del Serrablo. Esta ruta agrupa varias iglesias románicas datadas a mediados de los siglos X y XI. Es un bellísimo e interesante recorrido a lo largo del río Gállego entre los pueblos de Sallent y Sabiñanigo.

Pulsar sobre este enlace: Ruta del Serrablo


Petricor

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Trae la noche un olor a lluvia y hierba húmeda y a lunas de verano,
trae fragancias adolescentes y quimeras que se enredan entre la hiedra
y las luces de la ciudad,
la noche se desnuda y se perfuma con esencias de manzana
y memoria de abrazos entre aromas de sudor y ropa recién planchada.

Imágenes de un sueño que no se sabe cómo contar…


Siete días y cinco flores

Siete días y cinco flores.

Paso el tiempo leyendo los periódicos, escuchando las noticias. También miro por la ventana de mi cuarto de atrás que da a una clínica privada. Digo que miro por la ventana no solo porque dé el sol por las mañanas, sino porque pienso en las personas que están detrás de las persianas a medio subir, o a medio bajar, eso depende. El sol blanco de este primer día de primavera me da de lleno en la cara, cierro los ojos, lo siento cálido, me dejo acariciar y pienso. Podría estár ahí recluida, en lugar de en mi casa. Detrás de esas ventanas a las que no llegará el sol hasta la tarde, y quizás entonces para algunos ya sea demasiado tarde… Hay diferentes tipos de cautiverio.

Se ha alargado el plazo, y es probable que se siga alargando. Solo se nos pide paciencia para salir de ésto, todos juntos, con nuevas ideas que habremos tenido tiempo de madurar para entonces.

La muerte acecha por las esquinas. Quiero abrazar a mis hijos y no puedo. Fui de las privilegiadas que pudieron abrazar a su madre y sostuve sus manos, tan finas y blancas, hasta que se quedó dormida. Pienso en ella y en sus manos que nos acariciaron tanto, tan sabias. Admiro a las personas que atienden a los enfermos, que no descansan, que deben de tomar decisiones difíciles y no tienen tiempo de retirarse a llorar antes de ello. Son los héroes y heroínas de este silencio que llena las calles de las ciudades y llena de amor desinteresado los hospitales.

Está frío el cristal de mi ventana.