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Oskar Kokoschka
(Pöchlarn, 1886 – Montreux, 1980) Pintor expresionista y escritor austriaco. Aunque nació en Pöchlam, su familia se trasladó a Viena, donde transcurrieron su infancia y sus años de juventud y de formación.

Después de cursar estudios en la Escuela de Artes Aplicadas de Viena, donde realizó sus primeros retratos al óleo, Kokoschka pintó una serie de retratos expresionistas e inició una intensa actividad pedagógica. En 1912 su obra empezaba ya a ser conocida fuera de su país.

Durante la I Guerra Mundial fue herido gravemente en el frente del Este. Consagrado luego plenamente a la pintura, viajó por numerosos países y, tras contraer matrimonio con Olda Palkovska (1941), adquirió la nacionalidad británica (1947), si bien en 1975 recuperó la ciudadanía austríaca. Murió en Montreux, Suiza, el 22 de febrero de 1980.

Su obra se sitúa inicialmente bajo la influencia del Jugendstil y, de forma muy directa, del pintor y decorador austríaco Gustav Klimt. Se unió al grupo Die Brücke y participó como ilustrador en la revista “Der Sturm”. Entre sus obras destacan Retrato de Adolf Loos (1909), La novia del viento (1914), El torbellino (1917) y El poder de la música (1919), además de retratos de numerosos artistas, intelectuales y personalidades de la alta sociedad. Después de 1945, su pintura mostró los horrores de la guerra.

Kokoschka, que es uno de los grandes representantes de la pintura expresionista contemporánea, fue también autor dramático (Asesino, esperanza de las mujeres, 1910; La esfinge y el espantapájaros, 1917) y publicó sus memorias con el título Mi vida.

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La novia del viento (1914) de Oskar Kokoschka


Decía Alma Mahler:

“Toda la pureza de este mundo salía a mi encuentro en Oskar Kokoschka. Pero yo no podía soportar la luz fuerte. Es desde luego propio de la juventud causar dolor y tormento cuando no hay ningún motivo para ello…”

“Amé a aquel genio y al niño intratable y malcriado que había en él. Habría sido estupendo que él lo hubiera creído. Pero sus celos y su desconfianza acabaron con nuestra unión. ¿Eramos acaso demasiado parecidos?