Castañas

Echo en falta calentarme las manos con un paquete de castañas envuelto en papel de periódico. Echo en falta la sonrisa de la castañera, su tez tintada de negro, mientras recibe en sus manos enguantadas de negro unas pocas monedas que esconderá en su faltriquera debajo del delantal, y el aroma de las castañas asadas a medida que me despido de ella en la esquina de la Plaza de Gipuzkoa hasta otro día de frío…


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